ñ  a indice


******UNIVERSIDAD NACIONAL DE SALTA********

FACULTAD DE CIENCIAS ECONOMICAS, JURÍDICAS

Y SOCIALES

 

 
 
 

******UNIVERSIDAD DE ALCALA DE HENARES*****
 
 
 
 
 
 

FACULTAD DE CIENCIAS ECONOMICAS Y

EMPRESARIALES
 
 
 
 

POSGRADO MASTER EN GESTION DE EMPRESAS
 
 
 
 

(Especialidad Dirección de Empresas)
 
 

__________________________
 
 
 
 
 
 
 
 

TESINA DE GRADO DE: Daniel Tort
 
 
 
 
 
 

DIRECTOR DE TESIS: Lic. Eduardo David Antonelli
 
 
 
 

TEMA PROPUESTO:
 
 

“El desempleo estructural en la economía Argentina” (Su vinculación con el denominado Plan de Convertibilidad – Propuestas para la reducción del índice de paro)
 

 
 
 

********************
 

 
 
 
 
 
 
 

1.- INTRODUCCIÓN:

***Ninguno de los grandes temas actuales de la economía mundial ha concitado tanto interés como el referido a la tasa de paro o desempleo. La República Argentina no es una excepción, sino que por el contrario el discurso recurrente de los especialistas alude a esa temática(*), pero en muy pocos casos se elaboran propuestas concretas para tratar de revertir la situación. Curiosamente se elude sistemáticamente mencionar el carácter estructural del fenómeno, y solamente se toman medidas transitorias, de mera formalidad legal para pintar desde ópticas superficiales un índice diferente, por razones de oportunismo político, y en muy pocas ocasiones se aborda la cuestión con la seriedad y profundidad que el tema merece para poder elaborar políticas económicas alternativas. Esta afirmación no es banal; por el contrario la esbozamos en el convencimiento a lo expresado por Alan Blinder (ref.1) sobre la necesidad de la macroeconomía de definir el desempleo, exponerlo teóricamente y experimentalmente y luego desarrollar una política económica para su tratamiento y remedio. Con la salvedad de la distancia entre una política de Estado y este trabajo monográfico, estudiaremos el desempleo en Argentina bajo los presupuestos del denominado Plan de Convertibilidad; la directa influencia de ese sistema en el crecimiento de la tasa de paro, y finalmente enunciaremos las medidas que creemos podrían tomarse para la reducción de la misma.
 

 

2.- RADIOGRAFIA DEL DESEMPLEO ARGENTINO
 

 

***Para la exposición de este punto conviene aclarar en primer lugar que habiéndose intentado un cambio radical en la política económica de la última década, con un proceso de transformación de la economía repentino y vertiginoso, bajo el anuncio de la necesidad de frenar la corriente hiperinflacionaria que se abatía sobre el País, resulta necesario considerar a priori cuál de los tipos o clases tradicionalmente considerados de desempleo son los que vamos a considerar en este caso. Ellos son el estructural, el friccional, y el estacional. Tomaremos para el análisis de las estadísticas que más abajo se exponen, como plazo de configuración del primero más de un año, término éste generalmente aceptado (OCDE); al segundo y al tercero los analizaremos en su particular contexto Argentino; bajo la influencia de la reforma legislativa que ha determinado un cambio de ciento ochenta grados en la materia.
 

 

***Anunciamos la particularidad de nuestro País, por que es necesario primero destacar que en la República Argentina –al igual que en otros países de América Latina donde el modelo de reforma legislativa laboral ha sido similar- los índices del paro friccional alimentados por contrataciones a término se están confundiendo constantemente con la tasa de paro estructural, y la cualidad esencial de aquél referida a la transitoriedad se ha perdido, estableciéndose una nueva y amplia franja permanente de personas desempleadas crónicas, como derivado del nuevo sistema laboral impuesto desde el poder que ha favorecido el aumento geométrico del índice de rotación. Expresado en otros términos, se ha provocado mediante los diversos sistemas de contratación, con aumento de la precariedad en las condiciones de prestación y fundamentalmente en la facilidad para la disolución del vínculo, que los índices que tradicionalmente reflejaban los colectivos de la población activa que transitoriamente se encontraban en período de recambio, ahora formen una franja indicativa permanente. La disminución del costo de salida de los dependientes del sector privado y público, ha respondido a la más elemental regla de mercado respecto a un bien normal, aumentando inmediatamente su demanda luego del quiebre del sistema de estabilidad relativa impropia a partir de la ley 24.013, curiosamente llamada ley nacional de empleo y destinada según sus fundamentos a reducir el desempleo, que a diez años de su vigencia ha duplicado la tasa de paro. No desarrollamos ésta apreciación en el marco de una economía normativa, sino por el contrario apegándonos a un positivismo necesario para mantener la objetividad del trabajo.
 

 

***Las dos causas mencionadas más arriba como generadoras del aumento de la tasa de paro deben ser explicadas con mayor amplitud, para poder entender cómo desde el régimen legal se ha favorecido –provocado- este fenómeno. Todo ello sin dejar de tratarse por separado las manifestaciones de empleo informal, flexibilización de hecho, y ampliación de la cualidad de estacional de tareas tradicionalmente permanentes, que afectan directamente también a los trabajadores en relación dependiente. Los cambios mencionados que importan para ésta monografía, desde el mes de Diciembre de 1991 y hasta la fecha, relativos a las variaciones jurídicas solamente (las causas puramente económicas del incremento de la tasa de paro se analizan más abajo en el apartado 6.-) pueden resumirse en los siguientes puntos:

2.1) Nuevas modalidades de contrataciones: Derogación implícita en algunos casos(*) del principio de estabilidad relativa en toda contratación laboral que se presuponía de tiempo indeterminado y hasta la jubilación del dependiente, vigente en la materia desde el año 1974 (Régimen General de Contrato de Trabajo, Ley 20.744) y aún antes si se considera la ley 11.729 que se aplicaba a los viajantes de comercio y por analogía jurisprudencial a otros colectivos de trabajadores. Establecimiento de regímenes diversos para grandes, pequeñas y medianas empresas; eliminación de períodos de protección mínima en los preavisos de despido, no pago de integración de los meses no acordados completos, etc. El costo de salida del trabajador y a cargo de los empleadores en forma directa disminuyó de esa forma sensiblemente.

2.2 Disminución de las bases de cálculo de las indemnizaciones: Tradicionalmente se abonaban tarifas fijas determinadas en función de la antigüedad (Ley 20.744, ley 21.297 y reformas sucesivas), menores en todos los casos a las del nivel Europeo, que fueron reducidas a valores insignificantes, en particular para contratos nuevos y hasta dos años de acumulación de antigüedad. (*) El distracto injustificado o sin invocación de causa se tornó tentador por la facilidad de afrontarlo, y las condiciones críticas aún transitorias de las empresas fueron sorteadas con drásticas reducciones del personal. En algunas circunstancias hasta se llegó a eliminar totalmente el monto indemnizatorio como en el caso de declaración de quiebra, en que se ha determinado la disolución de puro derecho del vínculo laboral sin resarcimiento alguno.

A la fecha de cierre de este trabajo se han sancionado dos reformas nuevas, determinadas por ley 25.323 y 25.345 que en apariencia han agravado las condiciones indemnizatorias anteriores para el empleador, estableciendo un cúmulo de sanciones que se adicionan unas sobre otras, tendientes todas a constreñir a los empleadores al registro de trabajadores informales, cuyo efecto inmediato ha sido por la falta de control Estatal, un aumento en las contrataciones no registradas.
 

 

2.3) Empleo informal: La casi total falta de control del Estado en el cumplimiento de los deberes laborales vigentes y a cargo, tanto de los empleados en caso de obligación de denunciar tareas remuneradas en situación de percibir subsidio por desempleo, obligación de denunciar empleo activo cuando se percibe haber de pensión; como de empleadores en relación a registrar contratos, dar de alta frente a los organismos de la seguridad social, efectuar aportes, etc.; ha generado una cultura de la elusión constante de esos principios, estableciéndose una media del 50% de a población económicamente activa no declarada. En algunas zonas del País –Norte Grande- esa tasa llega hasta el 60%. En estas situaciones la salida del trabajador implica un costo cero, por lo menos en lo inmediato y mientras no exista una sentencia judicial o administrativa que ordene el resarcimiento. Además de la gravedad de la anomia generalizada en la materia, la conculcación de derechos laborales por los empleadores ha implicado la directa quiebra del sistema de subsidios por desempleos, en la actualidad totalmente desfinanciados y carentes de viabilidad.
 

 

2.4 Flexibilización de hecho: Los fenómenos jurídicos de directa incidencia económica como los mencionados, no conforman el marco total de análisis. En la última década se ha acuñado otro neologismo –ya hoy famoso- denominado flexibilización laboral, termino que ha indicado generalmente pérdida de derechos laborales, corriente de pensamiento técnico-jurídica que se ha visto plasmada en las leyes mencionadas más arriba. Pero en forma paralela se ha ido generando, y la mayoría de las veces con anticipación a los cambios legales posteriores, una reforma de facto en las contrataciones, motivada por el elemental hecho de que con altas tasas de desempleo y subempleo, los que detentan una fuente laboral remunerada están en condiciones de ceder las modalidades a requisitoria del empleador, por temor a ser sustituido por quien encontrándose en la franja de parados, accedería gustosos a su lugar aceptando inferiores beneficios.
 

 
 
 

2.5 Imposición de calidad estacional a empleos estables: Bajo la bendición de la misma Corte Suprema de Justicia de la Nación, marcando con diversas medidas el camino de apoyo explícito al Plan de Convertibilidad, se establecieron nuevos criterios de interpretación de la materia laboral, entre los cuales se destacan la fijación de tasas de interés pasiva para los créditos laborales reclamados judicialmente; establecimiento de conciliaciones obligatorias previas a instancia judicial; admisión de la denominada emergencia económica para autorizar despidos más baratos, y tantas otras innovaciones derogatorias del tradicional sistema protectorio alimentario que regía desde el año 1974. Conjuntamente con esas decisiones, se comenzó a ampliar la calificación de cíclico o estacional a empleos dependientes que antes nunca habían sido considerados tales, y en esa nueva opción de reducción de costos empresarios se contribuyó notablemente al incremento del paro temporario. Tal el caso de hoteles, ventas de verano, empresas de turismo y otras, que se sumaron imprevistamente desde el sector del comercio y de servicios al tradicional colectivo de trabajadores rurales que conformaron durante décadas los únicos dependientes que se desempeñaban parcialmente, con reserva del cargo y período de latencia en baja temporada.
 

 
 
 

3.- ANÁLISIS GRAFICO-EVOLUTIVO:
 

 

***En el período 1991-2000 (*) se observa claramente el aumento del desempleo general, tal como surge del cuadro 3.1:
 

 

Cuadro 3.1:
 
 

 
AÑO
DESEMPLEO

ABIERTO

SUBEMPLEO

VISIBLE

TOTAL
1988
6,5
8,9
15,4
1989
8,1
8,6
16,7
1990
8,6
9,3
17,9
1991
6,9
8,6
15,5
1992
6,9
8,3
15,2
1993
9,9
8,8
18,7
1994
10,7
10,2
20,9
1995
18,4
11,3
29,7
1996
16,117,1
12,6
29,7
1997
13,216,1
13,2
29,3
1998
14,513,2
13,3
26,5
1999
14,714,5
14,9
29,4
2000
14,7
15,1
29,8

 
 

FUENTE: INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos –Onda Mayo en porcentaje de la PEA)
 
 
 
 

***A los períodos detallados (**)se corresponden los siguientes índices de inflación tomados de la variación publicada por el INDEC para precios al consumidor, índice éste usado legalmente para ajustes por depreciación monetaria, incluidos salarios:

Cuadro 3.2:
 
 
 
AÑO
INDICE

MINORISTA

INDICE

MAYORISTA

1992
17,5%
3,2%
1993
7,4%
0,1%
1994
3,9%
5,9%
1995
1,6%
6,0%
1996
0,1%
2,1%
1997
0,3%
-0,9%
1998
0,7%
-6,3%
1999
-1,8%
1,1%
2000
-0,7%
2,5%

 

***De la observación de los cuadros de índices anteriores 3.1 y 3.2, puede observarse claramente que a cada reducción del porcentual de inflación se ha correspondido un claro aumento de la tasa de desempleo, excepto en tres casos: el punto de 0.7% de –07,% 0 y de –1.8% situaciones en las que siguiendo la pendiente negativa debería haber sido inversa. Esta situación no obstante no altera la relación sistemática del trade off precios-tasa de paro, por que en esos casos pensamos que juegan dos aspectos muy puntuales, el primero es el aparente shock de oferta por influencia directa de los planes promocionales de trabajo del Estado en los meses previos a Mayo y Octubre en que el INDEC publica sus estadísticas. Decimos intencionalmente que el efecto es sólo aparente por que esos pagos mensuales que se realizan por motivaciones políticas no tienen en muchos casos una contraprestación laboral efectiva de los beneficiarios ni significan un puesto de empleo estable. Constituyen lisa y llanamente aportes irregulares de una pésima administración de los recursos estatales. El segundo aspecto y no menos importante, es la credibilidad relativa de los índices oficiales que se publican en este sentido, los que en muchas oportunidades tienen en mira cuidar más una imagen política que revelar un dato exacto.
 

 
Grafico 3.1

----------------------------------------------------------------------

***En la experiencia desarrollada por W. PHILIPS (2) la referencia efectuada correspondía a la relación entre niveles salariales y desempleo; con posterioridad Paul SAMUELSON y Robert SOLOW avanzaron hacia una vinculación directa entre inflación y tasa de paro. Siguiendo ese lineamiento hemos incluido más arriba la estadística proporcionada por el organismo oficial Argentino en la materia, y determinamos de esa forma que todos los pronósticos efectuados al comienzo del Plan de Convertibilidad no se han cumplido (*) por lo que el fenómeno objeto de este trabajo debe ser tratado desde otro punto de vista, o en otros términos, debemos buscar las causas del crecimiento de la tasa de paro fuera de la relación tradicional. Mucho más si consideramos que mediante la observación del gráfico siguiente (Nro: 3.2 comparado con el Cuadro 3.1 de la página 13), se aprecia con claridad que aún cuando el PBI acusó crecimiento particularmente en los años 1991,1992, y 1997 entre los más notables, la tasa de paro no se redujo en la proporción lógica esperada. La denominada Ley de Okun (**) que sobre la base de una realidad empírica para un momento dado de la economía norteamericana esgrime la teoría de que un punto adicional de desempleo cuesta u 2% del PIB, en el supuesto Argentino tampoco parecería cumplirse; la causa de éste fenómeno habría que buscarla en la carencia de uno de sus presupuestos básicos, cual es, la inexistencia de una diferencia considerable entre el producto bruto nacional y el potencial, dada la afectación crónica que impide el crecimiento explicada por el tipo de cambio fijo sobrevaluado.

4.- UN PROBLEMA DERIVADO


***Del cuadro 3.1 expuesto en la página 13 se puede anticipar la consecuencia derivada lógica que el esquema de la política económica ha generado en la República Argentina. Observamos que la tercera columna indica porcentuales muy altos de subempleo y tanto las páginas electrónicas del Ministerio de Economía de la Nación como la correspondiente a la cartera de Trabajo, omiten informar sobre el empleo informal que, a no dudarlo existe en el establecimiento de dos economías paralelas, la oficial o legal y la paralela o informal, con la totalidad de sus componentes y entre ellos el de las relaciones laborales. Cada vez más personas pasan a integrar el segundo sector como consecuencia directa de una repentina liberalización de la economía que ha dividido a la población económicamente activa en dos, con definidos colectivos de trabajadores dispuestos a desempeñarse fuera del sistema de seguridad social, sin protección contra accidentes del trabajo, sin aportes previsionales y en condiciones de precarización aún mayor que la del sector blanqueado. Las sucesivas reformas en el campo de la legislación social –como se ha esbozado más arriba- que eliminando rigideces y cláusulas inderogables pretendió animar a los empleadores para nuevas contrataciones, no han dado resultado.
 

 

***A la par de ésta degradación de los vínculos laborales, muchas veces dictada directamente por el organismo financiero internacional que abiertamente controla y dicta la política económica en el País (Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial), se observa de una simple lectura estadística que la educación en general de todos los niveles, no ayudará en su actual esquema a paliar las necesidades de capacitación de la población para que pueda enfrentar el desafío de los avances científicos y modernización de la infraestructura industrial y comercial que expulsa diariamente a nuevos desocupados incapaces de sortear el desempleo tecnológico.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Cuadro 4.1:

FUENTE: INDEC(Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) BASE: Año 1997.-
 

 
 
 
 
Total de alumnos (Por nivel de Enseñanza 1997)
9.119.368
Inicial 
1.145.919
Primario/1º a 7º EGB 
5.153.256
8º y 9º EGB/ Medio/ Polimodal 
2.463.608
Superior no universitario 
356.585
Estatal (Cargos docentes )
78,3
Privado (Cargos docentes )
21,7
Total cargos
380.734
Inicial ( horas cátedra)
71.653
Primario/EGB (Horas cátedra)
309.081
Total horas cátedra
3.252.437
Medio/Polimodal 
2.842.926
Superior no universitario 
409.511
Total (Unidades Educativas)
43.410
Inicial 
14.549
Primario 
21.495
Medio 
5.914
Superior no universitario 
1.452
Alumnos de universidades nacionales
812.308
Alumnos de universidades privadas 
124.524
Total (Personas relacionadas con investigación)
43.214
Investigadores de jornada completa (o equivalentes) 
21.717
Becarios de jornada completa (o equivalentes) 
5.761
Personal profesional de apoyo 
7.836
Personal técnico de apoyo 
7.900
Proyectos de investigación en actividades científicas y tecnológicas
17.066
Inversión en actividades científicas y tecnológicas, millones de $
1.466
 

***De la lectura del cuadro anterior se deduce que solamente el 1,018% ( 356.585 personas) del total de población cursa estudios superiores no universitarios; el 2,67% (936.832 entre entidades públicas y privadas) cursa estudios universitarios; y que la inversión por mes, por alumno en investigaciones científicas y tecnológicas ($ 1.466 millones) alcanza apenas a la suma de $ 156,00.- por persona por mes, contabilizándose un período de diez meses al año. Esta situación tiende a agravarse con los constantes recortes presupuestarios que año tras año se aplican al rubro educación en el presupuesto Nacional. Para demostrar esa merma basta considerar que según INDEC-BCRA, el Ministerio de Economía y FIDE, han coincidido en publicar que el salario docente en 1993 importaba el 29,4% de participación en el ingreso, y en 1998 ya había caído al 24,0%. La opción por una educación privada además, deja afuera a los que carecen de los recursos para costearla, ahondando la división social en este plano. Por su parte la educación o capacitación en el trabajo no se genera, por que el aumento del índice de rotación por la precarización de las contrataciones no lo permite, excepto en tareas de altísima calificación en las que se observa continuidad.

5.- LA INVERSIÓN EXTRANJERA
 

 

***La puesta en ejecución de un sistema de tipo de cambio fijo de la paridad cambiaria un dólar por un peso, sostenida fundamentalmente a base de emisión controlada, restricción del circulante mediante medidas varias tales como reducción de masa salarial del sector público, recorte de haberes del remanente, violación sistemática de los regímenes de contratación laboral bajo simulaciones contractuales (locaciones de servicios, locaciones de obra, contratos innominados a término) y enfriamiento de la economía mediante restricciones al crédito, aumento de encajes bancarios, etc; lleva ya una década de vigencia, apoyada en la promesa de sucesivos gobiernos, de que reducida la precios sobre los precios internos y manteniéndose constante la demanda global, se generaría un campo atractivo para los inversores extranjeros que con la esperada radicación de capitales generarían nuevos puestos de trabajo. En ayuda de esta vana esperanza se flexibilizó el sistema laboral integral como se ha mencionado al inicio, para reducir el denominado costo Argentino. (Nota: hemos podido comprobar que en varios Países de América Latina se expresa el mismo término: costo Peruano, costo Venezolano, etc.)

***En forma paralela a las promociones fiscales para atraer inversores, los funcionarios a cargo de la política económica de la convertibilidad han caminado dubitativamente en dos opciones; la primera referida a una devaluación o bien un lento proceso de crawlling peg, y la segunda al tan mentado y poco visible aumento de la productividad, al que se ha confundido permanentemente con una mera rebaja de costos siempre dirigida al sector más flexible para ello: el de las condiciones laborales insertas en cláusulas colectivas o individuales. Del resultado negativo de ésta política hemos hablado más arriba y solamente cabe agregar que esa reducción se formalizó en un 90% sobre las condiciones indemnizatorias, ya de estabilidad contractual o mediante el cambio de sistema de cobertura de riesgos del trabajo, pero nunca en las gravosas condiciones de mantenimiento de las relaciones –aportes innecesarios que responden a intereses sectoriales- limitándose el Estado a la reducción de aportes del empleador, subsidiando a los agentes activos del sistema de la seguridad social con entregas directa de la diferencia mediante aportes del tesoro nacional. La consecuencia inevitable que ya mencionamos sigue afectando a la suba la tasa de paro: lo único más barato desde 1991 hasta la fecha es el costo de salida del trabajador y por ese beneficio se fomenta la expulsión de trabajadores a la franja del desempleo. Este fenómeno es el que ha dado lugar a la flexibilización de condiciones –ante legis- de hecho, por que se ha puesto el acento para el aumento de la productividad en la reducción de costos laborales mediante las exigencias de mayor prestación horaria real sin retribución –ej. horas extras no abonadas- confundiéndose aumento de la productividad con aumento del nivel de explotación de la mano de obra ya ocupada. Como un hecho objetivo de la realidad estadística se comprueba además, el fenómeno de histéresis(*) del desempleo debido –en nuestra opinión- a la falta de confianza en el mantenimiento de las condiciones internas por parte de los agentes económicos, e inmediatamente a los sucesivos shocks cíclicos que generaron grandes oleadas de nuevos desempleados (Vgr: efecto tequila, efecto camarón, etc) a pesar de la regularización posterior el índice ha tendido a mantenerse.

(*) Histéresis es un término de la física. Existe histéresis cuando una variable que ha estado sometida transitoriamente a una fuerza externa no retorna a su valor original después de removerse esa fuerza externa.

***De las mismas cifras expuestas por el Ministerio de Obras y Servicios Públicos (4) y la Secretaría de Industria y Comercio (5) surge claro que la inversión extranjera en Argentina en el lapso 1992-1998 creció escasamente. Así en el inicio del período la cifra alcanzó a 4.384 millones de dólares, y luego de los sucesivos ajustes antes mencionados y cumplimiento de metas estatales y privadas previamente exigidas, en el año 1998 el mismo rubro solamente se elevó hasta 6.510 millones.

Con una particularidad digna de ser resaltada: en el período 1992/1997 el 52,6% de dichos ingresos correspondieron a compras de empresas públicas y privadas; el 17,2% se asignó a reinversión de ganancias y un escaso 30,2% del total correspondió a nuevos emprendimientos. Con esas referencias se deduce que el 69,8% de la inversión extranjera directa no ha generado empleo alguno, y por el contrario ha sido la principal causa de expulsión de nuevos desempleados, lo que corresponde sea explicado en el siguiente apartado.
 

 

6.- APROXIMACIÓN A LAS CAUSAS DEL

DESEMPLEO
 

 

***Siempre sin apartarnos del rigor de una apreciación estrictamente económico positiva, tratamos en este apartado de enumerar las que entendemos, constituyen las principales causas generadoras de la tasa de paro:
 

 

6.1 Impacto Tecnológico de importación: La totalidad de los analistas del fenómeno desempleo aluden al avance tecnológico como causante –en parte- del mismo, encasillando a los parados dentro de la franja de friccionales, pero que como hemos analizado más arriba en el apartado 2.- ese incremento transitorio se ha trocado en permanente por el aumento geométrico del índice de rotación favorecido por las contrataciones a término. Sin embargo y tomando como ejemplo a países altamente industrializados como Japón o los Estados Unidos, podemos ver que la tasa de paro en cada uno no supera el 3% y 4% respectivamente. Surge inevitable la pregunta: ¿ por qué el avance tecnológico acuerda tasas de paro casi nulas –descontando la tasa natural de paro- en aquellos países, y genera incremento en el desempleo Argentino? Generalmente se ensaya como explicación que el vertiginoso cambio y adelanto de la ciencia y la técnica no es correspondido con una elevación de los niveles de educación, lo que resulta parcialmente cierto pero en mínima proporción. La causa elemental y tan a la vista como el árbol que no deja ver el bosque, es que Argentina carece de desarrollo tecnológico propio y ha incrementado enormemente la importación de bienes de capital, que instalados en procesos de producción en serie o robotizados, han marcado una tendencia a la expulsión de mano de obra por sustitución de tareas ahora mecanizadas o electrónicas que antes eran manuales(*). Si ese proceso de modernización industrial se implementara con desarrollo local, se generarían nuevos puestos de trabajo que ahora sí, contando el período de capacitación pueden generar en principio un desempleo transitorio hasta la readaptación de los empleados a las nuevas exigencias. La importación de los bienes mencionados se ha visto favorecida por la fijación al inicio del plan de convertibilidad de un tipo de cambio muy bajo, con sobrevaluación del peso y por lo tanto generador de distorsión de los precios relativos que no permiten competir con los precios internacionales. Con éste parámetro cambiario ningún desarrollo tecnológico será posible por que hasta los salarios industriales (el índice del peón industrial es el más bajo del País) resultan muy costosos en términos relativos, y a cualquier empresario le conviene la compra directa para tecnificarse desde el extranjero. Como se puede deducir este proceso genera además déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos que se financia con más endeudamiento:
 

 
 
 
 
 
 
 

Cuadro 6.1:
 
AÑO
95
96
97
98
99
BIENES
- 4938
- 6468
- 12036
- 14472
- 12293
SERV.
- 3326
- 3366
- 4178
- 4407
- 4095

 
 
 

Cuadro: 6.1
 
 

Fuente: INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) – En millones de dólares – Datos a Enero/2001
 
 
 
 

***Tres efectos concretos –dos inmediatos y otro de mediano plazo- se pueden observar a manera de síntesis: el primero es la supresión de puestos laborales por modernización de procesos manuales o semi manuales ahora automatizados; el segundo la ola de despidos que principalmente en los sectores agrarios e industrial se ha generado por la búsqueda de los empleadores en reducción de costos para intentar competir con productos de consumo de importación; y el tercero la merma en la incorporación de empleos futuros calificados por falta de desarrollo local que sería mucho más caro implementar en comparación con los precios internacionales. Es objetivo y nefasto para la economía interna que el tipo de cambio bajo de un peso por un dólar esté subsidiando en definitiva la creación de nuevos puestos de trabajo en otros países, que luego exportarán a la Argentina el mismo producto no desarrollado aquí.
 

 

6.2 Aumento de la oferta laboral: Como un círculo vicioso que se retroalimenta a sí mismo, el cuadro de situación descripto en las páginas anteriores, fundamentalmente el aspecto referido a las reformas laborales impulsadas desde niveles oficiales, opera como impulsor del aumento en la tasa de paro. En la década de los años noventa, aún antes de implementada la ley de convertibilidad, se comenzaron a tejer modificaciones legales, bajo la absurda pretensión de que sancionándose leyes reformistas podrían crearse nuevos empleos. Tamaño contrasentido que la lógica de falta de crecimiento económico rebatía, se ha visto confirmado por las estadísticas. A diez años de vigencia del modelo flexibilizador (1990-1999) la cantidad de parados se duplicó, efecto hasta ahora contenido por subsidios directos oficiales a base de mayor endeudamiento. Esos cambios consistieron -entre otros menos importantes en los siguientes:

    reducción de cargos públicos por reingeniería estatal.

    expulsión masiva de empleados de empresas privatizadas.

    implementación de retiros voluntarios (compulsivos muchas veces), y jubilaciones anticipadas.

    renegociación de escalas salariales a la baja en la mayoría de los convenios colectivos.

    ola de concursos preventivos y procesos de quiebra; en el primer caso con caída de condiciones laborales colectivas e individuales, y en el segundo con la disolución ipso jure de los contratos individuales.

    flexibilización de hecho, que generó reducciones forzosas simuladas nominalmente en la planilla remuneratoria.

    admisión del principio de polifuncionalidad laboral, que eliminó categorías de los convenios colectivos y acumuló en una sola prestación laboral tareas múltiples.

    fraudes laborales disimulados por el control estatal bajo denominaciones de pasantías y aprendizaje.

***En todos los casos –excepto parcialmente el apartado g)- el titular activo del contrato disuelto o modificado ha visto mermada su retribución, y la célula social básica, cual organismo que reacciona a una enfermedad, intentó generar anticuerpos para remediar la patología, saliendo el resto de los integrantes de la familia masivamente a la búsqueda de oportunidad laboral que compensara el nivel perdido de ingresos habituales. Así el ama de casa y los hijos en edad escolar o universitaria que abandonan sus estudios para tratar de mantener el nivel de vida, se multiplican intentando generar entre todos, el mismo ingreso que el carácter protectorio-alimentario del convenio colectivo o los beneficios de la vieja estructura remuneratoria estatal nacida del período del estado benefactor, le daban al jefe de familia.
 

 

6.3 Pérdida del poder adquisitivo del salario: De la observación del deterioro del poder adquisitivo del salario que se muestra seguidamente, se puede apreciar claramente que el efecto descripto en el apartado 6.2 se ve favorecido también por esta variable, por que aún conservando el empleo tradicional el jefe de familia, la implementación del plan de convertibilidad le ha dejado su haber mensual deprimido, mientras que la espiral de precios se ha movido sensiblemente más en alza. Baste para comprobar lo afirmado tomar por ejemplo el haber básico para Maestranza “A” del CCT 130/75 para empleados de comercio vigente a la entrada en vigencia de la ley 23.928 que alcanzaba la suma de $ 295,00.- y el establecido al mes de diciembre de 2.000 que se ha elevado sólo hasta $ 345,00.- importando un aumento de solamente el 16,95%. En tanto en igual período el índice de precios al consumidor se ha movido un 50,79% considerando el acumulado parcial Abril/Dic de 1991 que llega al 14,48% (Fuente INDEC) adicionados al resto de los porcentuales detallados en el Cuadro 3.2 del apartado 3.-de la página 14 (precios minoristas). Por la tendencia a preservar el nivel de ingresos y con ello el nivel de vida, hijos otrora estudiantes o amas de casa, intentan tomar empleos aunque sea de tiempo parcial para sostener la base habitual, aumentando la oferta de trabajo y presionando sobre el índice de paro.
 
 

      La restricción monetaria, las tasas de interés
y el nivel de desempleo: Resulta evidente que ha sido preocupación constante del plan de convertibilidad, evitar casi obsesivamente la presión de los precios internos sobre la demanda agregada, para lo cual han recurrido a la remanida estrategia monetarista de retirar circulante de plaza bajo diversas medidas. En primer término controlando la emisión; en segundo lugar rescatando pesos por dólares mediante la intervención del Banco Central, que promueve la venta de divisas para afrontar las importaciones que el mercado interno demanda, y provocando con ello una inmediata escasez de dinero, del que carecen los bancos para prestar y como inmediata consecuencia se elevan las tasas de interés desestimulando el acceso al crédito, frenando las inversiones y generando más recesión. Posteriormente aumentando los encajes; después influyendo sobre la estructura sindical para que negociara nuevos convenios colectivos y acuerdos salariales a la baja para contrarrestar la natural característica inflexible de las retribuciones; posteriormente estableciendo la prohibición de pactar aumentos por encima de la productividad esperada, y hasta reduciendo por decretos de necesidad y urgencia el haber habitual de los empleados del Estado, la primera vez en 1995 y la segunda en el año 2.000.- Estas medidas trajeron como consecuencia una incremento de la recesión interna –sin olvidarnos de la externa por el tipo de cambio sobrevaluado- que al retraer el consumo no solamente ha logrado contener la inflación de demanda, sino hasta producir en los dos últimos años (1999-2000) una leve deflación. El efecto logrado y comúnmente conocido como coeficiente de sacrificio debería sugerir a las autoridades que cuando se ha optado por controlar la inflación a costa de aceptar un incremento inmediato del desempleo por encima de la tasa ya vigente, debería tomarse como medida transitoria y no permanente, por que el costo de la desinflación lograda tiende a desperdiciarse si se pretende usarse como herramienta estructural, según se ha demostrado acabadamente con el efecto vertical de la curva de Philips a largo plazo; es decir que cualquiera sea el índice de inflación logrado el desempleo tiende en es circunstancia volver a su tasa natural, que en Argentina es objetivamente desmesurada. Nos encontramos con una sucesión irresponsable de idéntica medida, con la que se conoce de antemano que sólo en el corto plazo se obtiene un resultado. Hacemos notar que siempre ésta situación se produce con posterioridad a la publicación de los índices oficiales en los meses de mayo y octubre de cada año. Más abajo tratamos el punto concerniente y muy importante del efecto externalidades de los grupos de presión y la falta de confianza como causante de los retardos crónicos (paralización) en la economía Argentina.

 
 

***Por ello este remedio, que debería ser una medida transitoria para emergencias muy puntuales, forma una habitualidad peligrosa, pues la escasez de oferta monetaria ha provocado paralelamente la elevación de las tasas activas de interés a niveles más altos que las posibilidades de inversión genuina para nuevos emprendimientos productivos, en particular en el segmento de pequeñas y medianas empresas que aportan nada más y nada menos que el 80% de la mano de obra estable.
 

 
      Inexistencia de barreras para evitar el dumping social: Conjuntamente con las dificultades emanadas de la perpetuación de un tipo de cambio fijo muy bajo, que provoca una distorsión de precios relativos, en particular los costos de mano de obra, no debe dejarse de lado la influencia adicional que tiene la falta de control arancelario para la introducción de bienes y en alguna medida servicios (*) desde regiones o estados que han resignado en el marco de sus políticas económicas, el carácter protectorio de la seguridad social para los trabajadores en relación dependiente. Es pública y notoria la existencia en el mercado interno de bienes importados, cuyo costo de mano de obra es insignificante en relación a los locales, pues en aquellas regiones, como por ejemplo Indonesia, los recaudos de la seguridad social han sido lisa y llanamente derogados en la práctica. Comparativamente en el País, se mantienen dichos servicios dentro del sistema público o en el esquema privado, con cobertura de riesgos del trabajo, aportes previsionales altos, sistema de obras sociales con aportes múltiples, cláusulas colectivas adicionales tales como supuestos seguros de sepelios, seguros colectivos, aportes mutuales y sindicales, aportes de terceros al sistema de pensiones de los pasivos (*) y aportes para el sistema de subsidios al desempleo, entre otros. La Argentina invoca en su política económica la intención de hacer más competitiva su producción nacional de bienes y servicios, pero no se decide a tomar las medidas del caso, ni están dadas las condiciones en nuestra opinión para que pueda tomarlas, en tanto éstas se limiten a la mera reducción de beneficios sociales sin un sistema de seguridad social único que cubra las contingencias que pretende reformar. Para citar un solo ejemplo comparativo, España ha fijado durante más de dos décadas un sistema de contrataciones laborales muy flexible –de discutible sentido ético social, pero efectivo en cuanto a la economía- pero manteniendo siempre el pago de susbsidios amplios por desempleo, que cubren la casi totalidad de parados en un promedio del 70% de sus haberes originarios y por períodos prolongados, mientras que en Argentina los beneficiarios del pago mensual de corto término que oscila en una franja de $ 150 a $ 300.- son ciento veinte mil personas y el número de parados supera los cuatro millones. Por la influencia de los grupos de presión sindicales por un lado y la negativa de los organismos financieros internacionales que influyen las decisiones por otro, los sucesivos gobiernos se debaten como el asno de Buridan en la disyuntiva de morirse de hambre y de sed a la vez, víctima de su propia indecisión, y continúan sin mejorar la competitividad por no optar entre una de los salidas: derogar el sistema contributivo laboral para reducir los altos costos relativos de adicionados a la nómina salarial, o imponer barreras arancelarias en todos aquellos productos cuyo país de origen mantenga diferencias comparativas con el nuestro. De lo contrario seguiremos sustituyendo mano de obra local por extranjera en cada producto que importemos; situación que cabe reiterar se encuentra alentada por el dólar barato fijado en el tipo de cambio.
6.6 Fracaso en la recreación del mercado de capitales mediante la privatización del sistema previsional: Este aspecto a nuestra manera de ver no ha sido tratado con la seriedad que le debería haberse dado. La vigencia de un sistema solidario de reparto en el campo previsional que rigió durante décadas en Argentina, fue sustituido en 1995 por un proceso privatizador que creó las denominadas Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) popularizadas por su sigla. A diferencia de otros sistemas en el mundo, generalmente construidos en torno a entes mutuales sin fines de lucro y con control de los aportantes, el nuestro amplió el juego de las concesiones monopólicas con mercado cautivo, otorgando con sucesivas reformas, que incluye actualmente la desaparición de la opción por el sistema de reparto y la obligatoriedad de inscribirse en el método de capitalización. Todo ello con la expectativa anunciado por el entonces ministerio de economía, que se recrearía el mercado de capitales, se generaría ahorro interno genuino, y que movilizaría la economía a corto plazo con las inversiones que esos fondos administradores efectuarían en el mediano plazo una vez afirmado el sistema de recaudación. Esos fundamentos fueron incluidos en la exposición del proyecto que luego fuera ley nacional.

 
 

***En forma simultánea se redujeron los aportes de empleadores hasta en un 70% y 80%, subsidiándose con fondos del tesoro nacional a las AFJP la diferencia. Del cuadro siguiente puede observarse claramente que tal premonición de reactivación está lejos de producirse. Las empresas creadas para la privatización del sistema previsional han colocado la mayor parte del dinero recaudado en el negocio financiero seguro de prestarle al Estado Nacional mediante la compra de títulos de la deuda, con altas tasas de interés. Nótese que previamente el Estado le ha subsidiado los aportes que ha reducido a los empleadores, lo que generalmente hace con créditos externos por los que paga obviamente interés, y luego toma ese mismo dinero abonando otro interés al momento del rescate. En inversión productiva directa solamente se ha derivado poco mas del veinte por ciento; en tanto la especulación financiera se lleva más del setenta y ocho por ciento. En este panorama está muy claro que la reactivación económica no tendrá como actoras a las AFJP.
 

 

Cuadro 6.2:
 
 

INVERSIONES DE AFJP EN % - Fuente: Superintendencia de AFJP – Boletín mensual..
 

 
 
Instrumentos
Porcentajes
Títulos Públicos Nacionales
49,5
Títulos Entes Estatales
5,67
Obligaciones Negociables LP
2,57
Obligaciones Negociables CP
0,32
Valores Extranjeros
4,70
Contratos Negociables futuro
0,08
Cédulas y Letras hipotecarias
0,07
Plazo Fijo
15,81
78,37
 
Acciones de S.A.
11,75
Acciones Empresas Privatizadas
1,30
Fondos Comunes de Inversión
6,46
Fondos de Inversión Directa
0,20
Economías Regionales
1,43
21,14

 
 
 
 
 

6.7: Ola de despidos por reducción de costos: El sector agrario e industrial argentino como consecuencia directa de la distorsión de precios relativos, y entre los cuales como principal componente del costo de producción está el laboral, intenta competir con los bienes de importación reduciendo su plantilla de personal, aumentando o compensando las horas/hombre mediante la exigencia de horas extraordinarias a los que mantienen su puesto, y fundamentalmente eludiendo declarar en los registros laborales las verdaderas remuneraciones que abona por ese hecho, atento la casi total falta de controles del Estado en el cumplimiento de las obligaciones. Así, los jornales que podrían estar percibiendo otros trabajadores desempleados se abonan informalmente a los ocupados, y las medidas tomadas últimamente prohibiendo el otorgamiento de horas suplementarias han fracasado. Paralelamente y por la recesión interna que está provocando el achicamiento del mercado interno, el sector de servicios que tuvo una franca expansión en los años 1991-1995, ha empezado a declinar por la pérdida del poder adquisitivo del salario, lanzando al paro forzoso a quienes estaban contratados precariamente.
 

 

7.- CUADRO DE SITUACION

***A manera de síntesis podemos concluir que el panorama de la economía Argentina es poco alentador de mantenerse estas condiciones. Siguiendo el orden de la conocida identidad que muestra los componentes de la demanda agregada:

(Y= C + I + G + NX)

apreciamos en base al análisis expuesto en las páginas anteriores, que la demanda total claramente acusa efecto recesivo.

En el componente consumo de los hogares, incluidos los casos que podrían considerarse inversiones como la compra de bienes duraderos, está retraído por el bajo nivel de ingresos, ya sea por que el fenómeno desempleo le afecta directamente al jefe de hogar o a uno de los otro componente del grupo aportante, o bien por que la misma pérdida del poder adquisitivo del salario se los impone. También afecta a éste componente la expectativa racional de cualquier ciudadano acostumbrado a los altibajos de la economía nacional, cual es, una mayor previsión actual en espera de un acontecimiento probable, individual en el caso de pérdida del empleo o colectivo en caso de medidas estatales (*) que lo induce a no contraer deuda en dólares por adquisición de bienes de consumo que se venden en el mercado interno en valor divisa o bien con cláusula de ajuste del peso. Tan expectantes están todos los agentes económicos de esta posibilidad, que el mismo Estado Nacional y las Provincias acuerdan créditos por medio de los entes financieros oficiales en dólares o en pesos, pero en éste último caso con cláusula de ajuste al valor dólar billete si mediara devaluación antes de la cancelación del monto otorgado.

En el caso de la inversión bruta de los hogares ocurre un fenómeno idéntico, ya que por ejemplo pocos grupos familiares encaran la compra de un inmueble debido a las altas tasas de interés y le temor devaluatorio. Las empresas por su parte están propensas a reducir su plantilla de personal para abaratar costos de producción, y ven dificultadas sus posibilidades de competir con sustitutos importados por las ventajas comparativas que arroja el tipo de cambio y que hemos analizado más arriba.
 

 

En cuanto al tercer componente, habiendo el Estado Nacional y las Provincias –en última instancia a pedido de los grupos bancarios internacionales como condición para acordar el salvataje financiero que se ha conocido como blindaje- un drástico plan de ajuste fiscal, se harán nuevos recortes en el gasto público, tanto en la adquisición de bienes como en las retribuciones de sus funcionarios.
 

 

Finalmente y cabe reiterarlo aquí brevemente, tal como lo hemos demostrado en el cuadro 6.1 de la página 23 de esta monografía, las exportaciones netas arrojan saldo negativo, y seguirán esa senda favorecidas también por el tipo de cambio fijo sobrevaluado.

En estas condiciones, es muy poco probable que el desempleo ostente una tendencia a la baja; por el contrario si no se toman medidas estructurales se mantendrá o elevará.
 

 
 
 

8.- COMO REDUCIR LA TASA DE PARO
 

 

***En materia de política económica no existen fórmulas mágicas. Por lo tanto con la finalidad de esbozar reformas que creemos necesarias y que sean realizables en las actuales condiciones, detallamos seguidamente las variantes a instrumentar. Estas opiniones lógicamente las formulamos en sustitución de las medidas que creemos deberían tomarse hoy, pero que aparentemente las autoridades de economía no utilizarán, y por lo tanto se refieren a medidas de transición. La situación inversa de toma de medidas estructurales las enunciamos en el apartado 8.2.
 

 
      Medidas no estructurales:

8.1.1 Cambio inmediato de las modalidades de contratación: Un análisis muy superficial y la mayoría de las veces intencionado, imputa a la legislación laboral la causa del desempleo, fundado en la supuesta rigidez normativa, y de allí el fenómeno conocido como flexibilización laboral. Bajo éste pretexto se ha atentado permanentemente contra el régimen general decontrato de trabajo, aduciéndose que las modalidades de contratación en él estipuladas desalientan a los empleadores y ese sería el motivo del incremento de la tasa de paro. Ese argumento además de falso estadísticamente es inversamente absurdo, pues confunde causa con efecto. Decimos falaz por que desde 1940 mediante evolución jurisprudencial y desde 1974 mediante disposición legal, se ha aplicado el régimen general sin que hubiera tasas de desempleo como las de ahora. Afirmamos asimismo que es absurdo por argumentación inversa, ya que la falta de formalización de nuevos contratos de trabajo es consecuencia de la recesión económica y no al revés. Los reiterados equívocos de la autoridades nacionales en esta materia han llevado a legislar una y otra vez en el mismo camino equivocado; se ha intentado establecer formas precarias de contratación dejándose de lado el principio de estabilidad relativa impropia; contratos de tiempo parcial, aprendizajes, pasantías, contratos a término, etc. Todos los ensayos han fracasado, sencillamente por que si el índice de actividad económica disminuye, aún llegando a ser muy baratas las contrataciones ningún empleador las aceptará para que sus dependientes se mantengan ociosos.
 

 

Después de las reiteradas reformas que mencionamos, ha quedado en el mundo del trabajo un sistema tan complejo de leyes, decretos, resoluciones, reglamentos interpretativos y anexos de los mismos, que constituyen una maraña de legislación casi ininteligible, y objetivamente innecesaria, que ha generado inseguridad jurídica por superposición de plexos normativos para idénticas situaciones; ha aumentado la conflictividad administrativa y judicial, se han incrementado los costos operativos, se han impuesto multas y más multas a los empleadores y se han encarecido los procesos judiciales con instancias obligatorias previas de conciliación, tribunales arbitrales y una tediosa intervención del poder administrador (Ministerio del Trabajo, Empleo y Formación de Recursos Humanos) de índices de eficiencia cero. Es necesario terminar con éste caos legislativo y otorgar a los agentes económicos reglas claras y precisas del sistema de contrataciones laborales. Para qué innovar con sistemas alternativos de un esquema que ha funcionado durante décadas? El mito de la rigidez laboral Argentina increíblemente presentado como la raíz de todos los males, debe ser desterrado. El cuerpo normativo conocido como Ley de Contrato de Trabajo ha sido la herramienta más útil de la economía empresaria nacional para contar con valores que, recién una vez perdidos se valoran: seguridad jurídica, estabilidad en las relaciones, previsión de costos, categorías contractuales fijas, competencia leal, derechos y obligaciones preestablecidos, y fundamentalmente el compromiso bilateral de la relación contractual, un valor escaso en la actualidad y que ha eliminado el sentido de colaboración y pertenencia por parte del empleado con la organización empresaria. Por ello proponemos como herramienta básica del restablecimiento de condiciones laborales que apuntalen un crecimiento sostenido y estable, el retorno a la vigencia de las modalidades tradicionales de contratación. Los efectos beneficiosos de esos cambios se verán a corto de plazo.
 

 

8.1.2. Régimen diferenciado de haberes, aportes e indemnizaciones: En una concepción doctrinaria contemporánea y tomándose como verdad jurídica indiscutida, no existe mayor desigualdad que el trato igualitario a los desiguales. El juego de palabras nos indica que a dos partes distintas cuya situación no es la misma, debe dársele trato diferenciado. Curiosamente en el campo del derecho del trabajo –de estricto contenido económico en la casi totalidad de su normativa- se ha equiparado inequitativamente a todos los agentes económicos y se pretende echar al ruedo de la disputa cruel del mercado de bienes y servicios, transables y no transables, a pequeños y medianos empresarios conjuntamente con los grandes grupos concentrados de capital. El resultado ha sido la depresión continua del segmento de pequeños y medianos empleadores cuyos márgenes de rentabilidad son mucho menores que los restantes, imponiéndoseles reglas de juego muy gravosas, tanto a nivel remuneratorio como indemnizatorios. Así, es ejemplo reiterado para demostrar ese disvalor hacer notar que un mecánico unipersonal de la periferia de cualquier ciudad, que mantiene un ayudante de su oficio para la tarea diaria en un espacio reducido para tarea ligera, afronta las mismas cargas laborales que cualquier multinacional del ramo automotor, con el mismo convenio colectivo, escala de salarios, cargas indirectas, y eventuales conceptos indemnizatorios. El mencionado cuentapropista desempeña su labor con una clientela de inferiores recursos, con menores ingresos y atiende un sector económico de mucha menor capacidad. La gran empresa absorbe el mayor valor agregado de la mano de obra de cientos de trabajadores, tiene un nivel de ingresos mayorista, trabaja con vehículos nuevos o de propietarios de mayor capacidad económica, y en la mayoría de los casos goza de prebendas estatales por influencias en el poder de turno(*) No se necesitan mayores estudios para observar que imponer las mismas reglas de juego a los dos, es una manifiesta carencia de sentido común. El desarrollo de la pequeña y mediana industria proveedora del mayor porcentual de mano de obra, debe imperiosamente ser tutelada con un régimen diferenciado. Esta propuesta debe ser llevada a cabo sin más demora, con lo que se lograrán reglas de juego claras y estabilidad en los empleos de los distintos segmentos, en tanto los operarios calificados para un mayor nivel y los que no lo están, serán absorbidos naturalmente de acuerdo a esa cualidad. Ab initio los trabajadores conocerán que su ingreso, prestaciones adicionales, beneficios convencionales y eventuales indemnizaciones por despido serán también diferentes, acordes a la capacidad económica del empleador, evitándose de esa manera desajustes comparativos entre los agentes económicos de la misma actividad. Trasladando este ejemplo al esquema general de la totalidad de los encuadramientos sindicales, la competencia será más sana, y contemplando las desigualdades apuntadas más arriba, aportará a un orden laboral hoy ausente. La falta de una legislación o en su defecto convención colectiva diferenciada, ha logrado sencillamente que en el segmento más bajo simplemente se trabaje informalmente.
 

 

8.1.3. Beneficios fiscales condicionados: Hemos mencionado en párrafos anteriores la existencia de regímenes de reducción de aportes del empleador desde 1995 hasta la fecha, con la intención de que ese ahorro en las cargas indirectas se tradujera en nuevas empresas que generarían otros puestos de trabajo. Error mayúsculo de las autoridades económicas que han acordado esa facilidad sin condicionarla, es decir sin requerir la comprobación a corto plazo de la asignación de esos recursos a nuevos emprendimientos. El resultado ha sido que el sector del trabajo y el de la seguridad social han transferido una cifra estimada entre los quince mil y dieciocho mil millones de dólares desde la vigencia del sistema, sin que la tasa de empleo descendiera, y agravando la situación de endeudamiento por tener que subsidiar a su vez, a las AFJP el faltante de aportes derivado de la reducción. Esta cifra mencionada en diversas publicaciones especializadas, es solo aproximada, ya que los niveles de empleo informal, la evasión e incumplimiento en la integración de aportes y contribuciones, las modalidades de tiempo parcial, los periodos de prueba, las contrataciones a término y la ausencia de una estadística oficial han complicado la estimación
 

 

El Estado Nacional deberá sin más demora exigir para la continuidad de ese beneficio, la acreditación a corto plazo de la creación de nuevas fuentes de empleo estable, como condición de mantenimiento de la empresa en el sistema o para permitir el ingreso de nuevos empleadores. Solamente para dar una idea de la magnitud de la cifra, y tomando la base estimada de $ 15.000.000.000.- cabe hacer notar que utilizando para el ejemplo un salario básico de $ 345.- que contabilizando sus adicionales y cargas indirectas importa una erogación aproximada (*) de $ 445,00.- mensuales, se podrían haber remunerado poco más de 515.000 nuevos empleos estables en el último quinquenio.
 

 

8.1.4. Imposición arancelaria para sustituir importaciones: Siempre suponiendo que no se abandonará en el corto plazo el tipo de cambio fijo de un dólar por un peso, resulta imperioso disponer una férrea estructura arancelaria tendiente a impedir el ingreso de bienes que se producen en el mercado interno, o bien que en base a planes de fomento especiales –en particular de bienes no durables- pueden comenzar a producirse a la brevedad. Esta medida implicaría un doble beneficio, por un lado mermar el saldo negativo de los términos del intercambio que produce el ingreso de mercadería de valor agregado mano de obra, que sustituye como hemos explicado en capítulo anterior la posibilidad de creación de empleo genuino local. Por otro lado tendería a reducir el déficit de la cuenta corriente comercial, reduciendo los egresos de divisas por exportación de bienes y servicios y creando la posibilidad de aumentar los ingresos por exportaciones.
 

 

8.1.5. Planes de desarrollo de obra pública de trabajo intensivo: Hasta el momento de finalización de la presente monografía, el Estado Nacional ha anunciado la puesta en marcha de un plan de construcción de redes viales por valor de $ 5.500.- millones de dólares, y anuncia con ello la creación de 500.000.- puestos de trabajo. El exceso de optimismo confunde a todos, pues el sector que menos mano de obra genera por su condición es precisamente el de obras viales. Llevar a cabo este proyecto implicará solamente un beneficio para pocas empresas, directo en el caso de la industria vial, e indirecta en los futuros concesionarios de peajes, pero no tendrá nunca el efecto multiplicador que tiene la construcción de viviendas, que por su naturaleza posee un efecto mutiplicador en transportes y todos los oficios ligados a la actividad.
 

 

Si consideramos que según el Consejo Nacional de la Vivienda se han invertido en el último año computado la suma de $ 718.708.443.- en construcción de viviendas, la inversión de mas de cinco mil millones en ese rubro sería importantísima.
 

 

Ello sin dejar de mencionar que en términos de política social el déficit habitacional debería ocupar una prioridad máxima en la política del Estado.
 

 

8.1.6. Producción de bienes transables y sustitutivos de importación: Como medida de emergencia y mediante la utilización de las entidades financieras del Estado, estimamos oportuno destinar la totalidad del crédito para empresas pequeñas y medianas, y priorizando la puesta en marcha de unidades productoras de bienes sustitutos de importaciones, para descomprimir el agigantado mercado interno de los servicios, orientando la elaboración de bienes transables.
 

 

8.1.7. Incrementos salariales trimestrales pactados: A pesar de que el concepto económico imperante hasta el momento ha sido clásicamente monetarista y se ha tendido al control de la inflación por la vía del control de circulante y congelamiento de salarios, estimamos que como vía para la reactivación del mercado interno deprimido, deberían pactarse en el marco de negociaciones colectivas, aumentos trimestrales levemente superiores al índice previsto de inflación, para que aumentando el poder adquisitivo salarial se promueva el consumo reactivador de la actual recesión.
 

 

8.2 Medidas estructurales
 

 

8.2.1 Corrección del tipo de cambio: Todo el esquema desarrollado en esta monografía ha intentado dejar bien en claro, que luchar contra las desventajas del tipo de cambio establecido por la convertibilidad, siempre se intenta resolver con medidas de corto plazo, depresión salarial en el mercado de los no transables y control del circulante a la baja. Con el actual tipo de cambio no será posible la reactivación real de la economía, y por más que se ajuste el gasto público, se imponga austeridad fiscal –que hasta la fecha solamente se ha anunciado pero no efectivizado- y se vuelva a recortar el costo laboral con reformas derogatorias de derechos establecidos desde décadas, no se encontrará una vía de desarrollo. Solamente se estará postergando la decisión, con mantenimiento del riesgo País por temor a la devaluación –que tarde o temprano deberá asumirse- y con tasas de interés muy altas que impiden la reactivación del crédito, motivo por el cual el plan de obras públicas aún en viviendas fracasará si previamente no se ajustas las tasas activas.
 

 

Este cambio inevitable no obstante, deberá ser tomado con muchas precauciones para no cometer los mismos errores del pasado. Descartada la posibilidad de control de precios que ha demostrado ser la más nefasta de las recetas, con creación de merado negro y desabastecimiento, la devaluación deberá estar acompañada de medida directas de concientización del efecto buscado, cuales son , mejorar la posición internacional de los transables y reactivar la economía interna. Esta propuesta no debe generar recelos a nuestra manera de ver, por que la evolución del mercado de consumo hasta la fecha, con el fenómeno de concentración alta en niveles mayoristas y el hipermercadismo como forma de venta masiva al por menor, evitará la corrida de precios por la férrea competencia creada, limitando el efecto disparador de precios. La cultura del consumo luego de varios años de moneda constante es distinta de la especuladora falta de conciencia de los períodos hiperinflacionarios. Además de ello la negociación salarial de reajuste que proponemos más arriba a desarrollar en forma simultánea, al ser gradual, controlará en caso de aumento desmedido de precios por las mismas fuerzas de mercado –disminución de la demanda por falta de poder adquisitivo- los precios finales.
 

 

No debemos olvidarnos para estos cambios del alto endeudamiento interno, que se verá afectado directamente cuando se opere la devaluación. Contabilizando experiencias anteriores podemos observar que en algunas oportunidades la sorpresa de la medida perjudicó a los acreedores de operaciones en pesos, que recibieron créditos devaluados sin posibilidad de equilibrar la variación. El planteo judicial de reajuste monetario por imprevisión entendemos que no sería aceptado por ningún tribunal del País, excepto en casos muy particulares.
 

 

Tampoco se debería dejar de prever el perjuicio de los deudores en dólares, indudablemente la mayoría de los casos del País, que soportarían mayores costos imposibles de cumplimentar. Hacia finales de los años setenta se optó por ésta receta, provocándose la mayor ola de quiebras comerciales de la historia, especialmente de pequeños y medianos empresarios que en busca de modernizar sus estructuras locales habían adquirido bienes de capital importados por la ventaja que otorgaba el tipo de cambio fijo ficticio. Idéntica situación que la actual en este aspecto. Por ello entendemos que deberá preverse un sistema ecléctico, de renegociación con nuevos plazos distintos de los originales, tasas diferenciadas y apoyo fiscal a las nuevas operaciones para emprendimientos productivos de bienes exportables.
 

 

8.2.2 Confianza en la economía: Las reiteradas medidas de ajuste tomadas por el Estado Nacional desde la crisis de 1995 hasta a fecha, han consistido en meros mecanismos monetarios y transferencias de recursos del sector del trabajo y la producción al sector del capital especulativo. No de otra manera se entiende que en el ámbito Nacional se hable corrientemente de tasas de convertibilidad por un lado y tasas bancarias por otro. Esto cabe aclararlo por que la presión de los grupos económicos internos y externos han conseguido que se les acuerden tasas diferenciales del resto, y así los bancos, financieras y el sistema de crédito, las tarifas de servicios públicos, recursos naturales, peajes y otros gozan de privilegios irritantes frente a los sostenedores de la convertibilidad: los individuos anónimos que perciben tasas pasivas fijadas por el Banco de la Nación Argentina (*) El cambio sin más demora de este planteo inequitativo generará un shock de confianza indispensable, sin el cual difícilmente se reciba el apoyo masivo de la población, en tanto ésta no advierta un vuelco hacia el mejoramiento de la economía sin privilegios insensatos.
 

 

8.2.3. Desarrollo cultural de integración empresaria: : En Argentina existe una tendencia muchas veces exagerada a considerar como una carga a la vinculación laboral de los trabajadores en la empresa, por parte del empleador. Este fenómeno reconoce orígenes muy claros, como los excesos del poder sindical en determinadas épocas o los abultados montos de juicios laborales que en particular en épocas hiperinflacionarias produjeron numerosos casos de enriquecimiento ilícito. Hoy las circunstancias son diametralmente distintas, y la crisis debe servir como guía encausadora de un progreso en la integración de las partes de la relación contractual de trabajo en la empresa.
 

 

Ello no es posible de lograr mediante la continuidad en la legislación de formas precarias de contratación, donde el dependiente no puede llegar a sentirse parte de la empresa, por que en realidad es tratado como una eventualidad económica. Su integración completa se produciría solamente si éste tuviera expectativa vitalicia, como la tácita y valiosa cualidad japonesa; o se mantuvieran modalidades estables que revelan un mercado con solamente 2% de desempleo histórico como Suecia. El sentido de pertenencia y de ser partícipe de la distribución de la renta –y no un mera casualidad numérica entre el ejército de desempleados- es la base humana de conducta para la sana producción. Por ello no tiene cabida en éste esquema el capital golondrina que no tiene raíz cultural ni identidad económica con la potencialidad nacional, y que solamente ha venido a financiar el déficit comercial provocado por el dólar barato, atraído por las altas tasas de interés.
 

 

En ese cambio necesario e impostergable el empleador también debe asimilar que existe un valor agregado cuantioso a su favor en esa nueva estructura, pues la capacitación, el sentido de pertenencia y consecuente fidelidad, finalmente también le reportarán. No habrá desarrollo sustentable y equitativo sin una redistribución gradual –pero constante- de la renta. A los inevitables ciclos de la economía, no se les debe adicionar los ciclos sociales de falta de garantías y de contralor del Estado, sino todo lo contrario. En nuestra opinión la historia reciente nos aconseja ese parámetro como camino a la estabilidad con desarrollo.

Salta-Argentina, Febrero de 2001.-
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Referencias:

1*Alan Blinder “The Challenge of Haigh Unemployment”, American Economic Review, Papers and Procedings, Mayo de 1988, página 1; citado en “Introducción a la Política Económica, Juan R. Cuadrado Roura Coordinador, obra de Tomás Mancha, José E. Villena, Javier Casares y Miguel González, Ed. Mc. Graw Hill, Madrid 1995, página 256)
 
 

2*The Relation Between Unemployment and the Rate Of Change of Money Wages in the United Kingdom, 1861-1957 –Traducción Castellana en “Lecturas de Macroeconomía, México 1979, citado en la misma obra mencionada en ref 1*)
 
 

3 *Anuario 1/2000 páginas 116 y 117

4 *1998, páginas 51 y 52
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Indice Página

*PRESENTACION.....................................................................................1
 

 

1. INTRODUCCION.................................................................................. 2
 

 

2 RADIOGRAFIA DEL DESEMPLEO ARGENTINO........................................... 3
 

 

2.1. Nuevas Modalidades de Contrataciones...........................................

2.2. Disminución de las bases de cálculo de las indemnizaciones............. 6

2.3. Empleo informal.........................................................................