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Sobre "La lucha por el
Derecho"
de Rudolph von Ihering
estudio realizado por Nuria Elvira Gonzalez. (*)
Rudolph von Ihering (1818-1882)
Jurisconsulto alemán. Profesor en Viena y (1) Gotinga; ve en el Derecho la prosecución de un fin de mejoramiento social y no, como (2) Savigny, el resultado de una simple evolución histórica.
Obra Capital: Der Geist des römischen Rechts auf den verschieden Stufen seiner Entwickelung (1852, 7º edición 1929). Escribió además: Der Zweck im Recht (1877); Der Kampf ums Recht (1872), etc.
2. Contexto histórico: El Siglo XIX.
* En 1814, con la derrota de Napoleón por las potencias, se decide la Restauración del Antiguo Régimen. Se retorna a las monarquías absolutas que apartan al pueblo de toda participación. Federico Guillermo III de Prusia, junto conmonarcas de las otras potencias se reunió en el Con- greso de Viena (1814-1815) donderediseñaron el mapa de Europa. Este Congreso reemplazó el Sacro Imperio RomanoGermánico de más de 240 estados por la Confederación Germánica de 39 Estados representados en la Dieta de Frankfurt.
* Tras aparecer en la Revolución Francesa, el liberalismo comienza a desarrollarse nuevamente entre la burguesía y se transforma en su ideología. En la política, se destacan tres ideas: la soberanía popular, la libertad de pensamiento, expresión y reunión y la representación parlamentaria. En lo económico, las ideas del escocés Adam Smith sobre la libertad para comerciar, la no intervención del Estado en la economía y la libre competencia se consolidan. El lema "Laissez faire, laissez passer" (deje hacer, deje pasar) fue seguido al punto tal que culminó con la explotación obrera, quien totalmente desprotegida de los abusos de la Revolución Industrial, se refugió en el socialis- mo sobre todo a partir de la mitad del siglo XIX.
*Toman fuerza los (3)
movimientos nacionalistas. Al encontrarse bajo el sometimiento extranjero,
el nacionalismo se convierte en una fuerza de liberación. El origen de este
movimiento se debió a distintas causas:
- El ejemplo del pueblo francés en armas unidos por un mismo objetivo. - Las
invasiones napoleónicas y las reacciones de defensa en contra de ellas que
realizaron los pueblos los fueron transformando en verdaderas naciones. - El
Romanticismo, movimiento cultural que mira al pasado como soporte para su
lucha presente.
(*) En 1820 comienza una ola de revoluciones en contra de la Restauración encabezada por la burgue sía liberal y los nacionalistas.
(*) En 1830, vuelve esta oleada revolucionaria pero con mayor peso.
(*) Ocurren las famosas revoluciones de
1848, las cuales:
- se dan en la mayoría de los países europeos.
– son producto de la burguesía y del nacionalismo.
– significan el final de las fuerzas de la Restauración.
– se lucha por un orden más democrático.
– aparece una nueva clase social: el proletariado y una nueva ideología el
socialismo.
(*) A mediados del siglo XIX, las
condiciones de vida en Europa son terribles. La alimentación es a base de
papa, el precio del pan aumenta permanentemente, el campo se encuentra en
crisis, se desarrollan enfermedades sobre todo producidas por las malas
condiciones higiénicas. En cuanto a la industria, hay un exceso de
producción, por lo tanto, los productos no pueden colocarse. Los sueldos son
muy bajos y aumentan los despidos.
Tras observar la pésima situación en la
que se encontraban los obreros y las marcadas diferencias sociales, en 1848,
Karl Marx y Friederich Engels publican el "Manifiesto Comunista". Según esta
obra, el sistema económico dominante en cada época histórica, por el cual se
satisfacen las necesidades vitales de los individuos, determina la
estructura social y la superestructura política e intelectual de cada
período. De este modo, la historia de la sociedad es la historia de las
luchas entre los explotadores y los explotados, es decir, entre la clase
social gobernante y las clases sociales oprimidas. Partiendo de estas
premisas, Marx concluyó en el Manifiesto que la clase capitalista sería
derrocada y suprimida por una revolución mundial de la clase obrera que
culminaría con el establecimiento de una sociedad sin clases.
En Alemania, la revolución logra que el rey Federico Guillermo IV acepte la Constitución.
(*) En 1851, las revoluciones fracasan. En Francia comienza el Segundo Imperio Francés y las revoluciones fueron aplastadas con prontitud. En Austria se disuelve una asamblea liberal y se impone una Cons titución que proporciona un gobierno muy centralizado, aunque representativo. Hungría, que había proclamado la República, fue sometida por la fuerza. En Prusia, Federico Guillermo IV impone una Constitución autoritaria. La burguesía teme al ver el poder del proletariado y opta por un perfil conser vador.
(*) Las potencias se hacen cada vez más poderosas. Alemania se fortalece cada vez más.
(*) La Revolución Industrial encuentra su máximo apogeo a partir de 1870 (Segunda Revolución Industrial). Aparecen nuevas fuentes de energía (petróleo, electricidad), nuevas materias primas e industrias (química, alimenticia y siderúrgica). Surgen nuevos medios de comunicación y de trans- porte. Crecen las empresas y con ellas aumentan los capitales.
(*) Se termina con la idea de que las desigualdades sociales son algo natural; nace el movimiento obrero. Aparece la Trade-Unions, el Cartismo, el socialismo utópico y el materialismo histórico. Se forman las Internacionales Obreras.
(*) Alemania alcanza su unidad nacional
(también lo hace Italia). Esto fue posible gracias :
- a la división territorial.
– a que hablaban una lengua común.
– a los interes económicos.
– al desarrollo de las 4 ideas nacionalistas.
– a la participación del canciller Otto von Bismarck-Schönhausen en el
proceso.
La Unificación se produce como consecuencia de los triunfos de Prusia logrados gracias a la realpolitik (política real) que combinó astutamente la diplomacia con el militarismo de "sangre y hierro" para eliminar el objetivo. El primer triunfo fue en la Guerra de los Ducados de Schleswig y Holstein, daneses pero con lengua alemana. Prusia los reclamó para sí y los obtuvo con la ayuda de Austria en 1864. La segunda victoria fue la guerra contra Austria en el año 1866, y la tercera contra Francia en 1870 (la guerra Franco-Prusiana). El 18 de enero de 1871 en Versalles, Guillermo I es reconocido como emperador de Alemania (el II Reich o Segundo Imperio Alemán que trancurre desde 1871 hasta 1890).
(*) Comienza la Era Bismarck. Se realizan alianzas para proteger a Alemania de cualquier agresión ex- terior. Se adquieren colonias para ganar prestigio. Empieza a reinar una tensión general entre todas las potenicas. Alemania progresa enormemente en relación a su economía, mejora su industria. Se inicia la Kulturkampf (lucha cultural), como consecuencia del enfrentamiento entre el Papado y el Imperio, durante la cual se suprimen muchas órdenes religiosas y se encarcela o exilia a numerosos sacerdotes. Se forma un nuevo Reichstag, que mantiene elevados aranceles e ilegaliza a los socia listas. En 1890, Bismarck planea suprimir la Constitución pero, de forma repentina e inesperada el nuevo emperador Guillermo II de Prusia lo destituye, al querer gobernar el Imperio de forma personal.
La pintura alemana, como reacción contra el neoclasicismo de Anton Rafael
Mengs, adoptó posiciones románticas, como quedó ejemplificado en los vastos
y amplios paisajes de Caspar David Friedrich y P.O. Runge. Posteriormente la
pintura se orientó hacia posiciones más cercanas al realismo. La
arquitectura se inclinó hacia un estilo neogótico, de influencia romántica y
hacia el neoclasicismo.
La música también siguió el romanticismo. La mayor parte se inspiraba en la
literatura, caso de los lieder de Robert Schumann y Johannes Brahms, y las
óperas de Richard Wagner. La música instrumental con alusiones literarias o
pictóricas (denominadas 'música programa') adoptó la forma de poemas
sinfónicos por Richard Strauss. La música pura, en contraste a la 'música
programa', representada por compositores como Brahms, Schumann y Felix
Mendelssohn, continuaba las formas clásicas.
La literatura romántica, inspirada por las
poesías líricas de Goethe, Schiller y Heinrich Heine, se manifestó en la
obra de poetas y autores de cuentos como Ludwig Tieck, Clemens Maria
Brentano, Joseph Eichendorff, Ernst Theodor Amadeus Hoffmann y Ludwig
Uhland. Estos románticos a menudo utilizaban elementos tradicionales
alemanes como las canciones y cuentos recogidos por los hermanos Grimm,
Jacob y Wilhelm. El conflicto entre el individuo y la sociedad, tratado
primero por Goethe, se expresó en las novelas de Theodor Fontane, Adalbert
Stifter y Gottfried Keller y en los dramas de Franz Grillparzer y Friedrich
Hebbel. Su interés en la psicología fue parte de un acercamiento más
realista al mundo que gradualmente reemplazó al romanticismo. La crítica
realista de la sociedad se hizo evidente en la poesía lírica de Heine y tomó
la forma extrema de determinismo social en los poemas naturalistas de Arno
Holz y en las obras de teatro de Hermann Sudermann y Gerhart Haupmann.
La toma por los franceses de Berlín en 1806 conmocionó a los prusianos y estimuló el esfuerzo para recuperar la dignidad cultural que habían perdido políticamente. Siguiendo las concepciones de Wilhelm von Humboldt, el sistema educativo se reorganizó para recalcar la individualidad del estudiante y el deber moral del Estado para educar a sus ciudadanos. Las escuelas primarias hacían más hincapié en la experiencia en vez del mero aprendizaje de memoria. Los Gymnasien combinaban los valores clásicos, cristianos y patrióticos en la preparación de los estudiantes de clase media, al mismo nivel que los que recibían los de la aristocracia que llegaban a la universidad. La Universidad de Berlín se convirtió en un destacado centro de estudios humanísticos, históricos y, especialmente, científicos.
El nacionalismo alemán encontró
justificación en las obras de los más famosos pensadores de la época, J.G.
Fichte y Friedrich Ernest Schleiermacher. El romántico Friedrich Wilhelm
Joseph von Schelling presentó la historia como un proceso continuado y
dirigido hacia una armonía absoluta de la mente y la materia. Bajo la
influencia del idealismo absoluto Georg Wilhelm Friedrich Hegel, sintetizó
la naturaleza y la mente en el progreso del "espíritu del mundo absoluto"
que tenía expresión en el Estado prusiano.
Opuesto al nacionalismo, la filosofía
revolucionaria de Karl Marx expuso la dialéctica hegeliana en términos
materialistas, al declarar que las ideas surgían desde los sistemas
económicos. Marx instó a los trabajadores de todo el mundo a unirse para
derrocar a los gobiernos existentes y crear una nueva sociedad sin clases.
Mucho más pesimista fue la visión de
Arthur Schopenhauer, que concebía el mundo como un escenario de conflicto
doloroso e inevitable entre los deseos individuales. Inspirado en
Schopenhauer, Friedrich Nietzsche evaluó el creativo "deseo de poder" del
individuo heroico, que situaba por encima de las masas inferiores. Los
nacionalistas radicales, al mezclar el superhombre de Nietzsche con una
glorificación romántica del pueblo alemán, desarrollaron un concepto confuso
pero impetuoso de la superioridad racial alemana que contribuyó al estallido
de las dos guerras mundiales.
Durante todo el siglo XIX reina la idea de que la ciencia es la única herramienta para llegar al progreso y, éste el camino a la felicidad. Existe una gran expectativa hacia el futuro. La religión es dejada de lado y reemplazada por la ciencia ya que ésta demuestra lo contrario, y es ahora omnipotente (puede todo) y omnisciente (conoce todo). Dios pasa a ser simplemente un creador con el cual no hay ningún vínculo. No se aceptan los regalos provenientes de la Naturaleza o de origen divino ya que no implican esfuerzo humano. Ahora sólo tiene valor aquello que es conseguido con sacrificio, los dones naturales no tienen importancia. Un ejemplo del valor del sacrificio se encuentra en la obra de Kant o hasta en "La Lucha por el Derecho" de von Ihering. Solamente el progreso conduce al triunfo en la lucha por lo que es de cada uno. ". El hombre moderno desconfía de todo lo fácil, sólo quiere poseer aquello por lo cual se esforzó dolorosamente. Sin embargo, considero que no siempre algo es bueno por el trabajo que significa, es decir, no es necesario sacrificarse hasta las últimas consecuencias para ganar, es más importante la calidad con la que se lo realiza. Me apoyo en las palabras de Santo Tomás de Aquino incluídas en su Summa theologica (1265-1273): "La esencia de la virtud reside más en el bien que en la dificultad (...), por lo tanto, no todo lo que es más difícil es más meritorio, sino que si es más difícil ha de serlo de tal forma que sea al mismo tiempo mayor bien."
4.
Análisis de "La lucha por el Derecho"
En primer lugar, para analizar el
contenido de "La lucha por el Derecho" de Rudolph von Ihering es de suma
importancia empezar por saber qué es el derecho propiamente dicho. El
derecho (del Latín ius) es aquello que le corresponde a cada uno, es decir,
lo justo, lo que -justamente por obligación y en forma exacta- es de cada
uno.
Por diferentes circunstancias, el goce de
las cosas de cada uno, o sea, el disfrute de lo que cada persona tiene
atribuído puede encontrarse cesado o quitado por acción ajena. En dicha
situación las cosas deben volver a la persona a la cual les fueron
atribuídas; esta necesidad de dar a cada uno lo suyo es la justicia (del
Latín iustitia) y su ausencia es la injusticia.
Como
dijo el célebre (5)
Santo Tomás de Aquino en su Summa theologica (1265-1273): (...) "la justicia
es el hábito por el cual uno, con constante y perpetua voluntad, da a cada
uno su derecho". La justicia es una virtud puesto que es una disposición del
alma de obrar bien. Esta virtud
(6) cardinal de
dar a cada uno su derecho en medida estricta exige de dos elementos. En
primer lugar, la voluntad; es fundamental querer dar a cada cual lo que le
corresponde. En la relación a esto último, se pueden citar las palabras de
von Ihering: "Sólo la voluntad puede dar al derecho lo que constituye su
esencia: la realidad" (Espíritu del Derecho Romano, Tomo I). En segundo
lugar, el saber; es necesario conocer el derecho de cada uno para después
dárselo. Por todo esto, se puede decir que la justicia es una virtud
volitiva que se complementa con una intelectiva, la prudencia.
También se debe tener en cuenta que para
que haya un acto de justicia el derecho debe verse atacado, dañado o en
posesión de otro. Por eso, se puede decir que la justicia se basa en la
preexistencia del Derecho; tiene que haber un derecho para que haya
justicia, las cosas tienen que estar atribuídas para que se las pueda
devolver.
El derecho puede verse como una idea
práctica que contiene en sí misma una antítesis. Por un lado el fin, es
decir, el objetivo mismo del derecho: conseguir la paz (una solución) y, por
otro, el medio, o sea, el camino para llegar al fin. En otras palabras, la
lucha contra la injusticia.
La lucha es esencial para el derecho pues
ella es parte de su naturaleza misma. Por lo tanto, si el derecho no lucha
constantemente en contra de la injusticia se niega a sí mismo.
Como dice el maestro Rudolph von Ihering
en su libro "La Lucha por el Derecho": "Todo derecho en el mundo debió ser
adquirido por la lucha (...)". En conclusión, la lucha acompaña al derecho
desde siempre y produce, consecuentemente, la adquisición del mismo. La
lucha es la herramienta para llegar al derecho, sólo luchando se llega a
éste.
El derecho se realiza en su conjunto
cuando el hombre toma conciencia sobre la necesidad de defenderlo. De ahí la
importancia de que toda la nación lo haga en forma colectiva.
Von Ihering
afirma que el derecho debe estar sujeto a cambios, a renovaciones,
debe avanzar permanentemente; su lucha implica el quiebre del pasado,
modificaciones continuas. El hombre debe actuar en esta lucha puesto
que su participación es de carácter esencial y es la que verdaderamente
cuenta. El derecho surge del trabajo y del esfuerzo del hombre no de
la persuasión del pueblo. Es fruto de su sacrificio. Por el contrario,
autores como Savigny y Putcha han objetado la teoría de von Ihering
afirmando que el derecho sólo avanza sin el esfuerzo humano, es decir, es el
producto de una simple evolución histórica ajena a toda intervención del
hombre.
La existencia del Derecho depende de ciertos principios. Por ejemplo, el derecho público existe siempre y cuando todos los funcionarios del Estado cumplan con sus deberes estrictamente. Distinto es el caso del derecho privado, el cual existe sólo cuando hay un interés, un sentimiento fuerte por defender un derecho quebrantado. Si desaparece el amor por defender aquello que es de cada uno, si la pereza es más fuerte que el interés por luchar, si prevalece un temor por litigar y sus consecuencias sobre la voluntad de hacerlo, entonces, verdaderamente, se puede decir que no hay principios legales vigentes porque los derechos se encuentran sólo en vigencia cuando se los hace valer. Por esto último, es fundamental la conciencia a nivel nacional de la importancia de luchar por lo que es de cada uno. Es necesaria la participación de todo el pueblo en su lucha, cada individuo debe poner su parte no importa cuan pequeña sea y así pelear por la causa común. Todos los hombres se encuentran obligados a luchar en contra de la injusticia, la ilegalidad y la arbitrariedad.
Para fortalecer el derecho de un país es vital la conciencia y la
participación colectiva. Entonces, se puede decir que la defensa en
contra de la injustica es un deber que tiene el individuo para consigo mismo
y para con la sociedad. Es una obligación de cada individuo hacer valer
sus derechos y es un trabajo común luchar por él. Todas las personas
deberían disgustarse cuando alguien actúa contra legem, es decir, esta falta
tendría que causarles una molestia, un dolor. No importa que la injusticia
no le afecte personalmente, la ausencia de justicia en el prójimo le debe
provocar la misma sensación y, por ello, tiene la obligación de luchar en
contra de ella del mismo modo de que si se tratara de él mismo. Un acto
injusto afecta a todos puesto que significa un quiebre en la Ley. La
voluntad es primordial en relación a la justicia. Es sabido que si la pereza
es más fuerte que la intención de luchar, la justicia desaparece. La clave
para la formación de un buen Estado es que exista un sentimiento hacia el
Derecho fuerte, un verdadero interés en su defensa, voluntad para litigar
cuando se hayan cometido faltas, un pueblo trabajador, que no descanse en la
lucha, con una fuerza moral consolidada que unifique.
Un individuo puede querer hacer justicia por varios motivos: sus intereses
se pueden ver afectados perjudicialmente o simplemente puede sentirse herido
en su persona, un daño a su honor, su moral o su orgullo. Es por eso que uno
siempre debe ir en contra de las faltas sufridas por más que éstas no hayan
causado ningún daño material. La defensa de nuestra moral debe ser el
verdadero móvil en la lucha por el derecho. El fervoroso deseo de
proteger nuestro honor nos debe movilizar, no el puro interés por reparar
los daños pecuniarios. La reparación moral tendría que ser la de mayor
importancia. Existen cuestiones más profundas como la dignidad o el mismo
amor hacia la justicia. No importa cuan pequeño el daño sea, la defensa
debe estar siempre presente. Se debe recordar que los derechos sólo se
encuentran vigentes cuando se exige su validez. Por lo que se sobreentiende
la importancia de la lucha constante. Como dice von Ihering: "La lucha es
el trabajo eterno del derecho, (...) solamente luchando alcanzarás tu
derecho". Sin lucha no hay derecho, para poseerlo es
elemental saber ganárselo. Ir en contra de la injusticia en toda ocasión por
más alejada que se encuentre y colaborar con la justicia en todo momento
deben ser hábitos de todos los individuos. Se debe castigar a aquel que obró
injustamente sin excepción. El pueblo tiene el deber de colaborar en dicha
tarea sin importar la magnitud de la falta. Como escribe Rousseau en su
Contrato Social (1762): "Inmediatamente que se puede desobedecer con
impunidad también se puede desobedecer legítimamente (...)". El sólo
hecho da haber provocado una injusticia debe ser castigado y no dejado de
lado por ser de magnitud pequeña. Por todo lo dicho anteriormente, es
necesario "amar a la lucha", puesto que solamente ella nos conducirá
al Derecho.
Anexo: Intertexto de obras literarias relacionadas con la lucha por la Justicia
En el siglo XX el dramaturgo francés (8) Jean Anouilh y el escritor argentino 9 Leopoldo Marechal volvieron a escribir versiones de Antígona, ésta última ambientada en La Pampa.
Una vez más en esta tragedia griega, tambíen escrita por Sófocles, se puede
observar a una heroína que suplica por justicia, capaz de hacer cualquier
cosa con tal de conseguirla.
(*) Nuria Elvira González es Bachiller en Letras (Colegio Highlands) y cursa estudios de Abogacía en la Facultad de Derecho de la Universidad Austral.
Bibliografía
* Von Ihering, Rudolph, "La Lucha por el Derecho", Fabían Di Placido Editor,
Buenos Aires, 1998.
* Hervada, Javier, "Introducción Crítica al Derecho Natural", EUNSA (Ediciones de la Universidad de Navarra S.A.), Pamplona, 1994.
* Rousseau, Jean Jacques, "El Contrato Social", Alba Editores, Madris, 1998.
* Sófocles, "Las Siete Tragedias" versión directa del griego, Editorial Porrúa, México, 1997. ("Antígona", "Electra")
* Marechal, Leopoldo, "Antígona Vélez", Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1995.
* Enciclopedia Encarta 1998.
* Diccionario Enciclopédico Salvat, Salvat Editores S.A, Buenos Aires, 1960, Tomos VII y XI.
* Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española, Vigésima Primera Edición, Espasa Calpe, Madrid, 1998.
1. Universidad de Gotinga, institución de enseñanza superior situada en Gotinga (Alemania), fundada en 1737 por el elector de Hannover y rey de Inglaterra, Jorge II. Su nombre oficial es Georg-August-Universität y pronto se convirtió en uno de los centros de la actividad académica y literaria europea. Su biblioteca contiene más de cuatro millones de volúmenes, entre los que se encuentran unos 10.000 ejemplares de manuscritos de la antigüedad y de la Edad Media.
2. Friederich Karl von Savigny (1779-1861) Jurisconsulto alemán. En 1810, profesor de Derecho de la recién fundada Universidad de Berlín; fue miembro del consejo de Estado prusiano en 1817, del Tribunal Supremo de Berlín en 1819 y del de Justicia en 1842. Creador de la llamada Escuela Histórica de Derecho, y uno de los hombres que más ha influído en la moderna dirección y renacimiento de los estudios jurídicos.
3. Se llama nacionalismo al sentimiento compartido por las personas que tienen una misma lengua, historia, territorio y voluntad de vivir en común.
4. El origen de las ideas en que se sustentaron se encuentra en el Romanticismo con Goethe y Herder; en el idealismo alemán, con Kant y Hegel; y en Fichte, como autor de "Discursos a la nación alemana" (1807).
5. (1225-1274), a veces llamado doctor angélico y el príncipe de los escolásticos, filósofo y teólogo italiano, cuyas obras lo han convertido en la figura más importante de la filosofía escolástica y uno de los teólogos sobresalientes del catolicismo.
6. Principal, fundamental. La justicia es una de las cuatro virtudes cardinales junto con la prudencia (obrar bien en un caso concreto), la fortaleza y la templanza. A su vez son principio de otras virtudes que nacen de ellas.
7. c. 496-c. 406 a.C.), uno de los tres grandes dramaturgos de la antigua Atenas, junto con Esquilo y Eurípides. Sófocles escribió más de cien piezas dramáticas, de las cuales se conservan siete tragedias completas y fragmentos de otras ochenta o noventa. Las siete obras conservadas son Antígona, Edipo Rey, Electra, Áyax, Las Traquinias, Filoctetes y Edipo en Colono (producida póstumamente en el año 401 a.C.).
8. (1910-1987), dramaturgo francés, cuyo repertorio ecléctico combina un sentimentalismo clasicista con unas formas teatrales novedosas.
9. (1900-1970), escritor argentino. Fue maestro de primeras letras y director de Bellas Artes. Hizo un par de viajes a Europa, antes y después de la II Guerra Mundial, colaboró en las revistas literarias de las vanguardias de los años veinte, manifestando siempre su fe católica y simpatizando con el movimiento fundado por Juan Domingo Perón. Marechal ha explicado sus convicciones estéticas y políticas, que provienen del escolasticismo, en Descenso y ascenso del alma por la belleza (1939) y en Autopsia de Creso (1965). También ha dejado obras de teatro donde trata mitos clásicos en clave moderna: Antígona Vélez (1951) y Las tres caras de Venus (1966).
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