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Cohesión social y sistema mixto de previsión social

Diputado Alfredo Néstor Atanasof

Diciembre 2000

1. Régimen previsional y cohesión social

El régimen jubilatorio de reparto fue instaurado en el país como resultado de la combinación de tendencias socio-políticas mundiales y nacionales después de la II Guerra Mundial en los marcos de la concepción del Estado de Bienestar. La tendencia socio-política argentina nace de las posibilidades, durante los años cuarenta con el peronismo, de edificar en nuestro país un sistema generalizado de jubilaciones y pensiones. Esta tendencia es la síntesis de tres factores: el establecimiento de un Estado Social, el desarrollo económico con pleno empleo y la existencia de fuertes sindicatos que demandan la instalación de un sistema de seguridad social universal.

Sin embargo, en las últimas décadas comienza la degradación de nuestro sistema de jubilaciones y pensiones. El desfinanciamiento del régimen previsional en nuestro país es el resultado del estancamiento económico. Por un lado, disminuyen el número de aportistas. Por otro lado, los gobiernos utilizan los recursos acumulados para cubrir el déficit del presupuesto nacional:; Así, en vez de utilizar inteligentemente los fondos del sistema previsional para potenciar los mercados de capitales y expandir la estructura productiva, esos recursos escasos son usados para preservar los comportamientos rentísticos.

Sobre la crisis del régimen previsional público de reparto se ha montado la actual estrategia neoliberal de liquidar al Estado de Bienestar. Los bienes sociales son ahora considerados como mercancías. Los recursos financieros provenientes de los aportes jubilatorios son apropiados por la banca privada y utilizados para fortalecer exclusivamente a los grandes empresarios. El Estado se convierte en subsidiario de grandes intereses económicos. Se bloquea así la posibilidad de supervivencia del régimen estatal de jubilaciones y pensiones que, como ocurre en los países europeos, podría ser complementado y fortalecido en nuestro país por regímenes de capitalización individual.

Por lo señalado anteriormente, es evidente que el sistema previsional es uno de los temas centrales de la política pública. Esto es así tanto por las consecuencias sociales que se vinculan con su funcionamiento, como por el impacto de su financiación sobre las cuentas públicas. Se trata de un sistema que en los últimos años ha sido objeto de profundas reformas y continuas modificaciones, entre las cuales se destacan las siguientes:

2. Las recientes reformas al régimen previsional

En 1993 se realizó una reforma estructural que implicó la adopción de un nuevo sistema de carácter mixto, que creó la Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP). Este sistema permite a los trabajadores optar entre un sistema de reparto que administra el Estado y otro de capitalización individual administrado por las AFJP. Desde julio de 1994 este sistema mixto se encuentra vigente.

En 1995, y en un clima caracterizado por las consecuencias del efecto tequila , se sancionó la Ley de Solidaridad Previsional. Esta norma, fijó un tope a la jubilación estatal máxima, eliminó el ajuste de las prestaciones por inflación, eliminó la movilidad de la Prestación Básica Universal (PBU) establecida por entonces, en 2,5 veces el valor del AMPO (Aporte Medio Previsional Obligatorio: era el cociente entre lo recaudado por el sistema y el número de aportantes) y puso un límite a la financiación del sistema al establecer que "El Estado Nacional garantiza el otorgamiento y pago de las prestaciones hasta el monto de los créditos presupuestarios expresamente comprometidos para su financiamiento por la respectiva ley de presupuesto.

A fines de 1995, superado el pico del efecto tequila, se dispuso la vigencia de la reducción de aportes patronales. La contribución patronal total (jubilación, PAMI, Fondo Nacional de Empleo, Salario Familiar y Obra Social) pasó del 32 al 23% y específicamente la parte que corresponde al sistema jubilatorio se redujo del 16% al 10,9 % promedio.

La decisión de incrementar el aporte patronal de los autónomos para compensar la caída del número de aportantes derivó en un aumento significativo del AMPO. Como consecuencia de ello, a través de un decreto se reemplazó al AMPO como unidad de medida por el Módulo Previsional (MOPRE) fijando el valor del mismo $80. En consecuencia, la PBU (2,5 el valor de la unidad de medida, ahora el MOPRE) quedó establecida en $ 200.

Con la entrada en vigencia de la Reforma Impositiva en enero de este año, se puso en marcha una nueva reducción de aportes patronales que una vez completado el cronograma de reducciones graduales representará una rebaja de 6,5 puntos.

3. La crisis de financiación del sistema

Existe una crisis de financiación del sistema de seguridad social que en gran medida fue argumento para las reformas efectuadas, pero que continúa y se profundiza.

Entre las razones principales de esta desfinanciación están las siguientes:

· La propia reforma del sistema, implicó una desfinanciación del sistema público dado que los aportes de gran parte de los trabajadores en actividad se orientaron hacia las AFJP. Esto que se denominó técnicamente como costo de la transición , se supo que ocurriría desde un principio, pero da la sensación que no se implementaron todas las medidas necesarias para compensar adecuada y equitativamente los efectos.

La política oficial fue por un lado, destinar un porcentaje de los recursos impositivos compuesto por el 10% del IVA, el 90% de Bienes Personales, el 20% de Ganancias. El 30% de los ingresos por privatizaciones y una parte de los fondos coparticipables, a financiar el sistema; Y por otro lado apostar a un blanqueo de trabajadores en negro y un aumento del empleo, mediante el expediente de reducción de aportes patronales.

Tan sabido era que el costo de la transición era elevado (como por otra parte lo demuestra la experiencia comparada de otros países) que se estimaba que aún sin reducir aportes patronales, habría un déficit acumulado de unos 13.000 millones de pesos que se prolongaría hasta por lo menos el 2004.

Al decidirse reducir aportes sin la contrapartida de un blanqueo considerable de trabajadores no registrados, lo que se pensó como una estrategia para crear empleo y blanquear, terminó constituyéndose en un factor adicional de desfinanciación del sistema. aumentándose el déficit acumulado y se requerirán más años para salir del rojo.

· La magnitud de la rebaja de aportes es muy considerable. La rebaja de nueve puntos (del 32 al 23%) a la contribución patronal, representó para la seguridad social, unos 4.000 millones de pesos al año. A su vez la reducción que dispone la Reforma Impositiva que entró en vigencia en enero último, cuando esté plenamente vigente representará unos 2.900 millones de pesos por año. En total representan casi 7.000 millones de pesos por año que impactan negativamente sobre le sistema previsional y el conjunto de la seguridad social de nuestro país.

· Otro factor de desfinanciación lo constituyen las transferencias de cajas previsionales a la esfera nacional. Diez cajas provinciales fueron transferidas a la nación con un costo que 1.998 representó 2.000 millones de pesos.

Por otra parte la transferencia de la Caja de Jubilaciones y Pensiones del Personal de las Fuerzas de Seguridad representa para las cuentas públicas unos 2.100 millones de pesos por año.

· Por último otro factor estructural de desfinanciación de la seguridad social lo constituye el altísimo nivel de evasión que el sistema registra. Según el INDEC, sobre 15 millones de personas que constituyen la Población Económicamente Activa (PEA), sólo 6 millones (considerando a los que aportan de vez en cuando, llamados indecisos) pagan sus aportes. El resto esta conformado por desocupados (mas de 2 millones) autónomos sin aportes (3 millones) y trabajadores en negro (casi cuatro millones).

Es obvio que muchos trabajadores (desocupados, autónomos, etc.) aún si quisieran hacerlo, no podrían cotizar regularmente a la seguridad social.

Pero existen numerosas empresas formales que emplean a trabajo no registrado. El año anterior presenté un proyecto de ley que apunta precisamente a esos casos en donde no sólo hay que imponer la obligación de registrar y aportar, sino que hay que sancionar al empleador suspendiendo el beneficio de reducción de aportes.

4. La discusión actual sobre el sistema

La vigencia de la situación de desfinanciación del sistema lleva ahora a nuevos planteos reformuladores. En la actualidad se discute:

· La eliminación del régimen estatal de reparto.

· Eliminar la Prestación Básica Universal y reemplazarla por una Prestación Básica Social aún no muy definida y restringida para aquellos que perciban una jubilación muy baja.

· Actualmente la PBU es percibida por 200.000 personas que se jubilaron con posterioridad a 1.994 he insume al Estado unos 500 millones de pesos al año. Para el 2.003, esa suma ascendería a 1.500 millones aproximadamente y cubriría a unas 500.000 personas.

· Elevar la edad jubilatoria de las mujeres a 65 años.

La importancia de estas medidas que se están analizando y sus consecuencias sobre el sistema previsional, nos obligan a considerar minuciosamente el tema y actuar teniendo muy presente que está en juego el futuro de muchos millones de argentinos. Desearía puntualizar las posiciones que ha adoptado el bloque de diputados del PJ sobre el debate actual sobre la previsión social.

Cerca del sesenta por ciento de la fuerza laboral, o lo que es lo mismo, 6 de cada 10 trabajadores no están actualmente cubiertos por el sistema previsional, lo cual nos plantea a mediano plazo un horizonte muy complejo y grave de desprotección de bastos sectores de la sociedad.

El sistema de reparto debe mantenerse por ser el único que se corresponde con el carácter solidario que exige el artículo 14 bis de la Constitución Nacional para sostener los principios de la seguridad social y de protección de nuestros mayores. La ley 24.241 fue sancionada después de un largo debate en el parlamento que enfrentó aún a los legisladores del partido entonces gobernante y como resultado de esas discusiones y diferencias se modificó sustancialmente la propuesta originaria y se mantuvo el régimen público de reparto por considerar que es el único que tiene carácter solidario con prestaciones definidas que se corresponden con la exigencia constitucional. Por ello manifestamos nuestra terminante oposición a todo intento de eliminar el mismo.

Idéntico posicionamiento adoptamos respecto de la anunciada eliminación de la Prestación Básica Universal (PBU) ya que implica reducir en $ 200 el futuro beneficio previsional de los más de cuatro millones de trabajadores inscriptos en el sistema público de reparto y de los ocho millones que se incorporaron al sistema de capitalización, es decir que más de doce millones de trabajadores se verán seriamente perjudicados en sus perspectivas jubilatorias.

También nos manifestamos contrarios a elevar la edad jubilatoria de la mujer, ya que ello incidiría negativamente sobre el mercado de trabajo acentuando la tendencia creciente del índice de desempleo, a la vez que implicaría un retroceso en la regulación de las condiciones laborales femeninas.

En general, las medidas precedentemente referenciadas consisten en seguir haciendo caer sobre las espaldas de los trabajadores el costo del ajuste y profundizando la distribución regresiva del ingreso que se viene registrando en nuestro país como consecuencia de las políticas neoliberales de ajuste estructural. Primero se lo hizo con la reforma impositiva, luego se continuó con la rebaja salarial del sector público y sus repercusiones por imitación en el ámbito privado y ahora se lo corona con la reducción de los beneficios previsionales, el aumento de la edad de la mujer para acceder al mismo y la eliminación del sistema de reparto.

Cabe preguntarse, cual será el próximo paso. Deberíamos reflexionar seriamente sobre la necesidad de reinstalar un sistema mixto público y privado de seguridad social que cumpliera simultáneamente con el requisito de generar bienes sociales que sirvan para cohesionar socialmente al pueblo argentino y al mismo tiempo jugasen un papel dinamizador de los mercados de capitales con regulación del Estado.


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