Nuestra historia, finalidades, principios doctrina y opiniones

 

b. Objeción de conciencia.

1. Estructura.

287. Es el derecho de todo hombre a no empuñar las armas o prepararse para matar, por razones de libertad de conciencia, ofreciendo servicios civiles como alternativa. Si bien refiere a temas bélicos, sistémicamente cabe extenderla a supuestos laborales vinculados a problemas éticos, en los que el trabajador puede negar su débito hasta que se solucione el conflicto moral. 

Cabe visualizarla también como deber en cuanto su ejercicio  contribuye a la justicia social y a la paz consecuente. Mientras madure el tiempo para concebirlo como jurídico, por el momento vale considerarlo como ético, derivado del "nemo laedere".  

2. Reconocimiento.

Vinculada con el tema bélico, fue reconocida como derecho humano por el Parlamento europeo mediante resolución del 07.02.1983. Ha sido receptada en las legislaciones de Alemania Federal, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Polonia, Suecia.

En nuestro país, la ley 24.429 (B.O.10/01/95) art.20 norma:"Los ciudadanos que en la oportunidad de la convocatoria expresada en el artículo anterior, se consideren impedidos para cumplir con la capacitación militar, en razón de profesar profundas convicciones religiosas, filosóficas o morales, opuestas en toda circunstancia al uso personal de armas o a la integración de cuerpos militares, deberán cumplir el Servicio Social Sustitutorio, por el término que la reglamentación determine, que no podrá ser mayor a un año".

3. Relación entre desarme y desarrollo.

Las Naciones Unidas en la Estrategia para el Tercer Decenio, art. 13, señalan la relación entre desarme y desarrollo.

Con respecto al tema bélico, la Confederación Mundial del Trabajo intenta la objeción de conciencia cuando las empresas mutan de paz a guerra.   En este caso, los trabajadores pueden rechazar el cambio y exigir la situación anterior, sin pérdida de derecho alguno.   En la mutación se cambió el objeto de la relación, ya que el fin (bélico) tipifica la actividad:   si bien la materialidad de la tarea es idéntica, no lo es la actividad.

La relación entre desarme y desarrollo ha sido analizada por la Organización Inter/nacional del Trabajo en un ejercicio de simulación.17 El estudio indica que el desarme ofrece un incentivo que podría contribuir a crear una corriente de opinión pública y de apoyo gubernamental encaminada a destinar una parte de los gastos de defensa como fuente de fondos consagrados al desarrollo.  El crecimiento en los países en desarrollo y, por ende, las oportunidades de empleo,  aumentaría  en proporción de las transferencias de recursos financieros y suministraría oxígeno en forma de demanda a las industrias del Norte, transformando así en benéfico el círculo vicioso. El estudio explica la premisa de base para una serie de ejercicios de simulación llevados a cabo con el fin  de analizar las repercusiones a mediano plazo (1990-2000) de semejante vínculo entre el desarme y el desarrollo.

En tres hipótesis utilizadas se parte de la base de que para 1990 se lograría en el Norte un crecimiento sostenido con no más de un 4% anual de tasa de inflación y que el proteccionismo sería mantenido a raya.

La primera hipótesis no prevé intervención alguna en materia de desarme y mantiene el statu quo.   La segunda supone una reducción del 10% en los gastos militares durante el decenio del 90, generando así economías que permitirían aumentar la asistencia oficial al desarrollo, que pasaría de su actual nivel de 0,23% del PNB de los países donantes a 0,7%,  propuesto por las Naciones Unidas.  La tercera, en que hace hincapié el estudio, aboga por recortar en una tercera parte los gastos de defensa a partir de 1990, lo cual suministra hasta un 1,6% del PNB en fondos por transferir a los países en desarrollo.

Suponiendo que todos los fondos ahorrados mediante la reducción de los gastos militares en el Norte fueran transferidos al Sur y utilizados para acelerar el crecimiento y el desarrollo, se procedió a simular dos estrategias.   La primera, una estrategia sin redistribución de ingresos, agravaría la des/igualdad en el Tercer Mundo y dejaría de lado a los pequeños productores de las zonas rurales y urbanas. En la segunda, los fondos se utilizan para promover el empleo y la redistribución de la renta.   Esta estrategia antipobreza destina los fondos transferidos al acceso a la propiedad de la tierra por parte de los agricultores pobres y campesinos sin tierra, a las correspondientes tareas de investigación y de desarrollo y al suministro de fertilizantes, agua y otras ayudas similares.  En las zonas urbanas, los productores de baja productividad deberían tener mejor acceso a los mercados, así como a la capacitación, a la mano de obra  calificada, al crédito y a los servicios públicos en general. El estudio describe detalladamente los resultados de la simulación de varias combinaciones de hipótesis de desarme y estrategias de desarrollo nacional.   Pudo así verse que la hipótesis que presupone una reducción en una tercera parte de los gastos militares combinada con la estrategia antipobreza para el desarrollo producía mayores beneficios tanto para el Norte como para el Sur, tal como lo indican las proyecciones de crecimiento y empleo anteriormente mencionadas. En comparación con la simulación sin desarme, ese corte de un tercio sumado a la hipótesis de acción contra la pobreza arroja una tasa adicional de crecimiento anual de 0,4% para el Norte y de 1,9% para el Sur.  En términos de empleo, la diferencia correspondiente sería de 10 millones de nuevos puestos de trabajo a tiempo completo en el Norte y de 170 millones de nuevos empleos en el Sur. Un resultado un tanto sorprendente es que casi el 50% de los nuevos 10 millones de puestos de trabajo que podrían ser creados en los países desarrollados con economía de mercado del Norte para el año 2000, lo serían en la agricultura, casi el 30% en la industria manufacturera y el resto en los servicios.   Estos puestos de trabajo estarían en buena medida repartidos con equidad entre las principales regiones.   Una mayor cuota para la agricultura y los servicios correspondería a América del Norte y la mayor parte de los empleos en las industrias manufactureras iría al Japón y a Europa occidental. En el Sur, más del 50% de los 170 millones de nuevos puestos de trabajo beneficiarían a la agricultura, la elaboración de alimentos y las industrias manufactureras   y corresponderían a América Latina y al Asia oriental y del sudeste.   El empleo en los servicios se elevaría en un 65% aproximadamente en Asia occidental y en Africa del sur del Sahara. Cualesquiera sean las circunstancias, la coordinación internacional de las políticas económicas de los países industrializados es una condición indispensable, subraya el estudio. Además, si una política universal de desarme va a ir asociada a una financiación sistemática de las estrategias de desarrollo, los países del Tercer Mundo deberían  estar también dispuestos a reasignar  parte de sus propios  gastos en armamentos  a los programas  de desarrollo. El estudio presupone, desde luego, que los países industrializados del Este y del Oeste, llegarán a un acuerdo.  Este trabajo fue preparado con la esperanza de que, a fines del presente decenio, al fin se produzca una cierta disminución de la carrera armamentista y la discusión  sobre el desarme entre en una

nueva fase: la de su realización.

4. Contenido de la objeción en materia laboral.

En materia laboral, el contenido de la objeción alcanza a toda conducta empresarial que tienda, directa o indirectamente, a violar derechos humanos o in/cumplir los cursos de acción del Nuevo Orden Económico Social Inter/nacional (NOESI), decidido por las Naciones Unidas.

Los supuestos a considerar son los siguientes:

1. La actividad de la empresa es estructuralmente  i/lícita (armamentismo, narco/tráfico, narco/terrorismo).

Solución. La conciencia del trabajador no lo libera de las consecuencias de RCT art. 41. Dada la nulidad del negocio jurídico laboral, no tiene otra posibilidad que dejar de prestar tareas en tales condiciones sin reclamar indemnización alguna.

El tema se complica cuando se generaliza la situación y los trabajadores son empujados a tales tareas, como los campesinos de Bolivia y de Colombia que siembran y cosechan coca sin que los Estados Unidos, al insistir en la erradicación de los cultivos,   ofrezcan indemnización alguna o programas alternativos. Sin embargo, aun en tales condiciones, la solución ha de mantenerse.       

2. La actividad, en sí misma lícita, es mutada en i/lícita, por la finalidad (industria en paz a guerra, transporte de alimentos para consumo de narcotraficantes).

Solución.  Cuando comenzó la relación, no existía problema ninguno ya que la actividad era lícita. Al mutar la finalidad de lícita a i/lícita, el sentido de las tareas mutó también, aunque su  naturaleza continuase idéntica: por ello, al emerger la conciencia, el trabajador puede negar tareas, sin perder derechos, hasta que retorne la situación anterior.

3. La actividad se mutó, estructuralmente, de lícita en i/lícita (venta de granos en tráfico de armas).

Solución. Desde que emerge la conciencia, el trabajador  puede negar tareas, sin perder derechos, hasta que retorne la situación anterior.

4. El empleador ordena realizar tareas estructuralmente i/lícitas (robar documentación de la empresa competidora, ocultar datos a los inspectores impositivos, licuar el material láctico o etílico). 

Solución. Dado que la obediencia debida no excusa la responsabilidad del agente, desde que emerge la conciencia el trabajador  puede negar las tareas encomendadas, sin perder derechos. 

 

 

 

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