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NEBLI JOSE IMPERIALE
Abogado-Periodista- Juez de Cámara emérito.
LA PUEBLADA QUE PARÓ UNA IGNOMINIA.
1. DE PRONUNCIAMIENTOS Y PUEBLADAS: funcionan diferente a las revoluciones porque su espontaneidad, derivada no de una injusticia sinó de una ignominia social, no da tiempo a desarrollar doctrinas previas sin perjuicio de que éstas pueden llegar a integrar su esquema no verbalizado en el inicio. Sobre la idea madre que gatilla un pronunciamiento” puede apoyarse un sentido de tipo revolucionario que expresa el “fin de una época” o un “cambio de paradigmas” que “el pueblo” estima ya como nocivo e insostenible, como sucedió, por ejemplo, con aquel que en Francia derivó en muchos descabezamientos aristocráticos al definirse el núcleo de ideas que al principio no estaba asumido. Por esa razón se las visualiza como “evoluciónes apuradas” o lo que es lo mismo, como evoluciones con erre (erre de rápido o re/volucioner) si sus efectos permanecen y prosperan. Estos, a veces, son desbastadores y culminan en los cambios de los paradigmas anteriores que una comunidad estimaba valiosos hasta, precisamente, el momento de la “idea colectiva”, casi inconsciente, que induce la “asonada” precursora del cambio.
2. LAS “ASONADAS”. En la Argentina, país de algunas re/voluciones y muchos “golpes”, solamente hubieron tres “asonadas”: la del 5 de abril de 1811, cuando Martín Fierro le ocupó la Plaza de Mayo a una burguesía pro/sajona que renegaba de lo español y que, por eso, la vivió anonadada pese a que dicho pronunciamiento tuvo que esperar a la segunda para llegar a ser “re/volución”, cosa que ocurrió el 17 de octubre de 1945 cuando el Martín Fierro industrial le hizo otro tanto a una aristrocracia conservadora que, también por lo anonadada, dejó un fuerte vacío de poder que le “dejó la silla” a un Coronel estudiado y condecorado en la Italia de Mussolini. Finalmente, la de los días 19 y 20 de diciembre de 2001, cuando la clase media y algo de la alta, mechada por un Martín Fierro desocupado, por aprovechados delincuenciales y algunos cuadros de la nostalgia guerrillera, le ocuparon la misma Plaza a una dirigencia política que, sin darse por enterada, como siempre sucedió en éstos casos, había resultado sin, darse cuenta, malamente herida por el “voto bronca”.
3. LOS EFECTOS: dicen que las guerras no se miden por los muertos ni otros daños sinó por el efecto político que producen. El efecto político visible de la última asonada fue, por el momento y si no hay contra/asonada (que a veces hay cuando se gesta una guerra interna o civil) fué cuestionar la ignominia de un sistema económico inviable por constituir, sobre todo, un círculo vicioso que pese a su patencia, fué tozudamente mantenido por los políticos al colaborar con los encargados de comandarlo ténicamente. Véase, por ejemplo, que Argentina no “puede” pagar los intereses de su enorme deuda porque éstos, al ser muy superiores al ingreso por exportaciones (5 a 1, más o menos) constituyó una balanza de pagos fuertemente negativa y sin visos de revertir en función de un sistema de cambio rígido que la descolocaba frente a cualquier competidor de la región y aún del mundo.
4.EL CIRCULO VICIOSO O LA MUERTE DEL GLADIADOR. Frente al hecho de que ya no se podría seguir manteniendo la situación en base a endeudamiento interno o externo, se recurrió, para satisfacción de los fondos acreedores, al círculo vicioso consistente en rebajar salarios y aumentar impuestos para que no se produzca déficit y, con su producido, transferir activos por intereses de la deuda sin que importe el hecho, claro y patente, de que las cargas tributarias y descuentos salariales, más allá de su obvio y conocido impacto sobre los sectores sociales más vulnerables con su previsible secuela de inequidad (como la quiebra del Pami, el sistema de salud, el desempleo, el déficit educacional y el hambre infantil) obstaculizaban la recaudación que se buscaba (para dársela a los acreedores) por reducción de las posibilidades de gasto individual y social. Tenga confianza, gaste, endéudese, deje su dinero en el banco, aconsejaba personalmente el Ministro para aumentar la credibilidad de los “comunes” cuando, en ese trance, no podía ignorar que, “trascartón”, como quién dice, armaría un “corralito” bancario para in/disponer los fondos depositados según consejo del propio Ministro y, así, caer en la obviedad de complicar el sistema interno de pagos para desesperación de los “changarines” y Pymes. Los que le hicieron caso al Ministro, (porque alguno habrá) bien pudieron usar el saludo de los antiguos gladiadores: ¡ Ave Ministro (Cesar), murituri salutatis!. Y se murieron nomás...por creer en el político.
5. EL CIRCULO INSOSTENIBLE. La pre/determinación del Ministro (y de quienes lo apoyaban) de evitar de esa forma un “default” de la deuda pública (interna y/o externa) era económica y socialmente insostenible a poco que se considere moral y éticamente inaceptable que, por ejemplo, sobre el hambre y la exasperación de los inocentes vulnerables se apoye la satisfacción de un sistema financiero insensibilizado, de políticos corruptos y de fondos de inversión que el propío Ministro llamó “buitres”, de amplia operabilidad entre nosotros, precisamente por no haber encontrado las debidas cortapisas políticas aún en el caso de que se hubiera querido imponerlas.
6. EL GOBIERNO Y EL F.M.I. Actuando de consuno impusieron esfuerzos no concebibles para la categoría o “ranking” de nuestro país. La exclusión creciente, muchas veces denunciada, no se encontró con una política pública sinó con otra de comité (pués es lo que hay) y, así, entre la gente que manda y el FMI formaron un sistema cuyos efectos no podían ignorar: desocupación y agresión a los más vulnerables del sistema (jubilados, niños, mujeres solas, desocupados, enfermos, etc.).
7. EN EL PECADO, A VECES, ESTÁ LA PENITENCIA. Si señor, luego que la Corte de USA impidió abrir las urnas de La Florida dejaron de mandar los “progre” y se asentó la centro/derecha. Para ser consistentes con sus ideas le bajaron el pulgar a la Argentina y ello produjo una reacción cuya falta me llamaba la atención: el Pueblo ganó la calle e impuso un cambio de paradigma que, a poco de no ser seguido, culminará y pronto con la defenestración concreta de los integrantes mayoritarios de la “clase” política. Cuando las barbas de tu vecino veas afeitar, pon las tuyas a remojar.... espero que lo capten, como quién dice...para adoptar una actitud servicial. Aunque sea una vez ¿no?.
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