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Economía,
Educación y Trabajo.
Es frecuente que, en reuniones, debates, cursos,
jornadas, congresos, seminarios y otros encuentros, formales o no, se traten
temas de modo aislado, separándolos solamente del contexto amplio,
imprescindible, sino también de las causas que generan los problemas de la
actualidad.
De esa manera se dan por sentados,
definitivos e irrevocables, ciertos presupuestos o basamentos, así como circunstancias y el estado de
cosas, para pensar, reflexionar y expresar ideas y propuestas inducidas o
condicionadas por ese marco sugerido.
Notación específica
En esta materia – la de la educación
y el trabajo – creí que no es superfluo, al hablar de trabajo, agregar el
calificativo “humano ”, como debe ser, a fin de separar lo que, por la propia
condición humana, debe ser escindido: el, trabajo humano, distinto del trabajo
del animal y del trabajo de la máquina.
Además, sin hacer una cuestión
gramatical de un asunto tan importante de la vida humana como es el trabajo de
la persona, por causa de la dignidad del trabajo y de la persona laboral,
hablar de paradigma – es decir del ejemplo -, esto es de un hecho que ya pasó y
que debe imitarse o seguirse, implica una limitación a la posibilidad de análisis
y discusión que es conveniente desbrozar.
Tal punto de partida significa,
entonces, que se trata de algo forzoso, en una sociedad en la que la
tecnología, que tiene ideología, somete a la persona que trabaja, afecta su
creatividad, la inclina a la “
animalización ”, la subsume en no pocos casos en la necesidad del
adiestramiento – y no de la educación – para competir en medio de la
desocupación generada por el supercapitalismo en nuestros países.
La dependencia cultural pedagógica,
histórica y actual, es tal que algunos argentinos elogian al gobierno de los
Estados Unidos de Norteamérica por haber logrado disminuir la desocupación y
por la capacidad de compra del salario, lo que fue favorecido por los subsidios
y los beneficios del intercambio comercial, así como por la flexibilización
laboral operada en la zona preparada para el libre intercambio, como
herramienta de uno de los megabloques para competir en el mercado planetario.
El
sistema económico, al empujar a la persona a la formación de habilidades,
profundiza una socialización del comportamiento en desmedro de la libertad, la
que asimismo es lesionada porque el “ contrato ” de trabajo ha dejado de perder vigor como “
acuerdo libre de voluntades ” al tener que aceptar el trabajador las
condiciones de trabajo impuestas por el mercado y no por el Derecho social,
dado que igualmente las asociaciones intermedias perdieron su función de
defensa de los intereses profesionales y los convenios colectivos de trabajo –
hoy día – desmejoran y la ideología imperante se manifiesta en forma de
precipitaciones que llenan la diversidad de ámbitos sociales y las
instituciones jurídicas.
Si me
preguntan qué propongo, ante ello, lo primero que digo es que necesitamos de
nuestras rebeldías y las de los jóvenes, porque sin éstas, como dicen que lo
enseñó Sócrates, no es posible el progreso humano; y, cuanto más no sea, que
sirva para demorar los efectos de una
cultura cimentada prevalentemente en el mito, la mentira y la mala fe. Y, lo
segundo, recordar lo que el escritor bahiense Gregorio Scheines pone en boca de
uno de sus personajes, en Fuegos artificiales, a quien le resultó
impresionante leer que el derecho institucionalizaba y fortalecía el poder
dominante y por eso era represivo.
Me
parece interpretar así el núcleo de interés selectivo acerca del problema que
se plantea, porque de otro modo la idea central resultaría asumir que
forzosamente hay que capacitarse según las exigencias de la economía, si es que
se quiere tener un empleo; no se trataría de obtener una calificación laboral y
hasta una segunda calificación para el caso de desempleo o subempleo. La
persona sirve a la economía de tal forma, la selección del personal es la
elección de una pieza para insertarse en un sistema mecánico; la capacitación
técnico – profesional es, en hipótesis, una exigencia innecesaria cuando se
asignan tareas que poco o nada tiene que ver con aquella.
La economía al servicio
de la persona manifiesta respeto a su dignidad y la selección es remplazada por
la orientación vocacional y profesional; el seguro de desempleo en Alemania
concede la posibilidad de aceptar un ofrecimiento acorde con la profesión del
trabajador.
Son dos modalidades de ubicación en
el mundo laboral, pues existen en la cúspide del poder dos estamentos : el
económico y debajo el político que lo sirve; por lo que hay dos ideologías;
una, dependiente de la economía, comprometida, propia de los protagonistas,
mentores o dirigentes; y, la otra, autónoma, no comprometida sino con el
destino deseable para el ser humano,
con justicia social, valores humanos, derechos y garantías propios de cualquier
comunidad regida por un mínimo de principios sustentados en los derechos a la
vida y a la libertad.
Si abandonamos esta forma de
concebir el mundo y la vida, entonces sí pensaríamos exclusivamente en términos
de pragmatismo, crematística y conformismo, de utilitarismo y de ética
utilitaria, beneficiosa para unos, en cuyo caso, empero, el sistema producirá
una nueva forma de esclavitud, luego de ahondarse la injusticia social. En el
siglo XIX prosiguió la muerte de esclavos por causa de la migración y
emigración forzosas y por falta de adaptación; en el siglo XX, al tiempo del
Informe de la Comisión Brandt, en la Organización de las Naciones Unidas,
morían 25 millones de niños por hambre; se sumarán otros factores, adaptado o
no el ser laboral al sistema. Ya se dijo hace mucho: “ El siglo XX tiene
carácter de visita de duelo ”.
No tenemos razón
valedera para basar nuestra esperanza, como casi todo el mundo lo hace, en el
hecho de pasar de un siglo a otro, porque las tendencias de promoción humana
son negativas.
El siglo XXI no pone ni quita nada,
por sí. El tiempo sigue. Los procesos se desarrollan y los muertos por
inanición, la desocupación, la necesidad de vivienda, salud y educación, crecen
gradualmente y son siempre más las personas afectadas y las contingencias
sociales.
¿ De qué educación
debemos hablar ?
¿ De que
educación se habla ? Hablemos de la educación que hominiza y también de la
formación técnico- profesional, para que reconozca el significado de la
creatura humana. Sostengamos la
educación promovida de acuerdo a un plan, el que emerge de la Constitución de
la Nación Argentina, elaborado con autonomía, no condicionado por factores
externos, pues la “ globalización ” mentada, o la internacionalización no
expresan sino la “ guerra del intercambio ”, que impone disminuir costos y
aumentar la productividad sobre la base de la venta de energía propia de un
“contrato” de tarifa y no de un auténtico contrato laboral, así como generar
mano de obra desocupada para que sea barata, según las normas de una dictadura
económica no ostensible, lo que es comprobable.
¿ Que razón asiste a nuestros países
para flexibilizar para abajo en el juego comunitario internacional,
sustituyendo la remuneración por el precio o pago en concepto de beca, subsidio
o pasantía; y cuál para instituir “ contratos ” sin estabilidad, a prueba, de
aprendizaje o formación, cuando en el Merconorte se admite que la normativa
laboral no está sujeta a armonización, que no ha menester suprimir asimetrías.
Plenitud educativa en la
democracia plena
La democracia en plenitud se compone,
además del elemento político y electoral,
con los componentes económicos, sociales y culturales, en un Estado de
Derecho, constitucional y social.
Si el mercado avanza sobre el
Derecho se crea un sistema patológico; lo es también si la norma no es decisión
libre del poder político, a través de los órganos de la Constitución. La mala fe
del acto legislativo, del que ya hablara Rafael Bielsa, hace que se mencione la
relación educativa para sustituir lo que es por naturaleza un contrato de
trabajo o una relación de trabajo; en muchos casos, esa relación expresa el
fraude “ contractual ” y en las condiciones de trabajo, en sentido jurídico – legal.
Sigamos hablando, en consecuencia,
de la dignidad del trabajo humano, sin descuidar la educación, la información,
la formación de la persona y la capacitación técnica y profesional, pero no
sujetando esta última sola o prevalentemente a las actividades del consumo
privilegiado sino en el marco y con el sentido de las escuelas tradicionales de
capacitación, las universidades obreras y tecnológicas, el contrato educativo a
cargo del estado, la formación humanística y la capacitación que han sido
objetivo del CONET ( Consejo
Nacional de Educación Técnica ) – incluyendo los cursos de formación acelerada
y de instructores en oficio, artes y artesanías.
La política educativa y la política
social deben conjugarse en la
planificación democrática, con un doble tipo de naturaleza regulatoria : obligatoria e indicativa,
según las hipótesis; orientándose el propósito con participación amplia y
generalizada de los sectores intermedios y las instituciones y asociaciones
civiles sin fines de lucro.
De acuerdo con los principios de
esta última la necesidad de educación es una contingencia social y el débito
corresponde a los órganos de la Constitución. Siendo todos los habitantes
beneficiarios de la seguridad social,
la educación y la capacitación debe ser igualitaria, universal, integral y
solidaria.
Instrumentación sistémica
Planeamiento mediante, no ha de
reducirse la cobertura, ajustándola a cierto tipo de necesidades, menos si son
exclusivas de las empresas extranjeras y transnacionales. Si esto es razonable,
lo es que se vincule esta problemática a otros aspectos de la política social,
con unidad de tratamiento.
Se quejaba un dirigente político, en
Resistencia ( Chaco ) que los chicos faltaban a la escuela; una madre toba lo
interrumpió y le dijo : “ ¿ Como quiere
que vayan si no tienen qué comer ? ”. Este hecho, anecdótico o de infrahistoria
nos lleva a la convicción que la educación se vincula íntimamente a todos los
aspectos de la política social, no de manera exclusiva, y que la educación
técnico – profesional debe ser encaminada con relación a trabajo, consumo,
vivienda, vestido, etcétera, sin olvido de ningún grupo social de nuestro
territorio.
Indígenas
Una vez más me recuerdan estos
grupos de hermanos que en la cultura actual se desarrolla gradualmente un
Derecho que aparece como más humanizado, con mas tutela, pero cada vez más se
hace difícil el ejercicio de los derechos subjetivos y sociales cuando la
Constitución no ha consagrado acción o, con más precisión, la cláusula
establezca que todos los derechos son operatorios y que, por lo tanto, todos
los habitantes tienen acción para obligar al cumplimiento de lo dispuesto en la
norma básica. La existente está condicionada.
Nos parece superfluo insistir con
más detalles en que toda persona tiene dignidad, sin exclusión. En el mundo
actual todos pasamos necesidades, todos tenemos problemas y todos estamos afectados
por la injusticia; pero para los aborígenes ha sido siempre imposible lograr el
reconocimiento más elemental. “ Su sufrimiento es una situación casi
permanente; tienen problemas graves de salud, de supervivencia, de la tierra
que ocupan; de discriminación y de exclusiones.
Hasta se los a
querido usar como ‘ curiosidad ‘ biológica o turística ” ( Monseñor Alfonso Delgado, Obispo de
Posadas ).
En la I Convención Nacional de
Antropología se mencionó que el indio debe incorporarse a la comunidad
respetándose su personalidad. Empero,
hoy existe una noticia que informa que a un grupo de aborígenes se les enseña
inglés. El Poder Ejecutivo Nacional, en 1965, estableció prestaciones por
subsidios para adquirir ropas, medicamentos, víveres y otras consistentes en
adjudicación de tierras destinadas a la explotación agropecuaria ( Ver decreto
3398/65, especialmente los artículos 3,
inciso 9 y 4 ). El censo de aborígenes
no ha sido una preocupación constante, por le contrario.
La ley de “ Represión de Actos u
Omisiones Discriminatorios ” número
23.592 comenzó a tener vigencia en 1988. En 1994 se introdujeron reformas en la
Constitución de la Nación, en tal sentido ( artículo 43 ) y también para : “ reconocer la
preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar
el respecto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e
intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la
posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan; y
regular la entrega de otras actas y suficientes para el desarrollo humano;
ninguna de ella será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o
embargos ... ( artículo 75, inciso 17 )
”.
Habitantes de villas y
rancherios
Casi nadie piensa en estos momentos
en la privación de una calificación laboral que afecta a los habitantes de “
villas miseria ” y otros ámbitos, urbanos o rurales; empero, a la sociedad
organizada debe interesarle la posibilidad de inserción laboral, para lo que debe
establecerse un plan de vivienda y préstamos que deben pagarse con un
porcentaje de la remuneración obtenida.
Si no se opta por el mejoramiento y
desarrollo de la villa, existen tierras fiscales que pueden adjudicarse a tal
fin, posibilidades para la formación de
instructores en oficios, artesanías y artes, con título habilitante,
realización de cursos, y factibilidad de reformas legales a tal fin, que
comprendan a la totalidad de habitantes que sufran esas contingencias sociales.
Además, la legislación, consenso
mediante, podría estimular la participación popular y de las entidades
intermedias en especial, para elaborar estadísticas, censos y toda la
información exigible, para que sea el poder público el principal agente, sin
perjuicio de la constitución de organismo donde estén representados la Nación,
la provincia, el municipio y las comunidades intermedias.
Habitantes de zonas rurales
Si de educación y trabajo se trata y
si el tema puede subsumirse en el orbe de la política social, señalo entonces
que deben prescribirse institutos de fomento industria y promoción agraria,
como lo hizo la ley 20.543, para que los productores no propietarios, los hijos
de productores, los técnicos, los trabajadores rurales y, en fin, los habitantes del campo, puedan
acceder a la tierra, a los prestamos para producir y para construir la vivienda
rural, así como para educarse y capacitarse profesionalmente o laboralmente.
El derecho agrario ilustra acerca de
institutos educativos que nunca tuvieron cumplimientos o que fueron cumplidos
de modo parcial e insuficiente, según las regiones.
Discapacitados
Hablemos de los “ discapacitados
” en sentido legal, porque la
protección de ellos se encuentra en la legislación nacional, provincial y en
ordenanzas municipales. No hubo avances, empero. La antigua legislación de la
provincia de Buenos Aires obligaba a la inserción de un porcentaje de
discapacitados en el sector público y en el privado; ahora, la legislación, la
limita al sector público, de manera que es facultativa la incorporación en la
empresa privada.
Más todavía, como
resultado de una investigación de campo, he comprobado que en el sector público
se discrimina para no incorporar, a partir del examen preocupacional, lo que ha
sido denunciado por mí en un artículo publicado en una revista científica, Inserción
del discapacitado hipoacúsico en el medio laboral, y en el Primer Congreso
Latinoamericano de Asistencia Social, realizado en Buenos Aires.
Merece destacarse que algunas
empresas incorporaron “ discapacitados ” para determinados trabajos, en cuya
ejecución demostraron más habilidades. No puedo omitir mi concepto en el
sentido que debe rechazarse esa terminología conocida : minusválido,
discapacitado, inválido y otros sinónimos, porque todos somos discapacitados y
todos tenemos aptitudes; el vocabulario, inclusive el legal no hace sino
afianzar la actitud discriminatoria, en este y en otros muchos aspectos, porque
no es fácil producir un cambio en la conciencia, en la conciencia jurídica y
cultural, y es más difícil alcanzar la conformación de una persona nueva. Ya
asumimos la humanidad, pero no la hominización, con la que generamos
integralidad y un vigor mayor de las calidades positivas concedidas por Dios.
Va de suyo, ergo, que los órganos
públicos competentes no han estimado la relevancia de la educación y de la
capacitación técnica y profesional, de acuerdo a la ocasión, a las aptitudes y
posibilidades de la persona laboral o potencialmente laboral.
Otros marginados
Existen muchas personas, en nuestra
comunidad nacional, que no saben oficio alguno, no tienen profesión o
calificación laboral; desocupados, subocupados y jubilados y pensionados con un
haber jubilatorio o de pensión increíblemente disminuido; nunca fueron significativamente
alcanzados por los objetivos de la política social en cuanto a educación y
trabajo; diversidad de franjas en el mundo de la educación formal muestran
límites; ex primario y secundario,
terciario o universidad congraduados sin empleo, a los que les aconseja que
deben continuar capacitándose para tener inserción profesional o laboral.
En esto último se advierten carreras
o especializaciones de posgrado; en caso, al faltar el trabajo existe tiempo.
Sin embargo, la estructura social argentina, como latinoamericana, exhibe
franjas sociales que no pueden esperar. Valga traer a colación el caso
mexicano. Cuando el presidente Porfirio Diaz les pide paciencia a los
campesinos, un humilde campesino, entonces, llamado Emiliano Zapata le dijo : “
Señor Presidente ... hacemos nuestras tortillas con maíz, no con paciencia ”.
Después llega al poder Francisco I. Madero, que nombra general al analfabeto
Zapata. Otra vez Emiliano reclama. El nuevo presidente le pide tiempo. Zapata
le expresa que el tiempo es para los abogados y sólo hay un tiempo para sembrar
y para cosechar.
Los otros “ paradigmas ” de
la historia
La trascendencia de la formación
técnica y profesional penetró en la esfera de la empresa pública y privada, a
las que interesa la mano de obra capacitada, de un modo relativo por cierto (
nótese que en numerosas hipótesis políticas , familiares o técnicas ); asimismo, a los sindicatos, para ampliar
su ámbito humano, capacitar a sus afiliados y no afiliados, posibilitar fuente
de trabajo, etcétera; a las asociaciones de empresarios; a los partidos
políticos, cuyas plataformas electorales, programas y bases de acción, han
incluido el tema.
Con relación a las asociaciones
profesionales de trabajadores y con el propósito de demostrar una vez más que
los sindicatos no han accionado para obtener mejoras salariales solamente,
diremos que la capacitación también fue motivo de medidas de acción directa y
de hechos relevantes. Hacia 1866, en Cuba, en que se impulsa la industria del
tabaco, nace el primer periódico obrero, La Aurora, y se lleva adelante
mediante un curioso procedimiento que durante años ayudará al desarrollo de la
conciencia gremial, según se ha sostenido: la lectura en las tabaquerías. Nació
como proyecto cultural, apolítico, de información general y esparcimiento para
los obreros, incluso bien visto por algunas patronales, para convertirse en un
instrumento de agitación, más tarde. ¿ Cómo se desarrolla esa lectura ?.
Mientras los operarios realizaban la tarea mecánica de envolver las hojas del
tabaco y acomodar los cigarros en caja, uno de ellos, a viva voz, hacia de
lector. Pero a través de una “ cultura ” destinada en principio a distraer –
cuando no a adormecer – no tardó en abrirse paso la demanda reivindicativa y la
consigna de la independencia. Naturalmente, la administración colonial española
acabó por prohibirla ( el 14 de Mayo de 1866 ) y durante los diez años de la
primera guerra patria ( 1868 – 1878 ) la lectura en las tabaquerías quedó
abolida, para recién ser reiniciada en 1882 ( confer Marcos Winocur, ¡ Sin
obreros no hay azúcar !, en “ La Historia del Movimiento Obrero ”, número
47, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1973, página 356 ).
En 1902 se produce la huelga de los
aprendices, contra las discriminaciones de que eran víctimas los trabajadores
criollos, entre ellas las trabas al libre aprendizaje de los oficios. El grado
de combatividad puede medirse por su saldo : seis muertos y alrededor de cien
heridos ( ídem, página 360 ).
Un
dato interesante de la historia para la formación técnica y profesional es la
ley de educación común, en la Argentina, con aspectos vinculados al trabajo
humano pero que en el siglo pasado al tiempo de sanción de esa ley, número 1420
no se hablaba de “ salida laboral ”. Recién varias décadas después se prestó
atención a la capacitación obrera y, más todavía, a la cultura general del
trabajador acompañado a la capacitación técnica, lo, que parece haberse
olvidado. Otro dato al respecto es el Movimiento de Reforma Universitaria,
eclosionado en 1918. Y, finalmente, las experiencias en pro de capacitación
para el uso de tecnología alternativa de acuerdo a las posibilidades de cada
comunidad, desde la rueca gandhiana hasta las demostraciones científicas de
David Dickson.
Puede alguien afirmar que esto
último se traduce en frenos para el desarrollo industrial, o que no favorece
las inversiones, pero sí contribuye al país y, particularmente, a las pequeñas
empresas y a las economías regionales.
Más,
si es evidente que ese desarrollo en el mundo, con los monopolios, las
concentraciones capitalista, el supercapitalismo y los países en vías de
redesarrollo y la nueva revolución tecnológica, tienden a crear personas
disminuidas en sus posibilidades de homización, obreros – herramientas y
contingentes de adaptados a un sistema esclavista contemporáneo y de
desocupados con las consiguientes condiciones de vida subhumanas. Asimismo,
una “ educación ” donde
prevalece la información y las computadoras, como medida para el éxito en la
lucha competitiva económica, local e internacional. Esto no es sino una
expresión representativa, porque se trata de un fenómeno más complejo. Afecta
más a los países pobres.
Quiero
decir, a través de los precedentes puntualizados : que a todos interesa, o debe
interesar, la formación laboral, la que ha de asentarse en la idea de la
liberación del ser humano y de los pueblos, como en el fin de creación de
riquezas y de justicia social.
Por
eso decía el poeta chino Kuan – Tzu, hace 26 siglos, citado por Servan
Schreiber en el Desafío americano :
Si das pescado a un hombre,
Se
alimentará una vez.
Si
le enseñas a pescar,
Se
alimentará toda la vida.
O, de
otro modo :
Si
tus proyectos alcanzan a un año, siembra grano.
Si
llegan a diez, planta un árbol.
Si
llegan a cien años, instruye a un pueblo.
Sembrando
grano una vez, cosecharás una vez.
Plantando
un árbol, cosecharás diez veces.
Instruyendo
un pueblo, cosecharás cien veces.
Tal
el concepto, veinticinco años atrás, de los gobiernos y de los organismos
internacionales, como la UNESCO ( ONU ). Igualmente de los técnicos y
estudiosos que encararon el problema desde el punto de vista
internacional. Marx Blaug, en La
educación y el problema del empleo de los países en desarrollo, plantea que
el valor económico de la educación ( basándose sobre todo en el análisis de la
rentabilidad ), procura determinar qué papel incumbe al sistema educativo en la
solución de los problemas de desempleo, de subempleo y de utilización
insuficiente de las destrezas, y considera la formas que pudieran instituirse
en los regímenes de enseñanza con el fin de aumentar al máximo las
oportunidades de empleo razonablemente remunerado y de promoción social. En
este examen pone de relieve no sólo los aspectos puramente económicos, sino
también los factores de orden sociológicos y psicológicos que deben considerar
tanto los educadores como los estudiantes. Pasa entonces a estudiar las medidas
que se han preconizado hasta ahora para contribuir a la solución del problema
del empleo mediante cambios en las características de la educación : soluciones
“ tradicionales ” y soluciones “ radicales ”, “ como ... modificación de las
modalidades de la financiación, reforma de los programas, enseñanza
extraescolar, educación permanente, instigación de cambios en la oferta y la
demanda de personal instruido; asimismo, desarrollo de los recursos humanos;
orientación profesional y formación profesional ” ( confer y ver citas del libro
de Eduardo Giorlandini Derecho de la Seguridad Social, donde desarrolla
más ampliamente esta temática ).
El
tema importó la más intensa necesidad de consideración y tratamiento en el
mundo contemporáneo. Queremos comentar brevemente un lapso histórico de Japón (
1923 – 1960 ), donde la enseñanza tuvo dos sentidos : a), respecto a quienes no
tienen calificación ni experiencia; y b), con relación a los que quieren elevar
o ampliar el nivel de calificación para poder trabajar en otros sectores. La
primera corriente comenzó en 1923 y recibe el gran impulso en 1932, año de crisis
económica y desocupación. La restante había tenido su génesis a fines de siglo
pasado bajo la forma de escuela de aprendizaje; el impulso se exteriorizó en la
ley de industria de 1961, sancionada para proteger a los aprendices de los
malos tratos, y en 1940 había tenido lugar con el Reglamento sobre
aprendizaje en la industria, dado para llenar la falta de operarios
versátiles claves. Asimismo, en 1958 se había unificado el sistema de formación
profesional y se la coloca sobre bases sistemáticas con la ley sobre Formación
Profesional.
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