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FACULTAD DE CIENCIAS ECONOMICAS, JURÍDICAS
******UNIVERSIDAD DE ALCALA
DE HENARES*****
FACULTAD DE CIENCIAS ECONOMICAS Y
EMPRESARIALES
POSGRADO MASTER EN GESTION DE
EMPRESAS
(Especialidad Dirección
de Empresas)
__________________________
TESINA DE GRADO DE: Daniel
Tort
DIRECTOR DE TESIS: Lic.
Eduardo David Antonelli
TEMA PROPUESTO:
“El
desempleo estructural en la economía Argentina” (Su vinculación
con el denominado Plan de Convertibilidad – Propuestas para la reducción
del índice de paro)
********************
1.- INTRODUCCIÓN:
***Ninguno
de los grandes temas actuales de la economía mundial ha concitado
tanto interés como el referido a la tasa de paro o desempleo. La
República Argentina no es una excepción, sino que por el
contrario el discurso recurrente de los especialistas alude a esa temática(*),
pero en muy pocos casos se elaboran propuestas concretas para tratar de
revertir la situación. Curiosamente se elude sistemáticamente
mencionar el carácter estructural del fenómeno, y solamente
se toman medidas transitorias, de mera formalidad legal para pintar desde
ópticas superficiales un índice diferente, por razones de
oportunismo político, y en muy pocas ocasiones se aborda la cuestión
con la seriedad y profundidad que el tema merece para poder elaborar políticas
económicas alternativas. Esta afirmación no es banal; por
el contrario la esbozamos en el convencimiento a lo expresado por Alan
Blinder (ref.1) sobre la necesidad de la macroeconomía de definir
el desempleo, exponerlo teóricamente y experimentalmente y luego
desarrollar una política económica para su tratamiento y
remedio. Con la salvedad de la distancia entre una política de Estado
y este trabajo monográfico, estudiaremos el desempleo en Argentina
bajo los presupuestos del denominado Plan de Convertibilidad; la directa
influencia de ese sistema en el crecimiento de la tasa de paro, y finalmente
enunciaremos las medidas que creemos podrían tomarse para la reducción
de la misma.
2.-
RADIOGRAFIA DEL DESEMPLEO ARGENTINO
***Para
la exposición de este punto conviene aclarar en primer lugar que
habiéndose intentado un cambio radical en la política económica
de la última década, con un proceso de transformación
de la economía repentino y vertiginoso, bajo el anuncio de la necesidad
de frenar la corriente hiperinflacionaria que se abatía sobre el
País, resulta necesario considerar a priori cuál de los tipos
o clases tradicionalmente considerados de desempleo son los que vamos a
considerar en este caso. Ellos son el estructural, el friccional, y el
estacional. Tomaremos para el análisis de las estadísticas
que más abajo se exponen, como plazo de configuración del
primero más de un año, término éste generalmente
aceptado (OCDE); al segundo y al tercero los analizaremos en su particular
contexto Argentino; bajo la influencia de la reforma legislativa que ha
determinado un cambio de ciento ochenta grados en la materia.
***Anunciamos
la particularidad de nuestro País, por que es necesario primero
destacar que en la República Argentina –al igual que en otros países
de América Latina donde el modelo de reforma legislativa laboral
ha sido similar- los índices del paro friccional alimentados por
contrataciones a término se están confundiendo constantemente
con la tasa de paro estructural, y la cualidad esencial de aquél
referida a la transitoriedad se ha perdido, estableciéndose una
nueva y amplia franja permanente de personas desempleadas crónicas,
como derivado del nuevo sistema laboral impuesto desde el poder que ha
favorecido el aumento geométrico del índice de rotación.
Expresado en otros términos, se ha provocado mediante los diversos
sistemas de contratación, con aumento de la precariedad en las condiciones
de prestación y fundamentalmente en la facilidad para la disolución
del vínculo, que los índices que tradicionalmente reflejaban
los colectivos de la población activa que transitoriamente se encontraban
en período de recambio, ahora formen una franja indicativa permanente.
La disminución del costo de salida de los dependientes del sector
privado y público, ha respondido a la más elemental regla
de mercado respecto a un bien normal, aumentando inmediatamente su demanda
luego del quiebre del sistema de estabilidad relativa impropia a partir
de la ley 24.013, curiosamente llamada ley nacional de empleo y destinada
según sus fundamentos a reducir el desempleo, que a diez años
de su vigencia ha duplicado la tasa de paro. No desarrollamos ésta
apreciación en el marco de una economía normativa, sino por
el contrario apegándonos a un positivismo necesario para mantener
la objetividad del trabajo.
***Las dos causas mencionadas más arriba como generadoras del aumento de la tasa de paro deben ser explicadas con mayor amplitud, para poder entender cómo desde el régimen legal se ha favorecido –provocado- este fenómeno. Todo ello sin dejar de tratarse por separado las manifestaciones de empleo informal, flexibilización de hecho, y ampliación de la cualidad de estacional de tareas tradicionalmente permanentes, que afectan directamente también a los trabajadores en relación dependiente. Los cambios mencionados que importan para ésta monografía, desde el mes de Diciembre de 1991 y hasta la fecha, relativos a las variaciones jurídicas solamente (las causas puramente económicas del incremento de la tasa de paro se analizan más abajo en el apartado 6.-) pueden resumirse en los siguientes puntos:
2.1) Nuevas modalidades de contrataciones: Derogación implícita en algunos casos(*) del principio de estabilidad relativa en toda contratación laboral que se presuponía de tiempo indeterminado y hasta la jubilación del dependiente, vigente en la materia desde el año 1974 (Régimen General de Contrato de Trabajo, Ley 20.744) y aún antes si se considera la ley 11.729 que se aplicaba a los viajantes de comercio y por analogía jurisprudencial a otros colectivos de trabajadores. Establecimiento de regímenes diversos para grandes, pequeñas y medianas empresas; eliminación de períodos de protección mínima en los preavisos de despido, no pago de integración de los meses no acordados completos, etc. El costo de salida del trabajador y a cargo de los empleadores en forma directa disminuyó de esa forma sensiblemente.
2.2 Disminución de las bases de cálculo de las indemnizaciones: Tradicionalmente se abonaban tarifas fijas determinadas en función de la antigüedad (Ley 20.744, ley 21.297 y reformas sucesivas), menores en todos los casos a las del nivel Europeo, que fueron reducidas a valores insignificantes, en particular para contratos nuevos y hasta dos años de acumulación de antigüedad. (*) El distracto injustificado o sin invocación de causa se tornó tentador por la facilidad de afrontarlo, y las condiciones críticas aún transitorias de las empresas fueron sorteadas con drásticas reducciones del personal. En algunas circunstancias hasta se llegó a eliminar totalmente el monto indemnizatorio como en el caso de declaración de quiebra, en que se ha determinado la disolución de puro derecho del vínculo laboral sin resarcimiento alguno.
A
la fecha de cierre de este trabajo se han sancionado dos reformas nuevas,
determinadas por ley 25.323 y 25.345 que en apariencia han agravado las
condiciones indemnizatorias anteriores para el empleador, estableciendo
un cúmulo de sanciones que se adicionan unas sobre otras, tendientes
todas a constreñir a los empleadores al registro de trabajadores
informales, cuyo efecto inmediato ha sido por la falta de control Estatal,
un aumento en las contrataciones no registradas.
2.3)
Empleo informal: La casi total falta de control del Estado en el
cumplimiento de los deberes laborales vigentes y a cargo, tanto de los
empleados en caso de obligación de denunciar tareas remuneradas
en situación de percibir subsidio por desempleo, obligación
de denunciar empleo activo cuando se percibe haber de pensión; como
de empleadores en relación a registrar contratos, dar de alta frente
a los organismos de la seguridad social, efectuar aportes, etc.; ha generado
una cultura de la elusión constante de esos principios, estableciéndose
una media del 50% de a población económicamente activa no
declarada. En algunas zonas del País –Norte Grande- esa tasa llega
hasta el 60%. En estas situaciones la salida del trabajador implica un
costo cero, por lo menos en lo inmediato y mientras no exista una sentencia
judicial o administrativa que ordene el resarcimiento. Además de
la gravedad de la anomia generalizada en la materia, la conculcación
de derechos laborales por los empleadores ha implicado la directa quiebra
del sistema de subsidios por desempleos, en la actualidad totalmente desfinanciados
y carentes de viabilidad.
2.4
Flexibilización de hecho: Los fenómenos jurídicos
de directa incidencia económica como los mencionados, no conforman
el marco total de análisis. En la última década se
ha acuñado otro neologismo –ya hoy famoso- denominado flexibilización
laboral, termino que ha indicado generalmente pérdida de derechos
laborales, corriente de pensamiento técnico-jurídica que
se ha visto plasmada en las leyes mencionadas más arriba. Pero en
forma paralela se ha ido generando, y la mayoría de las veces con
anticipación a los cambios legales posteriores, una reforma de facto
en las contrataciones, motivada por el elemental hecho de que con altas
tasas de desempleo y subempleo, los que detentan una fuente laboral remunerada
están en condiciones de ceder las modalidades a requisitoria del
empleador, por temor a ser sustituido por quien encontrándose en
la franja de parados, accedería gustosos a su lugar aceptando inferiores
beneficios.
2.5
Imposición de calidad estacional a empleos estables:
Bajo la bendición de la misma Corte Suprema de Justicia de la Nación,
marcando con diversas medidas el camino de apoyo explícito al Plan
de Convertibilidad, se establecieron nuevos criterios de interpretación
de la materia laboral, entre los cuales se destacan la fijación
de tasas de interés pasiva para los créditos laborales reclamados
judicialmente; establecimiento de conciliaciones obligatorias previas a
instancia judicial; admisión de la denominada emergencia económica
para autorizar despidos más baratos, y tantas otras innovaciones
derogatorias del tradicional sistema protectorio alimentario que regía
desde el año 1974. Conjuntamente con esas decisiones, se comenzó
a ampliar la calificación de cíclico o estacional a empleos
dependientes que antes nunca habían sido considerados tales, y en
esa nueva opción de reducción de costos empresarios se contribuyó
notablemente al incremento del paro temporario. Tal el caso de hoteles,
ventas de verano, empresas de turismo y otras, que se sumaron imprevistamente
desde el sector del comercio y de servicios al tradicional colectivo de
trabajadores rurales que conformaron durante décadas los únicos
dependientes que se desempeñaban parcialmente, con reserva del cargo
y período de latencia en baja temporada.
3.-
ANÁLISIS GRAFICO-EVOLUTIVO:
***En
el período 1991-2000 (*)
se observa claramente el aumento del desempleo general, tal como surge
del cuadro 3.1:
Cuadro
3.1:
|
|
ABIERTO |
VISIBLE |
|
|
|
6,5
|
8,9
|
|
|
|
8,1
|
8,6
|
|
|
|
8,6
|
9,3
|
|
|
|
6,9
|
8,6
|
|
|
|
6,9
|
8,3
|
|
|
|
9,9
|
8,8
|
|
|
|
10,7
|
10,2
|
|
|
|
18,4
|
11,3
|
|
|
|
16,117,1
|
12,6
|
|
|
|
13,216,1
|
13,2
|
|
|
|
14,513,2
|
13,3
|
|
|
|
14,714,5
|
14,9
|
|
|
|
14,7
|
15,1
|
|
FUENTE:
INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos –Onda Mayo en
porcentaje de la PEA)
***A los períodos detallados (**)se corresponden los siguientes índices de inflación tomados de la variación publicada por el INDEC para precios al consumidor, índice éste usado legalmente para ajustes por depreciación monetaria, incluidos salarios:
Cuadro
3.2:
|
|
MINORISTA |
MAYORISTA |
|
|
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|
|
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|
|
|
|
|
|
|
|
|
***De
la observación de los cuadros de índices anteriores 3.1 y
3.2, puede observarse claramente que a cada reducción del porcentual
de inflación se ha correspondido un claro aumento de la tasa de
desempleo, excepto en tres casos: el punto de 0.7% de –07,% 0 y de –1.8%
situaciones en las que siguiendo la pendiente negativa debería haber
sido inversa. Esta situación no obstante no altera la relación
sistemática del trade off precios-tasa de paro, por que en esos
casos pensamos que juegan dos aspectos muy puntuales, el primero es el
aparente shock de oferta por influencia directa de los planes promocionales
de trabajo del Estado en los meses previos a Mayo y Octubre en que el INDEC
publica sus estadísticas. Decimos intencionalmente que el efecto
es sólo aparente por que esos pagos mensuales que se realizan por
motivaciones políticas no tienen en muchos casos una contraprestación
laboral efectiva de los beneficiarios ni significan un puesto de empleo
estable. Constituyen lisa y llanamente aportes irregulares de una pésima
administración de los recursos estatales. El segundo aspecto y no
menos importante, es la credibilidad relativa de los índices oficiales
que se publican en este sentido, los que en muchas oportunidades tienen
en mira cuidar más una imagen política que revelar un dato
exacto.

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***En la experiencia desarrollada por W. PHILIPS (2) la referencia efectuada correspondía a la relación entre niveles salariales y desempleo; con posterioridad Paul SAMUELSON y Robert SOLOW avanzaron hacia una vinculación directa entre inflación y tasa de paro. Siguiendo ese lineamiento hemos incluido más arriba la estadística proporcionada por el organismo oficial Argentino en la materia, y determinamos de esa forma que todos los pronósticos efectuados al comienzo del Plan de Convertibilidad no se han cumplido (*) por lo que el fenómeno objeto de este trabajo debe ser tratado desde otro punto de vista, o en otros términos, debemos buscar las causas del crecimiento de la tasa de paro fuera de la relación tradicional. Mucho más si consideramos que mediante la observación del gráfico siguiente (Nro: 3.2 comparado con el Cuadro 3.1 de la página 13), se aprecia con claridad que aún cuando el PBI acusó crecimiento particularmente en los años 1991,1992, y 1997 entre los más notables, la tasa de paro no se redujo en la proporción lógica esperada. La denominada Ley de Okun (**) que sobre la base de una realidad empírica para un momento dado de la economía norteamericana esgrime la teoría de que un punto adicional de desempleo cuesta u 2% del PIB, en el supuesto Argentino tampoco parecería cumplirse; la causa de éste fenómeno habría que buscarla en la carencia de uno de sus presupuestos básicos, cual es, la inexistencia de una diferencia considerable entre el producto bruto nacional y el potencial, dada la afectación crónica que impide el crecimiento explicada por el tipo de cambio fijo sobrevaluado.
4.- UN PROBLEMA DERIVADO
***Del
cuadro 3.1 expuesto en la página 13 se puede anticipar la consecuencia
derivada lógica que el esquema de la política económica
ha generado en la República Argentina. Observamos que la tercera
columna indica porcentuales muy altos de subempleo y tanto las páginas
electrónicas del Ministerio de Economía de la Nación
como la correspondiente a la cartera de Trabajo, omiten informar sobre
el empleo informal que, a no dudarlo existe en el establecimiento de dos
economías paralelas, la oficial o legal y la paralela o informal,
con la totalidad de sus componentes y entre ellos el de las relaciones
laborales. Cada vez más personas pasan a integrar el segundo sector
como consecuencia directa de una repentina liberalización de la
economía que ha dividido a la población económicamente
activa en dos, con definidos colectivos de trabajadores dispuestos a desempeñarse
fuera del sistema de seguridad social, sin protección contra accidentes
del trabajo, sin aportes previsionales y en condiciones de precarización
aún mayor que la del sector blanqueado. Las sucesivas reformas en
el campo de la legislación social –como se ha esbozado más
arriba- que eliminando rigideces y cláusulas inderogables pretendió
animar a los empleadores para nuevas contrataciones, no han dado resultado.
***A
la par de ésta degradación de los vínculos laborales,
muchas veces dictada directamente por el organismo financiero internacional
que abiertamente controla y dicta la política económica en
el País (Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial), se observa
de una simple lectura estadística que la educación en general
de todos los niveles, no ayudará en su actual esquema a paliar las
necesidades de capacitación de la población para que pueda
enfrentar el desafío de los avances científicos y modernización
de la infraestructura industrial y comercial que expulsa diariamente a
nuevos desocupados incapaces de sortear el desempleo tecnológico.
Cuadro 4.1:
FUENTE:
INDEC(Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) BASE: Año
1997.-
| Total de alumnos (Por nivel de Enseñanza 1997) |
9.119.368
|
|
Inicial
|
1.145.919
|
|
Primario/1º
a 7º EGB
|
5.153.256
|
|
8º
y 9º EGB/ Medio/ Polimodal
|
2.463.608
|
|
Superior
no universitario
|
356.585
|
| Estatal (Cargos docentes ) |
78,3
|
| Privado (Cargos docentes ) |
21,7
|
| Total cargos |
380.734
|
|
Inicial
( horas cátedra)
|
71.653
|
|
Primario/EGB
(Horas cátedra)
|
309.081
|
| Total horas cátedra |
3.252.437
|
|
Medio/Polimodal
|
2.842.926
|
|
Superior
no universitario
|
409.511
|
| Total (Unidades Educativas) |
43.410
|
|
Inicial
|
14.549
|
|
Primario
|
21.495
|
|
Medio
|
5.914
|
|
Superior
no universitario
|
1.452
|
| Alumnos de universidades nacionales |
812.308
|
| Alumnos de universidades privadas |
124.524
|
| Total (Personas relacionadas con investigación) |
43.214
|
|
Investigadores
de jornada completa (o equivalentes)
|
21.717
|
|
Becarios
de jornada completa (o equivalentes)
|
5.761
|
|
Personal
profesional de apoyo
|
7.836
|
|
Personal
técnico de apoyo
|
7.900
|
| Proyectos de investigación en actividades científicas y tecnológicas |
17.066
|
| Inversión en actividades científicas y tecnológicas, millones de $ |
1.466
|
***De la lectura del cuadro anterior se deduce que solamente el 1,018% ( 356.585 personas) del total de población cursa estudios superiores no universitarios; el 2,67% (936.832 entre entidades públicas y privadas) cursa estudios universitarios; y que la inversión por mes, por alumno en investigaciones científicas y tecnológicas ($ 1.466 millones) alcanza apenas a la suma de $ 156,00.- por persona por mes, contabilizándose un período de diez meses al año. Esta situación tiende a agravarse con los constantes recortes presupuestarios que año tras año se aplican al rubro educación en el presupuesto Nacional. Para demostrar esa merma basta considerar que según INDEC-BCRA, el Ministerio de Economía y FIDE, han coincidido en publicar que el salario docente en 1993 importaba el 29,4% de participación en el ingreso, y en 1998 ya había caído al 24,0%. La opción por una educación privada además, deja afuera a los que carecen de los recursos para costearla, ahondando la división social en este plano. Por su parte la educación o capacitación en el trabajo no se genera, por que el aumento del índice de rotación por la precarización de las contrataciones no lo permite, excepto en tareas de altísima calificación en las que se observa continuidad.
5.-
LA
INVERSIÓN EXTRANJERA
***La puesta en ejecución de un sistema de tipo de cambio fijo de la paridad cambiaria un dólar por un peso, sostenida fundamentalmente a base de emisión controlada, restricción del circulante mediante medidas varias tales como reducción de masa salarial del sector público, recorte de haberes del remanente, violación sistemática de los regímenes de contratación laboral bajo simulaciones contractuales (locaciones de servicios, locaciones de obra, contratos innominados a término) y enfriamiento de la economía mediante restricciones al crédito, aumento de encajes bancarios, etc; lleva ya una década de vigencia, apoyada en la promesa de sucesivos gobiernos, de que reducida la precios sobre los precios internos y manteniéndose constante la demanda global, se generaría un campo atractivo para los inversores extranjeros que con la esperada radicación de capitales generarían nuevos puestos de trabajo. En ayuda de esta vana esperanza se flexibilizó el sistema laboral integral como se ha mencionado al inicio, para reducir el denominado costo Argentino. (Nota: hemos podido comprobar que en varios Países de América Latina se expresa el mismo término: costo Peruano, costo Venezolano, etc.)
***En forma paralela a las promociones fiscales para atraer inversores, los funcionarios a cargo de la política económica de la convertibilidad han caminado dubitativamente en dos opciones; la primera referida a una devaluación o bien un lento proceso de crawlling peg, y la segunda al tan mentado y poco visible aumento de la productividad, al que se ha confundido permanentemente con una mera rebaja de costos siempre dirigida al sector más flexible para ello: el de las condiciones laborales insertas en cláusulas colectivas o individuales. Del resultado negativo de ésta política hemos hablado más arriba y solamente cabe agregar que esa reducción se formalizó en un 90% sobre las condiciones indemnizatorias, ya de estabilidad contractual o mediante el cambio de sistema de cobertura de riesgos del trabajo, pero nunca en las gravosas condiciones de mantenimiento de las relaciones –aportes innecesarios que responden a intereses sectoriales- limitándose el Estado a la reducción de aportes del empleador, subsidiando a los agentes activos del sistema de la seguridad social con entregas directa de la diferencia mediante aportes del tesoro nacional. La consecuencia inevitable que ya mencionamos sigue afectando a la suba la tasa de paro: lo único más barato desde 1991 hasta la fecha es el costo de salida del trabajador y por ese beneficio se fomenta la expulsión de trabajadores a la franja del desempleo. Este fenómeno es el que ha dado lugar a la flexibilización de condiciones –ante legis- de hecho, por que se ha puesto el acento para el aumento de la productividad en la reducción de costos laborales mediante las exigencias de mayor prestación horaria real sin retribución –ej. horas extras no abonadas- confundiéndose aumento de la productividad con aumento del nivel de explotación de la mano de obra ya ocupada. Como un hecho objetivo de la realidad estadística se comprueba además, el fenómeno de histéresis(*) del desempleo debido –en nuestra opinión- a la falta de confianza en el mantenimiento de las condiciones internas por parte de los agentes económicos, e inmediatamente a los sucesivos shocks cíclicos que generaron grandes oleadas de nuevos desempleados (Vgr: efecto tequila, efecto camarón, etc) a pesar de la regularización posterior el índice ha tendido a mantenerse.
(*)
Histéresis es un término de la física. Existe histéresis
cuando una variable que ha estado sometida transitoriamente a una fuerza
externa no retorna a su valor original después de removerse esa
fuerza externa.
***De las mismas cifras expuestas por el Ministerio de Obras y Servicios Públicos (4) y la Secretaría de Industria y Comercio (5) surge claro que la inversión extranjera en Argentina en el lapso 1992-1998 creció escasamente. Así en el inicio del período la cifra alcanzó a 4.384 millones de dólares, y luego de los sucesivos ajustes antes mencionados y cumplimiento de metas estatales y privadas previamente exigidas, en el año 1998 el mismo rubro solamente se elevó hasta 6.510 millones.
Con
una particularidad digna de ser resaltada: en el período 1992/1997
el 52,6% de dichos ingresos correspondieron a compras de empresas públicas
y privadas; el 17,2% se asignó a reinversión de ganancias
y un escaso 30,2% del total correspondió a nuevos emprendimientos.
Con esas referencias se deduce que el 69,8% de la inversión extranjera
directa no ha generado empleo alguno, y por el contrario ha sido la principal
causa de expulsión de nuevos desempleados, lo que corresponde sea
explicado en el siguiente apartado.
6.- APROXIMACIÓN A LAS CAUSAS DEL
DESEMPLEO
***Siempre
sin apartarnos del rigor de una apreciación estrictamente económico
positiva, tratamos en este apartado de enumerar las que entendemos, constituyen
las principales causas generadoras de la tasa de paro:
6.1
Impacto Tecnológico de importación: La totalidad de
los analistas del fenómeno desempleo aluden al avance tecnológico
como causante –en parte- del mismo, encasillando a los parados dentro de
la franja de friccionales, pero que como hemos analizado más arriba
en el apartado 2.- ese incremento transitorio se ha trocado en permanente
por el aumento geométrico del índice de rotación favorecido
por las contrataciones a término. Sin embargo y tomando como ejemplo
a países altamente industrializados como Japón o los Estados
Unidos, podemos ver que la tasa de paro en cada uno no supera el 3% y 4%
respectivamente. Surge inevitable la pregunta: ¿ por qué
el avance tecnológico acuerda tasas de paro casi nulas –descontando
la tasa natural de paro- en aquellos países, y genera incremento
en el desempleo Argentino? Generalmente se ensaya como explicación
que el vertiginoso cambio y adelanto de la ciencia y la técnica
no es correspondido con una elevación de los niveles de educación,
lo que resulta parcialmente cierto pero en mínima proporción.
La causa elemental y tan a la vista como el árbol que no deja ver
el bosque, es que Argentina carece de desarrollo tecnológico propio
y ha incrementado enormemente la importación de bienes de capital,
que instalados en procesos de producción en serie o robotizados,
han marcado una tendencia a la expulsión de mano de obra por sustitución
de tareas ahora mecanizadas o electrónicas que antes eran manuales(*).
Si ese proceso de modernización industrial se implementara con desarrollo
local, se generarían nuevos puestos de trabajo que ahora sí,
contando el período de capacitación pueden generar en principio
un desempleo transitorio hasta la readaptación de los empleados
a las nuevas exigencias. La importación de los bienes mencionados
se ha visto favorecida por la fijación al inicio del plan de convertibilidad
de un tipo de cambio muy bajo, con sobrevaluación del peso y por
lo tanto generador de distorsión de los precios relativos que no
permiten competir con los precios internacionales. Con éste parámetro
cambiario ningún desarrollo tecnológico será posible
por que hasta los salarios industriales (el índice del peón
industrial es el más bajo del País) resultan muy costosos
en términos relativos, y a cualquier empresario le conviene la compra
directa para tecnificarse desde el extranjero. Como se puede deducir este
proceso genera además déficit de la cuenta corriente de la
balanza de pagos que se financia con más endeudamiento:
Cuadro
6.1:
|
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Cuadro:
6.1
Fuente:
INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) – En millones
de dólares – Datos a Enero/2001
***Tres
efectos concretos –dos inmediatos y otro de mediano plazo- se pueden observar
a manera de síntesis: el primero es la supresión de puestos
laborales por modernización de procesos manuales o semi manuales
ahora automatizados; el segundo la ola de despidos que principalmente en
los sectores agrarios e industrial se ha generado por la búsqueda
de los empleadores en reducción de costos para intentar competir
con productos de consumo de importación; y el tercero la merma en
la incorporación de empleos futuros calificados por falta de desarrollo
local que sería mucho más caro implementar en comparación
con los precios internacionales. Es objetivo y nefasto para la economía
interna que el tipo de cambio bajo de un peso por un dólar esté
subsidiando en definitiva la creación de nuevos puestos de trabajo
en otros países, que luego exportarán a la Argentina el mismo
producto no desarrollado aquí.
6.2 Aumento de la oferta laboral: Como un círculo vicioso que se retroalimenta a sí mismo, el cuadro de situación descripto en las páginas anteriores, fundamentalmente el aspecto referido a las reformas laborales impulsadas desde niveles oficiales, opera como impulsor del aumento en la tasa de paro. En la década de los años noventa, aún antes de implementada la ley de convertibilidad, se comenzaron a tejer modificaciones legales, bajo la absurda pretensión de que sancionándose leyes reformistas podrían crearse nuevos empleos. Tamaño contrasentido que la lógica de falta de crecimiento económico rebatía, se ha visto confirmado por las estadísticas. A diez años de vigencia del modelo flexibilizador (1990-1999) la cantidad de parados se duplicó, efecto hasta ahora contenido por subsidios directos oficiales a base de mayor endeudamiento. Esos cambios consistieron -entre otros menos importantes en los siguientes:
expulsión masiva de empleados de empresas privatizadas.
implementación de retiros voluntarios (compulsivos muchas veces), y jubilaciones anticipadas.
renegociación de escalas salariales a la baja en la mayoría de los convenios colectivos.
ola de concursos preventivos y procesos de quiebra; en el primer caso con caída de condiciones laborales colectivas e individuales, y en el segundo con la disolución ipso jure de los contratos individuales.
flexibilización de hecho, que generó reducciones forzosas simuladas nominalmente en la planilla remuneratoria.
admisión del principio de polifuncionalidad laboral, que eliminó categorías de los convenios colectivos y acumuló en una sola prestación laboral tareas múltiples.
fraudes laborales disimulados por el control estatal bajo denominaciones de pasantías y aprendizaje.
***En
todos los casos –excepto parcialmente el apartado g)- el titular activo
del contrato disuelto o modificado ha visto mermada su retribución,
y la célula social básica, cual organismo que reacciona a
una enfermedad, intentó generar anticuerpos para remediar la patología,
saliendo el resto de los integrantes de la familia masivamente a la búsqueda
de oportunidad laboral que compensara el nivel perdido de ingresos habituales.
Así el ama de casa y los hijos en edad escolar o universitaria que
abandonan sus estudios para tratar de mantener el nivel de vida, se multiplican
intentando generar entre todos, el mismo ingreso que el carácter
protectorio-alimentario del convenio colectivo o los beneficios de la vieja
estructura remuneratoria estatal nacida del período del estado benefactor,
le daban al jefe de familia.
6.3
Pérdida del poder adquisitivo del salario: De la observación
del deterioro del poder adquisitivo del salario que se muestra seguidamente,
se puede apreciar claramente que el efecto descripto en el apartado 6.2
se ve favorecido también por esta variable, por que aún conservando
el empleo tradicional el jefe de familia, la implementación del
plan de convertibilidad le ha dejado su haber mensual deprimido, mientras
que la espiral de precios se ha movido sensiblemente más en alza.
Baste para comprobar lo afirmado tomar por ejemplo el haber básico
para Maestranza “A” del CCT 130/75 para empleados de comercio vigente a
la entrada en vigencia de la ley 23.928 que alcanzaba la suma de $ 295,00.-
y el establecido al mes de diciembre de 2.000 que se ha elevado sólo
hasta $ 345,00.- importando un aumento de solamente el 16,95%. En tanto
en igual período el índice de precios al consumidor se ha
movido un 50,79% considerando el acumulado parcial Abril/Dic de 1991 que
llega al 14,48% (Fuente INDEC) adicionados al resto de los porcentuales
detallados en el Cuadro 3.2 del apartado 3.-de la página 14 (precios
minoristas). Por la tendencia a preservar el nivel de ingresos y con ello
el nivel de vida, hijos otrora estudiantes o amas de casa, intentan tomar
empleos aunque sea de tiempo parcial para sostener la base habitual, aumentando
la oferta de trabajo y presionando sobre el índice de paro.
***Por
ello este remedio, que debería ser una medida transitoria para emergencias
muy puntuales, forma una habitualidad peligrosa, pues la escasez de oferta
monetaria ha provocado paralelamente la elevación de las tasas activas
de interés a niveles más altos que las posibilidades de inversión
genuina para nuevos emprendimientos productivos, en particular en el segmento
de pequeñas y medianas empresas que aportan nada más y nada
menos que el 80% de la mano de obra estable.
***En
forma simultánea se redujeron los aportes de empleadores hasta en
un 70% y 80%, subsidiándose con fondos del tesoro nacional a las
AFJP la diferencia. Del cuadro siguiente puede observarse claramente que
tal premonición de reactivación está lejos de producirse.
Las empresas creadas para la privatización del sistema previsional
han colocado la mayor parte del dinero recaudado en el negocio financiero
seguro de prestarle al Estado Nacional mediante la compra de títulos
de la deuda, con altas tasas de interés. Nótese que previamente
el Estado le ha subsidiado los aportes que ha reducido a los empleadores,
lo que generalmente hace con créditos externos por los que paga
obviamente interés, y luego toma ese mismo dinero abonando otro
interés al momento del rescate. En inversión productiva directa
solamente se ha derivado poco mas del veinte por ciento; en tanto la especulación
financiera se lleva más del setenta y ocho por ciento. En este panorama
está muy claro que la reactivación económica no tendrá
como actoras a las AFJP.
Cuadro
6.2:
INVERSIONES
DE AFJP EN % - Fuente: Superintendencia de AFJP – Boletín mensual..
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| Títulos Públicos Nacionales |
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| Títulos Entes Estatales |
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| Obligaciones Negociables LP |
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| Obligaciones Negociables CP |
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| Valores Extranjeros |
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| Contratos Negociables futuro |
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| Cédulas y Letras hipotecarias |
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| Plazo Fijo |
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| Acciones de S.A. |
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| Acciones Empresas Privatizadas |
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| Fondos Comunes de Inversión |
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| Fondos de Inversión Directa |
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| Economías Regionales |
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6.7:
Ola de despidos por reducción de costos: El sector agrario
e industrial argentino como consecuencia directa de la distorsión
de precios relativos, y entre los cuales como principal componente del
costo de producción está el laboral, intenta competir con
los bienes de importación reduciendo su plantilla de personal, aumentando
o compensando las horas/hombre mediante la exigencia de horas extraordinarias
a los que mantienen su puesto, y fundamentalmente eludiendo declarar en
los registros laborales las verdaderas remuneraciones que abona por ese
hecho, atento la casi total falta de controles del Estado en el cumplimiento
de las obligaciones. Así, los jornales que podrían estar
percibiendo otros trabajadores desempleados se abonan informalmente a los
ocupados, y las medidas tomadas últimamente prohibiendo el otorgamiento
de horas suplementarias han fracasado. Paralelamente y por la recesión
interna que está provocando el achicamiento del mercado interno,
el sector de servicios que tuvo una franca expansión en los años
1991-1995, ha empezado a declinar por la pérdida del poder adquisitivo
del salario, lanzando al paro forzoso a quienes estaban contratados precariamente.
7.- CUADRO DE SITUACION
***A manera de síntesis podemos concluir que el panorama de la economía Argentina es poco alentador de mantenerse estas condiciones. Siguiendo el orden de la conocida identidad que muestra los componentes de la demanda agregada:
(Y= C + I + G + NX)
apreciamos en base al análisis expuesto en las páginas anteriores, que la demanda total claramente acusa efecto recesivo.
En el componente consumo de los hogares, incluidos los casos que podrían considerarse inversiones como la compra de bienes duraderos, está retraído por el bajo nivel de ingresos, ya sea por que el fenómeno desempleo le afecta directamente al jefe de hogar o a uno de los otro componente del grupo aportante, o bien por que la misma pérdida del poder adquisitivo del salario se los impone. También afecta a éste componente la expectativa racional de cualquier ciudadano acostumbrado a los altibajos de la economía nacional, cual es, una mayor previsión actual en espera de un acontecimiento probable, individual en el caso de pérdida del empleo o colectivo en caso de medidas estatales (*) que lo induce a no contraer deuda en dólares por adquisición de bienes de consumo que se venden en el mercado interno en valor divisa o bien con cláusula de ajuste del peso. Tan expectantes están todos los agentes económicos de esta posibilidad, que el mismo Estado Nacional y las Provincias acuerdan créditos por medio de los entes financieros oficiales en dólares o en pesos, pero en éste último caso con cláusula de ajuste al valor dólar billete si mediara devaluación antes de la cancelación del monto otorgado.
En
el caso de la inversión bruta de los hogares ocurre un fenómeno
idéntico, ya que por ejemplo pocos grupos familiares encaran la
compra de un inmueble debido a las altas tasas de interés y le temor
devaluatorio. Las empresas por su parte están propensas a reducir
su plantilla de personal para abaratar costos de producción, y ven
dificultadas sus posibilidades de competir con sustitutos importados por
las ventajas comparativas que arroja el tipo de cambio y que hemos analizado
más arriba.
En
cuanto al tercer componente, habiendo el Estado Nacional y las Provincias
–en última instancia a pedido de los grupos bancarios internacionales
como condición para acordar el salvataje financiero que se ha conocido
como blindaje- un drástico plan de ajuste fiscal, se harán
nuevos recortes en el gasto público, tanto en la adquisición
de bienes como en las retribuciones de sus funcionarios.
Finalmente y cabe reiterarlo aquí brevemente, tal como lo hemos demostrado en el cuadro 6.1 de la página 23 de esta monografía, las exportaciones netas arrojan saldo negativo, y seguirán esa senda favorecidas también por el tipo de cambio fijo sobrevaluado.
En
estas condiciones, es muy poco probable que el desempleo ostente una tendencia
a la baja; por el contrario si no se toman medidas estructurales se mantendrá
o elevará.
8.-
COMO
REDUCIR LA TASA DE PARO
***En
materia de política económica no existen fórmulas
mágicas. Por lo tanto con la finalidad de esbozar reformas que creemos
necesarias y que sean realizables en las actuales condiciones, detallamos
seguidamente las variantes a instrumentar. Estas opiniones lógicamente
las formulamos en sustitución de las medidas que creemos deberían
tomarse hoy, pero que aparentemente las autoridades de economía
no utilizarán, y por lo tanto se refieren a medidas de transición.
La situación inversa de toma de medidas estructurales las enunciamos
en el apartado 8.2.
8.1.1
Cambio inmediato de las modalidades de contratación: Un análisis
muy superficial y la mayoría de las veces intencionado, imputa a
la legislación laboral la causa del desempleo, fundado en la supuesta
rigidez normativa, y de allí el fenómeno conocido como flexibilización
laboral. Bajo éste pretexto se ha atentado permanentemente contra
el régimen general decontrato de trabajo, aduciéndose que
las modalidades de contratación en él estipuladas desalientan
a los empleadores y ese sería el motivo del incremento de la tasa
de paro. Ese argumento además de falso estadísticamente es
inversamente absurdo, pues confunde causa con efecto. Decimos falaz por
que desde 1940 mediante evolución jurisprudencial y desde 1974 mediante
disposición legal, se ha aplicado el régimen general sin
que hubiera tasas de desempleo como las de ahora. Afirmamos asimismo que
es absurdo por argumentación inversa, ya que la falta de formalización
de nuevos contratos de trabajo es consecuencia de la recesión económica
y no al revés. Los reiterados equívocos de la autoridades
nacionales en esta materia han llevado a legislar una y otra vez en el
mismo camino equivocado; se ha intentado establecer formas precarias de
contratación dejándose de lado el principio de estabilidad
relativa impropia; contratos de tiempo parcial, aprendizajes, pasantías,
contratos a término, etc. Todos los ensayos han fracasado, sencillamente
por que si el índice de actividad económica disminuye, aún
llegando a ser muy baratas las contrataciones ningún empleador las
aceptará para que sus dependientes se mantengan ociosos.
Después
de las reiteradas reformas que mencionamos, ha quedado en el mundo del
trabajo un sistema tan complejo de leyes, decretos, resoluciones, reglamentos
interpretativos y anexos de los mismos, que constituyen una maraña
de legislación casi ininteligible, y objetivamente innecesaria,
que ha generado inseguridad jurídica por superposición de
plexos normativos para idénticas situaciones; ha aumentado la conflictividad
administrativa y judicial, se han incrementado los costos operativos, se
han impuesto multas y más multas a los empleadores y se han encarecido
los procesos judiciales con instancias obligatorias previas de conciliación,
tribunales arbitrales y una tediosa intervención del poder administrador
(Ministerio del Trabajo, Empleo y Formación de Recursos Humanos)
de índices de eficiencia cero. Es necesario terminar con éste
caos legislativo y otorgar a los agentes económicos reglas claras
y precisas del sistema de contrataciones laborales. Para qué innovar
con sistemas alternativos de un esquema que ha funcionado durante décadas?
El mito de la rigidez laboral Argentina increíblemente presentado
como la raíz de todos los males, debe ser desterrado. El cuerpo
normativo conocido como Ley de Contrato de Trabajo ha sido la herramienta
más útil de la economía empresaria nacional para contar
con valores que, recién una vez perdidos se valoran: seguridad jurídica,
estabilidad en las relaciones, previsión de costos, categorías
contractuales fijas, competencia leal, derechos y obligaciones preestablecidos,
y fundamentalmente el compromiso bilateral de la relación contractual,
un valor escaso en la actualidad y que ha eliminado el sentido de colaboración
y pertenencia por parte del empleado con la organización empresaria.
Por ello proponemos como herramienta básica del restablecimiento
de condiciones laborales que apuntalen un crecimiento sostenido y estable,
el retorno a la vigencia de las modalidades tradicionales de contratación.
Los efectos beneficiosos de esos cambios se verán a corto de plazo.
8.1.2.
Régimen
diferenciado de haberes, aportes e indemnizaciones: En una concepción
doctrinaria contemporánea y tomándose como verdad jurídica
indiscutida, no existe mayor desigualdad que el trato igualitario a los
desiguales. El juego de palabras nos indica que a dos partes distintas
cuya situación no es la misma, debe dársele trato diferenciado.
Curiosamente en el campo del derecho del trabajo –de estricto contenido
económico en la casi totalidad de su normativa- se ha equiparado
inequitativamente a todos los agentes económicos y se pretende echar
al ruedo de la disputa cruel del mercado de bienes y servicios, transables
y no transables, a pequeños y medianos empresarios conjuntamente
con los grandes grupos concentrados de capital. El resultado ha sido la
depresión continua del segmento de pequeños y medianos empleadores
cuyos márgenes de rentabilidad son mucho menores que los restantes,
imponiéndoseles reglas de juego muy gravosas, tanto a nivel remuneratorio
como indemnizatorios. Así, es ejemplo reiterado para demostrar ese
disvalor hacer notar que un mecánico unipersonal de la periferia
de cualquier ciudad, que mantiene un ayudante de su oficio para la tarea
diaria en un espacio reducido para tarea ligera, afronta las mismas cargas
laborales que cualquier multinacional del ramo automotor, con el mismo
convenio colectivo, escala de salarios, cargas indirectas, y eventuales
conceptos indemnizatorios. El mencionado cuentapropista desempeña
su labor con una clientela de inferiores recursos, con menores ingresos
y atiende un sector económico de mucha menor capacidad. La gran
empresa absorbe el mayor valor agregado de la mano de obra de cientos de
trabajadores, tiene un nivel de ingresos mayorista, trabaja con vehículos
nuevos o de propietarios de mayor capacidad económica, y en la mayoría
de los casos goza de prebendas estatales por influencias en el poder de
turno(*)
No se necesitan mayores estudios para observar que imponer las mismas reglas
de juego a los dos, es una manifiesta carencia de sentido común.
El desarrollo de la pequeña y mediana industria proveedora del mayor
porcentual de mano de obra, debe imperiosamente ser tutelada con un régimen
diferenciado. Esta propuesta debe ser llevada a cabo sin más demora,
con lo que se lograrán reglas de juego claras y estabilidad en los
empleos de los distintos segmentos, en tanto los operarios calificados
para un mayor nivel y los que no lo están, serán absorbidos
naturalmente de acuerdo a esa cualidad. Ab initio los trabajadores conocerán
que su ingreso, prestaciones adicionales, beneficios convencionales y eventuales
indemnizaciones por despido serán también diferentes, acordes
a la capacidad económica del empleador, evitándose de esa
manera desajustes comparativos entre los agentes económicos de la
misma actividad. Trasladando este ejemplo al esquema general de la totalidad
de los encuadramientos sindicales, la competencia será más
sana, y contemplando las desigualdades apuntadas más arriba, aportará
a un orden laboral hoy ausente. La falta de una legislación o en
su defecto convención colectiva diferenciada, ha logrado sencillamente
que en el segmento más bajo simplemente se trabaje informalmente.
8.1.3.
Beneficios fiscales condicionados: Hemos mencionado en párrafos
anteriores la existencia de regímenes de reducción de aportes
del empleador desde 1995 hasta la fecha, con la intención de que
ese ahorro en las cargas indirectas se tradujera en nuevas empresas que
generarían otros puestos de trabajo. Error mayúsculo de las
autoridades económicas que han acordado esa facilidad sin condicionarla,
es decir sin requerir la comprobación a corto plazo de la
asignación de esos recursos a nuevos emprendimientos. El resultado
ha sido que el sector del trabajo y el de la seguridad
social han transferido una cifra estimada entre los quince mil y dieciocho
mil millones de dólares desde la vigencia del sistema, sin que la
tasa de empleo descendiera, y agravando la situación de endeudamiento
por tener que subsidiar a su vez, a las AFJP el faltante de aportes derivado
de la reducción. Esta cifra mencionada en diversas publicaciones
especializadas, es solo aproximada, ya que los niveles de empleo informal,
la evasión e incumplimiento en la integración de aportes
y contribuciones, las modalidades de tiempo parcial, los periodos de prueba,
las contrataciones a término y la ausencia de una estadística
oficial han complicado la estimación
El
Estado Nacional deberá sin más demora exigir para la continuidad
de ese beneficio, la acreditación a corto plazo de la creación
de nuevas fuentes de empleo estable, como condición de mantenimiento
de la empresa en el sistema o para permitir el ingreso de nuevos empleadores.
Solamente para dar una idea de la magnitud de la cifra, y tomando la base
estimada de $ 15.000.000.000.- cabe hacer notar que utilizando para el
ejemplo un salario básico de $ 345.- que contabilizando sus adicionales
y cargas indirectas importa una erogación aproximada (*)
de $ 445,00.- mensuales, se podrían haber remunerado poco más
de 515.000 nuevos empleos estables en el último quinquenio.
8.1.4.
Imposición arancelaria para sustituir importaciones: Siempre
suponiendo que no se abandonará en el corto plazo el tipo de cambio
fijo de un dólar por un peso, resulta imperioso disponer una férrea
estructura arancelaria tendiente a impedir el ingreso de bienes que se
producen en el mercado interno, o bien que en base a planes de fomento
especiales –en particular de bienes no durables- pueden comenzar a producirse
a la brevedad. Esta medida implicaría un doble beneficio, por un
lado mermar el saldo negativo de los términos del intercambio que
produce el ingreso de mercadería de valor agregado mano de obra,
que sustituye como hemos explicado en capítulo anterior la posibilidad
de creación de empleo genuino local. Por otro lado tendería
a reducir el déficit de la cuenta corriente comercial, reduciendo
los egresos de divisas por exportación de bienes y servicios y creando
la posibilidad de aumentar los ingresos por exportaciones.
8.1.5.
Planes de desarrollo de obra pública de trabajo intensivo:
Hasta el momento de finalización de la presente monografía,
el Estado Nacional ha anunciado la puesta en marcha de un plan de construcción
de redes viales por valor de $ 5.500.- millones de dólares, y anuncia
con ello la creación de 500.000.- puestos de trabajo. El exceso
de optimismo confunde a todos, pues el sector que menos mano de obra genera
por su condición es precisamente el de obras viales. Llevar a cabo
este proyecto implicará solamente un beneficio para pocas empresas,
directo en el caso de la industria vial, e indirecta en los futuros concesionarios
de peajes, pero no tendrá nunca el efecto multiplicador que tiene
la construcción de viviendas, que por su naturaleza posee un efecto
mutiplicador en transportes y todos los oficios ligados a la actividad.
Si
consideramos que según el Consejo Nacional de la Vivienda se han
invertido en el último año computado la suma de $ 718.708.443.-
en construcción de viviendas, la inversión de mas de cinco
mil millones en ese rubro sería importantísima.
Ello
sin dejar de mencionar que en términos de política social
el déficit habitacional debería ocupar una prioridad máxima
en la política del Estado.
8.1.6.
Producción de bienes transables y sustitutivos de importación:
Como medida de emergencia y mediante la utilización de las entidades
financieras del Estado, estimamos oportuno destinar la totalidad del crédito
para empresas pequeñas y medianas, y priorizando la puesta en marcha
de unidades productoras de bienes sustitutos de importaciones, para descomprimir
el agigantado mercado interno de los servicios, orientando la elaboración
de bienes transables.
8.1.7.
Incrementos salariales trimestrales pactados: A pesar de que el
concepto económico imperante hasta el momento ha sido clásicamente
monetarista y se ha tendido al control de la inflación por la vía
del control de circulante y congelamiento de salarios, estimamos que como
vía para la reactivación del mercado interno deprimido, deberían
pactarse en el marco de negociaciones colectivas, aumentos trimestrales
levemente superiores al índice previsto de inflación, para
que aumentando el poder adquisitivo salarial se promueva el consumo reactivador
de la actual recesión.
8.2
Medidas estructurales
8.2.1
Corrección del tipo de cambio: Todo el esquema desarrollado
en esta monografía ha intentado dejar bien en claro, que luchar
contra las desventajas del tipo de cambio establecido por la convertibilidad,
siempre se intenta resolver con medidas de corto plazo, depresión
salarial en el mercado de los no transables y control del circulante a
la baja. Con el actual tipo de cambio no será posible la reactivación
real de la economía, y por más que se ajuste el gasto público,
se imponga austeridad fiscal –que hasta la fecha solamente se ha anunciado
pero no efectivizado- y se vuelva a recortar el costo laboral con reformas
derogatorias de derechos establecidos desde décadas, no se encontrará
una vía de desarrollo. Solamente se estará postergando la
decisión, con mantenimiento del riesgo País por temor a la
devaluación –que tarde o temprano deberá asumirse- y con
tasas de interés muy altas que impiden la reactivación del
crédito, motivo por el cual el plan de obras públicas aún
en viviendas fracasará si previamente no se ajustas las tasas activas.
Este
cambio inevitable no obstante, deberá ser tomado con muchas precauciones
para no cometer los mismos errores del pasado. Descartada la posibilidad
de control de precios que ha demostrado ser la más nefasta de las
recetas, con creación de merado negro y desabastecimiento, la devaluación
deberá estar acompañada de medida directas de concientización
del efecto buscado, cuales son , mejorar la posición internacional
de los transables y reactivar la economía interna. Esta propuesta
no debe generar recelos a nuestra manera de ver, por que la evolución
del mercado de consumo hasta la fecha, con el fenómeno de concentración
alta en niveles mayoristas y el hipermercadismo como forma de venta masiva
al por menor, evitará la corrida de precios por la férrea
competencia creada, limitando el efecto disparador de precios. La cultura
del consumo luego de varios años de moneda constante es distinta
de la especuladora falta de conciencia de los períodos hiperinflacionarios.
Además de ello la negociación salarial de reajuste que proponemos
más arriba a desarrollar en forma simultánea, al ser gradual,
controlará en caso de aumento desmedido de precios por las mismas
fuerzas de mercado –disminución de la demanda por falta de poder
adquisitivo- los precios finales.
No
debemos olvidarnos para estos cambios del alto endeudamiento interno, que
se verá afectado directamente cuando se opere la devaluación.
Contabilizando experiencias anteriores podemos observar que en algunas
oportunidades la sorpresa de la medida perjudicó a los acreedores
de operaciones en pesos, que recibieron créditos devaluados sin
posibilidad de equilibrar la variación. El planteo judicial de reajuste
monetario por imprevisión entendemos que no sería aceptado
por ningún tribunal del País, excepto en casos muy particulares.
Tampoco
se debería dejar de prever el perjuicio de los deudores en dólares,
indudablemente la mayoría de los casos del País, que soportarían
mayores costos imposibles de cumplimentar. Hacia finales de los años
setenta se optó por ésta receta, provocándose la mayor
ola de quiebras comerciales de la historia, especialmente de pequeños
y medianos empresarios que en busca de modernizar sus estructuras locales
habían adquirido bienes de capital importados por la ventaja que
otorgaba el tipo de cambio fijo ficticio. Idéntica situación
que la actual en este aspecto. Por ello entendemos que deberá preverse
un sistema ecléctico, de renegociación con nuevos plazos
distintos de los originales, tasas diferenciadas y apoyo fiscal a las nuevas
operaciones para emprendimientos productivos de bienes exportables.
8.2.2
Confianza en la economía: Las reiteradas medidas de ajuste
tomadas por el Estado Nacional desde la crisis de 1995 hasta a fecha, han
consistido en meros mecanismos monetarios y transferencias de recursos
del sector del trabajo y la producción al sector del capital especulativo.
No de otra manera se entiende que en el ámbito Nacional se hable
corrientemente de tasas de convertibilidad por un lado y tasas bancarias
por otro. Esto cabe aclararlo por que la presión de los grupos económicos
internos y externos han conseguido que se les acuerden tasas diferenciales
del resto, y así los bancos, financieras y el sistema de crédito,
las tarifas de servicios públicos, recursos naturales, peajes y
otros gozan de privilegios irritantes frente a los sostenedores de la convertibilidad:
los individuos anónimos que perciben tasas pasivas fijadas por el
Banco de la Nación Argentina (*)
El cambio sin más demora de este planteo inequitativo generará
un shock de confianza indispensable, sin el cual difícilmente se
reciba el apoyo masivo de la población, en tanto ésta no
advierta un vuelco hacia el mejoramiento de la economía sin privilegios
insensatos.
8.2.3.
Desarrollo cultural de integración empresaria: : En Argentina
existe una tendencia muchas veces exagerada a considerar como una carga
a la vinculación laboral de los trabajadores en la empresa, por
parte del empleador. Este fenómeno reconoce orígenes muy
claros, como los excesos del poder sindical en determinadas épocas
o los abultados montos de juicios laborales que en particular en épocas
hiperinflacionarias produjeron numerosos casos de enriquecimiento ilícito.
Hoy las circunstancias son diametralmente distintas, y la crisis debe servir
como guía encausadora de un progreso en la integración de
las partes de la relación contractual de trabajo en la empresa.
Ello
no es posible de lograr mediante la continuidad en la legislación
de formas precarias de contratación, donde el dependiente no puede
llegar a sentirse parte de la empresa, por que en realidad es tratado como
una eventualidad económica. Su integración completa se produciría
solamente si éste tuviera expectativa vitalicia, como la tácita
y valiosa cualidad japonesa; o se mantuvieran modalidades estables que
revelan un mercado con solamente 2% de desempleo histórico como
Suecia. El sentido de pertenencia y de ser partícipe de la distribución
de la renta –y no un mera casualidad numérica entre el ejército
de desempleados- es la base humana de conducta para la sana producción.
Por ello no tiene cabida en éste esquema el capital golondrina que
no tiene raíz cultural ni identidad económica con la potencialidad
nacional, y que solamente ha venido a financiar el déficit comercial
provocado por el dólar barato, atraído por las altas tasas
de interés.
En ese cambio necesario e impostergable el empleador también debe asimilar que existe un valor agregado cuantioso a su favor en esa nueva estructura, pues la capacitación, el sentido de pertenencia y consecuente fidelidad, finalmente también le reportarán. No habrá desarrollo sustentable y equitativo sin una redistribución gradual –pero constante- de la renta. A los inevitables ciclos de la economía, no se les debe adicionar los ciclos sociales de falta de garantías y de contralor del Estado, sino todo lo contrario. En nuestra opinión la historia reciente nos aconseja ese parámetro como camino a la estabilidad con desarrollo.
Salta-Argentina,
Febrero de 2001.-
Referencias:
1*Alan
Blinder “The Challenge of Haigh Unemployment”, American Economic Review,
Papers and Procedings, Mayo de 1988, página 1; citado en “Introducción
a la Política Económica, Juan R. Cuadrado Roura Coordinador,
obra de Tomás Mancha, José E. Villena, Javier Casares y Miguel
González, Ed. Mc. Graw Hill, Madrid 1995, página 256)
2*“The
Relation Between Unemployment and the Rate Of Change of Money Wages in
the United Kingdom, 1861-1957 –Traducción Castellana en “Lecturas
de Macroeconomía, México 1979, citado en la misma obra mencionada
en ref 1*)
3 *Anuario 1/2000 páginas 116 y 117
4
*1998, páginas 51 y 52
Indice Página
*PRESENTACION.....................................................................................1
1.
INTRODUCCION..................................................................................
2
2
RADIOGRAFIA DEL DESEMPLEO ARGENTINO...........................................
3
2.1. Nuevas Modalidades de Contrataciones........................................... 5
2.2. Disminución de las bases de cálculo de las indemnizaciones............. 6
2.3. Empleo informal.........................................................................