Nuestra historia, finalidades, principios doctrina y opiniones

 

25a Congreso de la CMT        Rumania, octubre 2001

 

 

RESOLUCION SOBRE AMERICA LATINA Y EL CARIBE

 

 

 

CONSIDERANDO:

 

(1).- Que Latinoamérica y el Caribe es una región con enormas contrastes y contradictiones y una gran injusticia social. La explotación, la pobreza, la miseria y la exclusión social son en constante aumento.

 

(2).- Que la generalizada crisis económica, social y cultural, expresada especialmente en la pérdida de valores, de identidad y de proyectos, mediatiza y condiciona los procesos de democratización, agotándose la vida democrática casi exclusivamente en las formas y los momentos electorales.

 

(3).- Que se han generalizado las políticas neoliberales y los programas de ajuste estructural impuestas por los Organismos Financieros Internacionales y aceptadas por los Gobiernos, han generado como consecuencia el deterioro de las condiciones de vida y de trabajo de las grandes mayorías populares, violentando los derechos y libertades de los trabajadores, aumentando la deuda social e impidiendo un proceso de desarrollo integral.

 

(4).- Que este deterioro se expresa en el aumento:

(4.1).-del desempleo, del sub-empleo, en la flexibilización y precarización del trabajo, eliminándose leyes y normas laborales;

(4.2).-de los trabajadores autónomos en la economía informal, sin normal legales, laborales ni sociales;

(4.3).-de la tierra improductiva, la falta de racionales reformas agrarias y el abandono de grandes masas de campesinos y trabajadores agrícolas y pecuarios;

(4.4).-de las migraciones internas (del campo a la ciudad) y externas (entre países);

(4.5).-de las limitaciones y condicionantes a la contratación colectiva;

(4.6).-de una rebaja sustancial de las jubilaciones y pensiones, y la imposición de privatizaciones de la seguridad social que deteriora aún más las condiciones de vida de los jubilados y pensionados.

 

(5).- Que con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, los grupos armados irregulares y el terrorismo, se aceleró un preocupante proceso militarista y armamentista, tanto con el incremento en los gastos nacionales destinados a la defensa, la represión y la compra de armamentos, como con la proliferación en casi todos los países de sofisticadas bases armadas de los Estados Unidos. 

 

(6).- Que la deuda externa, a pesar de las múltiples gestiones y acciones de las organizaciones de trabajadores y del importante llamado de Su Santidad y de varios organismos y organizaciones en el ámbito mundial con la campaña por la Condonación durante el Jubileo 2000, continúa siendo el obstáculo más determinante para poder acceder al pago de la deuda social y al desarrollo integral de nuestros pueblos.

 

(7).- Los importantes procesos y esfuerzos realizados para la integración de los pueblos latinoamericanos, y la determinante propuesta acordada en el XIo. Congreso de la CLAT, de construir la Comunidad Latinoamericana de Naciones, tal como fue acordado en 1997 entre la CLAT, el Parlamento Latinoamericano y el Consejo Episcopal Latinoamericano.

 

(8).- Las graves violaciones a derechos y libertades fundamentales de los trabajadores, especialmente ante las amenazas, asesinatos y todas formas de represión violenta que sufren nuestros compañeros de la CGTD de Colombia, la CGTG de Guatemala, y otros países; la grave crisis social que sufren los trabajadores de Argentina; la persistencia de la armada de los Estados Unidos de mantener en forma arbitraria e ilegítima sus operaciones militares en la isla de Vieques (Puerto Rico); las permanentes violaciones del Gobierno de Cuba al libre ejercicio de la libertad de asociación y acción sindical del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC); el legítimo derecho de la CAT de Chile y la CAT de Brasil ha ser reconocidas como organizaciones representativas y legítimas de los trabajadores; y, en general, los intentos y serios condicionamientos que en el contexto general de Latinoamérica sufren los trabajadores y sus organizaciones.

 

(9).- El Acuerdo de Unidad de Acción firmado entre nuestra regional la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT) y la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT), regional de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL), que constituye un esfuerzo y compromiso a favor de las necesidades y aspiraciones de los trabajadores, que reclaman poder y capacidad para enfrentar las políticas neoliberales.

 

(10).- La desaparición física del Cro. Emilio Maspero, figura señera de la CLAT y de la CMT, acaecida el 31 de Mayo del año 2000, impactó a todo el Movimiento de los Trabajadores, a sus cuadros dirigentes y militantes y a todos los que tuvieron la gracia de conocerle.

 

 

EL 25º. CONGRESO DE LA CONFEDERACIÓN MUNDIAL DEL TRABAJO (CMT), ACUERDA:

 

(1).- Reiterar el pesar de todas las organizaciones y militantes de la CMT por la partida del Cro. Emilio Maspero, recogiendo su testimonio de pensamiento y acción para nuestras futuras luchas, rindiendo un especial homenaje de admiración a su memoria.

 

(2).- Destacar la lucha que desde su creación, viene desarrollando la CLAT a favor de la democracia real, la justicia social, el desarrollo integral y la integración de los trabajadores y pueblos en una Comunidad Latinoamericana de Naciones, y las diferentes propuestas para superar la injusta y condicionante deuda externa; animar y apoyar el compromiso asumido por la CLAT y nuestras organizaciones en Latinoamérica para construir sociedades verdaderamente libres, justas y soberanas.

 

(3).- Reiterar una vez más, la especial condena y preocupación ante la sistemática y generalizada violación de los derechos y libertades de los trabajadores y sus organizaciones en Latinoamérica; saludar los importantes esfuerzos que viene realizando la CLAT y sus organizaciones nacionales a través de la CLADEHLT y las organizaciones afiliadas a la CLAT; y comprometer el más amplio apoyo de la CMT a la lucha por la plena vigencia de las normas internacionales y los derechos y libertades fundamentales de los trabajadores.

 

(4).- Acompañar la especial preocupación de la CLAT ante un nuevo recrudecimiento de la carrera armamentista en la región latinoamericana, animado por la industria de guerra de los Estados Unidos y de otras naciones, denunciando que ello aumenta la incidencia de la deuda externa, condiciona la soberanía de los pueblos, condiciona las legítimas aspiraciones al desarrollo integral y aumenta las lamentables formas de dependencia política existentes en la región. Apoyar la propuesta de la CLAT por la “Paz, Desarme y Desarrollo”, para hacer de Latinoamérica una efectiva “Zona de Paz”.

 

(5).- Reiterar a los Gobiernos de Colombia y Guatemala, la condena por la permanente violación al legítimo derecho a la integridad física y protección legal para los dirigentes de las organizaciones de trabajadores que cumplen con honrosa y difícil tarea de representar las necesidades y aspiraciones de los trabajadores. La plena vigencia de un real estado de derecho y de justicia social, constituye una obligación de todo régimen que se considera democrático.

Rechazar la grave impunidad que impera en los organismos judiciales y policiales, ya que en la gran mayoría de los casos, no se aplicó la ley a los responsables de los asesinatos y amenazas de muerte contra los dirigentes, y reiterar la condena al Plan Colombia por el negativo componente armamentista que el mismo implica, y reiterar el pleno apoyo a una solución política, social y democrática.

 

(6).- Demandar a todos los Gobiernos de Latinoamérica para que impidan toda forma de desregulación laboral y no faciliten o acepten la imposición de reformas laborales que afecten derechos y libertades establecidas en los Convenios internacionales.

 

(7).- Exigir al Gobierno de los Estados Unidos que respete la decisión democrática del Pueblo de Vieques que demandó el cese inmediato de las prácticas militares y abandone la isla limpiándola de todos los desechos bélicos y contaminantes que contiene, y solidarizarse con la heroica lucha de los trabajadores y pueblo de Puerto Rico en defensa de la soberanía nacional.

Exigir al Gobierno de Chile que garantice la plena vigencia de los Convenios 87 y 98 de la OIT, reconociendo el legítimo derecho de la Central Autónoma de Trabajadores (CAT) para representar legal y legítimamente a los trabajadores chilenos.

Demandar al Gobierno de Cuba para que cesen los hostigamientos contra los dirigentes del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC), y garantice el libre ejercicio de los derechos y libertades que les conceden los Convenios Internacionales suscritos por ese gobierno.

 

(8).- Demandar la urgente derogación de normas violatorias de los derechos de los trabajadores y de los convenios internacionales como el Decreto Supremo 21060 de Bolivia, la Ley 728 del Perú, las Leyes 50 y 100 de Colombia y otras disposiciones que en diferentes países atentan contra la libertad sindical, la contratación colectiva y la seguridad social.

 

(9).- Apoyar las Campañas Internacionales por la Condonación de la Deuda Externa.

 

(10).- Apoyar el Programa de Reivindicaciones y Acción Latinoamericano a favor del Derecho al Trabajo Digno y Empleo para todos, salarios justos, seguridad social integral y solidaria y educación básica y para el trabajo.

 

(11).- Expresarle a la CLAT un especial reconocimiento por haber logrado con la ORIT un Acuerdo de Unidad de Acción que, preservando su identidad y autonomía institucional, establece muy claros objetivos en la lucha por mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores latinoamericanos.

Este hecho constituye un aporte sustantivo a la confluencia y coordinación indispensables que debe alcanzar el Movimiento de los Trabajadores en el ámbito internacional, a fin de garantizar la plena vigencia de los derechos y libertades de los trabajadores y augurar un cambio sustantivo hacia la paz, la democracia y la libertad mundial, como resultado de una  efectiva justicia social.

 

 

 

XXV Congreso de la CMT                                 Rumania, octubre de 2001

 

 

 

RESOLUCIÓN SOBRE LA OIT

 

 

 

1.       El XXV Congreso de la CMT, reunido en Bucarest del 22 al 26 de octubre de 2001, recuerda y respalda la resolución adoptada en el Congreso de Mauricio en 1993 y que insistía en la importancia para la OIT – ante la crisis social que generaba inestabilidad política  y social en muchos países – de aceptar los desafíos respecto de las normas internacionales del trabajo, el empleo, la pobreza, la marginación y su lugar en el sistema de Naciones Unidas.

 

2.       La CMT constata que la situación social no ha mejorado y que la globalización favorece y acelera :

-          la concentración de la riqueza en manos de una pequeña minoría, la agravación de las desigualdades y el aumento de la pobreza al interior y entre países;

-          la disminución de la clase media, el trabajo precario reemplaza el empleo eliminado por los planes de ajuste estructural ;

-          la reducción unilateral del papel del Estado en beneficio de, entre otras cosas, las grandes empresas transnacionales privadas ;

-          el déficit democrático debida a la pérdida de influencia de los Estados y a la dictadura del mercado ;

-          el crecimiento económico sin creación de empleo ;

-          el deterioro de las condiciones de trabajo para la mayoría de los trabajadores, y especialmente las trabajadoras[1];

-          la violencia.

 

3.     La pérdida de legitimidad de los intereses en juego, la desigualdad en los intercambios entre los países, la mercantilización generalizada de los valores humanos (éticos y morales) se han extendido a todos los ámbitos posibles; la mercantilización del trabajo humano es uno de los componentes más chocantes de esta evolución.

 

4. Ante esta situación, la CMT recuerda los principios fundamentales en que se funda la OIT, es decir:

a)                  el trabajo no es mercancía ;

b)                  la libertad de expresión y de asociación  es esencial para el progreso constante ;

c)                  la pobreza, dondequiera que exista, constituye un peligro para la prosperidad de todos ;

d)                  la lucha contra la miseria ha de librarse enérgicamente en el seno de cada nación y con un esfuerzo internacional permanente y concertado en donde los representantes de los trabajadores y los empleadores, cooperando a pie de igualdad con los representantes de los Gobiernos, participen en discusiones libres y en decisiones democráticas con objeto de promover el bien común;

e)                  una paz universal y durable sólo puede fundarse en la justicia social.

 

 

5.     Por doquier en el mundo, las instituciones sociales están siendo consideradas como obstáculos al rápido proceso de acumulación y concentración de la riqueza y desarticuladas sin escrúpulos. A nivel internacional, las instituciones financieras han visto crecer su influencia y aumentar regularmente su presupuesto mientras que, en el último decenio, el presupuesto de instituciones tales como la OIT ha registrado una disminución preocupante, pretendiéndose además reducir su rol en la defensa de los intereses y derechos del mundo del trabajo.

 

 

6.     Durante la adopción por la Conferencia Internacional del Trabajo en 1998 de la Declaración relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo, la OIT se comprometió a reforzar los convenios relacionados con el trabajo forzoso (29 y 105), la libertad sindical y la negociación colectiva (87 y 98), la igualdad y la discriminación (100 y 111) y el trabajo infantil (138 y 182) y a ayudar a sus miembros para que puedan alcanzar los objetivos definidos en estos convenios. La campaña de ratificación de estos convenios ya está teniendo éxito y ha tenido un efecto positivo en la ratificación de otros convenios.

 

 

7.     La CMT expresa su fuerte preocupación respecto de la creciente voluntad de limitar las normas a los meros convenios fundamentales y privilegiar los instrumentos no vinculantes tales como las iniciativas privadas voluntarias y los acuerdos marco, sin que se implique necesariamente a la OIT en estas evoluciones.

 

 

8.     Para garantizar que todos los trabajadores vean reconocidos y aplicados sus derechos laborales, la OIT se comprometió a lanzar una campaña de promoción del « Trabajo decente ». La CMT respalda esta campaña y afirma que es decente un trabajo digno el que permita, mediante una remuneración justa y suficiente, que el trabajador y su familia puedan vivir dignamente y no sólo sobrevivir. Es decente el trabajo ejercido en condiciones respetuosas de los derechos y la dignidad de los trabajadores, tal como las definan los convenios de la OIT. Es decente el trabajo si no equivale a la explotación, el trabajo que haga del trabajador un actor de una economía al servicio de la humanidad y no un mero « factor de producción ». La aplicación efectiva de los convenios fundamentales es condición sine qua non para garantizar un trabajo digno.

 

 

9.     Sin embargo, las prácticas en vigor en diferentes países no favorecen la promoción del trabajo decente. Se reformaron los códigos de trabajo tanto a nivel del contenido como de la aplicación, con objeto de ajustarlos a las necesidades del mercado, en todas partes se aplica la desregulación competitiva (derechos de trabajo, derechos sociales), la multiplicación de las zonas francas, en donde se violan sistemáticamente los derechos de los trabajadores, acelera la subcontratación de los mercados y la tendencia de pagar cada vez menos contribuciones fiscales y sociales. Se está haciendo todo por que las personas con derechos sociales cedan o limiten estos derechos para que los que tienen pocos o ningún derecho no los adquieran.

 

 

10. La CMT afirma que modernizar y redimensionar la OIT y su sistema normativo implica que :

-          esta organización debe ser capaz de proteger verdaderamente a todos los trabajadores y de buscar los medios para promover activamente la justicia y los derechos sociales en el mundo de hoy;

-          el respeto a la dignidad de los trabajadores – y de toda persona humana – no es negociable ni mercantilizable ;

-          las normas han de ser efectivamente la base de una legislación social supranacional  vinculante, cuya evolución hay que gestionar de manera tripartita.

 

11. La CMT afirma igualmente que el ser humano prevalece sobre la economía, declarando a la par que los derechos humanos fundamentales y los convenios de la OIT relativos a ello priman sobre las normas comerciales y financieras. La CMT recuerda que las legislaciones nacionales y regionales de ningún modo pueden tener un alcance inferior a las normas internacionales del trabajo ratificadas por los Gobiernos.

La CMT hace un llamamiento a los Gobiernos para que ratifiquen y apliquen los       Convenios de la OIT.

 

 

12. La CMT dirige un llamamiento a los Gobiernos y a los empleadores – que con los trabajadores son los habilitados de la OIT – para que respeten sus compromisos fundamentales de constituyente de esta organización y no emprendan acciones destinadas a minarla. En este marco, el objetivo de una reforma del sistema normativo de la OIT debe ser el de reforzar el papel de éste y no de buscar el denominador común más pequeño.

 

 

13. La CMT pide que la OIT haga todo por asegurar el seguimiento adecuado de los convenios, examinando minuciosamente las dificultades encontradas por los Gobiernos e interlocutores sociales en la ratificación y la aplicación de los convenios y aportando una asistencia técnica adecuada.

 

 

14. La CMT apoya el sistema de control existente, sistema que ha dado pruebas de funcionar a lo largo de los años, insiste en la necesidad de la independencia de los miembros de la Comisión de Expertos para la aplicación de los convenios y las recomendaciones y afirma con fuerza el papel positivo e indispensable para los trabajadores desempeñado por el Comité de Libertad Sindical. La CMT está dispuesta a estudiar eventuales mejoras de este sistema con objeto de aumentar la eficacia y la protección de los trabajadores.

 

 

15. La CMT constata que gran parte de las empresas juegan un papel cada vez más decisivo a nivel de la regulación social exigiendo el dominio de las fuerzas del mercado en las relaciones laborales y se resisten a aceptar códigos de conducta que determinen pleno respeto de los derechos laborales. Así, pretenden establecer códigos de conducta que serían meros compromisos voluntarios de las empresas con carácter de cuasi normas sociales, que se desarrollan fuera de toda obligación legal, sin la OIT, siendo las mismas empresas los árbitros de su aplicación.

 

 

16. La OIT ha de comprometerse rápidamente respecto a los códigos de conducta, puesto que no hacerlo significaría aceptar que otros organismos, sobre todo privados, ocupasen su lugar, lo que es inadmisible para la CMT. La CMT pide que la OIT :

-          estudie y defina su papel en el ámbito de los códigos de conducta ;

-          elabore un marco general sobre el contenido de los códigos;

-          establezca un sistema de certificación de los códigos de conducta ;

-          prevea un sistema de control para la aplicación de estos códigos.

 

17. La CMT respalda la Oficina de Actividades para los Trabajadores (ACTRAV) de la OIT que debe reforzar su acción de apoyo al desarrollo de las organizaciones de trabajadores, especialmente en las actividades de formaciones, de asistencia técnica y en su participación en los distintos programas de la OIT.

 

_________________________


 

[1] La utilización de la palabra “trabajadores” abarca las trabajadoras y los trabajadores.

 

 

 

Nuestra historia, finalidades, principios doctrina y opiniones