ñ  a indice

Las elecciones de octubre en un escenario de incertidumbre y  desencantos

 

 

Julio Godio

julio 2001

 

 

            1. En medio de un escenario socioeconómico complicado por la persistente recesión económica, aumento del desempleo y la pobreza, se está configurando el escenario electoral del mes de octubre. Como es sabido, en estas elecciones se renuevan parcialmente los miembros de las Cámaras de Diputados y Senadores de la Nación. El Gobierno de la Alianza será en octubre juzgado por el pueblo argentino. El panorama político del país, de cara a esas elecciones, todavía no es claro. Sin embargo, es posible detectar ciertos fenómenos políticos que seguramente influirán en la compulsa electoral.

 

 

            2. El primer fenómeno político que abarca a los partidos centrales del sistema político, la coalición Alianza y el Partido Justicialista, es este: cualquiera que resulte vencedor no podrá transformar ese triunfo en la creación de una voluntad político-institucional autónoma.

 

            En efecto, la Alianza concurre a estas elecciones desgastada por veinte meses de gobierno, sin poder superar la grave situación socioeconómica. La figura presidencial es cuestionada. Será por lo tanto posiblemente derrotada en los principales distritos electorales, salvo en la Capital Federal. Incluso en este territorio el triunfo de la Alianza sólo sería contundente si suma a el ARI liderado por Lilita Carrió. Caso contrario, en este distrito se reproducirá la diáspora de fuerzas políticas que ya se observó el año pasado en las elecciones para Jefe de Gobierno y legisladores.

 

            Pero el PJ, aún cuando triunfe en los principales distritos (Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe), tampoco podrá celebrar demasiado la victoria. Porque el PJ es un partido dividido internamente por causas ideológicas e intereses sectoriales y de liderazgo. Por un lado, persiste una diferente valoración del período menemista: es valorado como positivo en bloque por el menemismo, mientras que como ruptura exagerada con las tradiciones peronistas por la hegemonía de las posturas favorables al liberalismo económico por el duhaldismo y otras subcorrientes. Por otro lado, el PJ mantiene una precaria unidad partidaria sobre la base de acuerdos entre referentes territoriales (Ruckauf, De la Sota, Reutemann, Marín, etc.). El PJ carece de un liderazgo político “centralizante”. Este dato se agigante ante la detención del ex presidente Menem, que sólo ha movilizado a parte de sus antiguos discípulos en la estructura partidaria, esto es, al ultramenemismo.

 

 

3. La sociedad argentina percibe que la situación política es grave, y que sólo una coalición amplia —que abarque por lo menos al 70% de la población— puede sacar al país del pantano Por eso, las elecciones de octubre no logran motivar a los electores masivamente. La gente percibe que la legitimidad del poder político sólo puede descansar en un acuerdo por lo menos entre fuerzas y sectores del bipartidismo, asentando ese acuerdo en una concertación ecónomico-social con las organizaciones empresariales, la Iglesia Católica, etc.

 

 

4. La gente no necesita reflexionar demasiado sobre la necesidad de un gobierno de coalición, simplemente porque ya ha experimentado algunos hechos en estos veinte meses que se han producido según principios de coalición, a saber: la entrada al gobierno del cavallismo, las negociaciones entre el PE y los principales gobernadores peronistas, el apoyo parlamentario a la ley de competitividad, etc. Luego, otro fenómeno político que define a la opinión pública es la devaluación de estas elecciones de octubre, hecho peligroso porque la salida de la crisis requiere una democracia fuerte y no una democracia cuestionada.

 

¿Qué puede pasar si el escenario electoral de octubre reitera el desencuentro en el interior del sistema bipartidista? Un gran abanico de alternativas se abre: puede iniciarse un período de inestabilidad política, en la que confluyan operaciones políticas para establecer algún tipo de gobierno fuerte, con una creciente movilización política de sectores sociales excluidos que se agrupan dentro de una gigantesca mas de desocupados y trabajadores informales. A la agitación social se pueden sumar los sindicatos.

 

La Argentina es un país escindido. Está escindido por la desarticulación de la estructura productiva y la creciente división entre ricos y pobres. Es necesario restablecer la política como instrumento de la cohesión económica y social, a través de una “reindustrialización” de nuevo tipo que permita al país ser competitivo. Esta es la gran tarea de la política hoy para fortalecer a la democracia argentina.


ñ  a indice