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Estructura de las transnacionales El paso de multinacionales a transnacionales. Importancia y características de las transnacionales

Gonzalo Oscar Cuartango

INTRODUCCIÓN, 1

PRIMERA PARTE.

I. ¿Qué es una multinacional?, 2

II. Incidencia de las empresas en tanto respondieron a las características de multinacionales

A. Necesidad de regular la actividad de las grandes empresas, 3

B. Efectos de las empresas multinacionales sobre los países industrializados, 4

a. Empleo directo a causa de las empresas multinacionales, 5

b. Empleo dependiente de las empresas multinacionales

1. Empleo dependiente en los países de origen, 6

2. Empleo dependiente de las empresas multinacionales en el extranjero, 7

c. Efectos de las empresas multinacionales sobre los países en desarrollo, 8

1. Consideraciones generales sobre la actividad de las empresas multinacionales en los países en desarrollo, 9

2. Efectos directos de la actividad de las empresas multinacionales sobre los países en desarrollo, 10

2.1. Volumen, distribución y evolución del empleo dependiente de las empresas multinacionales en los países en desarrollo, 11

2.2. Efectos de las empresas multinacionales sobre el empleo total en los países en desarrollo

2.2.1. Efectos directos sobre el empleo, 12

2.2.2 Efectos indirectos sobre el empleo, 13

C. El caso particular de Argentina, 14

a. Incidencia de las empresas multinacionales en la producción y en la ocupación del conjunto de la actividad industrial, 15

SEGUNDA PARTE

III. Actualidad de la temática en cuestión. Las transnacionales, 17

a. La integración, 18

b. La globalización, 19

IV. Estructura de las empresas transnacionales, 20

a. Cambios a partir de la evolución señalada, 21

b. Integración y comercio intraindustrial, 22

c. Políticas de promoción para las empresas transnacionales. Efectos de la integración sobre la actividad de las empresas transnacionales, 23

d. Situación en Argentina, 24

PALABRAS FINALES, 25

Bibliografía

INTRODUCCIÓN La temática referida a las empresas transnacionales cuenta con una prolongada 1. existencia, habiendo sido objeto de diversos estudios por diferentes organismos que, como la OIT y la Cepal, cuentan entre sus fines específicos con el diseño y análisis de políticas y esquemas relativos al mundo del trabajo y la economía. De la existencia y resultados de esos estudios daremos cuenta en la primera parte de este trabajo, dado que nos valdremos de ellos para demostrar dos extremos de esta cuestión: la enorme trascendencia que en nuestros días tienen las empresas transnacionales, por un lado, y, por otro, la necesidad de regular la actividad cumplida por este tipo de empresas.

En un primer momento este fenómeno se conoció y estudió bajo la denominación de multinacionales, con características y alcances limitados respecto a los que cabe a las actuales transnacionales. Por ello, más allá de referirnos a lo ocurrido en el ámbito mundial y de respetar la división entre naciones industrializadas y naciones en desarrollo que siguieron todos los estudios efectuados, hemos dedicado un espacio importante a lo que aconteció con esta temática en nuestro país.

De la misma manera y atendiendo a la entidad de los cambios que el mundo entero ha visto, padecido y gozado en las últimas décadas hemos revisado la problemática de las empresas multinacionales en las décadas del 80 y en la actualidad, considerando en la última etapa cómo los procesos de integración y de globalización influyeron en las actividades de las empresas transnacionales (sobre todo este último proceso, que importó un cambio en la denominación y en las características de estas empresas) y como estas lo hacen sobre las naciones y las personas.

PRIMERA PARTE

I. ¿Qué es una multinacional?

2. La Declaración Tripartita sobre las empresas multinacionales y la Política Social, elaborada por la Organización Internacional del Trabajo en 1977 dice que: «...la expresión empresas multinacionales se utiliza para designar las distintas empresas (compañías matrices o unidades locales, o ambas, así como también el conjunto de la empresa) según la distribución de responsabilidades entre ellas, partiendo de la base de que se prestarán cooperación y mutua asistencia cuando sea necesario para facilitar la aplicación de los principios establecidos...». Luego amplia los limites de esa definición al abarcar en el concepto a aquellas empresas que: «...siendo de dominio público, privado o mixto, que sean propietarias o controlen la producción, la distribución, los servicios u otras facilidades fuera del país donde tienen su sede...».

Para finalizar diciendo que: «...el grado de autonomía de las distintas entidades que componen la empresa multinacional en relación con las demás varía grandemente de una empresa multinacional a otra, según el carácter de los lazos existentes entre estas unidades y sus respectivos campos de actividad, y teniendo en cuenta la gran diversidad en la forma de propiedad, el tamaño, el carácter y la localización de las operaciones de las empresas...».

II. Incidencia de las grandes empresas en tanto respondieron a las características de multinacionales

A. Necesidad de regular la actividad de las empresas multinacionales

La existencia de empresas que extienden su marco de actuación a diferentes territorios hace que las actividades de esas empresas tengan decisiva importancia en diferentes rubros de la economía de los países en los cuales estas tienen actividades. Intentaremos en lo siguiente mostrar con cifras concretas la afirmación que hacemos.

B. Efectos de las empresas multinacionales sobre los países industrializados En primer lugar, las empresas multinacionales son empleadoras de primera importancia en el mundo industrializado. En, al menos, siete de los países industrializados de economía de mercado las filiales en las cuales una parte mayoritaria del capital pertenecía a compañías extranjeras representaban una quinta parte o más de los empleos manufactureros para el año 1975, según se desprende del informe que la OIT elaborara con el titulo que encabeza este parágrafo. Cuando la cifra comprende a nueve países, el índice es de una décima parte.

Estudios realizados en 1972 por distintas entidades académicas tomando como base la industria manufacturera, determinaron que las 400 empresas multinacionales de mayor importancia en ese rubro (considerando como tales aquéllas que tienen filiales en siete o más países) empleaban por sí solas a unos 30 millones de personas en todo el mundo.

En un estudio de 1973, la Comisión de las Comunidades Europeas concluyó que casi 46 millones de personas en todo el mundo recibían empleo de las multinacionales, considerando aquí tanto a los países de origen como de acogida. En el estudio se consideraban unas 10.000 multinacionales de los sectores de servicios, especialmente banca y seguro, y manufacturero.

a. Empleo directo a causa de las empresas multinacionales 5. En cuanto al empleo directo que tiene como causa la actividad de las empresas multinacionales, tanto nacionales como extranjeras, existen una gran cantidad de estudios realizados por la Organización del Comercio y Desarrollo (OCDE), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), así como por diversas publicaciones. Intentaremos a continuación adentrarnos en esta problemática considerando los más importantes países industrializados; los estudios correspondieron al período 1972-73, actualizados en 1978.

República Federal de Alemania: Las 34 mayores empresas multinacionales del año 1974 empleaban a 475.000 personas, en comparación con 1.459.000 personas que recibían empleo de las 30 principales multinacionales de propiedad alemana. Si en estas consideraciones se hubieran incluido también las empresas multinacionales de menores dimensiones, el numero total hubiera ascendido en 1.200.00 personas, lo que supone un 15 por ciento del empleo manufacturero total en la República Federal de Alemania.

Francia: El primer día de 1973 correspondía a las firmas con un 20 por ciento, por lo menos, de capital extranjero, el 18 por ciento de los 4.684.000 trabajadores de la industria manufacturera francesa. Cerca del 14 por ciento (esto es 647.000 trabajadores) pertenecían a empresas en que la participación de capital extranjero superaba el 50 por ciento y el 4,2 por ciento (199.000) a empresas con una participación extranjera de entre 20 y 50 por ciento.

Italia: En 1975 de los 6 millones de trabajadores empleados en la industria manufacturera en Italia, 770.000 trabajan en empresas con participación de capital extranjero, lo que representa un 12, 8 por ciento del total.

Reino Unido: El censo de 1975 arrojó que 1030 empresas se encontraban bajo control extranjero, de las cuales dependían 2121 establecimientos manufactureros. En ellos trabajaban 925.700 personas. En el estudio mencionado se consideraban empresas bajo control extranjero las empresas con un 50 por ciento o más del capital social en manos extranjeras, sensiblemente mayor que el considerado por otros Estados. El porcentaje señalado representa un 13 por ciento de la fuerza de trabajo de la industria manufacturera, un 16 por ciento del producto bruto añadido y cerca del 20 por ciento del producto bruto.

Canadá: En 1974 había 1.946.043 trabajadores empleados en la industria minera, manufacturera y en industrias forestales; de ellos, 843.455 (43 por ciento) estaban empleados en industrias bajo control extranjero. El sector manufacturero canadiense registraba 769.946 trabajadores pertenecientes a empresas manufactureras bajo control extranjero, es decir, un 40 por ciento del empleo manufacturero en dicho país.

Japón: El número de trabajadores empleados por empresas con participación extranjera en el Japón asciende a 229.000 trabajadores; la encuesta que arrojo ese resultado fue realizada en Marzo de 1977, a la que contestaron 1101 firmas, entre las cuales se encontraban las más importantes de ese país, (abarcando en este concepto a aquellas que cuentan una inversión extranjera del 25 por ciento o más). El número de trabajadores empleados resultante alcanzó al 0,9 por ciento del total de empleo industrial del Japón.

b. Empleo dependiente de las empresas multinacionales

1. Empleo dependiente en los países de origen

6. Debemos señalar que los países industrializados son en gran medida países de origen y de acogida de las empresas multinacionales. Estados Unidos sigue siendo el país de origen de la mayor parte de las inversiones directas en el extranjero y del mayor número de empresas multinacionales, aunque en los años finales de la década del 60 y hasta comienzos de los 80 se produjo un importante crecimiento en el número de empresas multinacionales tanto de Japón como de los países europeos, contando con numerosas filiales manufactureras (ya que este es el rubro considerado) en el extranjero. El Reino Unido es el segundo país en esta consideración, pero las empresas multinacionales de Suiza, Japón y República Federal de Alemania han consolidado una posición fuerte en este rubro, aumentando desde los años 70 la cantidad de inversiones que realizan en el extranjero.

Algunos datos ayudarán a dimensionar esta realidad: las 25 empresas multinacionales canadienses más importantes daban trabajo a unas 540.000 personas en 1975, lo que significaba un 6 por ciento del empleo total y un 29 por ciento de la industria manufacturera. En Finlandia, 17.100 trabajadores (un 3,5 por ciento del empleo industrial total) estaban empleados por empresas manufactureras multinacionales en las cuales la mayoría de las acciones pertenecían a ciudadanos finlandeses.

Considerando como empresas multinacionales a aquellas que tienen una o varias instalaciones en el extranjero, la mayoría de las empresas suecas lo son. Utilizando la definición anterior, mas de la mitad del empleo total en la industria sueca pertenece a empresas multinacionales suecas.

En Estados Unidos, Suiza, Países Bajos y Reino Unido una tercera parte del empleo manufacturero corresponde a actividades de las empresas multinacionales en el país de origen. En Bélgica, que es también uno de los principales países de acogida de empresas multinacionales, los trabajadores empleados en las actividades que desarrollan en el país las empresas multinacionales belgas representan cerca de la mitad del número de trabajadores empleados por filiales extranjeras.

En la República Federal de Alemania, el número de trabajadores de las dos más importantes empresas multinacionales es casi el mismo que el número total de trabajadores de todas las filiales de empresas multinacionales extranjeras.

2. Empleo dependiente de las empresas multinacionales en el extranjero 7. Aquí el análisis se dividirá por países considerando a aquellos que por su potencial en la materia son los que encabezan la tabla en el ámbito mundial.

República Federal de Alemania: En 1966 se realizó un estudio que determinó que las 11 empresas multinacionales de ese país tenían el 13, 6 por ciento de su fuerza laboral empleada en el exterior de Alemania. En 1971, las 33 empresas multinacionales más importantes de Alemania, con sede en el país y de propiedad alemana, tenían el 22,2 por ciento de su fuerza de trabajo en el extranjero (en cifras, 418.700 personas sobre 1.886.000 empleados).

En 1974, las 38 empresas multinacionales más importantes de propiedad alemana tenían el 28 por ciento de su fuerza de trabajo total en el extranjero, 556.000 trabajadores sobre 2.015.000 totales. En un estudio que tomaba en cuenta a 149 multinacionales alemanas, se llegaba prácticamente al mismo porcentaje de trabajadores en el extranjero que en la misma Alemania, considerando 336.151 trabajadores sobre un total de 1.516.379 personas que trabajaban en empresas multinacionales alemanas.

Canadá: Entre 1960 y 1974 la inversión directa de las empresas multinacionales canadienses se cuadruplicó y en 1974 el 76 por ciento de la inversión se había efectuado en otros países industrializados. En 1975, 360.000 de las 900.000 personas empleadas por las 25 empresas multinacionales canadienses más importantes trabajaban en filiales extranjeras.

Italia: El empleo de las empresas multinacionales italianas se distribuía en 1974 de la siguiente manera: 58 por ciento (208.000 trabajadores) en países de la OCDE; 42 por ciento (149.000 trabajadores) en otros países. El 30 por ciento (113.000 trabajadores) del empleo total en el extranjero de las empresas multinacionales italianas se encontraba en América Latina.

Reino Unido: Las 118 empresas multinacionales de mayor importancia aumentaron su fuerza de trabajo de 150.000 a 1 millón de trabajadores durante el período 1971-1975, en todos los casos contabilizando las actividades que empresas de esa nacionalidad realizaban en el extranjero.

Japón: La sexta encuesta realizada por el Ministerio de Industria y Comercio de ese país (en la que participaron 1584 de las 3119 oficinas de empresas con un 25 por ciento de propiedad japonesa o con una relación permanente con aquellas) reveló que empresas japonesas empleaban a 653.800 trabajadores en el extranjero, de los cuales 10.800 son japoneses.

c. Efectos de las empresas multinacionales sobre los países en desarrollo 8. Los países en desarrollo, por ser aquellos que actúan como receptores de las empresas multinacionales, merecen un análisis particular respecto del que cupo al tratar de los países industrializados. Por ello será necesario considerar los efectos directos y los indirectos que sobre la economía del país todo, tendrán las empresas del tipo que motivan este trabajo.

1.Consideraciones generales sobre la actividad de las empresas multinacionales en los países en desarrollo 9. Las empresas multinacionales firmaron una gran cantidad de acuerdos en los comienzos de los años 80, en los que no incluían la participación financiera. Esos acuerdos tenían la forma de contratos de gestión, concesión de licencia, o de comercialización, etc. Sin embargo, la gran mayoría de esas inversiones tienen la forma de inversiones internacionales. Este hecho repercute en los efectos que producen las empresas multinacionales sobre el empleo en los países en desarrollo.

Una buena medida de las actividades e inversiones de las empresas multinacionales puede lograrse a través de las inversiones extranjeras directas, ya que implican un considerable grado de control por parte del inversionista extranjero en lo que tiene que ver con las actividades conexas como la transferencia de tecnología y al personal utilizado.

Como paso previo a cualquier consideración que se haga, debemos decir que los países industrializados de economía de mercado son los que reciben el mayor caudal de inversiones de empresas multinacionales, porcentaje que es considerablemente mayor que el recibido por los países en desarrollo. Las estimaciones hechas para 1975 del total de inversiones efectuadas por empresas multinacionales indican que un 74 por ciento se dirigió hacia países industrializados, mientras que solo el 26 por ciento tuvo como destino los países en desarrollo.

El país que más inversiones ha realizado en los países en desarrollo, a través de empresas multinacionales es Estados Unidos de Norteamérica. El volumen de las inversiones realizadas a fines de 1976 era de 70.000 millones de dólares, cifra que duplicaba los 35.000 millones de dólares de 1967. Alemania y Japón, naciones que tradicionalmente no participaban en el flujo de dinero, crecieron en el período 1967-68 a 1977-78 en un 10 a 12 por ciento, cuando los países que eran tradicionales lo hicieron en un 2,9 por ciento.

Por otra parte, la inversión directa global hacia los países en desarrollo creció de 3.000 millones anuales en 1970-71 a 10.500 millones en 1977-78. Un 90 por ciento de esas inversiones correspondió a los países mas avanzados en lo que a potencial económico se refiere, grupo en el cual se encuentran Estados Unidos, República Federal de Alemania, Canadá, Francia, Japón, Países Bajos y Reino Unido.

2. Efectos directos de la actividad de las empresas multinacionales sobre los países en desarrollo 10. Comenzando los años setenta, la OIT estimaba que dos millones de trabajadores se desempeñaban en empresas multinacionales en los países en desarrollo, aunque otras fuentes consideraban que eran cuatro millones las personas que debían su puesto de trabajo a la actividad de las multinacionales.

En el período 1970-77 el empleo que las multinacionales concentraban en los países en desarrollo creció en un 75 por ciento, considerando en esta estimación a las nuevas subsidiarias y a las absorciones que realizaron las empresas multinacionales, mientras que en el lapso de 1960-80 el crecimiento llegó dos veces y media el porcentaje que detentaba hasta ese momento.

Una característica de las empresas multinacionales en los países en desarrollo es la concentración de sus inversiones, y por tanto de los efectos sobre el empleo, en unos pocos países. Las firmas estadounidenses proporcionan un buen ejemplo de ello: en 1975, mas del 60 por ciento del millón de personas que trabajaban en las 1900 firmas subsidiarias de empresas estadounidenses se concentraban en seis países: Brasil, México, Argentina, India, Colombia y Zambia.

Las filiales de empresas con sede en la República Federal de Alemania concentraban en el año 1977 un 56 por ciento del número total de empleos existentes en las regiones en desarrollo en Brasil, México, Argentina, Indonesia y Singapur, en ese orden. Aquellas empresas cuya sede se encuentra en los Países Bajos tenían un 60 por ciento de sus puestos de trabajo en seis países: Brasil, México, Argentina, Singapur, Hong Kong e Indonesia.

Las empresas dependientes de centrales ubicadas en Japón concentraban el 48 por ciento de sus puestos de trabajo en Brasil, Argentina, México, Singapur, Hong Kong e Indonesia. Por último, las empresas suizas tenían el 56 por ciento de sus empleos totales en tres países: Brasil, Argentina y México.

En concordancia con lo señalado, y hablando ahora de regiones geográficas, América Latina concentraba el 63 por ciento del empleo total, seguida por Asia con el 31 por ciento y Africa con solo el 6 del porcentual total. De la misma manera, actuaba el crecimiento del empleo total generado por empresas multinacionales, siendo en el período considerado primero el porcentaje que correspondió a América Latina, seguida por escaso margen por Asia, correspondiendo a Africa un número equivalente a la mitad de la que cupo a las dos primeras.

Si de analizar los sectores en los que se produce la mayor cantidad de empleo en los países en desarrollo se trata, el resultado es encontrar una concentración semejante a la observada en el caso anterior. El sector manufacturero alberga un 87 por ciento de los trabajadores empleados por empresas multinacionales, en tanto que el sector extractivo aglutina un 3 por ciento, un 1 por ciento corresponde a la agricultura y un 9 a otros sectores, especialmente, al comercio y al sector de los servicios.

2.1. Volumen, distribución y evolución del empleo dependiente de las empresas multinacionales en los países en desarrollo 11. Hong Kong: La mayoría de los empleos que respondían a la consigna del presente punto se ubicaban en el sector electrónico, que recibía el 54 por ciento en 1970 y el 40 por ciento en 1977; otros sectores con porcentajes considerables de empleos dependientes de empresas multinacionales eran los de imprenta y publicaciones, con un 16 por ciento en 1970 y un 23 por ciento en 1977; juguetes y plásticos, con el 13 por ciento en 1970 y el 9 por ciento en 1977.

Indonesia: Entre 1967 y 1972 las inversiones extranjeras se distribuyeron de la siguiente manera: agricultura: 2,3 por ciento; silvicultura: 15,8 por ciento; pesca: 2,8 por ciento; minas: 23,3 por ciento; manufacturas: 50,4 por ciento; hoteles y comercio: 2,3 por ciento; el porcentaje restante corresponde a diferentes rubros que en muy pequeñas proporciones captaron capitales provenientes de empresas multinacionales.

México: El empleo dependiente de las empresas multinacionales correspondía en 1960 al sector manufacturero en un 69 por ciento, número que en 1970 había crecido al 82 por ciento y que en 1977 ascendía al 87 por ciento; estimaciones oficiales aseguraban que la concentración en dicho sector no tenía visos de revertirse y que por el contrario, prometía ir en aumento. El 12 por ciento con el que se cubre casi el total para 1977 correspondía al sector de firmas comerciales multinacionales.

Singapur: En 1977, el 30 por ciento de del empleo manufacturero total del país correspondía a empresas enteramente extranjeras, en tanto que el 70 por ciento provenía de empresas de propiedad conjunta.

2.2. Efectos de las empresas multinacionales sobre el empleo total en los países en desarrollo

2.2.1. Efectos directos sobre el empleo 12. En estudios que la OIT realizó en países en desarrollo en 1960, 1970 y 1977 se nota con claridad un incremento, auspicioso sin duda, en la cantidad de nacionales que ocupaban puestos de dirección, por una parte, y en empleos técnicos y de graduados, por otro. Los números son muy variables y responden, en general, a las características específicas de las empresas multinacionales que actúan en cada país o, bien, a las características del país (1).

El efecto directo sobre el empleo de las empresas multinacionales está determinado (como sucede con otras empresas) por dos factores: el grado de intensidad del trabajo, que se determina por el coeficiente trabajo-producto; y las dimensiones del mercado existente para dichos productos, que está en intima conexión con la capacidad de las empresas para ampliar sus mercados. En punto a las multinacionales, la internacionalidad que distingue a estas empresas es un importante factor en la capacidad que tienen para ampliar sus mercados.

2.2.2. Efectos indirectos sobre el empleo 13. En los casos de efectos indirectos, ellos tendrán lugar como consecuencia de: 1) el impacto que causan las empresas multinacionales sobre el ingreso nacional, las rentas públicas y la disponibilidad de divisas; 2) el impacto de las empresas multinacionales sobre otras empresas con las que están en competencia o con las que están relacionadas por diferentes mecanismos de mercado; 3) el efecto que producen sobre otras empresas que están directamente vinculadas con las empresas multinacionales en la cadena de producción, por vender o comprar los productos de las multinacionales.

Las consideraciones realizadas no impiden afirmar que los parámetros utilizados para medir la incidencia de las empresas multinacionales sobre el empleo en los países en desarrollo tienen similar validez en el caso de los efectos directos como en el de los efectos indirectos.

Cuando la matriz considerada sea la de insumo-producto, deberemos colocar en un extremo a aquellas empresas multinacionales que actúan en la transformación para la exportación de materias importadas o en el montaje de bienes de consumo importados completamente desmontados.

Aquí los efectos indirectos son muy escasos (tanto que la OIT en su análisis los califica de «desdeñables»), limitándose en casi todos los casos a los derivados de unas pocas interrelaciones económicas con las actividades de apoyo.

Las mismas consideraciones caben en el caso de las empresas dedicadas a la extracción de minerales y a la producción agrícola para exportar productos no transformados, aún cuando esas empresas pueden estimular el desarrollo del sistema de comunicaciones (los ferrocarriles, por caso) creando de esta manera empleos indirectos.

En algunos casos, y a pesar de que suelen desdeñarse, los efectos indirectos sobre el empleo pueden tener cierta importancia por los fenómenos que siguen a la creación de una nueva demanda real de industrias nacionales.

En un marco de gran influencia encontramos a las compañías transnacionales de, por ejemplo, comercio, ya que el empleo directo marginal creado por sus pequeñas ramificaciones puede ir acompañado por un efecto indirecto de cierta importancia, que devendría como consecuencia de la subcontratación comercial internacional de productos fabricados con gran densidad de trabajo.

Los efectos indirectos de las multinacionales sobre el empleo pueden ser importantes cuando nos ubicamos en la posición de las industrias que consumen sus productos. Buena medida de ello lo encontramos con el sector de exportaciones que crece en un país en desarrollo a raíz de la radicación de industrias destinadas a la producción de lanas de origen sintético en el país de origen de aquel sector.

C. El caso particular de Argentina 14. El informe presentado por la OIT toma en cuenta el período 1973-1983, en el que se produjo un profundo deterioro de la economía argentina en general y de la actividad industrial en particular. Por otra parte, es también necesario destacar que dicho informe tuvo por base la información que entrega el Instituto de Estadísticas y Censos (Indec), en el que se da cuenta principalmente de lo que ocurrió en las más importantes empresas manufactureras nacionales, aquellas que se consideran la cúpula industrial.

El primer dato a consignar es que se produjo un sensible aumento de la productividad de la mano de obra, como consecuencia de dos hechos fundamentales: una mayor intensidad en el uso de la fuerza de trabajo, por un lado, y a la prolongación de la jornada laboral, por otro. Este aumento en la productividad tuvo su correlato en un aumento en el ritmo de expulsión de trabajadores del sector y, en cambio, muy escasa vinculación con la evolución en la producción. De allí que solo ante reducciones de dos dígitos en el nivel de actividad se haya producido un descenso en la productividad.

Otro dato imposible de soslayar es el que se vincula con la brusca caída del nivel salarial que durante 1976 descendió en un 32,7 por ciento, significando una caída de los costos laborales del 35,7 por ciento para el sector empresarial. Si efectuáramos una comparación con 1974, el descenso sería de un 43 por ciento. Desde 1977 en adelante se produjo una estabilización de los salarios, considerándolo desde la perspectiva de los trabajadores o de los empleadores.

a. Incidencia de las empresas multinacionales en la producción y en la ocupación del conjunto de la actividad industrial 15. La encuesta industrial que realiza el Indec permite elaborar dos estimaciones diferentes acerca de este punto. La primera es el resultado de considerar las empresas extranjeras que actuaban en 1973 y lo siguieron haciendo en 1983, incluyendo en la estimación a los que fueron adquiridos, vendidos, cerrados o instalados por empresas multinacionales en el período abarcado. La segunda estimación considera solo a los establecimientos con participación extranjera que producían en 1973 y lo siguieron haciendo en 1983.

Esa encuesta por los fines mismos que tiene importa sobrevalorar la incidencia de las firmas extranjeras en la producción y en la ocupación industrial, ya que los establecimientos de este tipo forman parte de los mayores establecimientos industriales, aquellos que tienen mas de cien empleados, por ser esos grandes establecimientos los que mayor importancia tienen en la encuesta del Indec.

En lo que se refiere a las empresas instaladas en 1973 que permanecieron produciendo en 1983, o a aquellas que se incorporaron de distintas maneras a la producción nacional en ese período, es posible constatar una reducción en el nivel de importancia de las empresas multinacionales, fundamentalmente en lo referido a la ocupación obrera. La cantidad de obreros ocupados por empresas multinacionales se redujo en un 34,4 por ciento, en tanto que el valor agregado decreció solo en un 7,4 por ciento, cifras que nos relevan de mayores comentarios.

El 56 por ciento del valor agregado que generaban estas empresas en 1973 se redujo a 52, 6 por ciento diez años después, mientras que la ocupación obrera que en 1973 era del 39, 7 por ciento a raíz de la actividad de las multinacionales fue de 35,8 por ciento en 1983.

La diversidad de empresas comprendidas en el concepto permiten elaborar una infinidad de causas para explicar porque se produjeron esas reducciones.

La segunda posibilidad de análisis que enumeramos permite descubrir que el porcentaje de participación de las empresas que entre 1973 y 1983 permanecieron en el país creció de 51,3 a 52, 5 por ciento del valor agregado y del 33,1 al 35, 6 por ciento de la ocupación obrera. La conclusión que surge ante estos datos indica que ambos descensos se vinculan al impacto negativo que tuvo el cese de actividades y la venta de empresas efectuadas por un conjunto de multinacionales, fenómeno que no alcanzó a ser compensado por la mayor participación que tuvieron las filiales de distintas multinacionales que permanecieron en la actividad industrial de nuestro país durante los diez años comprendidos en el estudio en cuestión.

Por otro lado, la mayor reducción en la ocupación respecto del que se registra en el valor agregado en cualquier variante de empresas multinacionales que se considere, ya sea total industrial, multinacionales, multinacionales especializadas, etc., indica que en el período hubo un incremento sustancial y generalizado en la productividad de la mano de obra de las grandes firmas industriales.

Cada obrero ocupado debió elevar su rendimiento en un 41,2 por ciento para 1983 respecto de lo que producía en la década del 70. En ese período las multinacionales crecieron en un 47,2 por ciento. En esa década las empresas multinacionales especializadas aumentaron un 30 por ciento la diferencia que las separaba de las multinacionales diversificadas y-o integradas.

Ese incremento en el nivel de productividad de cada obrero sobrevino a raíz de diversos hechos, entre los cuales debemos mencionar la redefinición de distintos aspectos (nivel de salario real, de ocupación, de las condiciones de trabajo, entre otros). Por otra parte, desde 1976 se produjo una expulsión initerrumpida de mano de obra, que se prolongó por 27 trimestres consecutivos. La suma de expulsión de mano de obra con un aumento de la intensidad del trabajo y con la prolongación de la jornada de trabajo provocaron el aumento en la productividad industrial.

Acompañando la política económica que rigió el momento el destino de las inversiones de multinacionales sufrieron una modificación en el destino sectorial que se les impuso. Anteriormente a 1973 la actividad industrial recibía el 90 por ciento de las inversiones externas, que luego de esa fecha se convirtieron en un 48, 3 por ciento del total. Una gran cantidad de esas inversiones se destinó a comprar plantas productivas ya instaladas, aumentar la participación en empresas controladas mediante la compra de acciones del Estado, mejorar la situación económica financiera, etc.

Antes de que las multinacionales pudieran acogerse al régimen de promociones industriales, posibilidad que se les concedió en 1977, la mayor parte de las inversiones que realizaron se dirigió a las plantas fabriles existentes (un 66, 7 por ciento), en tanto que la inversión destinada a la instalación de nuevas plantas fue de 33, 7 por ciento de las operaciones y solo el 29,2 del monto invertido.

SEGUNDA PARTE

III. Actualidad de la temática en cuestión. Las transnacionales

17. El devenir de los acontecimientos ha hecho que el concepto de multinacionales sufriera modificaciones. El proceso de globalización que se ha desarrollado en nuestros días, y que ha alcanzado su máxima expresión en el sector de las telecomunicaciones, ha obligado a desarrollar nuevas ideas cuyos alcances e implicancias intentaremos revisar desde aquí. De igual manera ha incidido el proceso de regionalización, que sirvió como aglutinador de países y ha provocado que se consideren los bloques como potenciales receptores de las inversiones, y pierdan espacio en la consideración los Estados individuales.

a. La integración 18. El nacimiento de algunos procesos de importantes características y consecuencias como el Mercosur, que significó que otros intentos integracionistas, como el Aladi o el grupo Andino, de menor peso propio perdieran su razón de ser, o bien la profundización de otros que, como la Unión Europea, avanzaron hasta niveles nunca conocidos, influyeron en forma importante sobre las actividades de las empresas multinacionales.

Un buen comienzo para analizar la importancia de estos cambios en la actividad de las multinacionales se tiene al considerar la evolución del volumen de importaciones reciprocas entre los miembros de la Aladi, acuerdos que tomamos como referencia por ser sus datos más claros que los que corresponden al Mercosur. Entre 1990 y 1993 las importaciones totales entre los miembros subieron de 10 a 17 por ciento.

La explicación que en su momento entregara la Cepal hablaba de la existencia de «...indicios ciertos de que las mismas derivan de un impacto mas que proporcional de la eliminación de las barreras al comercio entre países que por su relativa cercanía geográfica y su mayor integración física están teniendo costos de transportes cada vez menores...».

Como conclusión de lo señalado la misma institución dice que: «...podría hablarse de la suma de dos efectos: el efecto liberalización y el efecto cercanía económica....el impacto sobre el comercio recíproco ha sido aún mas fuerte porque los acuerdos de libre comercio suscritos recientemente han acelerado aún mas la apertura intrarregional de los países latinoamericanos...».

Considerando esa mayor facilidad y cercanía es que se habla de integración productiva entendiendo por tal el establecimiento de una división interregional del trabajo que posibilita un desarrollo cada vez mas diversificado de la oferta industrial de todos los países participantes (2). Munidos de este concepto es posible comenzar a hablar de las distintas formas que las empresas multinacionales han adoptado para adecuarse a este proceso.

Una primera forma de integración productiva es la interempresarial que se da entre filiales de una misma empresa transnacional, que se traduce en un comercio intrafirma en sentido estricto. Una segunda forma de integración productiva se da entre empresas multinacionales del mundo desarrollado -o sus filiales- y empresas locales con las cuales aquellas subcontratan determinadas operaciones sujetas a especificaciones técnicas muy precisas. Se las ha dado en llamar nuevas formas de inversión internacional y es en la industria automotriz en la que se han alcanzado los más complejos entrelazamientos.

Una tercera forma de integración productiva, que fue la primera que hizo su aparición en la práctica, es aquella que se denomina complementación de la oferta dentro de ramas específicas de productos finales, que tiene como resultado el intercambio de productos pertenecientes a una misma rama o actividad pero con distintas especificaciones.

b. La globalización 19. Podemos decir respecto de la globalización similares palabras que las que usamos al referirnos a las multinacionales: no existen estudios sistemáticos que concuerden en un concepto unificador. Sin perjuicio de referirnos con detenimiento a la globalización en otra parte de este trabajo, se torna imperioso precisar algunas cuestiones que tienen que ver con la globalización y que han incidido decididamente en la construcción del concepto de empresa transnacional, fundamentalmente por otorgar a las empresas la facultad de colocarse en un plano de igualdad negocial con los gobiernos y de forzarlos con la amenaza de abandonar sus territorios (3), con la consiguiente carga de pérdidas de empleos y disminución de la actividad económica derivada.

La globalización es, muy brevemente, por cuanto desarrollaremos el tema con detenimiento luego, un proceso de arrolladora irrespetuosidad a la geografía, en el que pierde sentido la noción de frontera, y que ha extendido sus efectos a todos los ámbitos. Es este mismo proceso el que ha hecho que las antiguas empresas multinacionales se colocaran en muchos casos en un plano superior al de los propios Estados, teniendo la entidad suficiente para imponerles condiciones y exigir de ellos determinados tratos, por lo que son muchos los estudios que han cambiado la terminología y pasaron a denominarlas transnacionales, denominación que desde aquí también nosotros.

Diremos entonces que la globalización es un proceso que tiene como resultante «...la intensificación a escala mundial de las relaciones sociales que enlazan localidades muy distantes, de tal modo que lo que ocurre en una está determinado por acontecimientos sucedidos a muchas millas de distancia y viceversa...».

Es, asimismo, aquel proceso que significó que «...los mercados mundiales se hayan erigido en una especie de gobierno supranacional para el siglo XXI. No son electos y no se reúnen. Pero en momentos en que prácticamente todos los países se suman a la economía global, sus finanzas están sujetas a las reglas de los mercados....sus monedas, que deben ser razonablemente estables para promover el desarrollo nacional, siempre están a prueba. Lo mismo ocurre con su acceso a los mercados de prestamos para financiar sus exportaciones y su infraestructura. Cuando el veredicto de estos mercados es negativo, se torna imperioso un cambio de políticas nacionales y gobiernos enteros pueden resultar impotentes...». Concluimos diciendo que: «...los mercados financieros globales son invisibles, están mas allá de los líderes políticos y son mucho más poderosos...».

La participación que las empresas transnacionales tienen en los mercados es mas que activa e importante (tanto que para el mercado de producción argentino Kosacoff coloca en un plano de igualdad a las filiales de las transnacionales con los grandes grupos económicos locales, que son, por otra parte y en lo que hace estrictamente al tema que nos interesa, los que mueven los hilos en el mercado local).

De ello da cuenta el caso de la fusión entre AT/T y TCI. Dice Clarín, refiriéndose a los términos del mismo que: «...la telefónica pagará 0,7757 acciones por cada papel de la serie A del Grupo TCI y 0, 8533 por cada papel de la Serie B de TCI...», papeles que se consideran a partir de su situación en las Bolsas Estadounidenses, especialmente Wall Street, el mayor de aquellos mercados que mencionábamos.

IV. Estructura de las transnacionales 20. Hemos mencionado al poder para negociar con los gobiernos como el primer elemento que distingue a las transnacionales, esto es la posibilidad de ubicarse en un plano distinto al que corresponde a los Estados nacionales, sin someterse a las normas que aquellos dictan o, bien, condicionando ese sometimiento a la obtención de determinadas ventajas que interesan sobremanera a la empresa, y nos valdremos de algunos ejemplos para demostrar como la realidad ha dado cabida a lo apuntado.

Nike, empresa cuyo poder en el campo de la elaboración de ropa deportiva es difícil de dimensionar, ha elaborado un código de conducta para el trabajo en el marco de sus empresas, fundamentalmente por las numerosas críticas que ha recibido el accionar que le cupo en aquellos Estados conocidos como «los Tigres Asiáticos», especialmente Pakistán. Una de dichas reglas ha establecido que: «...Nike condena y prohibe el trabajo de menores de 16 años, aún si su gobierno (el del país en cuestión) lo permite...», con lo que la afirmación que realizamos en cuanto a la ubicación de estas empresas por sobre los gobiernos de muchos países queda confirmada.

Microsoft, empresa líder en materia de tecnología informática, ha logrado con sus programas «Windows» una presencia mundial inusitada, presencia que ha alcanzado su pico máximo con la última versión del mismo, esto es «Windows 98», en el que incluye iconos que permiten el uso de la red de redes, Internet. Poco tiempo atrás, el Estado Federal de los Estados Unidos de América y 22 Estados que lo componen han iniciado un juicio contra Microsoft por el uso monopólico de su poder en la materia. De esta manera, cuando un Estado nacional y varios de los componentes del mismo la demandan, la empresa en cuestión asume un carácter transnacional que, como decíamos antes, la coloca en una posición de igualdad con los Estados nacionales.

En muchos casos las empresas toman ventajas de situaciones sino fraudulentas, por lo menos irregulares, como ocurre con aquellas que adoptan como domicilio legal, uno de los tantos paraísos fiscales, en los no deben tributar impuestos, evitan las cargas sociales, etc. Andrés López, investigador especializado en el tema, dice en un reportaje concedido a Cash que: «...si uno se fija donde está situado el capital desde el punto de vista legal hoy se encuentra con cosas muy raras: grandes empresas con sede en las Islas Vírgenes, por ejemplo. En cambio, el tema de la decisión es clave. El lugar donde se sitúa el centro de decisiones de una multinacional (transnacional para nosotros) tiene mucho peso en su estrategia...». Esta posibilidad otorga aún mas independencia a las empresas respecto de los gobiernos de aquellos Estados en que aspiran a situar sus instalaciones, lo que conlleva a una oposición mayor, mas fuerte, cuando se «oferte» llegar a ese Estado. (4)

Otro punto a analizar al tratar el tema de las transnacionales es la extensión que caracteriza a estas empresas. Diversos medios periodísticos dan cuenta de los distintos campos en los que actúan estas empresas en contraposición con aquella especialización (especialmente en el rubro de los insumos manufactureros) que eran potestad de las multinacionales. Perfil dice respecto de las fusiones empresariales que: «...cubren deficiencias de los aliados en competencias clave. Una de las más recientes, la de Telefónica de España con World Com y MCI para buscar el dominio de las telecomunicaciones en el mundo de habla hispana, muestra claramente la complementación de competencias...cuando se habla de alianzas se piensa en función de empresas o formación de joint ventures. Sin embargo, una alianza puede ser operacional y-o comercial, a partir de la cual una empresa se apalanca sobre los puntos fuertes de la otra, desarrollando mejores ventajas competitivas...».

Luego de hablar de las fusiones o uniones de empresas, es tiempo de mencionar lo referente al tamaño y posibilidades que derivan de las nuevas empresas fusionadas. La telefónica AT/T compró el conglomerado de tv por cable y telefonía TCI, que en la Argentina es socio de Cablevisión y Torneos y Competencias (5). Con esta fusión AT/T podrá ofrecer todos los servicios de telecomunicaciones, extremo que confirma lo que afirmamos en este punto. La empresa resultante, Consumer Services, tendrá 66.000 empleados y una facturación de 33.000 millones de dólares en 1999, con ganancias brutas de entre 7.000 y 7.500 millones de dólares. El precio total de la operación es de 68.000 millones de dólares. Sin embargo, en nuestro país esas grandes empresas transnacionales, incluso las resultantes del renovado fenómeno de las fusiones, distan en mucho de tener los alcances que logran, por ejemplo, en Estados Unidos.

Bernardo Kosacoff, investigador especializado en el tema de las transnacionales, dice en el suplemento económico de Clarín del 29 de Mayo de este año, que: «...el principal agente comprador es la empresa transnacional. Su estrategia de largo plazo está definida por la casa matriz, mientras que la filial local que es muy grande en el mercado local y muy pequeña en el ámbito global, se acopla a la red corporativa». Son muchos los beneficios que recibe la filial local, entre los que se enumeran que: «...el acceso al financiamiento de las ET no tiene restricciones, y (que) la tasa de interés a niveles internacionales es muy inferior a la vigente para las empresas locales, permitiéndoles a las empresas evaluar sus negocios de una forma muy distinta. Finalmente, dispone de los conocimientos tecnológicos de última generación sin costos adicionales para su acceso...»(6).

Atento lo expresado podemos entregar algunos elementos que caracterizan a las empresas transnacionales, sin que ello importe una definición:

· Un poder económico tal que les permite negociar con los Estados nacionales de igual a igual, y hasta exigir condiciones y tratos preferenciales. (7)

· Su diversificación a rubros que les permiten finalmente controlar en forma total un sector económico. (8)

· Un capital y una magnitud operativa, de personal y tecnológica, sencillamente impensable en momentos en que el mundo no era moldeado como hoy por el proceso de globalización, al que debemos sumar la ola de fusiones que tiene lugar por estos días. (9) (10)

· En nuestro país, el volumen al compararlo efectivamente con lo que ocurre en el nivel global se torna ínfimo, si bien la importancia de las empresas transnacionales es proporcionalmente tan importante como ocurre en aquel nivel.

a. Cambios a partir de la evolución señalada 21. En tanto fue atinado usar el término multinacional, la cuestión de describir su estructura era relativamente sencilla: una gran empresa que con sus actividades había excedido los límites de los países en que había surgido, para ubicarse por cuestiones de conveniencia en otros Estados, teniendo siempre como eje una única actividad. Los estándares laborales, las condiciones ambientales, los márgenes de producción, etc. eran trasladados desde el lugar de origen hacia el nuevo ámbito en el que se iba a desenvolver la empresa.

El cambio de características que llevó a que se las denomine transnacionales significó, además, una serie de transformaciones que son difíciles de comprender y enumerar por cuanto no se ha logrado aún unificar la terminología ni el concepto, por lo las opiniones están absolutamente abiertas.

Todo ello nos hace tomar las palabras de Kosacoff, quien en la nota citada, dice que las transnacionales: «...se expanden con nuevas formas organizativas y de producción que desafían la teoría económica en su conceptualización de la lógica de la firma. El desarrollo de capacidades tecnológicas es el punto de partida, que no solo requiere habilidades para su generación y dominio, sino también del cambio organizacional para maximizar los beneficios de su explotación. Estos esquemas reemplazan, en muchos casos, los mecanismos de precios de los mercados, coordinando funciones operativas y de estrategia, definiendo la especialización y diversificación económica para el largo plazo...» (elemento que viene a dar una muestra mas de la dependencia que en muchos casos sufren los gobiernos respecto de las transnacionales).

Además, y a diferencia de lo que ocurría anteriormente, «...las propias empresas corporativas operan entre sí como un mercado cerrado y con reglas propias, articulando una red mucho más eficaz para operar en el interior de la organización y adecuarse a las condiciones del entorno, en particular a las políticas públicas y a las imperfecciones de los mercados...».

Pero no se terminan allí las modificaciones ni el cambio en el papel que las transnacionales tienen respecto de los gobiernos. En un trabajo en el que reseñábamos los efectos de la globalización decíamos que: «...además, hay grandes flujos de capitales recorriendo el mundo, impulsados por el comercio mundial y las modalidades de inversión...lo que trae a menudo son movimientos masivos de capitales, que favorecen a un país o lo abandonan, y que generan prosperidad o tiempos difíciles...». Las palabras referían lo concerniente a los mercados, pero los estudios que consideramos para confeccionar este trabajo, así como la realidad de nuestro país en momentos en que realizamos el trabajo, nos convencen de la posibilidad de hacer extensivo ese párrafo a las empresas objeto de este estudio. Con un agregado, atento a las consideraciones sobre los efectos de la instalación de una empresa transnacional en un país en lo que tiene que ver con la generación de empleos, directa o indirectamente, y contrario sensu, lo que podría significar su partida: la presión que en determinados momentos podría ejercer una transnacional se tornaría insoportable.

b. Integración y comercio intraindustrial 22. Como referencia previa a la consideración de algunos casos particulares diremos que teniendo en cuenta el papel protagónico de las empresas transnacionales en algunas ramas, como la de los productos metálicos, maquinaria y equipo, la utilización de acuerdos sectoriales de complementación económica puede ser un mecanismo fundamental para una expansión sustentable.

Luego de aquella reflexión tomaremos algunos ejemplos que ilustrarán la importancia del comercio intraindustrial, comenzando con lo que ocurre con los dos componentes más importantes del Aladi y quienes desempeñarán el papel más relevante en la constitución del Mercosur como bloque, esto es Argentina y Brasil. En el comercio entre ambos las ramas de productos químicos, por un lado, y las de productos metálicos, maquinaria y equipos, por otro, son las que mayor porcentaje del intercambio entre ambos absorben.

En 1984 la participación de la segunda rama mencionada era del 15 por ciento, llegando a 26 por ciento en 1991, lo que constituyó el avance más rápido de todos los observados. Aquí fue decisivo el papel jugado por los acuerdos sectoriales de integración, aún cuando ellos no sean decisivos, como se comprueba con el análisis de lo ocurrido con los productos químicos, que a pesar de aumentar el coeficiente de comercio entre ambos países que se originaba en la misma de un 18, 2 por ciento en 1984 a 67 por ciento en 1990, disminuyó su participación en el comercio total entre ambos en 6 puntos en el mismo período.

c. Políticas de promoción para las empresas transnacionales. Efectos de la integración sobre la actividad de las empresas transnacionales 23. La competitividad efectiva de las empresas emana tanto de sus ventajas competitivas propias como de condiciones circundantes de carácter local y nacional provistas por el país en que están localizadas. Es necesario distinguir entre uno y otro tipo de ventajas.

Cuando una empresa transnacional se asienta en un país «lleva consigo» sus ventajas de propiedad y espera recibir del país las ventajas de localización. En tanto, los países deben descubrir o construir ventajas de localización propias que los conviertan en seductores para aquellas empresas a las que pretenden atraer. Aquí, como ocurre en todos los campos, existen sectores preferidos a los que, en general, se intenta atraer con condiciones especiales que no importen desalentar a aquellas empresas de sectores que no integran ese núcleo privilegiado.

Es por esta razón que los gobiernos de los países en desarrollo han creado «zonas procesadoras de exportaciones». Con esta denominación se rotula a una zona determinada de territorio, a la que se confiere carácter de extraterritorialidad respecto del resto del país, en la que se crean ventajas de localización para empresas manufactureras o emsambladoras destinadas a la exportación. En ellas suelen incluirse instalaciones o edificios que se ofrecen en venta o arriendo con opción de compra (leasing) a las empresas interesadas.

El conjunto de incentivos especiales para estas empresas incluye exenciones arancelarias y tributarias; eliminación de controles cambiarios; exención, automatización o aceleración de todo tipo de gestiones o tramitaciones gubernamentales, incluyendo el otorgamiento de visas a los ejecutivos y gerentes de nacionalidad extranjera; flexibilidad o normativas diferentes- en la aplicación de leyes laborales, etc.

Alrededor del 75 por ciento de las zonas de procesamiento de exportaciones que existen en el mundo se dedican a la fabricación de textiles, vestuario y productos electrónicos. Estas actividades se hallan entre las mas dinámicas del mercado mundial.

En los países integrantes de la Aladi estas modalidades no han alcanzado un desarrollo que merezca una consideración especial, pero si lo han hecho en México, cuyo caso es paradigmático y será motivo de análisis, Centroamérica y el Caribe.

La cercanía de México con un gran mercado como lo es de los Estados Unidos, y la concesión por aquel de un régimen preferencial para el mercado de maquila mexicano hizo que empresas transnacionales se instalaran en el «borde» del territorio de México, impidiendo que se extiendan los beneficios al resto del territorio mexicano, y haciendo más difícil aún la extensión al resto de los integrantes del bloque de la Aladi.

De allí que señalemos la cercanía a un gran centro de consumo con la consiguiente reducción en costos de todo tipo, que redundan en un aumento importante de la competitividad, como el primer elemento que tienta a las empresas transnacionales a instalarse en un país en desarrollo.

Un segundo, y muy importante motivo de atracción real, para las empresas transnacionales son las exenciones en materia de regímenes laborales, como los bajos costos de mano de obra, energía u otros factores o insumos.

Cualquiera sea el supuesto que se considere, tomamos aquí las palabras de la Cepal, cuando refiere los intereses de las empresas transnacionales. Se dice entonces que: «...el objetivo de estas empresas no es el de integrarse de manera sistémica al tejido productivo del país anfitrión, puesto que prefieren la situación excepcional de extraterritorialidad. Solo tratan de aprovechar ventajas muy específicas de localización, en el marco de estrategias dirigidas a maximizar la rentabilidad dentro de sus propias cadenas de valor agregado...».

Es entonces el momento en que debemos volver sobre un tema que ya planteáramos en este mismo punto y que se refiere a la forma de actuación de los bloques regionales para poder beneficiarse con la instalación de empresas transnacionales en el territorio de ese bloque.

El Mercosur o el bloque Andino (aquellos que con mas potencialidades a futuro perviven en el ámbito de América Latina) deben tener como objetivo la elaboración de regímenes compatibles entre sus miembros en lo que a inversión extranjera se refiere para, de esta manera, aprovechar plenamente todas las externalidades que derivan de esa instalación, hecho que es imposible lograr cuando las empresas se instalan, como se relató al hablar de México, en el borde de los territorios.

El comercio intracorporativo tiene también gran peso con relación a las filiales de la corporación en el interior del Mercosur. La particularidad que presenta este fenómeno es que dicho comercio es mayor aun que el comercio intracorporativo con el resto del mundo, lo cual indica que la diferencia en los niveles de desarrollo de la región y de los países centrales hace que las empresas deban recurrir en mayor medida a la red corporativa dentro del Mercosur para poder acceder a los estándares técnicos y de calidad que exige la producción internacionalizada.

Además, y frente al proceso de apertura de la economía, que elimina casi por completo el incentivo de las filiales locales de las Empresas transnacionales de producir para el mercado interno, el proceso de formación del Mercosur se ha convertido en uno de los puntos centrales del interés de esas empresas por continuar con sus actividades industriales en el ámbito local. Se trata de la formación de un gran mercado común que las empresas transnacionales están en muy buenas condiciones para abastecer, dado que cuentan en general con filiales en los dos mercados principales (Argentina y Brasil), en los cuales ocupan posiciones de liderazgo. La mayoría de las empresas transnacionales están tomando medidas para racionalizar y complementar sus actividades en ambos países, mientras que las que cuentan con filiales en uno solo de ellos están intentando formalizar acuerdos de complementación en la materia de producción y comercio con otras empresas en la misma situación.

Contrariamente a la visión que se tiene sobre la distinta magnitud de los mercados argentino y brasileño y sobre las diferencias de escalas de producción que existe en distintos sectores industriales de esos dos países, según los datos de la encuesta en referencia, la situación es bastante diferente. En efecto, de las 48 líneas de producción para las cuales hay información sobre los dos países, 24 operan en Argentina a una escala superior al 50 % con respecto a las brasileñas.

Mientras que la mayoría de esta líneas corresponde a producciones metalmecánicas o automotrices, las producciones vinculadas con la explotación de los recursos naturales se concentran en las 21 líneas que no tienen contraparte en Brasil.

d. Situación en Argentina 24. En nuestro país se produjo una fuerte entrada de capitales de empresas multinacionales (el momento histórico considerado nos lleva a usar nuevamente el término), lo que se tradujo en un importante incremento de su participación en el producto industrial, que se elevó de un quinto en 1955 a un tercio a comienzos de la década de 1970. El funcionamiento de las empresas que arribaban al país respondía al típico de una economía protegida, en la que las inversiones se orientaban a la explotación integral del mercado interno.

Conociendo estos datos puede decirse que la ocupación de los casilleros vacíos del mercado interno tuvo algunas características especiales. Primero, que comparando a las empresas multinacionales con aquellas que podían rotularse como nacionales, las primeras operaban con plantas de mayor capacidad, la productividad de la mano de obra era mayor, los salarios eran mas altos, así como también lo era el coeficiente de exportación y la dotación de personal por hombre empleado.

En segundo lugar, incorporaron equipamiento y prácticas de producción desarrolladas en sus casas matrices que, a pesar de no ser los mas avanzados internacionalmente, revolucionaron el mercado local. Por último, estas empresas se financiaron básicamente a través del ahorro nacional por tener acceso preferencial a líneas crediticias con tasas de interés negativo, por lo que su aporte de capitales en el mediano plazo terminó siendo negativo, en razón de que las transferencias al exterior eran mayores que los ingresos de capital que efectuaban.

Pero lo que detallamos para el mercado local no encontraba un correlato en el mundo. La típica planta industrial de una subsidiaria local de una empresa transnacional no superaba en la mayoría de los casos la décima parte de una planta que producía un bien similar en los países desarrollados.

La transformación que se vivía en el mundo desarrollado, en el que se pasaba de un concepto de trabajo considerado como mundo de lo electromecánico a otro en el que se lo calificaba como mundo de lo electrónico, y una desacertada política en el ámbito nacional en la que se trató de reformar estructuralmente a la industria al tiempo que se producía una apertura en la economía del país, en lugar de avanzar aprovechando el acervo tecnológico acumulado en la etapa anterior, llevaron a un quiebre que concluyó con la desarticulación productiva hacia 1981.

En la década del 90 existen nuevos factores a considerar. Por un lado, la dinámica de solución de la deuda externa en la que capitalización fue el instrumento de financiamiento privilegiado para las nuevas inversiones y los procesos de privatización de empresas del Estado. Luego, la consolidación de los grandes grupos económicos nacionales, muy lejanos de las empresas familiares que predominaron en otros momentos y que serán unos fundamentales en la articulación de acuerdos con las empresas multinacionales para proyectos específicos.

Finalmente, se produjo una notable expansión de los recursos naturales en el período 1970-90 (hablamos de los sectores gasíferos, pesqueros, cultivos oleaginosos, forestales, entre otros) que en sentido contrario a lo que ocurrió en las cuatro décadas anteriores generó el retorno a una especialización creciente del país en producciones que hacen uso intensivo de esos recursos, consideración que debemos formular en el marco de una economía abierta.

En cuanto a la solución del endeudamiento externo, podemos decir que en este segundo quinquenio de la década de 1980, ochenta y dos empresas transnacionales utilizaron diferentes mecanismos de capitalización de deuda para financiar distintos procesos de inversión por 660 millones de dólares. En particular se concentraron en el sector industrial, destacándose distintos proyectos en las áreas alimentarias, automotriz, petrolera y de productos químicos.

A partir de 1991 se articuló con el proceso de privatización de empresas estatales y adquirió una nueva dimensión, con un impacto estructural muy importante. Este fenómeno es uno de los ejes de las transformaciones que se está gestando en la sociedad argentina, principalmente en las áreas de las telecomunicaciones, el petróleo, la energía eléctrica, el transporte y los caminos, y en el área industrial, en los sectores siderúrgico, petroquímico de astilleros.

Atento a todas las consideraciones realizadas, no debemos extrañarnos al destacar el alto nivel de participación de las transnacionales en este proceso (mas de un 40 % del valor patrimonial total de las empresas privatizadas pertenece a firmas de capital extranjero), así como el hecho inédito en el ámbito local de asociación entre estas firmas y un núcleo selecto de grupos económicos nacionales en la articulación de negocios específicos. En estas alianzas por lo general las Empresas transnacionales asumen un papel de «operadores técnicos», mientras que la gestión administrativa e institucional recae en las empresas locales (11). A su vez, estos consorcios se unen a entidades locales bancarias y extranjeras para formar paquetes financieros.

En relación con el marco regulatorio del capital extranjero, a diferencia del fuerte carácter restrictivo que caracterizó al tratamiento legal de capital extranjero durante la etapa de sustitución de importaciones, en la actualidad la legislación tiende hacia una filosofía de liberación e incentivo para la radicación del inversionista extranjero.

En puntos anteriores referimos la enorme importancia que en nuestros días tiene el comercio intracorporativo, importancia que una vez mas puede constatarse al analizar los datos que para esta materia existen en Argentina. En efecto, casi el 60 % de las exportaciones de estas empresas son en realidad transacciones intracorporativas, y lo mismo ocurre con casi el 80 % de sus importaciones. Este es un indicador contundente, en un contexto de cambios importantes en la estrategia de las empresas transnacionales ante el paso de una economía fuertemente protegida a una economía abierta.

La producción internacionalizada y las nuevas formas de globalización exigen la uniformación de los estándares de calidad de los productos y de los componentes y, por lo tanto, traen aparejado un cambio en la función de producción y en la composición de las importaciones de estas empresas.

La globalización, por su parte, incide en forma mas que importante, en especial por los efectos que las operaciones realizadas en el exterior tienen sobre la estructura y funciones cumplidas por las empresas ubicadas en territorio nacional. La fusión de AT/T con TCI, ha provocado un reacomodamiento de diversos sectores y empresas que se han visto afectados por las uniones y lazos existentes entre esas empresas y sus filiales o compañías anexas.

Dice Clarín en su edición del 25 de Junio de 1998 que: «...el acuerdo firmado por AT/T y TCI en los Estados Unidos puede tener repercusiones en la Argentina. TCI ya opera aquí a través de dos inversiones: tiene el 26 por ciento del capital de Cablevisión y el 40 por ciento de Torneos y Competencias. AT/T también está instalada a nivel nacional, pero su actividad parece limitada a proveer algunos servicios a Telintar, luego de fracasar en su intento de ingreso en la telefonía inalámbrica conocida como PCS...aún no se sabe el alcance que la compra de TCI tendrá en la región...».

Este reacomodamiento implica contradicciones o, cuando menos, intereses encontrados. El mismo artículo dice luego que»...si AT/T decide controlar las inversiones de TCI en Argentina, ingresará al sistema audiovisual local. Pero enfrentará una paradoja: en Cablevisión tendrá como socia a Telefónica Internacional (TISA) del grupo de Telefónica de España. El vinculo entre las dos empresas puede desembocar en un acuerdo o, en cambio, generar rispideces, dado que los españoles tienen un acuerdo global con MCI, la principal competidora de AT/T en los Estados Unidos...».

PALABRAS FINALES 25. Las empresas transnacionales cuentan en la actualidad con una capacidad enorme para imponer condiciones y hacer valer sus pretensiones en todo el orbe, más aún en los países en desarrollo. La conveniencia y necesidad de regular la actividad que puedan cumplir surge clara a la luz de los datos que hemos volcado a lo largo de este trabajo.

El profundo cambio que en todos los aspectos de la vida provocó el fenómeno de la globalización importó en el ámbito de las grandes empresas con instalaciones en diversos países que aquellas se vieran dotadas del poder de coacción suficiente para negociar de igual a igual con los gobiernos de los Estados nacionales, y en muchos casos pudieran imponerles condiciones para establecerse en su territorio, con los consiguientes beneficios de empleo, capital, etc.

Esa revolución que devino con la llegada de la globalización importó también que distintos sectores empresariales, tradicionalmente dedicados a diferentes rubros de la economía, se acercaran y entendieran la conveniencia de asociarse, ya sea para operar solamente o para fundir sus capitales, instalaciones, recursos humanos, etc. en un solo y gigantesco pulpo empresarial, con la capacidad suficiente para dominar un sector económico a nivel mundial, con su accionar o por la presión que pueden ejercer sobre los pequeños grupos locales.

La integración sirvió en el caso de los países en desarrollo para mantenerlos como un polo atractivo para la instalación de las empresas transnacionales, ya que en forma individual no habrían tenido ninguna chance de hacer frente a los desafíos planteados por esta nueva era, entre los cuales surge con una entidad suficiente como para merecer un capitulo aparte la temática de las empresas transnacionales.

En el caso de los grandes países de América del Norte (México, y fundamentalmente Canadá y Estados Unidos) la integración fue la única respuesta que cupo a un proceso de larga data y que respondió a factores culturales y geográficos, como lo es la Unión Europea. Esta última alcanzó un grado de integración, moneda única, pasaporte y nacionalidad europea, normas laborales, etc., que desencadenaron las uniones reseñadas anteriormente.

Por tanto, estamos en condiciones de decir que en un mundo que tiende a agruparse y sobredimensionarse a raíz de las uniones continentales y a «mezclarse» por causa de los inauditos desarrollados que en materia de telecomunicaciones ha conocido el mundo, y que permiten y obligan a estar comunicados y en movimiento 24 horas sobre 24, las empresas han seguido ese curso y han definido caracteres propios, que redundaron en un beneficio para ellas y deben ser un llamado de atención para quienes no pertenecemos al núcleo de esos «monstruos» que han surgido a la luz de la modernidad.

1) Para una mayor ilustración sobre este punto se puede consultar Efectos de las empresas multinacionales sobre el empleo en los países en desarrollo, 1ra Edición, 1982, pags. 34 y sgs.

2) «El trabajo en el mundo» 97-98, OIT, 1997, Pags. 75 y sgs.

3) Si como muestra basta un botón, aquí va el que detectamos y creemos mejor ejemplifica lo expresado. Dice Clarín el 30 de Junio de 1998: «...en lo que sería el primer traspié en sus negocios, el Exxel Group se desprendió el último viernes de Pizza Hut. Como no encontró interesados en la licencia que pertenece a Pepsi Cola, transfirió 17 de sus 20 locales de Pizza Hut y a todos sus empleados, que suman 500, a Romanaccio...los tres locales que quedan se cerrarán...». En adelante se dibuja el perfil transnacional de las empresas: «...con este pase, Pizza Hut desaparece de la Argentina en lo que marca una seguidilla de fracasos de las cadenas de pizzerías de EEUU que intentaron aterrizar en este mercado. Lo mismo le pasó a Domino´s, que reina en su New York natal y que aquí no logró captar siquiera a la clientela en San Isidro...a Pizza Hut tampoco le fue bien en Brasil. El año pasado se batió en retirada de los 30 locales que tenía en Río de Janeiro, y este bajó la persiana de los otros 20 que contabilizaba en San Pablo...». Por otra parte, la cadena de transnacionalidad de la empresa se prolonga cuando conocemos los dueños de los dueños de cada una. Vemos así que: «...la dueña de Pizza Hut en el mundo es el grupo Tricon, llamado así por sus tres íconos, la pizzeria, la cadena de comidas mexicana Taco Bell y Kentucky Fried Chiken...(además) detrás de Tricon está Pepsi Cola...ellos vendrán a controlar especialmente que no quede ningún rasgo de Pizza Hut, ni en los carteles ni en la decoración de los locales, cuando ya estén manejados por Romanaccio...».

4) «...por ejemplo, en Singapur el gobierno otorgó incentivos impositivos para que las transnacionales del sudeste asiático instalen sus casas matrices en el país. Para el gobierno era importante que Ford Asia tuviera su cuartel regional allí. El acaparar el centro de decisiones tiene sus beneficios en relación a los países que reciben las filiales; estas no tienen capacidad operativa para definir estrategia alguna... «. «Extranjerización», Página 12, Suplemento económico, «Cash», reportaje a Andrés López, 31 de Mayo de 1998, página 4 y 5.

5) Dice Clarín el 25 de Junio de 1998 que: «...el acuerdo entre AT/T y TCI en los Estados Unidos puede tener repercusiones en la Argentina. TCI ya opera aquí a través de dos inversiones: tiene el 26 por ciento del capital de Cablevisión y el 40 por ciento de Torneos y Competencias. AT/T también está instalada a nivel nacional, pero su actividad parece limitada a proveer algunos servicios a Telintar, luego de fracasar en su intento de ingreso en la telefonía inalámbrica conocida como PCS...».

6) La nota continúa diciendo que: «...compradores y vendedores tienen un posicionamiento muy distinto, y las ET, que conocen perfectamente las limitaciones de las firmas locales, también aprecian en su real magnitud la importancia de comprar una posición de mercado, donde la red de comercialización y el prestigio de marcas de primera línea, significan ganar varios años en el desarrollo de los negocios...la dotación de recursos naturales del país, la expansión del consumo interno de productos diferenciados y las posibilidades de especialización del mercado ampliado del Mercosur son elementos determinantes en las decisiones de inversión...». Clarín, suplemento económico, 29 de Mayo de 1998, «El perfil de la nueva empresa», B. Kosacoff.

7) En cuanto a la actitud de los gobiernos frente a las multinacionales que llegan a su territorio, creemos que es sumamente claro el siguiente párrafo: «...las automotrices japonesas en Estados Unidos no tienen requisitos de contenido local. Solo deben incorporar un 50 por ciento de partes norteamericanas en el caso de que exporten a México o Canadá...Ahí influyen los mercados locales. Si el gobierno argentino quisiera fijar condiciones a las multinacionales, tal vez la respuesta sea, «entonces nos vamos a otro lado»...obviamente a mayor interés del mercado, mayor margen de acción para direccionar a las multis...pero siempre hay margen...». Diario Página 12, Suplemento Cash, 31 de Mayo de 1998, pag. 4, «Extranjerización», nota a Andrés López. Esa Respuesta contiene, además, una jugosa descripción de las posiciones que ocupan en estos días, tanto los gobiernos nacionales como las empresas transnacionales en el juego de trasladar y recibir las instalaciones de unas (las empresas) en el territorio de otros (los gobiernos), de lo que nos ocupáramos en el punto C.

8) En gran medida esa facultad depende de la «habilidad» del gobierno en cuestión para tratar con las empresas multinacionales. Poco más adelante en la misma nota, Andrés López señala: «..antes, el problema era cuanto van a remitir de dividendos, un tema que hoy ya no se discute. Hoy si se puede discutir que tipo de actividades tecnológicas van a desarrollar localmente; que van a hacer con el empleo, numéricamente y en calidad: ¿van a desarrollar proveedores o van a importar absolutamente todo?...».

9) Al solo efecto ejemplificativo, porque nos encontramos inmersos en un proceso de megafusiones, traemos aquí un caso mencionado por el Diario Perfil, el 31 de Mayo de 1998, en el que se detalla una megafusión, bajo el titulo «Las autoridades están alerta por los efectos de las fusiones empresariales!», en el que se dice que: «...conformada por las entidades BankAmerican y NationBank, que crearía BankAmerica Corporation, con activos de 571.000 millones de dólares, depósitos de mas de 346.000 millones y una plantilla de clientes que supera la escalofriante suma de 29 millones de personas...». Posteriormente, y hablando del tema en sus implicancias actuales dice que: «...las fusiones entre compañías de distintas industrias son aceptables como, por caso, las de proveedores con productores que operen en el mismo sector de la economía...».

10) En el caso de la Argentina pareciera prolongarse una tendencia que ya marcamos en el punto 4 de este trabajo, en el que dijimos que nuestro país seguía las tendencias mundiales un paso atrás que los países desarrollados. Los diarios, en sus suplementos económicos han analizado este fenómeno en estos términos: «...hoy, toda la producción automotriz local está en manos de extranjeros. Todos los servicios públicos (teléfonos, agua, luz, gas) están administrados por extranjeros... solo dos sectores escapan, por ahora, a la tendencia: cuero, donde es cuestión de tiempo para el ingreso del capital extranjero; y siderurgia, donde, protección e incentivos mediante, Techint y Acindar acaparan la casi totalidad de los mercados...». Diario Página 12, Suplemento Cash, Pag. 4, 31 de Mayo de 1998, «El color de la camiseta»; las grandes fusiones entre empresas transnacionales que acontecen en todo el mundo, deberán esperar en la Argentina hasta que se cumplimenten pasos previos, como el que actualmente acontece.

11) En el mercado de la publicidad se dio un caso particularmente claro en punto a ilustrar o dicho. El Suplemento Económico de Clarín del 29 de Marzo del corriente año en el que señalaba: «...(el dueño de una conocida agencia local) el publicitario que trabaja para Banco Río y varios productos del gigante angloholandés Unilever, hizo mejor negocio aún: vendió la totalidad de su agencia (facturó 22 millones el año pasado) a Oglivy/Mather, una de las publicitarias más grandes del mundo, con cuentas globales como IBM, American Express, Shell y otras de Unilever...además de haber ganado 10 millones de dólares con la venta de Marcovecchio Publicidad, el publicitario queda al frente de la presidencia de Oglivy Group...el nuevo grupo está formado por la fusión de estas dos agencias: Conquest Publicidad (aporta clientes internacionales) y Oglivy One (marketing directo, telemarketing y eventos)...».

Bibliografía «Declaración tripartita de principios sobre las empresas multinacionales y la política social», Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, Suiza, 1991, segunda edición.

«Efectos de las empresas multinacionales sobre el empleo en los países industrializados», Oficina Internacional del Trabajo. Ginebra, Suiza. 1982.

«Efectos de las empresas multinacionales sobre el empleo en los países en desarrollo», Oficina Internacional del Trabajo. Ginebra, Suiza. 1982.

«Las empresas multinacionales en la ocupación industrial en la Argentina, 1973-1983», Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra Suiza, 1988.

«El nuevo derecho sindical argentino», Rodolfo Capón Filas, Librería Editora Platense S.R.L., 1989.

«¿ Donde estamos en política industrial ?», W. Perez Nuñez, Revista de la Cepal, Nro 51, Diciembre de 1993.

«Nuevas estrategias de las empresas transnacionales en la Argentina», Bernardo Kosacoff y Gabriel Bezchinsky, Revista Cepal de la Nro 52, Abril de 1994.

«Transnacionalización e integración productiva en América Latina», Armando Di Filippo, Revista de la Cepal Nro 57, Diciembre de 1995.

«Integración y derecho del trabajo», Rodolfo Capón Filas, Editorial Trabajo y Utopía, 1998.



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