Nuestra historia, finalidades, principios doctrina y opiniones

 

                    


 


 


 


 

Dr. Nebli José Imperiale.


 


 

EL FENÓMENO LLAMADO GUERRA


 

Dijo Eduardo Rabossi, aquél destacado filósofo analítico que fue Secretario de la Comisión de Derechos Humanos, que no existen herramientas filosóficas adecuadas para asir el fenómeno guerra razón por la que se presenta como algo racionalmente inentendible no obstante que Lenin, gran estudioso de Clausewitz para entrar en el tema, llegó a la conclusión de que ese, el de guerra, era el estado "normal" de las comunidades humanas al comprobar, entre otras cosas, que la historia arrojaba un promedio de once años de "paz" cada doscientos años de "guerra", por eso, cuando Lenin, a la sazón estudiante Suizo, profundizaba, sobre todo, el libro de Clausewitz titulado "De la Guerra", en el margen de una de las páginas anotó "justo!!!". Con esto subrayaba una idea que vio latente en aquélla famosa proposición de que "la política es la continuación de la guerra por otros medios" pero que él la parafraseó como "la paz es la continuación de la guerra por otros medios".


 

LA GUERRA Y LA PAZ.


 

No se trata de la conocida obra literaria Rusa, sino de examinar algo más de cerca estos dos conceptos, aparentemente antitéticos, en orden a su contenido práctico porque una cosa es la actividad militar, frecuentemente confundida con el concepto "guerra" y otra diferente es el estado llamado "paz". Y esto se ha entendido así ante la evidencia de la "guerra clandestina", porque la actividad militar convencional es de por si "estruendosa" y por lo tanto, bastante difícil de conservarla en secreto. En suma, la ausencia de actividad militar no supone, por si misma, el estado de "paz", dado que ésta puede ser llevada adelante por otros medios muy diferentes: hoy se sabe que esa actividad es apenas de alrededor de un 15% de toda la actividad que supone el fenómeno "guerra". Pero entonces, es claro que una comunidad puede estar "en guerra" sin saberlo o, peor aún, creer que se está "en paz" y no activar, por ello, los mecanismos de defensa comunitaria. Y eso creo que es lo que pasó en EEUU.


 

EL "ATAQUE" PADECIDO POR U.S.A.


 

Parece ser que el ataque es producto de alguna organización de las llamadas "fundamentalistas". La acción consistió, básicamente, en un bombardeo sin bombas y sin bombarderos. No fue llevado a cabo mediante alguna típica "actividad militar". Por eso mismo, precisamente, se la califica como "terrorista", pero que no quita, por lo dicho más arriba, que se trate del fenómeno "guerra" conducido por medios no convencionales. Creo que, realmente, no hay allí "paz" sino "guerra" porque tal ataque, aunque no sea convencional, rompe el estado de "paz" pero desplegando "baja intensidad" militarmente hablando. El que se lleva a cabo por medios convencionales (cañonazos, misilazos, bombardeos, uso de infantería, fusiles, granadas, etc. etc.,) supone un conflicto de "mediana intensidad" y, finalmente, el nuclear, constituye el de alta o "máxima intensidad" por razones que casi son obvias.


 

EL PROBLEMA DEL RESPONDER.


 

En la teoría del conflicto existe un concepto de gran utilidad conocido como "libertad de acción". Por ejemplo, los británicos trajeron a Malvinas armamento nuclear pero no lo podían usar porque carecían de "libertad" para hacerlo al no ser habilitados con un ataque del mismo nivel que debían responder. Por eso cobra crucial relevancia el nivel de la respuesta en caso de (y siempre que) el oponente este en capacidad de utilizar análogo armamento que el usado como respuesta. En otras palabras: si el oponente no tiene, por ejemplo, capacidad nuclear, no existe libertad de acción, entendida como habilitación fáctica o de "derecho" internacional, para utilizar ese armamento en la respuesta. Y lo mismo sucede con armamento "prohibido" por otras razones como los gases o el biológico. No hay "libertad de acción" (como justificante en el orden internacional) para usarlo en caso que el oponente no lo haga, de allí que se conocen casos de que algún "ataque" sea provocado por el "atacado" a efectos de habilitar la propia entrada en guerra cuando no hay libertad de acción para iniciarla, más allá de las propias preferencias. De allí que se observe puntillosamente cual de los sujetos internacionales en pugna realiza primero el "casus belli" ("caso de guerra") porque ell que "empieza" habilita al otro, desde el punto de vista internacional, para que pueda "entrar" en el conflicto y plantee batalla. Distinto es cuando una potencia decide "per se" realizar un acto que puede calificarse como "de guerra" (ataque o bloqueo directo o indirecto, como la "zona de exclusión", por ejemplo) supuesto que no habilita al otro a entrar (en la guerra) simplemente porque ya "está" en el conflicto gracias a la actividad de su contendor. En ése caso se habla de "factum belli" o "hecho de guerra".


 

PERO ¿Y EL OTRO?.


 

Cuando un sujeto internacional ataca a otro debe precaverse, obviamente, de la capacidad de respuesta del atacado, lo que significa que, en principio, es suponible que aquél está preparado, de alguna manera, para rechazar o resistir dicha respuesta, salvo que ésta se excluya como se pensó, por ejemplo, en el caso Malvinas. Pero en el supuesto de la agresión a USA, el problema es que no parece individualizable claramente el atacante, de allí que el equilibrio mundial necesariamente va a resultar alterado por las nuevas circunstancias. Ya empezaron: los "inversores" apostaron hoy al aumento del precio del petróleo al mismo tiempo que la gente sufría por los ataques porque, siempre, al camarón que se duerme se lo lleva la corriente...


 

El autor es abogado, periodista y juez de cámara emérito.


 

 

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