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Sindicalismo y transnacionales(algunas
reflexiones para sacudirse el discreto encanto de la burguesía)
Hugo Barreto Ghione
Indice
I. INTRODUCCION, 1
II. MUNDIALIZACION
Y DERECHO DEL TRABAJO: RELACIONES PELIGROSAS, 4 III. EL NEOLIBERALISMO Y
EL GABINETE DEL DR CALIGARI, 6
IV. Los sindicatos: lOS SOSPECHOSOS DE SIEMPRE, 9
V. EL ACORAZADO POTEMKIN, POR SIEMPRE, 14
Notas
I. INTRODUCCION
1.
Las presentes notas son sólo reflexiones surgidas a partir de la propuesta
temática del presente volumen: con ello quiere significarse que no
pretenden configurar un análisis acabado de la cuestión, sino
que constituyen - eso sí - un inventario de inquietudes (algo fragmentarias,
casi como una cartelera cinematográfica) que suscita la ubicación
y perspectiva del movimiento sindical en el actual escenario internacional.-
Ciertamente, hemos asistido en las últimas décadas
a un avance del poder transnacional de las empresas, que desdibujan en muchos
casos las fronteras nacionales y plantean desafíos hasta hace poco
inéditos a los trabajadores organizados. «La identificación
de las empresas sobre un sólo territorio (jurídico, económico
y tecnológico) es muy difícil debido a las numerosas interrelaciones
e integraciones entre elementos en juego en las diferentes faces de elaboración
del producto o servicio (…) el espacio nacional tiene importancia, pero no
constituye el nivel estratégico principal en relación con la
innovación tecnológica y el crecimiento económico. Asistimos
a un importante proceso de deslocalización de empresas» . La
globalización designa los caracteres de la mundialización
que se desarrollan en los años noventa: predominancia de la dimensión
financiera, concentración económica en los países de
América del Norte, Europa, Japón y Asia del sudeste, constitución
de redes internacionales de poder formadas por empresas que funcionan muy
abiertas al mundo, debilitamiento del poder económico de los Estados
- Naciones, formación de una «tecnoestructura constituída
por nuevas capas de cuadros y administradores que dominan los mismos lenguajes
y se ven enfrentados a problemas similares en materia de estrategias y organización.
Esta nueva tecnoestructura trasciende las fronteras entre sectores y entre
países» El escenario donde se desarrolla el comercio internacional
casi parece una larga sabana sin muro que la limite política ni ideológicamente.
Desde esta última vertiente, la ideológica, se teje una red
que sustenta, fundamenta y proyecta el modelo, bajo la apariencia de una
inevitable modernidad; «las tesis ultraliberales - dice Valticós
- han adquirido nueva fuerza con el fenómeno de la mundialización
económica que hace que las grandes empresas se trasladen, diversifiquen
o escindan a escala internacional, según sus intereses, escapando
a menudo prácticamente de todo control estatal, habida cuenta que
las decisiones las adoptan agentes extraterritoriales» .
Es el imperio del pensamiento único: quien no
comparte sus postulados es anatematizado como pasado de moda.
Sin embargo, nada como los clásicos, según
veremos…
2. Justo es reconocer que el neo liberalismo ha ganado terreno en todas partes muchas veces sin coacción alguna; simplemente seduciendo con el canto del fin de los grandes relatos, el fin de las contradicciones, y el reino de la soberanía del individuo. El poder es por tanto expresionismo pero también seducción: Padre Patrone pero también Valmont, en un encuentro no casual entre la fuerza y la insoportable levedad del ser.-
3. Ante tal situación cualquiera se ve tentado (lícitamente y de buena fé) a intentar la articulación de una alternativa. No obstante, sería un exceso de soberbia dar desde estas páginas una receta acabada. Con todo, ello no nos exime de responsabilidad, y por tanto corresponde proponer algunos ingredientes indispensables. A modo de adelanto, importa para el movimiento sindical asumir una actitud más analítica frente a los nuevos fenómenos que permita un avance en la comprensión de los mismos, sin preconceptos y en diálogo abierto y franco con las diversas disciplinas con vocación explicativa (la economía, pero también la historia, la sociología, el derecho); a la luz de esos cambios de contexto, revalorizar los instrumentos tradicionales y recuperar la osadía de renovar ciertas prácticas. En definitiva, inteligencia e imaginación. Quizá, Eisenstein y Buñuel, Arlt y Xul Solar, Torres García y Miró.-
II. MUNDIALIZACION Y DERECHO DEL TRABAJO: RELACIONES PELIGROSAS
4.
El debate entre las exigencias del comercio internacional y las normas laborales
protectoras no es nuevo. Tanto, que la propia constitución de la OIT
en su preámbulo, fija el principio de la justicia social como basamento
de la paz universal, y el mundo occidental conoce un afianzamiento de los
derechos sociales a partir de su ingreso al reconocimiento máximo
vía consagración en las constituciones dictadas a partir de
la segunda década del siglo. Todavía, las leyes que regularon
las relaciones de trabajo (por «consolidación» de leyes
del trabajo, por códigos o por leyes dispersas) receptaron ese impulso,
y crearon una red que tuvo la decisión política de atender
preferentemente al contratante mas débil (hiposuficiente), para equipararlo
de algún modo frente al empleador. Fue el momento del nacimiento del
«nuevo derecho» de la disciplina autónoma, alejada de
la «influencia satánica del derecho civil» como dijera
en su momento De la Cueva El sindicato, la huelga y la negociación
colectiva serán el reaseguro y el polo dialéctico que realice
las sucesivas síntesis. Es el armisticio o la paz armada entre capital
y trabajo.-
5. Hoy el debate se desarrolla en un ámbito
diverso, fruto de la crisis de los años setenta (llámese crisis
emergente de la vetustez de la organización del trabajo frente a
los cambios culturales operados en el consumo o la crisis determinada por
la elevación de los precios del petróleo. Guerra sintetiza
muy bien las diversas visiones cuando dice que «la crisis del taylor
- fordismo ha sido explicada desde diversos puntos de vista. El primer tipo
de crisis del que nos habla Stankiewicz, se relaciona a los principios de
organización del trabajo del modelo en cuestión, en lo que
se refiere directamente al carácter alienante del mismo. La segunda
explicación proviene desde el análisis técnico, con
el surgimiento de las nuevas tecnologías, sobre todo en lo que tiene
que ver con la microelectrónica, la informática y la robótica.
Con Piore y Sabel podríamos hacer referencia a un tercer origen
de la crisis que tiene que ver con los cambios en los modelos culturales
de consumo, lo que supone el desplazamiento de la ley de Say. Dentro del
enfoque regulacionista, la explicación viene por el lado de la inoperancia
de las instituciones reguladoras del sistema lo que condujo al crecimiento
del costo relativo de la mano de obra, y a la rigidez en la institucionalidad
laboral».
El neo liberalismo ha puesto en duda (o bajo sospecha,
para emplear un vocablo inequívocamente post moderno) el valor y la
actualidad de la normativa laboral, postulando una ética selectiva
y excluyente que ha sintetizado muy bien Ricardo Petrella en Las nuevas
tablas de la ley del neo liberalismo que expresa en seis: : «1.
Deberás adaptarte a la globalización de los capitales, mercados
y empresas. 2. Deberás innovar constantemente pare reducir gastos
y mano de obra, aunque se genere desempleo. 3.Convertirás el mundo
en un mercado único. 4. Darás todo el poder al mercado y el
Estado se convertirá en mero notario o simple ejecutor. 5. Tenderás
a eliminar la propiedad pública y los servicios públicos y
entregarás la gestión de la economía a las empresas
privadas. 6. Deberás llegar a ser el más fuerte si quieres
sobrevivir en medio de la brutal competitividad mundial» .-
III. EL NEOLIBERALISMO Y EL GABINETE DEL DR CALIGARI
6. El
imperativo categórico de hoy es ser competitivos, así como
la necesidad de atraer inversionistas: la seducción de transnacionales
parece ser la política pertinente de todo gobierno que se preste de
moderno. Fernando Savater ha expresado con acertada ironía la actitud
y exigencias de estas empresas para radicarse en nuestros países:
«o te doblegas a nuestras exigencias o nos vamos a las Islas Caimán.
O mejor las dos cosas, primero una y luego la otra» .-
7. Hija de este debate, donde se entrecruzan diversos
niveles de interés (no siempre correctamente explicitados) es si deben
o no incluírse cláusulas sociales en los tratados comerciales.
Entre otras cosas, importa destacar que estos mecanismos de «protección»
reducen el elenco de derechos a tutelar a algunos esenciales, designados
como «fundamentales». Se trata de aquellos contenidos en los
Convenios de la OIT 29, 87, 98, 100, 105, 111 y 138 referidos a la libertad
sindical, el derecho a la negociación colectiva, la prohibición
del trabajo forzoso, la igualdad de trato, la no discriminación en
el empleo y la edad mínima. Debe reconocerse que el eje Norte - Sur
(aunque parezca anticuado) permea la visión que se tiene desde los
países desarrollados y en vías de desarrollo, en la medida
que el incumplimiento de alguno de estos instrumentos internacionales puede
verse como una «ventaja comparativa» en la órbita comercial.
Un documento de la Central Unica de Trabajadores (CUT) de Brasil y la Confederación
Francesa Democrática del Trabajo (CFDT) de Francia alerta sobre el
desafío que supone el combate al «dumping social»: «o
movimento sindical debe superar sua lógica corporativa e descartar
a exigencia do protecionismo para defender o emprego e o direito dos trabalhadores
em cada pais. A eliminaçao das barreiras comerciais, a flexibilizaçâo
dos fluxos financeiros e das deslocaçôes productivas promovidas
por empresas que se fracionam em busca de baixos custos de mâo -de-obra,
corroem as possibilidades de ampliaçao e preservaçao de pollíticas
sociais avançadas em alguns países em meio a generalizaçâo
e ao descumprimiento de direitos mínimos em outros»
Hay - implícitamente - un cuestionamiento a la
ineficacia de la OIT en referencia a la carencia de vigor suficiente de sus
contralores del cumplimiento de los convenios ratificados.-
Hay también un problema derivado de la legitimidad
de quien aplica las eventuales sanciones o juzga el mérito, dado que
de ningún modo puede quedar en manos de una de las partes su consideración:
la adopción de mecanismos multilaterales evita la prevalencia de la
voluntad de las naciones más poderosas. Por ello debe instaurarse
un mecanismo de heterodefensa, o sea, que la función de defensa de
la norma jurídica afectada debe sustraerse de las partes en conflicto
para otorgársela a un tercero. «Sólo el sistema de la
heterodefensa garantiza, además de la mayor eficacia, también
una mayor proporción entre el ilícito y la reparación,
y por consiguiente, satisface mejor algunas exigencias fundamentales de toda
vida social, entre las cuales está ciertamente el orden, para cuyo
mantenimiento basta la garantía de que las normas impuestas se hagan
valer, pero sobre todo, la igualdad en el tratamiento, que se asegura sólo
cuando la sanción se atribuye a un órgano superpartes»
.
La declaración conjunta de las confederaciones
sindicales mundiales y europeas (CIOLS, CMT y CES) conscientes del riesgo
que el control del mecanismo quede en manos de los países con mayor
desarrollo, propugnan cláusulas sociales que «tendrían
el único objetivo de garantizar un nivel adecuado de condiciones de
trabajo, mediante la aplicación de normas de trabajo universalmente
reconocidas dentro de la OIT» debiendo prever que «las partes
firmantes se comprometen a tomar las más adecuadas medidas para garantizar
la vigencia de las normas mínimas de trabajo como lo especifique un
Comité consultivo conjunto de la OIT y del GATT (organización
mundial del comercio)» .-
8. Otra propuesta que ha ingresado al debate ha
sido la de «etiquetar» ciertos productos como modo de asegurar
el cumplimiento de determinadas normas en la fabricación del mismo.
En este aspecto, vale recordar lo expuesto en la Memoria del Director General
de la OIT en la 85ª. Reunión (1997) cuando expresa que «el
principal inconveniente que tienen esas etiquetas reside, sin embargo, en
el hecho de que se refieren únicamente a los trabajadores que fabrican
productos para el mercado internacional, productos a los que están
destinadas, y a ciertos aspectos de los derechos fundamentales. No permiten
en cambio mejorar la situación que constituye la raíz misma
del problema. Para contribuir de manera mas racional y coherente al logro
de los objetivos de la OIT, se podría prever la utilización
de una etiqueta social de carácter general, que se otorgaría
a aquellos países que actúen en conformidad con una serie de
principios y derechos fundamentales, y que acepten que sus prácticas
sean objeto de inspecciones internacionales que sean fiables y al mismo tiempo
autónomas desde el punto de vista legal» .-
IV. SINDICATOS: LOS SOSPECHOSOS DE SIEMPRE
9.
Aún atendiendo a la dificultad y falta de precisión que encierran
las generalizaciones, puede decirse que la actitud de los sindicatos ha sido
predominantemente de desconcierto. Da la impresión como si la caída
del muro se hubiera producido sobre otras construcciones que no tenían
por qué verse arrastradas por el devenir histórico y desbarajuste
del «socialismo real» soviético.-
Resulta elocuente la imagen que un amigo - dirigente
sindical - me refirió en una oportunidad: «puesto que los
sindicatos ya no podemos quemar neumáticos en las calles, organizamos
debates y seminarios». La observación traduce el escepticismo
de cierta visión sindical ante el nuevo cauce que toman «las
nuevas relaciones laborales», que postulan el «magnagement participativo»
y el cansancio ante cierta discusión edulcorada y academicista con
los patrones.-
Pero por otra parte, no es realista sumirse en la nostalgia
y en la «historia secular de hostilidades» entre trabajadores
y empresarios. Hoy «la fuerza impulsora de la cooperación es
el malestar económico causado por los profundos cambios en los mercados.
Los sindicatos y las empresas pueden fácilmente identificar un enemigo
común en los competidores externos, especialmente de los países
extranjeros y agruparse para la defensa común» . Conviene interrogarse
si esta inocultable realidad no pone en cuestión la tradicional solidaridad
de clase entre los asalariados.-
10. Lo central es desarrollar un análisis
objetivo (no neutral) de los procesos en curso, que sitúen al trabajador
en posesión de mejores instrumentos para emprender una transformación
con bases sólidas. Dice Urquijo que «si la búsqueda
racional de soluciones va a ser determinante, es ineludible reforzar la preparación
de los dirigentes y de los afiliados, hasta las mismas bases. Los cursos
de formación, que en otras épocas orientaron la acción
de los militantes, deben ahora profundizar sus contenidos para ayudarles
a entender las nuevas realidades socio - económicos y la importancia
de una visión global y sistémica» .-
11. Pero la inteligencia, para no devenir en tecnocracia pura, debe conservar el contenido axiológico de toda acción sindical, basada en la solidaridad y la unidad. En la conservación de las prácticas colectivas, los trabajadores encuentran a la vez el instrumento y el objetivo de su acción, no encandiladas ante los impulsos individualistas y hedonistas que proponen las cosmovisiones posmodernas. Capón Filas ha hablado, asimismo, del riesgo de la cooptación .-
12. El sindicalismo deberá asumir la totalidad del fenómeno del trabajo. Ante la crisis del trabajo prestado bajo condiciones de subordinación, parece instaurarse la informalidad como una estrategia para muchos sectores; junto a ello, el trabajo precario constituye al decir de Castel, la «nueva cuestión social», equiparable al pauperismo desatado en el siglo pasado por la revolución industrial . Se trata de núcleos de trabajadores que hasta hace poco ordenaban su tarea de acuerdo al modelo clásico de contrato de trabajo (a tiempo completo, en el local de la empresa, bajo un salario fijo, etc) pero que hoy han sido desplazados del mismo. Salvo excepciones, los sindicatos - pese a ser la organización que vocacionalmente pudiera comprenderlos - no han podido articular una estrategia que los incluya en sus cuadros. La fragmentación del mundo del trabajo opera desde fuera de la organización sindical, y termina decidiendo cómo se conforma la misma, en una manifestación mas del dualismo social imperante.-
13. Otro elemento a tener en cuenta es la regionalización rampante de las economías. En esta dirección, emerge el Mercosur como protagonista dinámico; estrategias como el ALCA aparecen como un intento (tardío) de los EE.UU de recuperar hegemonía en la región.
En este ámbito
los sindicatos han mantenido una actitud de mayor presencia, mediante la
acción de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur, además
de los Secretariados Profesionales. No obstante, subsisten dificultades no
sorteadas, como lo es implementar una coordinación de mayor alcance
con aquellas centrales no partícipes de la Coordinadora.
Se trata, en definitiva, de asumir una mayor dosis de
pluralismo en la región.-
V. EL ACORAZADO POTEMKIN, POR SIEMPRE
14.
La «conducta transformadora» que refiere Capón Filas
desde la teoría sistémica deberá conjugar adecuadamente
tradición y renovación.
Hay alguna práctica auspiciosa en lo que hace
a la utilización de instrumentos adecuados en el relacionamiento con
las empresas transnacionales. Sin embargo, alguien podrá objetar que
nada nuevo hay en estas prácticas, puesto que bien pueden reducirse
al clásico eje conflicto/negociación/participación.
Y estarían en lo cierto, esos críticos; tanto como aquellos
que decimos que tampoco hay nada demasiado novedoso en el liberalismo contemporáneo
que ya no estuviera en su simiente dieciochesca: mercado, «mano invisible»
y lucro.-
Con todo, debe advertirse que ha variado el contexto
y ciertos instrumentos que obligan a un replanteo como el que aquí
se intenta. En consecuencia, no resulta ocioso indicar - a vía de
ejemplo y sin ánimo de agotar el tema - algunas experiencias de interés:
15. El conflicto entre capital y trabajo se mantiene.
La afirmación, que puede pecar de obvia, no lo es si reparamos en
aquellos que postulan el fin de las contradicciones. Creo si, que en algunos
contextos (como el europeo) han cambiado ciertas características del
conflicto, a saber, la muy precisa localización de los mismos así
como su extrema intensidad. Ejemplos concretos de ello fue la reacción
provocada por el cierre de la planta industrial de la empresa Renault en
Bélgica, que se tradujo en huelgas y manifestaciones en Francia y
España; las movilizaciones del gremio camionero en Francia primero
y luego en España, que implicó la paralización de transportes
de Portugal, Alemania, Francia, Italia y Holanda en suelo español
mientras se producían las negociaciones con el Gobierno del Presidente
Aznar . Es indicativo asimismo la paralización en la empresa Air France
en vísperas del mundial de fútbol en Francia.-
16.
Resulta llamativa otro tipo de manifestación que «globaliza
el conflicto». Tal el caso de la campaña «ropa limpia»,
mediante la cual numerosas organizaciones no gubernamentales denuncian situaciones
injustas de superexplotación de operarios en países del tercer
mundo. Con un uso interesante de los medios de comunicación, estas
organizaciones han llamado la atención sobre la circunstancia que
una obrera de Nike, en cualquiera de las fábricas que la multinacional
emplea en Indonesia para fabricar zapatillas de deporte, tendría que
trabajar 21 siglos para ganar lo mismo que Ronaldo, jugador que promociona
esa marca deportiva, ingresa por publicidad en un año. Otras denuncias
indican que multinaciones como Nike, Adidas o Levi's han sido señaladas
por el Tribunal Permanente de los Pueblos reunido en Bruselas en mayo pasado
por emplear obreras en similares condiciones para elaborar sus productos.
Reebok fue denunciada en su día porque la Yong Shing Factory, perteneciente
a una empresa socia de la multinacional, no permitía a sus trabajadores
abandonar la cadena de trabajo durante las noches de los fines de semana
y sometía a los obreros a una vigilancia constante.
Los resultados de estas denuncias han tenido éxito:
la FIFA por ejemplo, se ha comprometido a asegurarse que los balones de fútbol
que llevan su sello no hayan sido fabricados con trabajo infantil .-
17. Los ámbitos de negociación y
participación transnacional se han desarrollado al albur de experiencias
de integración regional. El más importante es sin duda el caso
de la Directica 94/45 del Consejo de la Unión Europea que prescribe
la obligatoriedad de implantar «Comités de empresa europeos»
de información y consulta en toda empresa o grupo de empresas de dimensión
comunitaria que ocupe a mil o más trabajadores en los Estados miembros.
Aún antes de la entrada en vigencia de la Directiva, ya se habían
celebrado más de 100 acuerdos voluntarios para la constitución
de estos organismos que tienen como competencia abordar temas como las condiciones
de trabajo, sistemas de producción, reasignación de actividades,
cierres o despidos colectivos, exceptuando la negociación colectiva.
Dicha norma ha sido criticada desde la Unión de Confederaciones Patronales
e Industriales de Europa (UNICE), que la considera innecesaria por la «existencia
de disposiciones sobre información y consulta de los trabajadores
en todos los Estados miembros, ya tengan su origen en la legislación,
los convenios colectivos o las prácticas y costumbres» .-
La experiencia al parecer no llega a resultar satisfactoria
para los sindicatos. Así, en el acuerdo de la empresa belga Credit
Lyonnais Europa (CIRCLE) los trabajadores han observado que no se obtuvo
representación de todos los sindicatos, que el comité únicamente
tiene competencia en lo referente a la información y que solamente
plantea una reunión anual sin proporcionar medios para la circulación
de informaciones
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