Nuestra historia, finalidades, principios doctrina y opiniones

 

Trabajo Práctico Final

Trabajo Infantil

 

 

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l siguiente trabajo está basado en un eje central, trabajo infantil, a partir del cual se tendrán en cuenta distintos aspectos, y para lo cual se trabajará sobre datos recolectados desde distintas fuentes.

           

            De aquí en adelante cuando hablamos de trabajo infantil, tomaremos en consideración las siguientes definiciones, a saber:

 

ü      Trabajo: "(...) toda actividad lícita que se preste a favor de quien tiene la facultad de dirigirla, mediante una remuneración. (...) actividad productiva y creadora del hombre en sí." [1]

ü      Infantil-niño:"(...) persona menor de 18 años de edad, salvo que las leyes nacionales fijen antes la mayoría de edad." [2]

 

Si bien definimos al trabajo como "toda actividad lícita...", entiéndase que inserta en la presente problemática (explotación infantil) no abandona este carácter lícito, pues la ilegalidad se aplica al sujeto que realiza dicha actividad, para ser más claro, se aplica a la relación entre esa actividad y el sujeto que la lleva a cabo[3].

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

"Las últimas estimaciones de la OIT pusieron el total mundial de niños trabajando en los 250 millones, de los cuales por lo menos 120 millones de entre 5 y 14 años están trabajando tiempo completo. Y por lo menos un tercio de ellos está realizando trabajos peligrosos."

 

D

esde principios del decenio de 1990, se viene prestando cada vez más atención a la cuestión del trabajo infantil[4]. De ahí que se estén tomando medidas prácticas sin precedentes contra el trabajo infantil y la explotación de menores.

 

La lucha contra el trabajo infantil entonces ha cobrado un mayor impulso, y se han sumado a ella un amplio abanico de actores: gobiernos, organizaciones no gubernamentales, entidades religiosas, sindicatos, organizaciones de empleadores y organismos internacionales, entre otros muchos.

 

Tres son los factores que explican este cambio de actitud. En primer lugar, en general se constata que la explotación de los niños que trabajan es hoy más intensa, y que puede seguir siéndolo en varias partes del mundo. En segundo lugar, preocupa cada vez más que, al emplear a niños a una edad y en unas condiciones que no se ciñen a las normas universalmente aceptadas, ciertos países adquieran una ventaja comparativa en el comercio internacional, en detrimento de los que las aplican de una forma más estricta. Por último, la opinión pública se moviliza más ardorosamente que antes por la causa de los derechos humanos en general y los de los niños en particular.

 

La lucha contra el trabajo infantil no se puede llevar a cabo exclusivamente por medio de legislación, sin embargo las leyes son indispensables, ya que sin ellas ésta se convierte en una lucha sin dirección ni guía.

 

La promulgación de una legislación que especifique una edad mínima para la admisión en el empleo, que prohiba el trabajo de niños en tareas o actividades peligrosas y que lo reglamente cuando sea lícito, persigue objetivos evidentes y vitales. En primer lugar, contribuye a fijar ciertas normas a las que debe aspirar la sociedad y que pueden servir de marco general para la política correspondiente y de patrón para calibrar los logros y los resultados. Facilita, además, la adopción de unas normas universales y garantiza el cumplimiento y el respeto de determinados imperativos, enunciados en pactos y normas internacionales, en relación con la dignidad humana y los derechos humanos.

 

 

 

 

 

 

 

Ø      Convención sobre los Derechos del Niño - Naciones Unidas

 

La lucha para la protección legal del niño llevada a cabo por los distintos organismos no gubernamentales ha gastado décadas y miles de firmas hasta lograr la protección que hoy en día se tiene.

 

Es así como en la actualidad los derechos de los niños revisten gran importancia, tanto en el derecho nacional como en el internacional. En 1989, la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó la Convención sobre los Derechos del Niño, que establece toda una serie de derechos civiles, sociales, culturales y económicos. En el marco de este enfoque global, dicha Convención confiere a los niños protección contra la explotación económica. Además, incluye otros muchos derechos, como por ejemplo el derecho intrínseco a la vida (artículo 6), el derecho al nivel más alto posible de asistencia médica (artículo 24), el derecho a la educación (artículo 29) y el derecho a jugar (artículo 31).

 

La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño ("persona menor de 18 años de edad"), es el primer instrumento jurídico internacional que establece las garantías para los derechos humanos del niño. La promoción de los derechos del niño, como bien explicita el texto de la Convención, es algo relativamente moderno.

 

En su texto, la Convención  comienza redactando distintos aspectos destacados sobre la situación del niño y las obligaciones de los Estados Partes en relación a esta; para continuar con los 54 artículos que la conforman. Estos artículos, como ya se ha dicho, tratan diversos aspectos, derechos y garantías de las cuales los niños del mundo son beneficiarios. 

 

En cuanto a la actividad laboral del niño el artículo 32 de la Convención explicita lo siguiente:

 

ü      Los Estados Partes reconocen el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social.

 

Los Estados Partes adoptarán medidas legislativas, administrativas, sociales y educacionales para garantizar la aplicación del presente artículo. Con este propósito y teniendo en cuenta las disposiciones pertinentes de otros instrumentos internacionales, los Estados Partes, en particular: fijarán una edad o edades mínimas para trabajar; dispondrán la reglamentación apropiada de los horarios y condiciones de trabajo; estipularán penalidades u otras sanciones apropiadas para asegurar la aplicación efectiva del presente artículo.

 

En primer lugar, debe subrayarse un aspecto que figura en este artículo y que no es habitualmente conocido. Esto es, el articulo habla de establecer una cierta protección contra el trabajo que pueda entorpecer la educación del menor. Difícilmente un menor que se inserte en una relación laboral mantendrá su nivel de aprendizaje (si es que asiste a alguno); es decir que verá reducidos sus tiempos de estudios, notará un cierto cansancio físico y mental ( mayor o menor, según la labor en que se desempeñe), etc. [5] La Convención se menciona frente a este punto mediante el presente articulo, agregando al concepto de "educación" otros tales como "desarrollo espiritual, moral y social". Sobre este tema volveremos más adelante en un apartado especial.

 

De esta forma puede observarse que la Convención, dentro de los aspectos que se relacionan con la actividad laboral del niño, pretende protegerlo no sólo de abusos físicos o mentales, sino de aquellos abusos que perjudiquen la integridad total del menor. Por lo cual los Estados Partes deberán velar en sus legislaciones.

 

A estos últimos se les encomienda la reglamentación legal de no demasiados aspectos, a saber: edades, horarios, condiciones de trabajo, penalidades. Haciendo mención adecuada al hecho de tener presentes las disposiciones de otros instrumentos internacionales pertinentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

Ø      Organización Internacional del Trabajo (OIT)

 

"El principio de la eliminación efectiva del trabajo infantil es uno de los principales objetivos de la Organización desde su creación en 1919." [6]

 

En lo que concierne al trabajo de niños y adolescentes, la acción normativa sobre el trabajo infantil que la Organización Internacional del Trabajo viene desarrollando desde 1919, preparó el camino para la adopción, en 1973, del instrumento más exhaustivo a nivel internacional dedicado exclusivamente a esta problemática, a saber, el Convenio sobre Edad Mínima (Núm. 138) de la OIT [7]. En él se estipula que los países deben lograr la eliminación efectiva del trabajo infantil, y se fija la edad mínima para la admisión en el empleo, el trabajo ligero y el peligroso. Este Convenio ha sido ratificado por 55 países y el número de ratificaciones está aumentando. Preocupa, no obstante, la posibilidad de que las políticas nacionales no concuerden con lo estipulado en el Convenio.

 

La OIT se ha fijado como objetivo inmediato la eliminación de las peores formas de trabajo infantil, cuestión adoptada de forma unánime en junio de 1999.[8]

Dentro del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) se realizan actividades de sensibilización y de movilización, así como de cooperación técnica en estrecha colaboración con los Mandantes de la OIT. Las actividades de intervención directa dan prioridad a la prevención e incluyen igualmente una búsqueda de soluciones alternativas en forma de empleos dignos para los padres y de facilidades de readaptación, educación o formación para los niños.

Así también el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), presta asistencia a los Estados Miembros para la realización de actividades prácticas destinadas a resolver los problemas relacionados con el trabajo infantil.

 

 

 

 

 

 

 

§         Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC)

 

El objetivo es trabajar con miras a la erradicación progresiva del trabajo infantil por medio del reforzamiento de las capacidades nacionales para enfrentarse a los problemas relacionados con éste, mediante la creación de un movimiento mundial de lucha contra el trabajo infantil.

 

Los grupos destinatarios prioritarios son los niños sometidos al trabajo en régimen de servidumbre, los niños que trabajan en condiciones u ocupaciones peligrosas y los niños especialmente vulnerables, esto es, los niños de muy corta edad que trabajan (menores de 12 años) y las niñas que trabajan.

 

El punto de partida de toda acción del IPEC es la voluntad y el compromiso político de cada Gobierno para enfrentarse a la cuestión del trabajo infantil en colaboración con las organizaciones de empleadores y de trabajadores, otras ONG y con sectores relevantes de la sociedad, como son las universidades y los medios de comunicación.

 

La sustentabilidad de las actividades se asegura desde un principio enfatizando la responsabilidad de cada país. Se presta apoyo a las organizaciones asociadas a fin de desarrollar y poner en práctica medidas destinadas a evitar el recurso a la mano de obra infantil, impedir que los niños realicen trabajos peligrosos y facilitar alternativas, así como a mejorar las condiciones de trabajo como medida de transición hasta lograr la erradicación del trabajo infantil. Se aplica una estrategia por etapas y multisectorial en la que han de darse los siguientes pasos:

 

·        infundir motivación para crear una amplia alianza interinstitucional que admita la existencia del trabajo infantil y actúe contra el mismo;

·        realizar un análisis de la situación para averiguar cuáles son los problemas que se plantean en un país en relación con el trabajo infantil;

·        prestar asistencia para la formulación y puesta en práctica de políticas nacionales sobre los problemas relacionadas con el trabajo infantil;

·        reforzar las organizaciones existentes y crear mecanismos institucionales;

·        sensibilizar sobre este problema en los planos nacional, local y en el lugar de trabajo;

·        promover el desarrollo y la aplicación de una legislación protectora;

·        prestar apoyo a las acciones directas que atañen a los (posibles) niños trabajadores, con fines de demostración;

·        multiplicar y ampliar los proyectos que hayan tenido éxito en los programas de las organizaciones asociadas; 

·        incorporar de manera sistemática cuestiones relativas al trabajo infantil en las políticas, programas y presupuesto de carácter económico y social.

 

El Programa cuenta con la ayuda de países Donantes, Preparatorios y Participantes, entre los cuales se encuentran países de todo el mundo. Los países latinoamericanos Participantes son, a saber: Brasil (ingresado en el año 1992); Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Perú y Venezuela (desde 1996); Ecuador y Paraguay entre otros.

 

La meta es la eliminación inmediata de las prácticas siguientes:

 

·        actividades que son contrarias a los principales derechos humanos, como niños que trabajan bajo las condiciones de esclavitud; los niños en prostitución; el uso de niños en tráfico de drogas o la producción de pornografía;

·        actividades que exponen a los niños a graves riesgos para su seguridad y salud como son los trabajos con químicos, las herramientas y máquinas peligrosas, o trabajo que involucran cargas pesadas;

·        actividades que se realizan bajo condiciones de trabajo arriesgadas e involucran el riesgo de violencia física, acoso sexual, trabajo en aislamiento o por la noche, horas de trabajo excesivas y trabajo bajo temperaturas extremas.

·        Adicionalmente, debe haber una prohibición total del trabajo para niños muy jóvenes y protección especial para las muchachas.

 

Desde su creación en 1992, el Programa ha experimentado un enorme crecimiento. En el bienio 1992-1993 se pusieron en práctica 155 Programas de Acción. En el bienio 1994-1995, el número de Programas de Acción (incluidos los miniprogramas) casi se triplicó hasta alcanzar los 447. Un total de 477 Programas de Acción fueron aprobados en el bienio 1996-1997, 105 desde el comienzo de 1998, ascendiendo a más de 1000 el número de Programas de Acción llevados a cabo por el IPEC.[9]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

"Hay 90 millones de chicos pobres en Latinoamérica, según UNICEF"

§         Algunas Apreciaciones de la OIT [10]

La pobreza emerge como la razón principal del por qué del trabajo infantil. Las familias pobres necesitan dinero, y los niños normalmente contribuyen al total del ingreso familiar. Subsecuentemente los hogares pobres, de bajos recursos, gastan la mayor parte de su ingreso en comida; está claro que el ingreso proporcionado por los niños que trabajan es crítico para su supervivencia.

No puede decirse, sin embargo, que esa pobreza necesariamente causa el deber del niño a trabajar. El cuadro varía. En muchos hogares pobres los niños por lo menos asisten a la escuela. Hay regiones, en países pobres donde el trabajo del niño es extensivamente común, mientras que en otras regiones igualmente pobres no lo es. Es así como, en el nivel internacional, los países pueden ser igualmente pobres y todavía pueden tener niveles relativamente altos o relativamente bajos de trabajo infantil.

Otros factores son importantes para nuestra comprensión del problema. Ciertas áreas y ciertas familias poseen una tradición familiar, de trabajo, que dicta que los niños sigan los pasos de sus padres. Si la familia tiene una tradición en una ocupación arriesgada, es probable que los niños tarde o temprano sigan el mismo camino. En industrias donde el pago se basa en la proporción de producción lograda, frecuentemente se convocan a los niños de la familia para ayudar: una práctica común en construcción.

Finalmente, el trabajo infantil en condiciones arriesgadas es muy prevaleciente en las familias más vulnerables, aquellos cuyo ingreso bajo no les permite afrontar la lesión o enfermedad de un adulto. Tales familias pueden estar a menudo en deuda, o bajo la amenaza de ella - factores que están generalmente relacionados con el trabajo infantil arriesgado -; niños que están en efecto siendo vendidos para pagar la deuda familiar.

 

La demanda del trabajo infantil

Las investigaciones sobre las causas del trabajo infantil tienden a concentrarse en distintos factores; principalmente en la visión compartida que la pobreza es la causa principal. Pero la demanda de niños para trabajar juega un papel determinante en la inclusión de niños en trabajos arriesgados.

 

 

¿Por qué prefieren contratar los patrones a niños? Las explicaciones del común de ellos son el costo más bajo y las habilidades irreemplazables de los niños: por ejemplo los "dedos ágiles". De hecho, ambas explicaciones son a menudo insostenibles.

La OIT en sus investigaciones ha concluido que el argumento de los "dedos ágiles" es completamente engañoso en varias industrias de carácter riesgoso. En todas estas industrias la mayoría de las actividades realizadas por niños son realizadas también por adultos que trabajan junto a ellos: de hecho los niños se depositan la mayoría de las veces en trabajos para inexpertos.

El argumento económico también se derrumba. Es verdad que en la mayoría de los casos se paga menos a los niños que a los adultos, pero estos ahorros no son tan obvios como aparentan. La OIT ha encontrado que en comparación en ciertas industrias, y con los ajustes pertinentes, tal diferencia es ínfima. ¿Dado esta situación, por qué contratan estas industrias a los niños? La respuesta queda en donde las ganancias ocurren. Son las industrias pobres, subcontratistas, de sectores específicos quienes pueden doblar sus ganancias gracias al trabajo infantil.

A la luz de los hallazgos anteriores, una razón mayor para contratar a los niños parece ser no-económica, pues los niños son más fáciles de manejar, ya que son menos conscientes de sus derechos, menos molestos, más dóciles, más fidedignos y es por ello que sea menos probable que se ausenten al trabajo.

 

 

Esclavitud del niño y trabajo forzado

La esclavitud no está muerta. Aunque es proscrita por algunas de las convenciones internacionales ampliamente ratificadas, los cuerpos de supervisión de la OIT y los de las Naciones Unidas son testigos de la existencia de esclavitud del niño en una escala masiva: las estimaciones pusieron el número de niños esclavos en decenas de millones.

Algunas prácticas de esclavitud hoy son casi indistinguibles de las que se realizaban hace 200 años, sólo que los mercados no son tan abiertos. Se venden niños por una determinada suma de dinero. A veces los propietarios compran a niños obreros o, en una variante del sistema, "contratistas" de trabajo pagan una suma de antemano a las familias rurales por poner a sus niños a trabajar - en agricultura, servicio doméstico, la industria del sexo, de la alfombra e industrias textiles, o sacando piedra de una cantera[11]. El trabajo infantil de este tipo se ha encontrado en el Sur y Sur-este de Asia y Oeste de Africa, y a pesar del rechazo oficial vigoroso de su existencia es común y bien documentado.

Una de las formas más comunes de esclavitud es la esclavitud familiar, donde los niños trabajan para ayudar a pagar un préstamo u otra obligación incurrida por la familia. Los prestamistas, que son a menudo propietarios, normalmente manipulan la situación de manera tal que es difícil o imposible para la familia pagar su deuda, asegurando indefinidamente por eso trabajo gratis. Una familia puede permanecer esclavizada así a través de las generaciones, con niños que reemplazan a sus padres viejos o débiles.

Quizás el más extendido de todos los tipos de esclavitud son los acuerdos de esclavitud informales bajo los que los padres de pocos recursos entregan a sus niños a los propietarios para trabajar a cambio de su sostenimiento, creyendo que allí le proporcionarán mejor vivir.

Como una de las manifestaciones más intolerables del trabajo infantil, las varias formas de esclavitud del niño son blancos de prioridad del IPEC y de la Convención propuesta por la OIT.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"455.000 menores de 5 años en la región latinoamericana mueren anualmente por enfermedades que pueden evitarse"

§         Un caso especial en Latinoamérica: Brasil

El caso brasilero en lo referente a la explotación infantil es, por lejos, especial. Quien haya tenido la suerte de visitar el país hermano sabrá que uno de los primeros folletos que se recibe ni bien se pisa suelo brasileño, es aquel que posee información sobre explotación y abuso sexual de niños.

El índice de niños y adolescentes víctimas de abusos sexuales por parte de ajenos o familiares es altísimo; sorprende la facilidad con la que el "mercado sexual de menores" se maneja en este país. Así también, los materiales pornográficos que involucran menores de edad son moneda común.

Pero aunque este tipo de explotación (sexual) sobresalga y resalte, tanto por su inmoralidad como por su cotidianidad, no debe dejar de mencionarse los índices que reflejan la explotación de niños en otros sectores o actividades, destacándose la actividad agrícola.

Esto puede relacionarse rápidamente con las últimas investigaciones realizadas por la OIT en dicho país, de las cuales se extrae que Brasil posee el grado más alto de desigualdad social-económica de toda América Latina.

Como sucede en otras partes del continente, en los distritos pobres de Brasil, en los barrios pobres llamados "favelas", los niños crecen rodeados por un ámbito violento y deshumanizante[12]. Escapan de sus familias hacia las calles en donde la única forma de obtener comida, o algo de dinero para conseguirla, sin mencionar el delito o a aquellos que mendigan, es realizar pequeños trabajos ("changas"[13]) sólo por algunas monedas.

Sin embargo, aunque el caso parezca uno de los peores que pueden encontrarse en toda latinoamérica, la OIT ha anunciado avances significativos en la zona a partir de su acción conjunta con el gobierno federal.

 

Los nuevos indicadores que se registraron a nivel económico en Brasil a principios del 2000, no son de lo mejor. Pero los indicadores puramente sociales fueron los que mejor desempeño mostraron en la encuesta que el Ministerio de Trabajo de ese país llevó a cabo. Mejoró en forma contundente el índice de trabajo infantil: el número de chicos de entre 5 y 14 años empleados cayó de 4 millones a 2,9 millones (una contracción del 25 por ciento).

 

 

§         El trabajo infantil cubre la agenda en Brasil

"Cuatro años de trabajo del IPEC están pagando dividendos ahora en Brasil"

 El Gobierno Federal ha dado prioridad en su agenda política social a la lucha contra el trabajo y la explotación infantil; las patronales y las organizaciones nacionales de trabajadores  han empezado a movilizarse.

En virtud de esta lucha es que se ha acordado el Plan Nacional en Derechos Humanos proclamados por el Presidente Fernando Henrique Cardoso, que pone énfasis en la erradicación del trabajo infantil e incluye la ratificación de la Convención de Edad Mínima de la OIT, 1973 (No. 138). El Ministerio de Trabajo y otros ministerios en el campo social han preparado un grupo laboral interministerial que lleva a cabo distintas medidas: mejoró la inspección del trabajo, creó comités especiales en las ramas regionales del Ministerio de Trabajo y un programa para dar incentivos y ayudar a las familias intentando evitar el trabajo de los niños,  llevándolos de nuevo a la escuela.

Los Gobiernos federales y estatales, patronales y las organizaciones de obreros han firmado un acuerdo que define sus compromisos. El acuerdo incorpora todas las preocupaciones principales y blancos del IPEC. Pretenciosamente, compromete a los empresarios a eliminar el trabajo infantil a lo largo del proceso productivo de sus sectores.

Otro paso importante se ha dado con la creación del Foro Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil, coordinado por el Ministerio de Trabajo y apoyado por el IPEC y UNICEF. El Foro es activo en la movilización de varias fuerzas sociales capaces de intervenir en situaciones peligrosas. La metodología para este tipo de acción, desarrollada por el Foro en las zonas de carbón de leña del Mato Grosso do Sul, está aplicándose ahora en otras regiones, tales como en la industria de caña de azúcar en el Estado de Río de Janeiro, y en la producción del sisal en Bahia.

Ya se han establecido varios arreglos con el gobierno, patronales y sindicatos en varios sectores industriales en los que el IPEC proporciona asistencia técnica para complementar esfuerzos gubernamentales y ayudar a desarrollar recursos locales para la acción.

 

 

 

 

§         El Gobierno de Brasil afirma: [14]

"El Gobierno y la sociedad hoy dicen no al trabajo infantil"

 

Sin desmerecer ningún estudio ya realizado sobre el tema, es necesario reconocer que ninguno de ellos ofrece un análisis situacional capaz de subsidiar programas y planes de acción para intervenir de forma eficiente y adecuada en la realidad nacional.

 

A pesar de ello, se puede verificar (mediante distintas investigaciones) algunos factores que han contribuido a la inserción precoz de las "crianças" y los adolescentes en el mercado formal e informal de trabajo. La cuestión de la complementación de la renta familiar puede ser considerada como el factor preponderante.

 

El desempleo de los padres y la falta de alternativas de trabajo, la oferta insuficiente de escuelas públicas y la expectativa de algún tipo de aprendizaje también contribuyen para que las "crianças" ingresen precozmente en el mercado de trabajo. Desde el punto de vista del empleador, la utilización de este tipo de "mão-de-obra" es conveniente por su bajo costo, así como de otras características como docilidad, agilidad y destreza.

 

El análisis de las actividades económicas revela que las "crianças" y los adolescentes están siendo explotados de las más variadas formas y en todo el territorio nacional, destacándose las actividades agrícolas, en donde el aislamiento y el abandono llevan a una calidad de vida extremamente desfavorable.

 

Ministerio de Trabajo - Octubre 1998.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Las últimas estimaciones de la UNICEF afirman que son aproximadamente 40 millones los niños que viven en la calle en toda latinoamérica"

§         Estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo [15]

 

1.      Introducción

 

Es de común conocimiento que los datos relacionados con el trabajo infantil son sumamente escasos. La razón de esto es la ausencia de una metodología de estudio apropiada para sondear  el trabajo de niños que, en su mayor parte, es un fenómeno "oculto". Por consiguiente, la OIT diseñó metodologías de estudio especiales y las experimentó en cuatro países. Éstos fueron más tarde rediseñados y adoptados para investigaciones a nivel nacional en varios países.

 

Basándose en los hallazgos de estos experimentos, así como en los resultados de estudios nacionales llevados a cabo usando las metodologías recientemente desarrolladas, la OIT produjo estimaciones sobre la cantidad de niños trabajadores a niveles regionales y globales que se han aceptado internacionalmente.

 

2. El nivel y distribución de los niños que trabajan

 

ü      Nivel general

 

Según las nuevas estimaciones, hay unos 250 millones de niños de entre 5-14 años de edad que están trabajando en países en vías de desarrollo. Cerca de 120 millones de estos trabajan tiempo completo, mientras que el restante combina su trabajo con la educación u otras actividades no-económicas. Entre los niños que asisten a la escuela, un tercio de los muchachos (33%) y más de los dos quintos (42%) de las muchachas también están comprometidos en actividades económicas part-time (medio tiempo).

 

ü      Género

 

Los datos obtenidos hasta ahora en países donde se dirigieron estudios nacionales usando la muestra de las metodologías recientemente desarrollada, mostró que son más los niños que trabajan en comparación con las chicas (cerca de tres muchachos cada dos muchachas, en promedio). [16]

 

También más muchachas realizan quehaceres domésticos de jornada completa y de naturaleza no-económica, para permitir a sus padres ir a trabajar, o para cuidar a miembros enfermos o impedidos en la casa. Tal trabajo es la razón principal que posee un tercio de los jovenzuelos que no asisten a la escuela - ellos no fueron anotados nunca o fueron obligados a dejar la escuela debido a los quehaceres domésticos de jornada completa. Si tales quehaceres domésticos de jornada completa se tuvieran en cuenta, habría una pequeña o ninguna variación entre los sexos, y el número de muchachas podría exceder incluso al de muchachos.

 

ü      Regiones

 

Por  razones obvias, el trabajo infantil es muy prevaleciente en las regiones en vías de desarrollo. En términos absolutos, es Asia (excluyendo Japón), como la región mayor densamente poblada del mundo, quien tiene el mayor porcentaje de niños trabajando (aproximadamente 61% del total del mundo, comparado con 32% en Africa, 7% en América Latina y el Caribe, y un bajísimo porcentaje en Oceanía excluyendo Australia y Nueva Zelanda).

 

En todas las regiones, más chicos que chicas participan en actividades económicas. La proporción de la participación más alta de muchachos está en Africa (46%) comparada con las proporciones en Oceanía (33%), Asia (23%) y América Latina y el Caribe (22%). La diferencia más amplia en las proporciones se da en América Latina (22% para los muchachos a 11% para las muchachas), seguido por Africa (46% a 37%, respectivamente; este último porcentaje es también la proporción de participación más alta de muchachas por región);  Oceanía (33% a 26%); en Asia la diferencia es la menor (23% a 20%).

 


 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

ü      Rural/Urbano

 

La tasa de participación de niños en la actividad económica es mucho más alta en áreas rurales que en centros urbanos. Basado hasta ahora en los estudios emprendidos, la propensión o tendencia de los niños para comprometerse en una actividad económica está dos veces en promedio más alto en las comunidades rurales. Sin embargo, con la urbanización rápida de la mayoría de los países en vías de desarrollo, la proporción en centros urbanos del volumen total de trabajo infantil crecería indudablemente en el futuro. La inmensa mayoría de niños que trabajan en comunidades rurales está ejerciendo actividades agrícolas o similares. En áreas urbanas, el trabajo del niño se encontró principalmente en comercios, servicios (trabajo especialmente doméstico) y en los sectores industriales. Los niños rurales, en particular las muchachas, tienden a empezar la actividad económica a una edad temprana, algunas a los 5, 6 o 7 años de edad. Resultados de estudios muestran que en algunos casos más del 20 por ciento de niños económicamente activos tiene 5-9 años en las áreas rurales y alrededor de 5 por ciento en los centros urbanos.

 

ü      Industria y ocupación

 

Es evidente que al ser menos desarrollado un país es mayor la proporción de niños que trabajan. También está claro que al ser más elemental el tipo de actividad económica o el tipo de ocupación que no necesita habilidades específicas, es más grande el número de niños trabajando en esa industria.

 

Como resultado, la cantidad relativa de niños en cualquier industria o ocupación podría variar ampliamente de un país a otro. [17]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los siguientes resultados están basados en varios países (aprox. 20):

 


 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

Como puede verse, las actividades económicas y ocupaciones relacionadas al sector agrícola son predominantes en la proporción de niños trabajadores. Las proporciones para las muchachas son más altas que para los muchachos.

Las proporciones de niños que trabajan en comercio, restaurantes y hoteles (yendo de 8% a 17% en unos casos), fabricando (8% a 15%), y servicios (7%) es relativamente alto comparado con las proporciones de los otros sectores no-agrícolas. La mayoría de las actividades anteriores se realiza en los centros urbanos.

 

ü      Horas y Ganancias

 

Muchos niños trabajan largas horas todos los días de la semana. Por ejemplo, estudios muestran que más de la mitad de los niños que trabajan, lo hacen durante 9 horas o más por día. Hay casos donde los niños trabajan 56 horas o más por semana. En empleos pagos, que se concentran en centros urbanos, el número de niños que trabajan largas horas es más pequeño (sobre dos-tercios de ellos) y la mayoría trabaja seis días a la semana.

 

Una mayoría grande (alrededor de 70%) de jovenzuelos trabajan como "obreros familiares" impagos. Más de cuatro de cada cinco niños (o 81%) trabajan sin paga. La mayoría de los que trabajan como empleados pagos reciben una paga mucho menor que las prevalecientes en sus localidades, incluso comparado con los salarios mínimos legales. También existe la tendencia a cuanto más joven el niño es, más bajo es el sueldo. En promedio, las muchachas trabajan más horas que los muchachos y se les paga menos. Generalmente, no se pagan horas extraordinarias a los niños, aunque muchos de ellos trabajan horas adicionales.

 

Muchos niños también trabajan durante las tardes o noches. En un estudio mayor, cerca de dos-tercios (64%) del trabajo de los niños en el sector agrícola se realiza durante estos periodos. Un número grande de muchachas que trabajan como criadas son obligadas a menudo a pasar la noche en la casa de su patrón por lo que también se exponen a abusos, especialmente sexual.

 

 

II. Trabajo Infantil Riesgoso

 

Siendo físicamente más vulnerables, los niños son susceptibles a lesiones y enfermedades en el trabajo aún más que los adultos. Lo cual también es debido a que no poseen una  madurez mental, son menos conscientes de los riesgos potenciales involucrados en sus ocupaciones específicas. Como resultado, un número grande de niños que trabajan es afectado a través de varios riesgos - más de dos-tercios (69%). Muchos de ellos sufren lesiones o enfermedades, desde 5% a más de 20%, algunos de los cuales dejan de trabajar para siempre.

 

Recientes estudios a nivel nacional han demostrado que, en una proporción muy alta, los niños fueron dañados físicamente o cayeron enfermos mientras trabajaban. [18]

En términos absolutos, más muchachos que muchachas son principalmente afectados por lesiones y enfermedades debido quizás a que la proporción de aquellos es mayor (es casi tres muchachos cada dos muchachas). También, como la mayoría de niños que trabajan están en las áreas rurales realizando actividades agrícolas, el número de lesiones y enfermedades relacionado a este sector es por lejos el más grande.

 

También, la probabilidad de lesiones de niños que trabajan en las industrias (aun cuando el número es bastante menor en comparación al sector agrícola), puede ser relativamente muy alta.

 

El número total de jovenzuelos que trabajan en el sector agrícola representa más de dos-tercios (70%) del total de niños "obreros" y, como resultado de este número grande, aquéllos que experimentan lesiones y enfermedades también pertenecen en una proporción considerablemente alta (70%) a ese sector.

 

Aunque el tamaño de trabajo infantil en minería o en construcción es muy pequeño (respectivamente, aproximadamente 1% y 2% del trabajo infantil total), la ocurrencia de lesiones y enfermedades es significativamente alta en ambos sectores. Estos dos son, por lejos, los peores sectores para el trabajo infantil, particularmente para las muchachas.

 

Mientras el tamaño total de niños obreros en el sector de transporte también es muy pequeño (menos de 4% de todo el trabajo infantil), aproximadamente uno de cada cinco (19%) de los muchachos padece lesiones de trabajo y enfermedades, siendo el segundo más alto para los muchachos que trabajan en cualquier otro sector.

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

En un estudio realizado recientemente se aseveró que, en promedio, tres niños de cada 100 habían detenido su trabajo debido a las lesiones y/o enfermedades que sufrieron en él; mientras que aproximadamente la mitad de los niños que trabajan fueron obligados a detener su trabajo temporalmente y al restante 46%  se les permitió seguir trabajando a pesar de sus lesiones o enfermedades.

 

 

 

III. RESUMEN

 

Algunos indicadores de la magnitud del trabajo infantil en países donde se dirigieron estudios nacionales recientemente:

 

Update at 14 September 1999


 

 

 

 

 

Ø      La problemática en nuestro país

 

Según datos oficiales del INDEC elaborados por la Encuesta Permanente de Hogares, en la Argentina hay 252.000 chicos menores de 14 años que trabajan. Pero los organismos no gubernamentales elevan la cifra a 500.000 chicos.

Representantes de Unicef en la Argentina, destacaron que en nuestro país hay chicos "que trabajan en tareas de alto riesgo en fábricas de ladrillos, mercados de abasto, industrias del calzado, elaboradoras de helados y en el campo".

Los organismos no gubernamentales suelen rezar en sus discursos: "Medio millón de niños son explotados en nuestro país, en los campos ajenos, en las calles donde la madrugada los sorprende con una flor o robando panes a la noche. Vendiendo sus cuerpos o entregando cocaína en las esquinas exactas del horror."

Mientras el desempleo y subempleo alcanzan altos porcentajes de la población activa, se calcula que son más de 180.000 los menores de 14 años que trabajan sólo en la industria y en el campo; amén de la existencia de miles de chicos que se ven obligados a trabajar o mendigar en la calle, con los riesgos que conlleva.

 

Inclusive se detectaron casos de trabajo esclavo de niños bolivianos en talleres textiles clandestinos del conurbano. Este tipo de trabajo, como la mayoría de las actividades que involucran a menores de edad, es un trabajo fundamentalmente oculto. Escapa a todo control posible.

 

Entre los chicos que tienen 14 años trabaja el 30 por ciento de los que viven en ámbitos rurales y el 11 por ciento de los que residen en ciudades. En cuanto a los adolescentes, tres de cada cuatro son asalariados, aunque la gran mayoría trabaja en negro, y su pago por hora equivale a la tercera parte del ingreso medio del mercado.

 

            Muchos de ellos trabajan en condiciones extremas, en sectores como los ya explicitados, o en la recolección de botellas y cartones, en empresas familiares, y en pequeños talleres o negocios.

 

La pobreza que reina en ciertas zonas de nuestro país (envueltas a su vez en el gris manto de la crisis económica - nacional y mundial -) fertiliza el campo en el que nace la semilla del trabajo infantil. En la Argentina más de cuatro millones de niños son pobres y sus familias en muchos casos no pueden darle la posibilidad de acceder a un futuro más promisorio; de alli que en muchas ocasiones deban trabajar desde pequeños.

 

En lo referente a este tema, los datos del Instituto de Estadísticas y Censos (INDEC) muestran que en la Argentina existen 4,5 millones de niños  menores de catorce años que son pobres, de los cuales 1,2 millones son indigentes una categoría más abajo del nivel de pobreza.[19]

 

            Según los expertos de la OIT, aunque la situación en la Argentina es preocupante, es menos grave que en otros países latinoamericanos, donde trabajan en conjunto unos veinte millones de niños, el 90% de ellos en el sector informal de la economía, en condiciones muchas veces infrahumanas.

 

Sin embargo, la creciente degradación de las condiciones de vida ( en todos sus aspectos), ha afectado especialmente a los sectores más pobres de la sociedad argentina y tiene su consecuencia directa en el aumento del trabajo infantil - tanto abierto como encubierto-, ha intensificado la preocupación por el problema.

 

La respuesta a esta problemática más reciente fue el encuentro subregional del Mercosur y Chile, para la erradicación del trabajo infantil, realizado en Buenos Aires a fines de mayo último, del que participaron los ministerios de trabajo, organizaciones de trabajadores, empleadores y parlamentarios de los cinco países, por iniciativa del Ministerio de Trabajo, Empleo y Formación de Recursos Humanos de la Argentina, y de la OIT.

 

Como primer resultado de la reunión se aprobó un plan subregional para el establecimiento de políticas efectivas frente al trabajo infantil en el periodo 2000-2003, que contempla aspectos relacionados con la ratificación de convenios de la OIT sobre el tema, así como el mejoramiento de los sistemas de inspección laboral (aspecto que es de vital importancia para poder desarrollar un control efectivo del problema); la confección de estadísticas confiables (que concreten una información útil para el desarrollo posterior de planes de acción); el desarrollo de programas de apoyo para familias de niños trabajadores (casos específicos que veremos brevemente en un apartado más adelante) y acciones de movilización social (en forma tal de conseguir un consenso real dentro de la sociedad).

 

"Periódicamente se irá revisando el avance de tales medidas en relación con el trabajo infantil, especialmente en lo que hace a sus formas más extremas", dijo Frans Roselaers, director del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, de la OIT.



 

§         Experiencias exitosas

 

En la medida en que los planes de acción, a corto y mediano plazo, son llevados a cabo, son dos las resulatntes posibles: el fracaso del programa (a consecuencia de distintos factores, como puede ser el ejemplo del financiamiento); o un rotundo éxito, como es el caso de los trabajos pilotos realizados en la localidad bonaerense de Chacabuco, y en Godoy Cruz y Guaymallén (provincia de Mendoza).

 

En dicha provincia, el proyecto fue presentado y llevado adelante por iniciativa de UNICEF, contando con la ayuda del gobierno de Mendoza.

 

Las formas más frecuentes del trabajo infantil en Mendoza son la venta ambulante, y las tareas de carga y descarga en los supermercados y en los shoppings, según se estimó luego de realizar distintas investigaciones y recabar diferentes datos relacionados con el tema. Según muestran las estadísticas, el conglomerado del Gran Mendoza posee el 6,9 por ciento de los niños entre 5 y 14 años de edad que trabajan en la Argentina, ubicándose de esta forma en el segundo lugar de "tal triste ranking" (siendo superior solo el porcentaje de la ciudad de Rosario - 8,6 del total de los niños que trabajan).

 

Los organismos oficiales estiman que unos 12.000 chicos trabajan en aquella provincia. Ganan entre 20 y 50 pesos mensuales, que representan el 30 por ciento del ingreso familiar y se calcula que si no hubiera trabajo infantil la pobreza crecería entre un 10 y un 15 por ciento.

 

Pero la vida cambió para cincuenta de ellos, que el año último comenzaron a participar de este proyecto piloto de UNICEF, financiado por el gobierno mendocino para erradicar el trabajo infantil en dichos departamentos de Godoy Cruz y Guaymallen, populosos suburbios de la capital cuyana.

 

El proyecto, de nueve meses de duración, consistió en emplear a los padres de los chicos trabajadores a cambio del compromiso de que sus hijos dejarían de trabajar y concurrían a la escuela. Los responsables del programa buscaron empleadores interesados en unirse al proyecto y los encontraron; por cada puesto de trabajo cubierto por un padre o una madre, un chico volvió a las aulas para tener la esperanza de un futuro.

 

Lo realizado en Chacabuco puede definirse como otro ejemplo exitoso de lo que puede lograr la unión entre las fuerzas sociales de una comunidad y organizaciones no gubernamentales. Donde a través de un proyecto de 3 años auspiciado por el IPEC, se logró terminar con el trabajo de los niños en las fábricas de ladrillos de esa localidad.

 

Con el apoyo de las autoridades municipales se financió la creación de tres micro empresas para otras tantas familias que hasta entonces se habían ganado la vida cociendo ladrillos. Cuando los hijos finalizaron su periodo de capacitación en horticultura se prestó ayuda a las familias en la construcción de invernaderos aledaños a sus viviendas, los cuales le permitirían producir hortalizas para comercializar.

 

El problema de las "ladrilleras" fue detectado en esta zona como una gran problemática a resolver de forma urgente. Se trata de una tarea que conlleva altos riesgos para los niños que se encuentran en la etapa de cercimiento.

 

Eliseo Cuadrao, coordinador del IPEC en América Latina, declaró en lo referente al desarrollo del programa: "Se creó un comité local del que forma parte el municipio; insertamos a los dos colegios de la zona, a los representantes de educación y de salud de la zona, y a los representantes de las familias (...). Atendimos al ingreso familiar, a microcréditos, talleres productivos para mujeres o incluso fortalecimiento de empresas.

 

A partir de la realización de este programa piloto se ha conseguido erradicar el trabajo de 100 menores ladrilleros, hijos de familias ladrilleras, lo cual ya es un éxito.

 

Las experiencias de los niños que han regresado a clase influyeron sobre sus compañeros y, según las estadísticas educativas de estas localidades, el porcentaje de menores que finalizó la educación general básica ha aumentado notablemente.

 

 

 

"... aspiramos a que el niño sea visto no como objeto de protección, sino como sujeto de derechos."

§         ¿Esclavitud en Argentina? ... y de la peor.

Si bien comenzamos este apartado centrándonos claramente en el tema de la esclavitud dentro de nuestro país, esto es en virtud de relacionarla con la explotación sexual de menores. Aquí entran en juego un sin fin de pensamientos y sensaciones ya que el tema relaciona hechos reales que provocan un total rechazo. Por un lado la esclavitud que, aunque se cree ya extinguida, se desarrolla oculta y tenebrosa, degradando la dignidad de cada uno de nosotros, en los distintos rincones perdidos de nuestra región[20]. Por el otro la explotación sexual de menores, que encubre una industria concreta y real.

Sobre la prostitución infantil no se han logrado todavía en toda Latinoamérica estudios en profundidad, pues se trata de una misión muy difícil. En la prostitución infantil un tema clave para desarrollar es el turismo sexual; hay denuncias en Brasil de empresas europeas donde se hacen operaciones para los turistas, a través de conxiones que existen en agencias de viajes, hoteles, etc.

La OIT estudia el tema, considerando que independientemente de donde se desarrollen esos delitos debería ser perseguidos. Pues como ya lo dijimos, está claro que el ejemplo del Brasil es el más conocido pero no por ello el único que exista.

 

Frans Roselaers [21] dijo:  "... en las sociedades ricas el problema más grave es la explotación sexual y la pornografía infantil, dos de las peores formas de esclavitud humana."

 

En nuestro país existen distintos casos que se encuentran en plena relación con esta específica forma de explotación infantil. El problema radica en el hecho que dificilmente estas "aberraciones" salen a la luz pública. Uno de los casos que sí fue conocido es el de la localidad bonaerense de San Miguel.

 

En dicha localidad se hallaron ciertos comercio.

 

 

 

 

 

Uno de los desafíos que se entrama perpetuamente con el "trabajo infantil" es alertar sobre el crecimiento de la explotación sexual comercial urbana en niños, un problema acerca del que todavía no hay cifras oficiales, pero que es ciertamente preocupante en la Argentina.

 

 

 

 

 

Ø      Crítica a la legislación vigente

 

El "pensamiento jurídico" (si se me permite la expresión) parte en todos los casos de un marco legal general, de una normativa o principio general para luego pasar a las distintas derivaciones o normas particulares. Si comprendemos esto, y a su vez sabemos que la Argentina es país firmante-integrante de la Convención de los Derechos del Niño; podremos concluir que aquella convención establece normas que bien pueden tomarse como principios generales por parte de nuestro país.

Para ser más precisos citemos la Constitución Nacional de la República Argentina, artículo 75 inc. 22: "Aprobar o desechar tratados concluidos con las demás naciones y con las organizaciones internacionales y los concordatos con la Santa Sede. Los tratados y concordatos tienen jerarquía superior a las leyes." El párrafo posterior menciona a la Convención sobre los Derechos del Niño y concluye diciendo: "(...)en las condiciones de su vigencia, tienen jerarquía constitucional."

Como pudimos observar, la Convención de los Derechos del Niño establece la edad del niño como aquella menor a los dieciocho años, dejando la posibilidad a los Estados Parte a que, según sus legislaciones nacionales, modifiquen la mayoría de edad. Este no es el caso de la Argentina, ya que la mayoría de edad en nuestro país no se encuentra establecida por debajo de los dieciocho años.

Aun así, la legislación (no sólo nacional, pero concentremos nuestra atención ahora en la Argentina) habilita [22] a los menores de entre 14 y 18 años de edad a realizar trabajos, a concretar contratos legales-homologados de trabajo, a establecerse en relación de dependencia con un empleador. Más aún, en  la ley N° 20.744 [23] y en el derecho que legisla las actividades rurales, es posible encontrar "permisos" legales para que los menores de 14 años puedan trabajar [24]. Esto último se encuentra totalmente enfrentado a lo que tanto la Convención, como los programas de la OIT[25] establecen en sus acuerdos.

 

 

 

 

§         Dice la Ley de Contrato de Trabajo:

 

Artículo 32. Los menores desde los dieciocho años y la mujer casada, sin autorización del marido, pueden celebrar contrato de trabajo. Los mayores de catorce años y menores de dieciocho, que con conocimiento de sus padres o tutores vivan independientemente de ellos, gozan de aquella misma capacidad.

 

Los menores a que se refiere el párrafo anterior que ejercieren cualquier tipo de actividad en relación de dependencia se presumen suficientemente autorizados por sus padres o representantes legales, para todos los actos concernientes al mismo.

 

Artículo 187. Los menores de uno u otro sexo, mayores de catorce años y menores de dieciocho podrán celebrar toda clase de contratos de trabajo, en las condiciones previstas en los artículos 32 y siguientes de esta ley. Las reglamentaciones, convenciones colectivas de trabajo o tablas de salarios que se elaboren garantizarán al trabajador menor la igualdad de retribución, cuando cumpla jornadas de trabajo o realice tareas propias de trabajadores mayores.

 

Artículo 189. Queda prohibido a los empleadores ocupar menores de catorce años en cualquier tipo de actividad, persigan o no fines de lucro.

 

Esta prohibición no alcanzará, cuando medie autorización del ministerio pupilar a aquellos menores ocupados en las empresas en que sólo trabajan los miembros de la misma familia y siempre que no se trate de ocupaciones nocivas, perjudiciales o peligrosas.

 

Artículo 190. No podrá ocuparse menores de catorce a dieciocho años en ningún tipo de tareas durante más de seis horas diarias o treinta y seis semanales, sin perjuicio de la distribución desigual de las horas laborales.

 

La jornada de los menores de más de dieciséis años, previa autorización de la autoridad administrativa, podrá extenderse a ocho horas diarias o 48 semanales.

 

No se podrán ocupar a menores de uno u otro sexo en trabajos nocturnos, entendiéndose como tales el intervalo comprendido entre las veinte y las seis horas del día siguiente. En los casos de establecimientos fabriles que desarrollan tareas en tres turnos diarios que abarquen las veinticuatro horas del día, el periodo de prohibición absoluta en cuanto al empleo de menores, estará regido por este título y lo dispuesto en el artículo 173, última parte, de esta ley, pero sólo para los menores varones de más de dieciséis años.

 

Artículo 195. A los efectos de las responsabilidades en indemnizaciones previstas en la legislación laboral, en caso de accidente de trabajo o de enfermedad de un menor, si se comprueba ser su causa alguna de las tareas prohibidas a su respecto, o efectuada en condiciones que signifiquen infracción a sus requisitos, se considerará por ese solo hecho al accidente o a la enfermedad como resultante de culpa del empleador, sin admitirse prueba en contrario.

 

Ahora bien ¿las Naciones Unidas o el programa IPEC deben luchar incansablemente contra actividades que la propia ley 20.744 permite?¿pero no era cierto entonces que esta ley, como todas las referidas a la niñez, se encuentra dentro del marco principal de la Convención de los Derechos del Niño?

¿Se intenta radicar aquello que es legal?¿Entonces porqué es legal?¿Porqué se permite legalmente el trabajo de menores de 14 años?Si dicha Convención otorga a los países la libertad de establecer  los horarios para tal tipo de trabajo ¿no abusamos de esa libertad al disponer "ocho horas diarias o 48 semanales" para los menores de entre 16 y 18 años de edad?[26]

Las críticas parecen ser complejas, como todo lo referente al derecho, pero sin lugar a dudas deben considerarse válidas.

 

§         Crecimiento biológico-intelectual

En un breve párrafo desearía hacer figurar una preocupación clásica aunque no por ello menor. Esto es, todo individuo nace, crece, se desarrolla y reproduce, y muere atravesando por distintas etapas (biológicas, psíquicas, evolutivas, lo que fuere; no pretendo aquí darle un basamento científico perfecto e inapelable a mi preocupación). Un modelo aceptable del desarrollo de un individuo dentro de la sociedad moderna sería: entretenimiento, educación, trabajo, descanso. O quizás otro como: cariño-protección, enseñanza primaria, educación, trabajo, retiro. O también es probable que se acepte algo como: cuidado-rezguardo, socialización primaria, secundaria (educación institucional), integración social (a partir de aquellas socializaciones), trabajo, etc.

En verdad no importa aquí lo reduccionista y falto de cientifícidad de estos modelos, de hecho los he incluido sólo para que sean refutados, pero notemos que cada uno de ellos tiene algo en común.¿Qué es lo que une a estos modelos con cualquiera de los que se puedan presentar? Todos deberían pasar en su desarrollo "de la educación, primero, al trabajo después" [27].  Esto es irrefutable.

Para que el director del IPEC, Frans Roselaers, tal vez la consecuencia más nefasta del trabajo infantil es que interfiere en el proceso educacional de los niños, hipotencando su futuro.

De hecho, el trabajo (como abstracción) necesita que el individuo se mantenga en la etapa educacional (de formación) todo el tiempo que sea necesario[28]. Es allí donde le serán aportados al individuo todos los conocimientos que debe poseer para realizar el trabajo de la mejor manera posible[29].

Desde su ingreso a la institución educativa hasta los 18 años de edad le son aportados al niño conocimientos que son fundamentales para su posterior desarrollo. No encontraremos institución pedagógica que niegue esto, o estipule lo contrario.

El trabajo de los niños potencia y amplifica la vulnerabilidad y los padecimientos que les imponen las condiciones en que viven, conspira contra su desarrollo personal y contra sus posibilidades de aprendizaje. Como ya sabemos hay millones de niños que no reciben educación, que son obligados a trabajar y que viven en la pobreza. Justamente la educación es el mejor remedio para intentar acortar las diferencias sociales y mejorar la calidad de vida de los menores.

Entonces todo niño, como derecho adquirido, debe acceder a una educación. Y sea cual sea el calificativo que adjuntemos a esa educación (ej: digna, completa, justa, etc.) no parece que pueda ser alcanzada por el menor si este trabaja 8 horas al día.

Los niños que no trabajan terminan la escuela en un porcentaje mayor al 80%, los que sí realizan tareas lo hacen en un 42%.[30] En muchos casos cuando los niños (y también los adolescentes) deciden abandonar la escuela con el propósito de trabajar, son apoyados por sus padres; ello, claro está, en los casos en que no son obligados por estos.

No deseamos pecar de "ciegos", a veces la necesidad de la familia es tal que se sacrifica el futuro del menor; a veces para el niño es un imperativo de supervivencia trabajar. Aceptamos estas circunstancias, pero no por ello adherimos a que el menor pierda, durante su infancia, el derecho que posee a recrearse y formarse intelectualmente en una institución pedagógica.

A los efectos de recorrer un poco más este tema se adjunta en el anexo un breve comentario de la Lic. Lezcano Alicia, socióloga y experta en trabajo infantil.

"Todo pueblo, todo individuo, es libre a partir de su educación; sin la educación su vida pierde dignidad"[31]

 

 

 

 

 

 

 

Ø      Trabajo Infantil en los espectáculos

 

El trabajo infantil es habitualmente censurable si se lo advierte en los sectores sociales en donde la extrema pobreza vive. Alli las variables en las que nuestra problemática muta, son en número casi infinitas, y en forma totalmente intolerables.

 

Ahora bien, necesariamente nos surge un interrogante:

¿ Esta situación de pobreza se repite en todos los casos ? De  ser así, ¿ cuál es la situación de pobreza o de desempleo que "agobia" a las familias de los menores de edad que se dedican al "espectáculo"?. Ellos, ¿no dejan acaso también sus sueños de niños para pasar a tener las obligaciones y responsabilidades de un adulto?

 

Nos encontramos con una "elite", que trabaja también, eso nadie lo discute. Sin embargo ello genera opiniones encontradas. Algunos lo ven bien[32], otros no tan así; para otros estamos frente a una verdadera explotación[33].

 

"Una niña posando como modelo haciendo el papel de mujer fatal, ... un espectáculo teatral en donde un grupo de chiquillos huérfanos viven sus aventuras, ... niños de diferentes edades que espontáneamente deleitan a los adultos con sus ocurrencias en un programa de televisión, etc ..." Podríamos decir que son situaciones que en nada se asemejan a aquella  en la cual un niño vende estampitas en un tren.

 

Sí, es verdad; quizás las condiciones sean diferentes, pero el "común denominador" sigue estando: esos niños también están trabajando. No encontramos ya el factor de la pobreza o del desempleo como determinante. Quizás tampoco encontremos una verdadera explotación comercial por parte de los padres (hay casos en que la paga no es tan "abultada" como lo suponemos).

 

Sin embargo las consecuencias se repiten en ambos ámbitos, ya sea con mayor o con menor intensidad:

 

á     Quizás estos niños tengan una educación básica pero en la mayoría de los casos también terminan suspendiendo o incluso abandonando sus estudios en pos de su "carrera artística". El hecho de tener que trabajar atenta contra los estudios y el riesgo de abandono del colegio es mayor.

 

á     Trabajan durante exhaustivas horas, incluso en algunos casos en horario nocturno; de la misma manera que, sin duda, ocurre con los menores de escala social más baja.

 

á     No cuentan como la mayoría de los niños de su edad con el tiempo necesario para los amigos y la recreación ; pasan a tener una vida de "adultos". Ello se ve agravado por su exposición pública; son vistos  de una manera especial por sus pares: son "los chicos de la tele".

 

á     Todo ello trae aparejado un gran riesgo de daño psicológico. Uno de los problemas más serios es la aceleración y, en muchos casos, la interrupción de las etapas que permiten la evolución psico-física e intelectual de los chicos. Sus interacciones están signadas por la alta exposición a la vida pública, por la presión social y comercial para que se mantengan en la cima del éxito y por ser objeto de deseo de millones de personas.[34]

 

á     A su vez, los niños que trabajan en los medios artísticos[35], sirven de ejemplo para otros niños que se ven maravillados por esa situación a la cual ellos también desean acceder.

En muchos casos ese deseo también está en sus padres, que los impulsan y consienten; y comienzan una "carrera veloz": fotografías, clases especiales de canto, teatro, danzas, trabajo y más trabajo ... (Quizás sin tener en cuenta el daño que ello puede causarle a aquél niño que aún no tiene la madurez necesaria para emprender esta "carrera").

A ello hay que sumar la frustración que les provoca a éstos niños quedarse en la "línea de partida" cuando sus dones o cualidades[36] no son tenidas en cuenta por los productores de espectáculos.

 

En relación a esta materia, además de la normativa general ya analizada, la cual debería ser siempre aplicable, ya que estamos frente a un supuesto más del no deseado "trabajo infantil"; encontramos dos normativas específicas:

 

 

ü      El decreto-ley n° 4910/57 ("Fiscalización del Trabajo de Menores en Actividades Artísticas").

 

ü      El decreto - ley n° 4364/66. (" Normas para la concesión de autorizaciones para el trabajo nocturno en actividades artísticas de menores de dieciocho años"; complementario del anterior).

 

 

En el decreto n° 4.910 del 10 de Mayo del año 1.957, sobre fiscalización del trabajo de menores de dieciocho años en actividades artísticas, se establece que dicha fiscalización estará a cargo del Ministerio de Trabajo y Previsión, el cual acordará o denegará en cada caso concreto, las respectivas autorizaciones.

 

Por su parte, el decreto reglamentario n° 4.364 que data del 8 de Junio de 1.966, establece que el Ministerio de Trabajo y Previsión, a los efectos de otorgar las autorizaciones a las que se refiere el decreto anterior, deberán respetar las siguientes condiciones:

 

1)      El período de empleo no podrá exceder de la medianoche.[37]

2)      Deberá preverse una estricta garantía a fin de resguardar la salud y moralidad de estos niños y adolescentes, asegurándoles un buen trato, y evitar que el empleo nocturno perjudique su instrucción[38]

3)      Estos niños y adolescentes deben gozar de un reposo de, por lo menos, 14 horas consecutivas.

4)      No podrá otorgarse ningún permiso cuando por la naturaleza del espectáculo o filmación, o por las condiciones en que se ejecute, la participación del menor pueda ser peligrosa para su vida, su salud o su moralidad.

 

Esta es entonces la normativa específica aplicable a estos casos. Volvemos a plantearnos la misma disyuntiva: estos decretos permiten aquello que la Convención sobre los Derecho del Niño y demás instrumentos analizados tratan de erradicar.

 

Considero que sería necesario efectuar una actualización de las normas aplicables, máxime teniendo en cuenta que dicha Convención, como anteriormente se dijo, es obligatoria para el Estado argentino, gozando de una jerarquía superior a la de las leyes.

 

 

 

 

 

 

 

Ø      Algunas Conclusiones

La aplicación de la legislación sobre el trabajo infantil sigue tropezando con grandes dificultades. Se estima, además, que la legislación no abarca todos los tipos de trabajo que hacen los niños más a menudo. Tres sectores problemáticos (agricultura, sector urbano estructurado y servicio doméstico) revisten hoy especial importancia, ya que les corresponde la inmensa mayoría del trabajo infantil en el mundo, y son los que presentan más problemas de aplicación práctica. Paradójicamente, éstos son los sectores que suelen ser más frecuentemente excluidos en las normativas de los distintos países en materia de edad mínima, dejando a estos niños desprovistos de protección legislativa.

A pesar de esto último, podemos observar a partir de lo desarrollado como los distintos organismos internacionales han avanzado en lo referente a la protección del menor, no tan sólo en cuanto al trabajo, sino también en lo referente a todos los derechos intrínsecos de su vida social.

¿Cómo es posible reducir la problemática de la explotación infantil en países en donde los problemas económicos y las desigualdades sociales se agravan día a día?¿Qué futuro, físico-psíquico y moral, le espera a los millones de niños que se ven obligados (en la mayoría de las ocasiones) a trabajar en condiciones deshumanizantes?¿Cómo conseguir que estas condiciones de trabajo sean mejores (en los casos que el trabajo es lícito) cuando el control se torna casi imposible en países carentes de una administración pública seria? Y en todo caso ¿de qué sirve la legislación protectora del menor, si esos controles no son aplicados de forma eficiente?

Caminar por la calle Florida y observar a aquellos pequeños sentados junto a sus cajones lustra-botas; escuchar la voz de un niño entre tanta gente vendiendo golosinas o pequeños artefactos en el tren; encontrar en la televisión informes sobre niños trabajando en actividades agrícolas bajo condiciones y por una remuneración "impensables"; son escenas que se han tornado habituales hoy en día, a punto tal que ya "no parecen estar mal".

 

 

 

 

 

 

 

 


 

"De los 190 millones de chicos que habitan América latina, 90 millones viven en condiciones de pobreza y riesgo"

Ø      Bibliografía

 

v     Constitución de la Nación Argentina (corregida y ordenada 1994)

v     Convención sobre los Derechos del Niño - Naciones Unidas

v     Ley de Contrato de Trabajo - N° 20.744

v     Condiciones de Derecho y Trabajo (apunte) - Dr. Rodolfo E. Capón Filas

v     Páginas Web:

ü      www.ilo.com

ü      www.onu.org

ü      www.trabajo.gov.ar

ü      www.indec.mecon.ar

v     Diario Clarín (ediciones anteriores)

v     Diario La Nación (ediciones anteriores)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ø      Anexo

 

§         Organización Internacional del Trabajo

La Organización Internacional del Trabajo se creó en 1919 en virtud del Tratado de Versalles, pero fue hasta el 14 de diciembre de 1946 cuando se estableció la relación entre la OIT y la ONU, lo que la convirtió en la primera agencia especializada asociada con la ONU. Cuenta con 14 representantes de los trabajadores y 14 de los empleadores de los países miembros.

 

Entre sus funciones se encuentran promover la justicia social para los trabajadores, formular políticas y programas internacionales que contribuyan a mejorar las condiciones de vida y de trabajo. Prepara normas laborales internacionales que sirven de directrices a las autoridades para ejecutar esas políticas y realiza programas de capacitación y enseñanza para contribuir a que prosigan esos esfuerzos.

 

Aprueba, además, convenios y recomendaciones en los que se establecen normas laborales internacionales en esferas como la libertad de asociación, salarios, cuotas y condiciones de trabajo, indemnización laboral, seguro social, vacaciones, seguridad industrial, servicios de empleo y la inspección de lugares de trabajo. Por conducto de sus programas de cooperación técnica, sus expertos ayudan en la planificación de recursos humanos, formación profesional, técnicas de gestión, políticas de empleo, seguridad y salud ocupacionales, sistemas de seguridad social, cooperativas e industrias artesanales de pequeña escala.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ø      Entrevista Eliseo Cuadrao - coordinador del IPEC en Sudamérica

(Diario Clarín. Domingo 09 de mayo de 1999. ENTREVISTA)

 

§         Niños del mercado


La creciente explotación de mano de obra infantil en Latinoamérica preocupa a la Organización Mundial del Trabajo (OIT). Los índices que alarman en América latina. El experto Eliseo Cuadrao piloteó un programa en la Argentina, que cuenta con 200 mil niños lanzados al mercado laboral.


La alarma ante el crecimiento del trabajo infantil ilegal sonó hace menos de diez años, cuando informaciones y estudios estadísticos consignaron que en el mundo existían 200 millones de menores económicamente activos; hoy llegan a 250 millones. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) hizo estudios específicos y realizó convenios, poco a poco ratificados por los distintos países. En el 96 lanzó el Programa para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), destinado precisamente a "arrancar de las raíces" la explotación vigente en Latinoamérica. Eliseo Cuadrao, coordinador subregional para América del Sur en el citado programa, dialogó con Zona durante su breve paso por Buenos Aires. Como éxito del programa, se refirió a un trabajo iniciado en Chacabuco, provincia de Buenos Aires, donde se logró "limitar la tarea de 100 niños y regresarlos a la escuela".

-¿Cuándo detectaron el crecimiento del trabajo infantil en América latina? -Hasta el 90 no existían cifras a nivel mundial que reflejaran la magnitud de ese problema. Hoy las estadísticas consignan que en América latina la población infantil trabajadora representa un 7 por ciento sobre el total mundial; significa una tasa de participación infantil de un 20 por ciento. En la Argentina se calcula un nivel medio: alrededor de 200.000 chicos económicamente activos. El 90 por ciento del trabajo infantil en Latinoamérica se concentra en sectores informales, agrícolas y urbanos.

-¿Se modificó la proporción del trabajo infantil en las ciudades respecto de las zonas rurales? -En la región, hace veinte años un 80 por ciento de niños eran trabajadores en el sector rural; un 20 por ciento en sectores urbanos. El proceso de urbanización, la gran concentración productiva en las grandes urbes y el efecto de la precarización económica ha significado que se haya concentrado más la mano de obra infantil en las ciudades. Hoy se reparten en un 50 por ciento.

-¿Y cuál es la proporción entre varones y mujeres? -Si bien hay una mayor ocupación de niños que de niñas, hay una gran categoría no conceptualizada, no estudiada estadísticamente, que es el servicio doméstico, bajo fórmulas remuneradas o no. Hay una gran presencia de niñas trabajando en el servicio doméstico en las ciudades, que normalmente no aparecen en los registros oficiales desde el punto de vista de ocupación laboral y que nos preocupa, porque es un nivel de invisibilidad ocupacional que en muchos países lleva asociados otros males como, por ejemplo, el maltrato o el abuso sexual.

-¿Cómo se produce la emigración de los niños a las grandes ciudades? -Hemos detectado casos en algunos países donde la emigración de niños a las ciudades se hace directamente bajo fórmulas de "apadrinamientos", hecho muy conocido culturalmente. Los introducen en un trabajo "en especie", sin remuneración o con muy poca remuneración. En condiciones laborales infrahumanas que no entran en registros oficiales. El servicio doméstico infantil es un tema preocupante porque creo que existe una gran permisibilidad cultural.

-Los chicos son contratados en general "en negro". ¿Qué impacto económico tiene? -Hay un dato interesante: la mano de obra infantil ya está casi representando entre el 2.5 y el 3 del Producto Bruto Regional. Empieza a ser un capital de trabajo importante que concreta un peso específico dentro de las economías de los países de América latina.

-¿Qué descubrieron en Latinoamérica al comenzar el Programa de Erradicación del Trabajo Infantil?? -Lo que más nos preocupó es que había muchas ocupaciones de alto riesgo no registradas en ningún país. Algo sabíamos del trabajo agrícola, pero era poca la información de sectores urbanos. Y sobre la prostitución infantil no se han logrado todavía estudios en profundidad; es muy dificil. En la prostitución infantil hay turismo sexual; hay denuncias en Brasil de empresas europeas donde se hacen operaciones para los turistas, a través de conexiones que existen en agencias de viajes, hoteles, etc. La OIT estudia el tema, considerando que independientemente donde se desarrollen esos delitos deberían ser perseguidos.

-¿La OIT puede sancionar a los que incursionen en el trabajo ilegal? -Podemos trabajar de ese modo sólo a petición de los gobiernos. El sistema de convenios es un sistema de ratificación de los países. Si en una empresa o industria se produce una utilización de mano de obra infantil, lo puede reconocer un sindicato que nos da esa información, pero la responsabilidad en la aplicación de un convenio que pasa a ser norma nacional corresponde al gobierno. Pero no somos un organismo sancionador.

-¿Cómo puede encarar la tarea la OIT para lograr que baje el nivel de explotación de los chicos? -Hay que adaptar el proyecto a las características de cada país. Lo primero es tener un mejor instrumento de información. Segundo: elaborar objetivos y metas a corto y mediano plazo y las líneas de acción que van a establecerse para los próximos cinco años. Homogeneizar las edades de educación y las de acceso al trabajo, para la OIT, no menores de 14. Mejorar las estadísticas elaborando módulos específicos para el relevamiento de información sobre trabajo infantil. Abrir el problema a la sociedad, debatirlo públicamente y armar proyectos de intervención para la inserción educativa y la protección de la salud.

-Sin duda existe una relación entre el aumento del trabajo infantil y la actual crisis económica, no sólo en Latinoamérica sino en todo el mundo. En el caso argentino, ¿cómo organizaron el trabajo piloto realizado en la localidad bonaerense de Chacabuco? -En Chacabuco detectamos el problema de las "ladrilleras". Ese es un trabajo de riesgo para los chicos en la edad de crecer. Se creó un comité local del que forma parte el municipio; insertamos a los dos colegios de la zona, a los representantes de educación y de salud de la zona, y a los representantes de las familias; cada uno se tiene que corresponsabilizar de la parte que le toca. Invertimos pero exigimos el cofinanciamiento nacional y público. Atendimos al ingreso familiar, a microcréditos, talleres productivos para mujeres o incluso fortalecimiento de empresas. Con el Ministerio de Acción Social, la Iglesia y los sindicatos tenemos un proyecto en cinco localidades para crear pilotos como el de Chacabuco, en el que ya estamos en la segunda fase y donde ya se ha conseguido erradicar el trabajo de 100 menores ladrilleros, hijos de familias ladrilleras.

 


-Luchar por la erradicación del trabajo infantil exige la conciencia de los padres y de la sociedad para defender el derecho de los chicos. -A lo que aspiramos es a empezar a ver al niño no como un objeto de protección, sino como un sujeto de derechos y no desarticular al niño del contexto social y familiar en que se desarrolla. Hay que trabajar con la familia en el tema de transformación sociocultural y que la sociedad afronte el problema.

 

 

 

 

Ø      Cita de la Lic. ALICIA LEZCANO. Socióloga, experta en trabajo infantil.

(Diario Clarín. Viernes 26 de noviembre de 1999.  OPINION. La aceleración de etapas) Fragmento.

 

El trabajo de niñas, niños y adolescentes es habitualmente censurable si se advierte en los segmentos de extrema pobreza. Sin embargo, si la sociedad observa el mismo trabajo en las clases medias o en aquellos que están cercanos al poder, el dinero o los medios, la mirada cambia. El trabajo no es trabajo, es un hobby bien o muy bien pago. Los chicos no trabajan, sino que hacen lo que les gusta. Su trabajo es, entonces, aceptado socialmente. Y la legalidad del mismo no se discute, aunque se estén violando las normas vigentes.

 

El trabajo infantil, además de ser un indicador de deterioro de la situación social, implica un cercenamiento de las posibilidades de estudio, de juego y de progreso futuro de los chicos.

 

Si bien es cierto que el ámbito de inserción es diferente - no es lo mismo un chico que vende estampitas en el tren que las "chiquitas estrellas"-, los efectos del trabajo a temprana edad no dejan de ser perjudiciales. Uno de los problemas más serios es la aceleración y, en muchos casos, la interrupción de las etapas que permiten la evolución psico-física e intelectual de los chicos. Sus interacciones están signadas por la alta exposición a la vida pública, por la presión social y comercial para que se mantengan en la cima del éxito y por ser objeto de deseo de millones de personas.

 

Poco a poco, dejan de ser sujetos - o artífices de su propia historia biográfica y de un proyecto de vida- y se convierten en objetos paradigmáticos de estilos de vida, que se ven imposibilitados de transitar por el maravilloso tiempo de poner todo en duda.

 

 

 

 

 

 

 

Ø      Índice

 

 

¨      Introducción.............................................................................................        1

¨      Convención sobre los derechos del Niño.............................................      3

¨      Organización Internacional del Trabajo..............................................        5

¨      Programa Internacional para la erradicación del Trabajo Infantil...       6

¨      Apreciaciones de la OIT.........................................................................       8

¨      Un caso especial en Latinoamérica: Brasil...........................................       11

¨      Estadísticas de la OIT..............................................................................       14

¨      Resumen de las estadísticas...................................................................       26

¨      La problemática en la Argentina...........................................................       27

¨      Crítica a la legislación vigente...............................................................       28

¨      Crecimiento Biológico-intelectual de los niños...................................      30

¨      Trabajo Infantil en los espectáculos......................................................       32

¨      Algunas Concluciones............................................................................       35

¨      Bibliografía...............................................................................................       36

¨      Anexo........................................................................................................        37

 

 


 

[1] Ley de Contrato de Trabajo N°20.744 - Art. 4

[2] Convención sobre los Derechos del Niño - Naciones Unidas

[3] La responsabilidad de tal ilegalidad recae siempre sobre el empleador.

[4] "Hasta el 90 no existían cifras a nivel mundial que reflejaran la magnitud de ese problema." Entrevista a Eliseo Cuadrao, coordinador del IPEC en Sudamérica - diario Clarín-, adjunta al anexo.

[5] Todo esto, claro está, si es que entendemos educación por la que se recibe formalmente dentro de una institución que comprenda un sistema sistematizado y metodológico de aprendizaje.

[6] Este principio, consagrado en el Convenio núm. 138 sobre la Edad Mínima, se reafirma en la Declaración relativa a los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo.

[7] En nuestro país, la ley 24650, sancionadas en 1996, significó una avance jurídico de importancia al incorporar al derecho interno el convenio 138 adoptado por la OIT. Dicho convenio fija la edad mínima de admisión al empleo equiparándola a la edad en que cesa la obligación escolar que en provincias como la de Buenos Aires, por caso, es actualmente de 14 años.

[8] Lo cual marca nuevamente lo actual de la toma de conciencia del grave problema del trabajo infantil.

[9] El IPEC en lo referente a recursos financieros moviliza  aproximadamente $20 millónes para los programas realizados y para aquellos a realizar entre 1997-2001.

 

[10] Texto traducido del ingles al castellano

[11] Casos de los cuales la Argentina no se encuentra exenta; volveremos sobre este tema en un apartado especial más adelante.

[12] Más de medio millón de personas fueron asesinadas en Brasil entre 1979 y 1998, lo que representa un incremento de la criminalidad siete veces superior al aumento demográfico (datos del Ministerio de Justicia de este país).

[13] Léase actividades como la venta callejera - de refrescos y demás -, limpiar los vidrios de los "carros", etc.

[14] Texto traducido del portuguez al castellano.

[15] Génova - Abril 1998. Texto traducido del inglés al castellano.

[16] Debe tenerse presente que el número de muchachas o niñas que trabajan es infravalorado a menudo por estudios estadísticos que normalmente no tienen en cuenta la actividad económica sin pago llevada a cabo fuera y dentro de la casa.

 

[17] Por ejemplo, en Camboya la proporción de niños que trabajan en agricultura en 1996 estaba aproximadamente en el 90%,  comparada con 65% en las Philippinas.

 

[18] Ejemplos: rotura o pérdida completa de partes del cuerpo, quemaduras, vista y audición deterioradas, enfermedades respiratorias y gastro-intestinales, fiebre, dolores de cabeza,...

 

[19] INDEC, datos 1999.

[20] Como día a día reclaman los expertos de la OIT.

[21] Director del IPEC.

[22] Lo cual puede apreciarce sobretodo en la Ley de Contrato de Trabajo 20.744

[23] Artículo 189 párrafo segundo.

[24] Claro que esto es permitido siempre que la actividad se desarrolle en el ámbito familiar del menor, es decir dentro de lo que se define como una empresa familiar (entendiendo empresa como emprendimiento).

[25] Notesé que una de las mayores preocupaciopnes del IPEC son los menores de entre 14 y 12 años.

 

[26] Sin mencionar que de hecho esa norma no parece ser  cumplida en la realidad, pues este máximo de horas suele violarse sin considerar la tarea en cuestión ni el individuo que la realiza.

[27] Más de 110 millones de niños, de los cuales al menos dos tercios son mujeres, están excluídos de la escuela según Unicef. La mayoría de estos niños viven en países en desarrollo. La noticia alentadora es que estos últimos datos mostraron que los niños excluídos de la educación son 14 milloones menos que en 1990.

[28] Tanto esto para su necesaria formación intelectual, como también para concretar un mecanismo de ajuste sobre la creciente tasa de desempleo.

[29] Visión que no pretende de nunguna manera pecar de Tayloriana.

[30] Datos recabados de la consultora Equipos de Investigación Social (Equis).

[31] Si se me permite la opinión.

[32] "Los chicos no trabajan, sino que hacen lo que les gusta. Su trabajo es, entonces, aceptado socialmente. Y la legalidad del mismo no se discute, aunque se estén violando las normas vigentes" (A.Lezcano, ya citada).

[33] Estos niños están trabajando obligados o quizás convencidos por sus padres, ya no como consecuencia de una necesidad económica, sino para explotar alguna cualidad del menor.

[34] Lezcano, Alicia. (Anteriormente citada).

[35] Al hablar de medio artístico, me refiero a televisión, teatro, publicidad, etc ..

[36] Creo que todo niño tiene su "don" o cualidad especial, pero no siempre susceptible de ser aprovechado artísticamente.

[37] ¿Acaso no atenta contra los derechos del menor, que un niño de 10 u 11 años se encuentre trabajando hasta las once de la noche, siendo ello "legal"?

[38] No advierto de que manera se puede evitar que el trabajo nocturno del niño no incida a corto o largo plazo, en su rendimiento escolar.

 

 

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