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Conflictos urbanos. Incidencia de la globalización. “La empresa Nike es el primer vendedor mundial de calzado deportivo. Emplea a 22 mil trabajadores en EE.UU.y 450 mil en los subcontratistas del exterior. Tim Connor, en su informe sobre las condiciones de trabajo en Nike (Cómo cortar bambú) asegura que el trabajo en el sudeste asiático se realiza en condiciones inhumanas. Ello fue comprobado personalmente por Jim Keady, estudiante de un Master en Teología en la Universidad católica neoyorquina de Saint John's, quien trabajó un mes en Indonesia por el jornal de 1,20 dólares. Este estudiante calificó públicamente las vinculaciones entre la empresa y la Universidad (que hubiera recibido 3,5 millones de dólares a cambio de vestir a los futbolistas) como indignas de la doctrina social de la Iglesia. Del mismo modo, denunció la situación en los Juegos de Sidney. A su vez, en 1998, en Estados Unidos un grupo de consumidores demandó a por engañar al público sobre el trato "miserable" que reciben sus trabajadores en China, Vietnam e Indonesia, que incluye abuso físico y sexual, exposición a productos químicos peligrosos, además de una paga irrisoria. No es la primera vez que Nike enfrenta este tipo de acusaciones por las condiciones en que se fabrican sus productos, que anteriormente han generado protestas y boicots en universidades estadounidenses. Sin embargo, ésta es la primera demanda que tiene que enfrentar en una corte, lo que más allá de sus posibles consecuencias legales, es un desastre frente a la opinión pública. La demanda está basada en una ley de California que prohíbe a las compañías mentir sobre la naturaleza de sus productos. En 1992 Nike hizo público un código de conducta, mediante el cual prohíbe las prácticas abusivas en la fabricación de sus productos, que son elaborados por contratistas fuera de EE.UU. En 1996 comisionó a la prestigiosa Ernst & Young para auditará en el sudeste asiático las condiciones en las plantas. Como el informe no arrojó los resultados esperados, Nike lo desechó. Filtrado a la prensa, fue utilizado por los abogados demandantes para el juicio. Entre otras cosas, dice que las mujeres trabajadoras sufren de un desesperado agotamiento físico y de una presión para laborar horas extras y alcanzar las cuotas de producción. La jornada de trabajo es de 14 horas, con menos de cuatro francos mensuales, algo ilegal, incluso en China. Nike indicó en un comunicado que su misión no es atacar a las acusaciones, sino mejorar las condiciones de trabajo. Posteriormente, decidió elevar la edad mínima en sus fábricas de Indonesia, Vietnam y Tailandia. Pondrá fin al trabajo de menores en sus fábricas asiáticas. Elevará la edad mínima a 18 años. Verificará el sistema de ventilación de las plantas para asegurarse de que cumple con las exigencias de la Administración de Salud y Seguridad Laboral de Estados Unidos. También ofrecerá estudios de nivel medio y secundario a los trabajadores”
Capón Filas, Rodolfo, “Globalizar la solidaridad”, en Equipo Federal del Trabajo (coordinador), “Empresas transnacionales y mundo del trabajo”, Trabajo y Utopía, Bs.As.,1998, pág.331.
Conflictos urbanos. Movimiento de Derechos Humanos. “Las grandes corporaciones están tratando de monitorear a sus proveedores en el Tercer Mundo, para que luego no los tilden de explotadores en los Estados Unidos. Esto es así porque a principios de los 90, en los Estados Unidos comenzaron a proliferar los grupos de activistas que agreden a compañías, dueñas de marcas muy conocidas, por usar contratistas que violan los derechos humanos o pagan sueldos vergonzosos. En la mira de estos grupos que hoy proliferan en casi todos los campus universitarios del país, han estado enormes corporaciones como McDonald's, Nike, Gap, Liz Clairbone, Wal Mart, Kmart. Las denuncias de estos grupos han tenido algún efecto. Tras haber sido objeto de una persistente campaña en las universidades, Nike les exige ahora a sus proveedores del Asia que no utilicen adhesivos basados en petróleo, y que causan daños al hígado, los riñones, y el sistema nervioso central. Después de haber sido denunciados ante la opinión pública, Liz Claiborne, Gap y Reebok comenzaron a apoyarse en grupos de derechos humanos para monitorear las condiciones en sus fábricas. El movimiento, que quizás es en los Estados Unidos el intento más grande por lograr cambios sociales desde los años 60, integra no sólo a estudiantes universitarios, sino también a sindicatos, organizaciones de derechos humanos, iglesias y alumnos de secundaria”.
Aizen, Marina, “Protestas contra la globalización”, en “Clarín”, 30.04.2001.
Conflictos urbanos. Acuerdo intersectorial sobre salarios y derechos de los trabajadores (Estados Unidos, 1998). “Una coalición de representantes de la industria del vestido y el calzado, grupos de consumidores, organizaciones laborales y organizaciones no gubernamentales, formada por Liz Claiborne, Nike, Phillips-Van Heusen, Patagonia, Nicole Miller, Reebok, L.L. Bean, the International Labor Rights Fund, UNITE, y el Comité de Abogados Pro Derechos Humanos, han redactado un Código de Conducta que las empresas participantes han adoptado voluntariamente y exigirán que sus contratistas adopten. Su texto incluye la prohibición de emplear menores de 15 años (a menos que el país de manufactura permita que la edad mínima sea de 14 años); la prohibición de todo abuso u hostigamiento y discriminación del trabajador; el reconocimiento y respeto de los derechos de libertad de asociación y contratación colectiva; el requisito de que los empleadores paguen por lo menos el salario mínimo o el salario predominante en la industria, el que sea mayor, y proporcionen los beneficios que la ley dispone; el requisito de proporcionar al trabajador un ambiente de trabajo seguro y sano; un límite de 12 horas por semana para el trabajo obligatorio en horas extraordinarias y la semana laboral ordinaria del país (ó 48 horas, lo que sea menor); y el requisito de un día libre en cada período de siete días de trabajo; y el requisito de que las horas extraordinarias sean compensadas a la tasa requerida en el país o por lo menos igual a la compensación ordinaria por hora de trabajo. Observadores externos independientes efectuarán exámenes de las políticas y las prácticas de las compañías participantes; ofrecerán a los empleados de las compañías y los empleados de los contratistas canales de comunicación seguros para que informen de sus preocupaciones en cuanto al cumplimiento de las disposiciones; revisarán los registros de producción y las prácticas para asegurar el cumplimiento de las disposiciones; entrevistarán a los empleados y efectuarán visitas a los sitios de trabajo; y verificarán si la compañía cumple con sus obligaciones y compromisos de conformidad con el Código de Conducta. Cada empresa implementará un sistema de observación interno para asegurar que el Código de Conducta se aplique en sus instalaciones y en las instalaciones de sus contratistas, tanto en el país como en el extranjero. Se creará una asociación que inscribirá nuevas compañías que también se ceñirán al Código y llevarán a cabo observación independiente; creará medios confiables e independientes para que el público tenga confianza en que se cumplan las obligaciones arriba indicadas; y creará un mecanismo o sello de aprobación que informe a los consumidores cuáles compañías cumplen con el Código y las disposiciones de observación”.
Fuente: zipnews.gov.world.summary.spanish
N. del D. Este Código de Conducta es el resultado de la presión de la sociedad civil frente a las injusticias del sistema de producción.
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