ñ  a indice


 


Hacia la Formación de Competencias Sociales para la Participación Ciudadana
 
 
 
 
 
 


 
 
 
 
 
 

Experiencias con Jóvenes en el distrito de Florencio Varela

(Provincia de Buenos Aires – Argentina)
 
 
 
 
 
 

Juliana E. Raffaghelli

Ponencia presentada en el Congreso

DEVELOPMENTS IN PUBLIC PARTICIPATION AND INNOVATIONS 

IN COMMUNITY GOVERNANCE”
 
 
 

Barcelona, 7-9 June 2001


 
 






1. Introducción
 

 
 

Largamente se ha tratado y se sigue tratando el tema de la pobreza en América Latina, como fenómeno a resolver para lograr verdaderamente el acceso al desarrollo. Sin embargo, mas preocupante que la pobreza, englobado en ésta y a la vez productor de la misma, es el fenómeno de la desigualdad.1

América Latina lleva tristemente el rótulo del continente con mayor desigualdad del mundo. Y ha sido, así mismo, capaz de reproducir y acrecentar esta desigualdad en el transcurso de los últimos veinte años2. En este sentido, desde las ciencias sociales, políticas y económicas , la pregunta permanente es: ¿Cómo puede América Latina revertir la pobreza? ¿Cuáles serán los modelos económicos que la orienten a formar parte real del mundo globalizado? ¿Cuáles serán las estructuras de gobierno que los países iberoamericanos requieren para sostener los principios del desarrollo humano y económico? El fantasma de la desigualdad amenaza permanentemente las respuestas para estas preguntas. 

Estos procesos de inequidad crean en las sociedades latinoamericanas profundas dificultades estructurales , atentando contra el crecimiento económico sustentable, y obstruyendo el desarrollo social. Se generan así mismo, tensiones sociales que desestabilizan la gobernabilidad. La población de la región percibe la inequidad y no la acepta.3

En los últimos años, a partir de los informes del Consenso de Washington y especialmente la Cumbre Social Mundial de Copenhague, se ha comenzado a perfilar un nuevo modelo de desarrollo, el de desarrollo compartido, basado en la participación de los integrantes de la sociedad, como modo principal de movilización del capital social y humano. Sobre estos últimos conceptos, debemos decir que se unen al debate como contraparte del capital económico, siendo que este no alcanza por sí mismo para explicar la riqueza y calidad de vida de las naciones. Así, varios autores4 han hablado de los beneficios de la estimulación de la educación, como modo de desarrollar el capital humano; y de los efectos positivos de los valores compartidos, normas sociales y culturales, capacidad de asociacionismo, como capital social que impulsa la construcción de redes eficaces y un clima de confianza, siendo entonces los grupos humanos mucho más inteligentes al utilizar sus recursos materiales, ambientales, económicos, optimizando su rendimiento varias veces.

¿Por qué tomar, frente al cuestionamiento de la desigualdad, el tema de la participación, y especialmente la participación en los jóvenes?

A través de las diversas experiencias de gobierno, en los nuevos escenarios que implican un constante desafío competitivo, se ha ido teorizando y se ha logrado establecer fuertemente la participación ciudadana como una herramienta única para lograr el éxito en el desarrollo local, pensado desde una visión global. Así las ciudades más que nunca forman parte del mundo si existen en ellas gobiernos capaces de dar apertura con trasparencia y responsabilidad, a los ciudadanos, quienes tienen la verdadera autonomía y compromiso de indicar hacia dónde desean orientar su desarrollo. Es decir, crear su propio futuro. Pero ¿qué es participar? ¿cómo se participa? ¿Quiénes participan?. Participación, es una palabra absolutamente cargada de sentidos, que no todos los gobiernos y sus comunidades utilizan y aplican de la misma manera. Consideramos que existe una brecha entre los modelos de participación más organizados y sostenidos de los países desarrollados, con democracias sólidas constituidas, y los modelos de participación en muchos casos esporádicos, focalizados en la resolución de necesidades básicas, de baja institucionalización de muchos países latinoamericanos. No obstante lo cuál no es nuestra intención desestimar los ricos movimientos de participación dados por ejemplo en Porto Alegre, Brasil –experiencias de presupuesto participativo- en Villa El Salvador, Perú –asentamiento urbano planificado por sus pobladores-, en Venezuela –ferias de consumo familiar -, en Montevideo, Uruguay –descentralización de la gestión municipal-; por el contrario, tenemos mucho que aprender de estos casos en que los latinoamericanos, entre la lucha frente a la pobreza, logran la organización. Existe en todas estas experiencias una impronta singular que se repite: fuertes acervos culturales que permitieron la circulación de capital social. En otras palabras, la cultura original y/o la diversidad pudo ser respetada para luego ponerse en marcha a través del diálogo, la participación y la asociación de actores en pos de un objetivo común.

Los autores de este trabajo hemos considerado que existe un fuerte vínculo entre PARTICIPAR, con toda la polisemia que esta palabra encierra y que intentaremos esclarecer, como clave para comenzar a sentar las bases de un verdadero cambio a la problemática de la exclusión (de los países latinoamericanos del mundo globalizado en general, y de los sectores crecientes de pobres y empobrecidos en las sociedades latinoameticanas). Pero también hemos considerado que LA PARTICIPACIÓN es crucial para los JÓVENES, porque son quienes hoy, de manera más patente sufren la problemática de la exclusión del mundo del trabajo y de la ciudadanía, y son quienes mañana, deberían crear y re-crear las sociedades latinoamericanas. De modo que éste será el foco de nuestro trabajo.

Nuestro punto de partida se halla en la visión hoy de la problemática de la inequidad y su relación con la capacidad de participación, y de cómo se da el aprendizaje de esta capacidad en los marcos deficitarios de “socialización” que la realidad actual permite. Probablemente víctima de los avatares de la economía mundial, pero a su vez culpable de la reproducción inédita de estructuras sociales que han generado la concentración de la riqueza en los sectores más ricos y la pauperización extrema de los más pobres, en América Latina subyace hoy la pregunta latente de si esta desigualdad, es la productora de la "apatía " y la falta de participación organizada y sistemática de la ciudadanía, o es el producto de la ausencia de oportunidades institucionalizadas de participación. Quizás este sea el más firme cuestionamiento a las estructuras partidarias con su baja productividad política actual asociada fuertemente a la incapacidad de gestión de los estados para gerenciar la apertura de sus estructuras y promover la participación, la trasparencia y la ética pública. Pero también es el señalamiento de una larga trayectoria histórica donde las competencias sociales para participar fueron anuladas sistemáticamente, a través de gobiernos dictatoriales, y democracias endebles, cruzadas desde su base por la corrupción y el clientelismo.

¿Donde se coloca el peso actual de las amplias dificultades para participar en la toma de decisiones que hacen a la vida cotidiana, el desarrollo de las ciudades y los grupos humanos que en ella viven? Es todo un entramado complejo, donde debemos observar primero las características de gobierno y estructuras partidarias -dentro de las cuáles hallaríamos los mecanismos de participación más tradicionales, como el votar y ser votado-, para luego mirar cómo se conducen los ciudadanos, y cuán capaces son de demandar el cambio, de insertarse para exigir la toma de decisiones, de tomar decisiones sobre las políticas que afectan sus vidas como su entornos. Por supuesto: en la medida que los gobiernos no sean capaces de gestionar estos espacios de participación, los ciudadanos no hallarán vías que le faciliten su acceso. Pero también en la medida de que los ciudadanos no sean capaces de exigir espacios de participación, de colocar este tema en la agenda, no se logrará dicho objetivo.

Para ello, debe generarse la necesidad en todos los actores sociales intervinientes de que el gobierno es un espacio propio, común, que posee reglas de juego que deben ser respetadas con ética y profesionalismo para generar eficiencia y eficacia en las respuestas.

Una primer hipótesis que sustenta nuestro recorrido es que la desigualdad es reproductora de gobiernos con una alta endeblez institucional, y de instituciones de socialización –familia y escuela- en déficit; lo que impacta en la capacidad de generación de mecanismos para la participación y circulación de capital social. Por lo tanto, la desigualdad es reproductora de bajas competencias para la participación ciudadana. Sin embargo, nuestra principal hipótesis de trabajo es que existen intersticios en los que la sociedad civil puede concientizarse, organizarse y aprender a participar. Ellos dependen en gran medida de liderazgos y oportunidades dadas en un determinado momento: pero a partir de ello se pueden generar movimientos ascendentes y de gran potencial para desarrollar y hacer circular el capital social.

Si nos preguntamos cómo aparece la pobreza y la desigualdad, en el imaginario popular las clases más excluidas, e inclusive frecuentemente la población general (argentina en particular y latinoamericana en general) aparecen representaciones sociales de la necesidad, el deterioro en la calidad de vida, la inoperancia de los gobiernos para dar respuesta, la corrupción de las estructuras de gobierno y partidarias. Pero se han esfumado, “como por arte de magia”, representaciones acerca de la responsabilidad, que trae inmediatamente la acción participativa. La culpabilización del otro (gobierno, políticos, empleados públicos, empresas monopólicas, ciudadanos violentos o que no respetan las normas mínimas de vida) y la pérdida de visión de la responsabilidad es frecuente . Lo que nos lleva a la observación de ciudadanos altamente individualizados, encerrados en el miedo y la necesidad, víctimas más que protagonistas, que reproducen en los momentos clave las conductas reprochadas (cuando de estar afuera se pasa a pertenecer al partido o al gobierno), casi como una inercia que precipita al círculo vicioso.

2. Importancia de la Participación para revertir la desigualdad
 

 
 

Definiremos operativamente Participación, concepto y acción que es vector del presente trabajo: 

“En un sentido Amplio, la Participación es: toda acción colectiva de individuos orientada a la satisfacción de determinados objetivos; la consecución de tales objetivos supone la existencia de una identidad colectiva anclada en la presencia de valores, intereses y motivaciones compartidas que dan sustento a la existencia de un nosotros

Así, devienen acciones participativas todas aquellas que convocan a un grupo humano y lo mantienen reunido, porque existe una motivación común. Sin embargo, deberíamos precisar de qué tipo de participación estaríamos hablando al tratar, en un sentido más restringido de la participación ciudadana.

“En un sentido acotado, la Participación Ciudadana es: una actuación colectiva en pos de lograr la mejora de acceso a bienes y servicios, la integración a procesos en curso en la sociedad o comunidad, para el mejoramiento de las oportunidades de concreción de un proyecto de vida, y finalmente, para construir deliberadamente el futuro de una comunidad, en la cual se inserta el futuro personal: es decir, todas acciones destinadas a fortalecer la autoestima y generar el protagonismo”

La fórmula parece sencilla: hablamos de participación como la herramienta principal para que las personas se sientan valoradas a la vez que responsables de su destino, con una conciencia de inserción grupal, comunitaria, local, regional o nacional, que genera acciones comunes dirigidas al desarrollo de ese grupo, comunidad, ciudad, región y/o país. 

Entonces al hablar de participación estamos hablando de que existen ciertas habilidades y capacidades en las personas que participan, que son puestas en marcha al organizarse procesos participativos. En este trabajo, hemos tomado principalmente la noción de competencias, que proviene “importada” del mundo del trabajo, en relación a la noción de competencia laboral. Tomando en cuenta las experiencias educativas de CINTERFOR-OIT, para el desarrollo de la empleabilidad y la ciudadanía, hemos hallado que:

-La noción de competencia laboral nos refiere a capacidades y habilidades subyacentes del trabajador, que pueden ser puestas en marcha en diversos contextos, para promover la eficacia laboral, así como la innovación.

-Sobre esta base, podrían definirse competencias sociales (Philippe Zariffian, 1998) como un saber-ser ciudadano, poseyendo las capacidades desarrolladas en tres campos principales: ser autónomo, ser responsable al tomar decisiones, poseer capacidad de comunicación social.

Así mismo, nos ha parecido interesante la noción de competencias para ser “Actor Social”, es decir, el sujeto o núcleo de la participación (Serna, 1998, pp 42-57): capacidad de lograr objetivos personales, capacidad de comunicar, y conciencia de ciudadanía. 

Como podemos observar, existe coincidencia al respecto de los principales “ingredientes” requeridos para la construcción de una ciudadanía. Y ellos se refieren fuertemente a la capacidad de ser protagonista activo de los cambios, es decir, a la posibilidad de participar. 

Así mismo, hay que destacar que existe un fuerte componente psicológico en la construcción de competencia social (hablamos de autonomía, capacidad de toma de decisiones, habilidades para la interacción comunicativa), que justamente se dan a través de los procesos de socialización más que a través de las capacidades innatas de un individuo. ¿Qué significa ello? Que existirá un período de aprendizaje para la adquisición de las competencias sociales, que permiten la participación. Proceso que será conducido en el medio social, a través de las instituciones como la familia, la escuela, las organizaciones de la comunidad y el gobierno. Como conclusión que se desprende de este hecho, la falla sistemática en dicho proceso de socialización conlleva a la no adquisición de las competencias sociales necesarias para volver a construir instituciones: un círculo que debe ser quebrado en algún punto. 

A través de nuestras experiencias de trabajo, estimamos que este círculo puede ser interrumpido a través de la asociación para la experimentación constante sobre “procesos sistemáticos de participación” en distintos ambientes de “laboratorio” o talleres de capacitación y sensibilización sostenidos en el tiempo. Haremos énfasis, así mismo, en el trabajo con los jóvenes como población más vulnerable a la exclusión.

Las limitaciones obvias para los mismos es la debilidad institucional de los grupos humanos organizados, por un lado, y la fuerte confrontación con la frustración al enfrentar a organismos gubernamentales en primer lugar, empresas y organizaciones de la comunidad en segundo lugar, para la consecución de objetivos de acción, y en contextos de alta pobreza. Ello es aplicable más que nada para los jóvenes, que al hallar que sus primeras experiencias de participación para colocar en la agenda de estos organismos la generación de espacios que tiendan a la resolución de sus necesidades como grupo humano, son frustradas rápidamente por no hallar interlocutores válidos , requieren de un apoyo mucho mayor en los mejores casos, e inician el descrédito y la apatía, en los peores casos. Estos últimos, lamentablemente son numerosos. 

3. Dificultades halladas en el camino hacia la Participación
 

 
 

a) Trayectoria Histórica en América Latina (el caso de Argentina)

Recortaremos como país “testigo” el caso de Argentina, el cuál resulta casi paradigmático, inclusive por sus excesos en el tema de la aplicación de las distintas “recetas políticas”: valgan los ejemplos de la violencia mayor con que se implementaron las políticas de “reorganización del Estado nacional” de la dictadura, así como la “modernización neoliberal económica” mediante la cual se abrió el mercado abruptamente destruyendo las industria local durante la dictadura y los posteriores gobiernos democráticos (décadas del 70-80-90), y actualmente, el cumplimiento de las normas de ajuste presupuestario del Estado, que conlleva un grave impacto social. 

Nos referiremos específicamente a los períodos de dictaduras de los años 60-70 y a la “década perdida” de los ´80, como momentos históricos en los cuáles se consolidaron acciones de gobierno que destruyeron sistemáticamente toda forma de agrupación civil

Durante el proceso de Reorganización Nacional se operó desde dos flancos5:
 

 
 

(Dictadura Militar 1976-1983): se realizó una desmovilización sistemática política de los sectores activos de la etapa anterior, la destrucción de los recursos organizacionales que habían sustentado dicha activación, y la supresión de la ciudadanía y de la democracia política. Estas acciones se dieron a través de un terrorismo de Estado, que se basó fundamentalmente en acciones clandestinas, y una supresión de reglas de juego que “literalmente” inmovilizaron en el miedo a la mayoría de los movimientos ciudadanos, especialmente los más institucionalizados, como el sindicalismo y/o los partidos políticos. Los jóvenes fueron tocados especialmente por esta política de terror: un 70% de los desaparecidos que sufrieron las violaciones de los derechos humanos más aberrantes, eran jóvenes de entre 18 y 30 años. 

Las políticas de juventud que incitaban a la agrupación de los jóvenes, poco tenían que ver con una creación de espacios genuinos para promover la participación y cuestionamiento institucional -acción que justamente permite la recreación de nuevas estructuras-, sino más bien se orientó a los jóvenes a “hacer una vida sana” a través de las “actividades deportivas”. La panacea se dio durante el Mundial del ´78, cuando, una mitad del pueblo distraído con el jolgorio del festejo deportivo, estuvo ciega a la otra mitad que sufría la pérdida de sus seres queridos, el secuestro, la tortura, el exilio. De modo que esta segunda línea, estuvo especialmente dirigida a “vaciar” de contenido las Instituciones (Escuela, Organizaciones Comunitarias, Políticas, Sindicatos) para implantar una lógica de autoritarismo, desconfianza hacia el otro6, incapacidad de reacción primero por el miedo y luego por el olvido. 
 

 
 

Durante la década de los 80, el regreso del gobierno democrático instaló fuertemente en la sociedad el reclamos del juicio y castigo a las Juntas Militares; no obstante ello, poco a poco fue imponiéndose en el nuevo gobierno democrático la necesidad de integrar a las FFAA al juego, lo cuál se hizo a través de una progresiva estrategia de “despenalización” de los mando inferiores, quedando culpabilizados únicamente los mandos jerárquicos. La sensación en aquel momento para parte de la sociedad civil fue de una total impotencia, un sentir de “todo vale”. No obstante lo cual en su generalidad, y ya arribando a los años 90, la agenda de gobierno comenzaba a cargarse de nuevas problemáticas más “inminentes”, que el “volver una y otra vez sobre el pasado”: fundamentalmente, la problemática económica mundial, donde Argentina debía despertar y amoldarse rápidamente a las nuevas reglas de juego de la competitividad impuesta por la era global. 

Así, el daño producido por la política sistemática de anulación de los espacios y las capacidades ciudadanas para la participación -dados durante el régimen autoritario- no fue nunca revisado del todo, ni se proveyeron verdaderas estrategias para removerlo. El olvido, frente a las nuevas preocupaciones (la reactivación económica, los fuertes cambios en el mundo del trabajo), instaló componentes de autoritarismo casi de manera irremisible en las Instituciones y las conductas ciudadanas. 

Nuestra hipótesis es que este “olvido” impactó con mayor fuerza en los más jóvenes: incapaces de remover la historia reciente a través del testimonio y la experiencia de las generaciones adultas, las secuelas instaladas institucionalmente, no fueron para ellos más que “hechos”, vaciados de sentido. Así, la falta de espacios para el compromiso y la promoción de la participación en la escuela7 o la incapacidad de diálogo entre las organizaciones de la sociedad civil y con el gobierno local, reproducen una y otra vez en los jóvenes la sensación de que no hay otra vía para la socialización que acatar estas reglas de juego, y sumarse a la apatía del descrédito de las Instituciones sociales que regulan su vida “sin meterse en eso, que es cosa de otros”.
 

 
 

b) Desvalorización de la imagen política-sindical y surgimiento de los nuevos movimientos sociales

Si en los países latinoamericanos –volvemos sobre el ejemplo argentino- el Estado social fomentó la movilización de la clase trabajadora como mecanismo de transmisión de preferencias y demandas, fundamentando un poder de las masas populares, el momento de las dictaduras, por un lado, y los fuertes cambios en la economía global, generó un quiebre y una baja del imaginario popular, de los sindicatos –en un mundo donde el trabajo no es para todos-, y de los partidos políticos fuertemente entramados a la lógica de agrupamiento y acción sindical 8 . El cambio decisivo en esta modalidad de movilización se va a producir al dejar de ser estos movimientos garantía del ascenso y bienestar social, dejando de tener la presión directa de las masas un efecto sobre la política económica y social9. La nueva modernización constituye lazos más débiles entre sociedad civil y Estado, favoreciendo una cultura pragmática e individualista (García Delgado, op.cit., pp 187). Se constituyen así nuevos movimientos, cuya lucha se da en el plano de lo cotidiano, y de las necesidades locales, más que los grandes proyectos nacionales de independencia. 

Por otra parte, la conducción deficiente de sindicatos y partidos políticos, donde se demostraron claras acciones de corrupción y beneficio personal de los dirigentes, asociado a la situación mundial de cambio en los lugares de estas instituciones, incrementó el descrédito de las comunidades, que dejaron de ver a estos actores como conductores de su desarrollo. Así, cundiría la organización puntual como forma de protesta y movilización no partidaria y no sindical. Se trata de acciones que parten de un conflicto específico , no pretenden tomar el poder, son monotemáticas y muestran un bajo nivel de desarrollo Institucional.

Si bien ellas son elogiadas como la nueva oportunidad para el diálogo social, como una Tercera Vía, para plantear un nueva tensión de fuerzas en el contexto social, hay que destacar que se deja ampliamente liberado al azar y al capital social que una determinada comunidad posea para gestionar sus necesidades. Lo cuál, como podemos suponer, pone en gran desventaja a los sectores pobres, cuyas instituciones son endebles y existen más que nada en razón de la obtención del sustento diario, los medicamentos, o la ayuda ante la emergencia: lo que deja claramente fuera de la agenda la posibilidad de desarrollo y valorización de la cultura local.
 

 
 
 
 
 

c)Formación Ciudadana Deficiente 

Un poco a modo de decantación de los dos puntos anteriores, es posible visualizar cómo se produce un impacto de manera contundente en la fortaleza institucional de las organizaciones intervinientes en el escenario social. A ello se debe agregar la situación mundial a la que la posmodernidad empuja como momento histórico particular.

Existen, según nuestro análisis, dos principales factores para la Formación Ciudadana deficiente: estos son a)en el marco de la pobreza, el impacto sobre formación y sustentabilidad de instituciones de la sociedad civil y gobiernos con capacidad de gestión; y b) la crisis de las instituciones de socialización –familia, y principalmente Escuela como organismo reproductor de ideología y proyecto social manejado por el Estado-

De esta manera, no obstante existir un amplio y rico campo de organizaciones de la comunidad con acciones significativas10, es posible observar la baja capacidad de subsistencia en el tiempo de las mismas –cuando culmina el proyecto que las reúne caen rápidamente, y difícilmente se organizan para nuevos emprendimientos aplicando el capital humano logrado- y una capacidad asociativa deficiente, mediada más que nada por la existencia de líderes comunitarios cuya acción es la que logra alianzas estratégicas, y sin dicha presencia se esfuman los lazos en las acciones conjuntas.

Otro importante factor de incidencia es la contención Institucional desde el gobierno local, provincial y nacional. El aporte de recursos materiales y financieros, pero también, la transferencia de capacidad técnica y de gestión resulta fundamental para lograr la continuidad y la asociatividad en y para el desarrollo de acciones participativas (esto es, donde sean los propios actores quienes definan necesidades y ejecuten proyectos). Es decir, es fundamental el rol de coordinación y monitoreo de las acciones participativas, tanto como es importante la retroalimentación de la ciudadanía acerca de los niveles de eficacia y eficiencia con que los organismos de gobierno cumplen con estas funciones.11

No obstante ello, en contextos de pobreza debe hacerse una importante observación a la capacidad de gestión institucional de los gobierno locales, que son las unidades de contacto más cercanas al ciudadano, quienes administran recursos de ayuda provincial y nacional, y así mismo, mayores responsables de la ejecución de políticas de desarrollo desde que se aplicarán a principios de la década de los ´90 las políticas sociales asociadas al modelo económico neoliberal (descentralización y focalización de políticas sociales). 

De este modo, un importante monto de atención debe ser puesto en el fortalecimiento institucional de las municipalidades, las que presentan las siguientes dificultades: en la esfera político-organizacional, existe un trabajo de rutina, estructuras jerárquicas con pesados procesos burocráticos, centralismo, verticalidad, escasa cultura de control y evaluación de procesos y resultados; desde el rol económico y social , los gobiernos locales se han mostrado tradicionalmente pasivos y subsidiarios frente a la Sociedad Civil y el Sector Productivo, colocando como función prioritaria la recaudación de impuestos. La descentralización, modalidad de gestión privilegiada dentro del marco del nuevo modelo, que requiere de la participación exitosa de todos los actores intervinientes, de la interacción y el diálogo para la construcción conjunta de criterios de planificación, ejecución, y evaluación de proyectos, se presenta así como una pesada carga que los gobiernos locales no logran manejar exitosamente. Las experiencias de trabajo participativo se dan así en el marco estricto de la supervivencia. Es decir, de manera inducida por las recetas de los organismos financiadores de proyectos, que establecen condiciones de asociatividad para prestar o donar fondos y cooperación12; en la emergencia cuando no se observa otra salida a la crisis que asociarse y discutir estrategias13.
 

 
 

Si tomamos el segundo punto, que tiene que ver como hemos dicho con el rol de la familia e Instituciones educativas para producir una efectiva “socialización”, encontramos que ambas operan con un amplio “déficit”, al decir de Tedesco (1996). Así, la famiila ha comenzado a fallar en su rol estructurante –que se da en las experiencias tempranas – de valores que hacen a la identidad y autoestima de los sujetos. En las familia pobres latinoamericanas, sea porque ambos progenitores deben trabajar varias horas para lograr un sustento básico, sea porqwue un niño verá cambiar de pareja varias veces a sus padres, o porque crecerá en una familia monoparental –generalmente a cargo de la madre-, no exite un marco de seguridad y estabilidad que brinde apoyo a los niños que se hallan en pleno proceso de aprendizaje de sus roles en la sociedad.

En cuanto a la Escuela, existe una crisis visible de legitimidad y efectividad con que cumple su rol. En el momento en que la escuela fue diseñada como dispositivo social, básicamente un agente del Estado, en tanto que institución representante de la voluntad e intereses de un proyecto de Nación democrática, fue realmente un instrumento eficaz. Sin embargo hoy la Escuela se convierte en una Institución fuertemente cuestionada, si bien se vislumbra su importancia, ésta deja de ser importante para transmitir normas y valores, y los planes de estudio reflejan un claro deterioro, obsolescencia, incapacidad ed lograr el ascenso social de los excluidos. Por el contrario, existe una educación de baja calidad y de élite, y la primera normalmente queda para los “excluidos”. Este déficit de socialización se plasma como un espacio vacío que ha sido fuertemente cubierto por los medios masivos de comunicación, los cuáles son portadores de sentidos muchas veces bien diferentes de los valores culturales previos de aquellos que los consumen, los cuáles sienten una disociación lógica entre lo mostrado y su realidad, muchas veces con una amplia incapacidad de relacionar y entender estas diferencias (un doloroso ejemplo es el del consumo masivo y el ascenso social fácil deseado, lejano para los jóvenes pobres, quienes no encuentran otra vía para consumir que la de la delincuencia).

Es visible que una crisis de identidad y ausencia de sentido se ha tornado un drama universal. Que las Instituciones originalmente “portadoras” de los valores útiles para el ejercicio de la ciudadanía fallan. Por ello, más necesario es aún plantear un camino a seguir desde la experimentación de nuevos modelos de socialización y re-socialización, recuperadores y generadores de capital social a través de una interacción constante que permita abordar la complejidad e incertidumbre propias de la posmodernidad, en tanto que respeta la heterogeneidad cultura que cada individuo lleva consigo al ingresar en las instituciones sociales14

Es evidente que la sensibilización sobre la importancia de instaurar procesos participativos y generar la asociatividad para la toma de decisiones de gestión de políticas sociales y económicas, se presenta como un desafío en los contextos de pobreza, más que en ningún otro caso.
 

 
 

4. Propuesta de Trabajo: La Participación en el “Laboratorio de Experiencias”
 

 
 

Hemos partido de la base de que “la ciudadanía hace referencia a los derechos y responsabilidades de las personas en una sociedad con relación al Estado y a sus comunidades de referencia. Ciudadanos son, entonces, las personas que como sujetos racionales, informados y activos se encuentran en plena posesión de sus derechos y tienen, correspondientemente, plenas responsabilidades acerca de sus deberes. Por lo tanto, ejercer la ciudadanía implica atribuciones y responsabilidades y supone un aprendizaje que se da en marcos institucionales

Una sociedad democrática es aquella que reconocer los mismos derechos, responsabilidades y oportunidades a las personas. Una sociedad democrática promueve el desarrollo de las capacidades de las personas, el despliegue de sus potencialidades, el ejercicio de sus derechos y el cumplimiento de sus responsabilidades. En una sociedad democrática se respeta la libertad de las personas para decidir sobre el curso de su propia vida y se reconoce su derecho de incidir sobre las decisiones, la evolución política, económica, social y cultural de sus países15. Es responsabilidad de las instituciones y del Estado fomentar prácticas concretas de responsabilidad colectiva ciudadana y garantizar la existencia de mecanismos de expresión de las demandas de los ciudadanos.

Ahora bien: los contextos de alta pobreza y exclusión violan las más elementales de estas reglas, por lo que cabe preguntarse ¿son democráticas las democracias latinoamericanas? Sea por acción -cuando deliberadamente se “cierran los circuitos de gobierno” y se manejan los fondos públicos, con arbitrio y reserva, con desconfianza de las acciones y valores de los funcionarios; sea por omisión, cuando las personas que viven en la extrema pobreza no logran comprender ni acceder a concretar sus demandas organizadamente, por ausencia de recursos educativos e información de cómo lograrlo, entonces estamos hablando de un ejercicio imperfecto de la democracia.

Como los derechos de las personas están en una permanente construcción y cambio, contemplando como punto fundamental de partida el derecho a tener derechos, esto implica fuertemente el reconocimiento de la participación de las personas y movimientos sociales en la ampliación y evolución de los derechos, en la decisión sobre cuáles son los problemas que requieren de la acción de la sociedad y la forma en que deben ser abordados, así como sobre el contenido de las normas y leyes que la sociedad se impone a sí misma.

Pero vayamos lentamente. ¿Podemos en contextos de extrema pobreza hablar de la democracia electrónica, cuando existe el analfabetismo “informático”?¿Podemos hablar de control ciudadano, cuando los mismos gobiernos locales no logran aplicar las herramientas de gestión fundamentales como el presupuesto por programas, o cuando la estructura política cruza de manera confusa la barrera del funcionamiento institucional produciendo clientelismos que hacen inviables la existencia de sistemas racionales?.

En este sentido, los países en vías de desarrollo, debemos retomar por el inicio, y abocarnos a solidificar las bases del capital humano para lograr la verdadera ciudadanía: ciudadanía que se expresa a través de la participación progresivamente más organizada, como es la capacidad asociativa y el planteamiento claro de la demanda de un grupo social.

A través de nuestro recorrido teórico hemos intentado establecer la importancia de la práctica y formación de conductas, valores, formas de sentir que lleven a la capacidad final, altamente compleja de “Participar”. Así mismo, hemos dado una definición principal de lo que es participar, pero en el contexto de la experiencia, definiremos operacionalmente la participación como base de la ciudadanía: la capacidad de interactuar y tomar decisiones con el gobierno e instituciones, tendiendo a la asociatividad para establecer demandas de grupo.

Así, nuestro principal foco estuvo dado en realizar experiencias que posean una continuidad en el tiempo, y que establezcan procesos de formación y desarrollo de las competencias para la ciudadanía. Siguiendo a A. Touraine (1987), se trata de recuperar el protagonismo de los actores, lo que no significa dejar de reconocer el papel privilegiado de los grupos dirigentes en la organización de la reproducción económica y cultural de la sociedad. Sin embargo, estamos sugiriendo que todas las políticas (sociales, económicas, educativas, culturales) son un espacio abierto de cuestionamiento y re-planteamiento de la sociedad civil. Así, la articulación de intereses resulta fundamental para el desarrollo. Y es un proceso que debe ejercitarse de continuo.
 

 
 
 
 
 

5. Experiencias de Trabajo: Relato de prácticas posibles




CONTEXTO DE LAS EXPERIENCIAS DE TRABAJO

 

 
 

Se trata de dos experiencias aisladas, las cuáles hallan como punto de conexión la gran inclinación de la gestión presente (Intendente Julio C. Pereyra) por las temáticas de Juventud y Desarrollo Humano16. De manera algo dispersa, pero brindando recursos e interés político, la presente gestión impulsó las acciones en materia de formación de los jóvenes. 
 

 
 

Prueba de ello es la fundación de una ONG con fuerte apoyo financiero municipal dedicada específicamente a los niños y jóvenes (Consejo de Defensores de la Niñez Varelense y Consejo Comunal de la Juventud), la creación dentro de la estructura Municipal de un área -antes inexistente- dedicada a la Familia -y dentro de ella hallamos especialmente áreas dedicadas a la niñez y juventud- y un estrecho contacto y diálogo con UNICEF a partir de 1996-97. Partiendo de esta base, se dedicaron recursos financieros y humanos a la coordinación de acciones entre el gobierno local y diversas organizaciones de la sociedad civil así como empresas, para: capacitación Laboral, Orientación Vocacional y Ocupacional, vinculación al mercado de trabajo; recreación y desarrollo cultural; sensibilización sobre la problemática de las adicciones, contención de jóvenes con patologías psico-sociales; y en última instancia, sensibilización sobre la problemática del joven, y formación ciudadana. Para la consecución de estos proyectos y programas, se contó con fuentes diversas de financiación: municipal (mayormente, personal técnico de capacitación, tutoría y asistencia, e incentivos de estudio); provincial (becas para continuidad de estudio, materiales para la puesta en marcha de proyectos específicos, incentivos y premios para la competencia deportiva y cultural); nacional (recursos humanos para capacitación, compra de materiales para la puesta en marcha de talleres); ONGs y Organizaciones Comunitarias (Espacios para la puesta en marcha de proyectos y recursos humanos de seguimientos de acciones, así como administración de proyectos descentralizados)
 

 
 

Hemos elegido estas experiencias, por resultar innovadoras en la modalidad de plantear la problemática del joven, centrándose no sólo en la construcción de competencias laborales o artísticas, sino siendo, por primera vez, conscientes de la importancia de tomar la formación ciudadana en los jóvenes. En este sentido, se articuló y aprovechó la fortaleza que las redes de trabajo local logradas a través de la ejecución de distintos proyectos, podría aportar en la comunicación e investigación de la temática.

Se conformó un equipo de investigación (abocado a la sistematización y difusión de experiencias locales), en un inicio convocado a través de un programa nacional en ejecución donde existiría una ONG coordinadora (Instituto de Formación y Trabajo AG) y diversas organizaciones de la sociedad civil así como el municipio, en calidad de Organizaciones ejecutoras17. A las que se sumaron instituciones educativas regionales, en contacto con distintas áreas municipales, pero especialmente la Subsecretaría de Personal -con la cuál entrarían en diálogo para la inserción de los estudiantes en programas de desarrollo de RRHH en la Municipalidad-.

De este modo, especialmente la ONG mencionada, las Instituciones Educativas y el Municipio establecieron un diálogo fluido de intercambio de trabajos que dio como resultado la presente selección de experiencias. El objetivo fue reunir aquellas que, desde dentro de la organización municipal, tanto como desde la comunidad, lograran trabajar la temática de la ciudadanía. 
 

 
 

El Escenario: Distrito de Florencio Varela y su problemática de la Juventud18
 

 
 

El Distrito de Florencio Varela se halla en un cordón urbano que circunda como “anillos concéntricos” a la Capital Federal de la República Argentina. Dicho aglomerado es llamado el “Conurbano Bonaerense” o Gran Buenos Aires (GBA), y concentra el 24,4% de la población del país, casi la tercera parte (unos 14 millones de habitantes). El impresionante crecimiento de este sector urbano se ha asentado en una política deficiente de descentralización de los recursos para la industrialización y el transporte, con lo que varias corrientes migratorias (de extranjeros europeos a principios de siglo XX, y de pobladores del interior del país y de países limítrofes a mitad del siglo), que llegaron al lugar en busca de oportunidades laborales. Desde la década del 70, se comenzó a vislumbrar la incapacidad de crear empleos productivos, dejó de atraer inmigrantes relativamente, y se profundizaron las actividades del sector informal, y los movimientos de “tomas de tierras”, que determinaron el establecimiento de sectores empobrecidos de población en los anillos más lejanos a la Capital. Hoy los que viven bajo la línea de pobreza19, representan el 35% de la población. El desempleo trepó fuertemente desde 1993, ubicándose actualmente en el 15% para el país, pero afectando más severamente a mujere (17%)s, jóvenes (19%) y mujeres jóvenes (26%).

El distrito de Florencio Varela constituye uno de los partidos de mayor extensión geográfica y poblacional de la zona Sur del Gran Buenos Aires; ubicándose en el segundo cordón urbano, es también uno de los más empobrecidos y afectados por la crisis económica argentina. De unos casi 400.000 habitantes (proyecciones desde el último Censo Nacional, en 1991, en que se detectaron 254.000 hab.), el 39% vive bajo la línea de pobreza. Existen en el distrito establecimientos industriales –en este último año según los datos de la Secretaría de Economía y Producción- se ha dado el cierre de 19 establecimientos-, en su gran mayoría Pymes de constitución endeble, que dan ocupación al 40% de la población activa. El resto se distribuye entre comercios (30%), empleo público(5%) y empleo precario ocasional, en la construcción, venta callejera y empleo doméstico(25%).

Florencio Varela posee una pirámide poblacional de base ancha: esto es, una población “joven” en su gran mayoría.La tasa de escolaridad es del 96% para el nivel de educación básico (es obligatoria) , 40,4% para el nivel medio y 6,%7 para el nivel terciario, contra los valores provinciales respectivamente: 96,5%, 58,7% y 15,6%.

Una amplia dificultad para la inserción educativa es la dificultad en el acceso a los establecimientos educativos del nivel superior. El partido no cuenta con una universidad propia, sólo posee un establecimiento terciario público y dos privados, y una extensión de una universidad nacional que pertenece a un partido vecino.

Por lo tanto existen amplias dificultades para la integración de los jóvenes, tanto sea al mundo del trabajo cómo a través de el camino más largo de la educación. Las políticas sociales, de origen nacional y provincial involucran mayoritariamente a niños y mujeres, a través de planes alimentarios, y a desocupados en general –políticas laborales-. Como hemos explicado más arriba, el Municipio ha realizado algunos intentos focalizados de trabajo con los jóvenes, con acciones de interés en algunos servicios culturales, y en el intento de creación de organizaciones de jóvenes. Pero no existen espacios planificados con la concientización de la totalidad de las organizaciones barriales y el gobierno sobre la importancia de la temática, y queda aún mucho que hacer por una verdadera política educativa y laboral a nivel local.
 

 
 
 
 
 

ALGUNOS DATOS SOCIO-DEMOGRÁFICOS DE LOS GRUPOS DE JÓVENES PARTICIPANTES EN TALLERES
 

 
 
 
GRUPO I: Jóvenes aspirantes al Sistema de Pasantías Municipales 
N = 100 encuestados
Edad Promedio de los jóvenes
23,8
Educación
Necesidades Básicas Instatisfechas
7%
Primaria
0%
Situación familiar Secundaria
0%
Conviven con la Familia Parental
85%
Terciaria
72%
Independientes
12%
Universitaria
28%
Con Proyecto de Independencia 
3%
Deserción del Sistema Educativo
0%
Cantidad de Hijos
1
14%
2 a 4
3%
más de 4
0%
Ocupación Previa a la Pasantía *Del grupo que convive con sus familias: Situación del Jefe de Familia
Desocupados
47%
Desocupado
14%
Inactivos
22%
Jubilado
7%
Subocupados
31%
Subocupado
32%
Ocupados Plenos
0%
Ocupado Pleno
47%
 
 
 
 
 
 
 
 
 












GRUPO II: Jóvenes aspirantes a Talleres de Orientación Socio-Laboral y Sensibilización sobre la Problemática del Joven
N = 100 Encuestados
Edad Promedio de los jóvenes
20,2
Jóvenes de 14 a 19 años
Jóvenes de 20 a 29 años
Necesidades Básicas Instatisfechas
23%
16%
Educación
Primaria
7%
13%
Secundaria
46%
39%
Terciaria
0%
10%
Universitaria
0%
0%
Deserción del Sistema Educativo
47%
38%
Ocupación Previa a los Talleres
Desocupados
35%
42%
Inactivos
40%
20%
Subocupados
25%
36%
Ocupados Plenos
0%
2%
Situación familiar
 
Conviven con la Familia Parental
100%
76%
Independientes
0%
19%
Con Proyecto de Independencia 
0%
5%
Cantidad de Hijos 1
18%
54%
2 a 4
0%
24%
más de 4
0%
12%
*Del grupo que convive con sus familias: Situación del Jefe de Familia
Desocupado
33%
31%
Jubilado
4%
8%
Subocupado
45%
38%
Ocupado Pleno
18%
23%

EXPERIENCIA Nº 1
 

 
 
    NOMBRE DE LA EXPERIENCIA:
Sistema de Pasantias “Formar para la Administración Pública Local”.
    ORGANISMO EJECUTOR:
Municipalidad de Florencio Varela -
    COORDINADOR:
Subsecretaría de Personal
    ORGANISMOS ASOCIADOS:
Instituto Terciario Santa Lucía; Instituto Terciario Espíritu Santo; Universidad Nacional de Quilmes ; Instituto Terciario Provincial Nº 54

 
 
 
    OBJETIVOS DE LA EXPERIENCIA:
      Sensibilizar y Formar a jóvenes estudiantes en las temáticas de administración pública, gobierno local y ciudadanía; 

      Comprometer tanto a las instituciones educativas como a los distintos organismos y sectores municipales, a través del diálogo fluido, en las temáticas referidas a la ciudadanía, la interacción con el gobierno municipal, y el desarrollo local; buscando por estos medios el crecimiento de innovaciones y la optimización de procesos de trabajo al interior de la municipalidad y la generación de espacios para la participación

      Incentivar la continuidad en el sistema educativo formal, a través de la ayuda económica brindada por la Municipalidad; 

      Dinamizar los distintos sectores de trabajo a través de la participación de los jóvenes en nuevos proyectos de gestión municipal específicos al área en la que se inserta el pasante;


 

VI. MODALIDAD DE TRABAJO: 

Se tomaron en cuenta dos factores principales como vectores de la presente experiencia 
 

 
 
      la formación de competencias para la ciudadanía, como base para lograr una conciencia ciudadana y participar en la definición de necesidades, así como organizar la demanda de grupos sociales de jóvenes; y

      la relevancia de las redes de trabajo organizadas a través de la asociación de distintos organismos, para lograr el control de gestión conjunto apuntando a la eficacia en los resultados de trabajo; 


 

De esta manera se determinaron cuatro etapas de trabajo, a través de las cuáles se realizarían sucesivas mediciones de variables relacionadas con la hipótesis de trabajo tomada.

    Preparación del Contexto de Trabajo: hace referencia a la articulación de organizaciones y actores intervinientes para generar los espacios necesarios en los que se daría lugar a los “procesos participativos”

    Línea de Base: medición de las principales variables a observar durante el proceso de trabajo. 

    Medición Intermedia: valoración de las dificultades halladas durante el proceso de trabajo; medición de las principales variables en observación.

    Medición Final: Valoración final de las variables seleccionadas. Momento de comparación y obtención de resultados


 

En el CUADRO I observamos las ETAPAS, METODOLOGÍA, VARIABLES OBSERVADAS , INSTRUMENTOS DE MEDICIÓN aplicados, y los resultados principales hallados.

CUADRO I. MODALIDAD DE TRABAJO EN EL SISTEMA DE PASANTIAS

 

 
 
 

ETAPAS

METODOLOGÍA

VARIABLES OBSERVADAS INTRUMENTOS DE MEDICIÓN RESULTADOS

a.Preparación del Sistema 

(3 meses)
-Reuniones entre representantes de las distintas organizaciones constituyentes del Sistema: Instituciones educativas, 

tutor –Subsecretaría de Personal-, 

supervisores de los sectores de trabajo

-Comunicaciones entre representantes

-Capacidad de Interacción

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

-Capacidad de Acuerdo de Modelos de Trabajo

-Cantidad de reuniones efectivamente concertadas.

 
 
 

-Cantidad de Comunicaciones realizadas
 

 
 

-Acuerdos establecidos

Cuatro Convenios Marco de Pasantía: 

Instituto 3rio. Privado Sta. Lucía

Instituto 3rio. Privado Espíritu Santo

Bajo nivel de Interacción-Acuerdo por “defecto”

Universidad Nacional de Quilmes

Instituto Provincial 3rio. Nº 54

Alto Nivel de Interacción – Acuerdos en base a Objetivos y chequeo de resultados intermedios y finales

    Línea de Base
(1 mes)
Proceso de Selección de Pasantes

Talleres de Inducción al Puesto de Trabajo (Capacitación)

a)Representaciones sobre gobierno local e Instituciones de la Comunidad

b)Conocimiento de Derechos y Deberes Ciudadanos

c)Responsabilidad sobre el futuro

d)Sentimiento de Autonomía Personal

e)Capacidad de Interacción Comunicativa

f)Autoconcepto

g)Motivación frente al Proyecto
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

-Se agrega: Capacidad de Generar nuevos proyectos de trabajo al interior del sector de trabajo o en relación con la comunidad
 

 
 
 
 
 

-Se agrega: Desarrollo Personal Percibido

-Entrevista Personal Psicológica

-Encuesta
 

 
 

-Observación de Interacciones

-Nivel de Producción Grupal

-Nivel de Participación e Interacción en los encuentros
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

-Proyectos generados

-Opinión de los supervisores en el puesto de trabajo
 

 
 
 
 
 

-Percepción de Desarrollo Pesonal

Sobre 100 entrevistados/30 partic. en cursos

Variable a)

Inst. Públicas: 85% negativas

Org. Barriales: 30% negativas/

30% NS/NC

Variable b)

Bajo nivel de conocimiento/Desinterés

Variables c y d)
Locus de Control Externo: 60%
Variable e)

Com. relativa a ambientes y personas/Baja

Variable f)
Normal-Medio. Amenaza del Mundo exterior
Variable g)
Alta/ relacionada con Incentivo económico
    Medición Intermedia
(a 4 meses de iniciado)
Talleres de Reflexión sobre el Puesto de Trabajo

Evaluaciones de Desempeño

    Medición Final
(a 8 meses de iniciado)
Talleres de Reflexión sobre el Puesto de Trabajo

Evaluaciones de Desempeño

Sobre 28 participantes del Sistema

-S/ cambios significativos sobre variables a),c) d)

-Aumento paulatino positivo: variable b) y e)

-Estabilidad esperada en variable f)

-Disminución negativa: Variable g)/ interferencia de la carga de trab. en el sector

Mejor sostenimiento de los pasantes que fueron contenidos por Inst. Educativas

Presentación de dos proyectos innovadores sobre procesos de trabajo internos y un proyecto con la comunidad

Aumento positivo significativo: variables b),c),e),g),d)

Sensibilización/Capacidad de análisis: variable a) 

100% percepción de desarrollo personal

ANÁLISIS DE RESULTADOS Y CONCLUSIONES 
 

 
 

Línea de Base
 

 
 
Medición Intermedia

 
 
 

 

Medición Final
 

 
 

 

EXPERIENCIA Nº 2
 

 
 

    NOMBRE DE LA EXPERIENCIA: 

Talleres de Formación Socio-Laboral y Sensibilización sobre la Problemática del Joven22

    ORGANISMO EJECUTOR: 

Instituto de Formación y Trabajo “AG” / Municipalidad de Florencio Varela 

(a través del Programa de Atención a Grupos Vulnerables, Desarrollo Social de Nación, BID)

d.COORDINADOR:

Instituto de Formación y Trabajo “AG” – Área de Juventud

e.ORGANISMOS ASOCIADOS: 

Parroquia “Nuestra Sra. De Luján” – Sociedad de Fomento “El Nacional” – Liga de Mujeres de Villa Arias , Don Orione, Villa Esther – Consejo de Defensores de la Niñez y Juventud Varelense - 

V. OBJETIVOS DE LA EXPERIENCIA:

    Realizar la orientación vocacional y ocupacional de los jóvenes en situación de pobreza –grupos vulnerables- a través de la exploración individual actual, trayectoria de vida y oportunidades, ámbito comunitario y local de desarrollo 

    Lograr la reflexión de los jóvenes acerca de su propia situación en la realidad local y actual, visualizando la capacidad de participar grupalmente y en las instituciones barriales como una de las herramientas más potentes para vehiculizar las necesidades personales y grupales.

    Entrenar las competencias requeridas para la empleabilidad y la ciudadanía: autonomía y responsabilidad, capacidad comunicativa, reforzamiento del análisis y comprensión de situaciones, inclinación al servicio, capacidad de trabajo en equipo.

    Comprometer tanto a las instituciones comunitarias, a través del diálogo fluido, en las temáticas referidas a la ciudadanía y el lugar de los jóvenes en dichas organizaciones, buscando por estos medios la generación de espacios para la participación de los mismos.

    Crear y Dinamizar los grupos de jóvenes que se organicen dentro de los talleres, para la generación de proyectos de inserción laboral y comunitaria


 

VI. MODALIDAD DE TRABAJO: 

Se tomaron en cuenta dos factores principales como vectores de la presente experiencia 

      La formación de competencias para la empleabilidad y la ciudadanía, como base para lograr una conciencia ciudadana y participar en la definición de necesidades, así como organizar la demanda de grupos sociales de jóvenes; y

      La relevancia de las redes de trabajo organizadas a través de la asociación de distintos organismos, para lograr la inserción y el reconocimiento en los distintos ámbitos comunitarios de los proyectos generados por los jóvenes. 

De esta manera se determinaron tres etapas de trabajo, a través de las cuáles se realizarían sucesivas mediciones de variables relacionadas con la hipótesis de trabajo tomada.
        Preparación del Contexto de Trabajo: hace referencia a la articulación de organizaciones y actores intervinientes para generar los espacios necesarios en los que se daría lugar a los “procesos participativos”

        Diagnóstico de Grupos Participantes: detección de pautas psicológicas-sociales y económicas más relevantes a trabajar con los grupos participantes en los talleres. 

        Desarrollo de Talleres: estrategias de acción elaboradas por los equipos profesionales para el desarrollo de competencias para la empleabilidad y la ciudadanía ; valoración de las dificultades halladas durante el proceso de trabajo; medición de las principales variables en observación.

        Fase Final y Sustentabilidad del Trabajo: Valoración final de las variables seleccionadas. Momento de generación y puesta en marcha de proyectos de los jóvenes.


 

En el CUADRO I observamos las ETAPAS, METODOLOGÍA, VARIABLES OBSERVADAS , INSTRUMENTOS DE MEDICIÓN aplicados, y los resultados principales hallados.

CUADRO II. MODALIDAD DE TRABAJO EN TALLERES DE FORMACIÓN SOCIO-LABORAL Y SENSIBILIZACIÓN SOBRE LA PROBLEMÁTICA DEL JOVEN

ETAPAS

 
 

METODOLOGÍA

VARIABLES OBSERVADAS INTRUMENTOS DE MEDICIÓN RESULTADOS
I. Preparación 

del 

Contexto de 

Trabajo

(3 meses)

-Reuniones entre representantes de las distintas organizaciones participantes en el trabajo sobre la problemática del Joven: Instituto AG, Consejo Comunal de la Juventud, Área de Juventud Municipalidad de Fcio. Varela, Instituciones Barriales

-Comunicaciones entre representantes

-Capacidad de Interacción

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

-Capacidad de Acuerdo de Modelos de Trabajo

-Cantidad de reuniones efectivamente concertadas.

 
 
 

-Cantidad de Comunicaciones realizadas
 

 
 

-Acuerdos establecidos

Se acordaron criterios para la búsqueda y vinculación de jóvenes a los talleres, en los cuáles el principal canal de acceso serían las instituciones barriales. 

Se establecieron espacios compartidos de trabajo en el Instituto AG, en la Sociedad de Fomento “El Nacional” y en el Centro Infantil a cargo de la Liga de Mujeres de “Don Orione”.

Sin embargo, una vez iniciado el proceso de trabajo, disminuyó severamente el nivel de comunicaciones entre los organismos participantes, y el desarrollo de objetivos, monitoreo y evaluación final quedó principalmente vinculado al Instituto AG.

II. Diagnóstico 

de Grupos 

Participantes

(2 meses)

Encuesta en los Barrios Participantes
 
 

a)Nivel educativo

b)Representaciones sobre gobierno local e Instituciones de la Comunidad

c)Grado de Participación y Tipo de Participación ciudadana

d)Autoconcepto: Representaciones sobre sí mismo

e)Representaciones sobre la Juventud (como grupo).

f) Otras variables (Experiencia Laboral y Ocupación actual; ocupación y nivel educativo de los miembros de la familia, actividades culturales, hábitos y preferencias)
 

 
 
 
 
 
 

-Encuesta / Test de Autoconcepto.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Sobre 100 encuestas /10 barrios con mayor densidad poblacional de Florencio Varela (50% del total de población)

Variable a)

Ver cuadro de presentación de datos socio-demográficos, pág.13 .

Variable b)

Inst. Públicas: 2,7 (Test de Oswood)23

Org. Barriales: 3,2 / 10% NS/NC

Bajo nivel de conocimiento/Desinterés .

Variable c)

Diferencias significativas interbarriales 

Barrios tipo asentamiento planificado: 

60% “participan”/ 30% no participa / 10% participa a veces. 

Tipos de participación preferido en Clubes y Sociedades de Fomento para generar espacios barriales para los jóvenes.

Barrios más antiguos y/o con villas de emergencia:

36% “participan”/ 50% no participa / 14% participa a veces

Tipos de participación preferidos en la Parroquia Barrial en actividades de catecismo o fiestas religiosas. . 

Variable d)
Autoconcepto Normal: 55%; Alto:13%; Bajo: 32% .
Variable e)

Percepción negativa de la Juventud y sus oportunidades de futuro: 88% (Mención a problemática de las drogas, desempleo, violencia y abandono familiar) .
 

 
 

Otras variables (no se presentan datos, pero se destaca la importancia de ciertos hallazgos como: altos niveles de trabajo informal, vinculación temprana al mercado de trabajo en puestos precarios y de baja calificación –servicio doméstico, construcción, pequeños comercios-

III. Desarrollo de Talleres

(6 meses)

Talleres de Orientación Socio-Laboral:

Principales Contenidos Trabajados

-Aproximación al mundo del Trabajo

-Exploración del Mundo Individual

-Situación Actual de los Jóvenes: Exclusión y Desempleo.

-Análisis FODA personal para la inserción al trabajo

-Perfiles personales, puestos laborales posibles

-Capacidad de Emprendimiento: la posibilidad del Autoempleo.
 

 
 

Talleres de Sensibilización sobre la Problemática del Joven

Principales Contenidos trabajados

-Globalización y Juventud

-Situación de los Jóvenes en la Sociedad Latinoamericana

-Situación de los jóvenes en el País, el distrito y la comunidad barrial: autodiagnóstico comunitario

-Valores y Ciudadanía: Responsbilidad y Autonomía, Participación, Asociatividad

-Cómo formular un Proyecto Comunitario

-Evaluación de Acciones
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

a)Nivel de información sobre situación social del grupo de los jóvenes

b)Grado de compromiso y participación

c)Capacidad de Comunicación y trabajo en equipo

d)Desarrollo Grupal Percibido

e)Capacidad de generar asociaciones estratégicas

f)Desarrollo Personal percibido
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Observación de Interacciones

-Nivel de Producción Grupal

-Nivel de Participación e Interacción en los encuentros 

-Percepción Subjetiva de Desarrollo Personal
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

-Proyectos generados

-Opinión de las Instituciones Barriales sobre los grupos de jóvenes 
 
 

Sobre 60 participantes de ambos talleres, finalizaron 47

- Deserción a los talleres del 21% (bajo si se considera que los jóvenes asistían totalmente a voluntad) .

-Se observaron cambios significativos sobre los niveles de información iniciales aportados por los participantes. Temas señalados como de mayor interés: 
 

 
 

Globalización (40 elecciones); Datos sobre la situación Mundial de los jóvenes en los países desarrollados y en los países en vías de desarrollo (37 elec.); Autodiagnóstico Comunitario (34 elec.); Cómo Formular un Proyecto (32 elec.); Exploración del Mundo Individual y valores para la ciudadanía (29 elec.) . 

-Los observadores de las actividades señalaron un rico nivel de interacciones en aumento durante los talleres, especialmente en actividades de plenarios y presentaciones de los mismos jóvenes. La mayor participación se dio en el autodiagnóstico comunitario (arribando al final del proceso de trabajo de talleres) .

-Mejores interacciones en grupo y demostración de habilidades de comunicación, tomando en cuenta: respeto de tiempos de exposición del compañero, aceptación de opiniones diferentes, capacidad de formular dudas y opiniones, capacidad de negociación .

-Desarrollo Grupal Percibido: Se logró establecer dos grupos líderes en la acción barrial que mostraron un alto interés en generar acciones asociativas con las Sociedades de Fomento y Ligas de Mujeres. Estos grupos señalaron más frecuentemente sentir que la juventud “posee expectativas en el futuro y un rol de importancia en el cambio de los patrones rechazados socialmente en la actualidad” . 

-Desarrollo Personal Percibido: un 80% de los jóvenes participantes señaló que los talleres le aportaron a su crecimiento personal; un 25% señaló haber sido “contenido de sus problemáticas familiares”; casi un 70% de los jóvenes señaló que los talleres le fueron útiles para comprender lo que sucede en el mercado de trabajo, pero no lo vinculan a lograr un empleo en el corto plazo.
 
 

Proyectos Generados por los jóvenes con continuidad a tres meses: 

Dos Grupos de Jóvenes de 10/18 integrantes. 

Proyectos Generados:

a) Apertura de espacios en las Instituciones Barriales para la Participación de los Jóvenes (en barrios donde esta modalidad de participación era menos frecuente)

b)Grupos de reflexión y trabajo sobre salud reproductiva y problemática del género en los jóvenes .

Opinión de las Instituciones sobre los grupos de Jóvenes:

Se registro en las reuniones a tres meses una disminución sobre las representaciones negativas acerca de la conducta social de los jóvenes (ya que individualmente eran percibidos como positivamente)

Conjuntamente, se observó un aumento en la percepción de la importancia de la inclusión de los jóvenes en los equipos de trabajo institucional y no sólo como “clientes” de las actividades institucionales .

Las principales variables analizadas durante los talleres se mantuvieron estables con respecto a la finalización de los mismos, pero los efectos positivos fueron más estables en los jóvenes que se mantuvieron agrupados por los proyectos, e insertos institucionalmente, con alta vinculación al grupo de profesionales del Instituto AG.

IV. Fase Final y

Sustentabilidad 

del Trabajo

(a 6 meses e finalizados los talleres)

Generación de Proyectos por los Jóvenes

Evaluación a Tres Meses del Trabajo de Talleres

Reunión con Organizaciones de Juventud para analizar perspectivas de trabajo sobre los grupos y continuidad de talleres

ANÁLISIS DE RESULTADOS Y CONCLUSIONES
 

 
 
 
 
 

Preparación el Contexto de Trabajo
 

 
 
 
 
 

 

Diagnóstico de Grupos Participantes
 

 
 

 
 
 
 

Desarrollo de Talleres
 

 
 

 

Fase Final y de Sustentabilidad del Trabajo
 

 
 

 
6. Conclusiones Finales

 
 
 
 
 
 

La actualidad nos muestra de manera descarnada la multiplicación extremadamente compleja de las relaciones entre mercados y países, en direcciones contradictorias y bajo una alta dosis de incertidumbre. Así, lo que hace treinta años nos habría conducido a pensar en el desarrollo posible de las sociedades hacia la certidumbre de la estabilidad y la mejor calidad de vida, hoy parece disiparse en el mejoramiento de las condiciones y opciones de futuro para unos, y el continuo descenso y exclusión de aquellas oportunidades para otros.

Así, la idea de progreso indefinido está siendo suplantada por visiones que asignan un rol mayor a las complejidades, las contradicciones y las incertidumbres, buscandose las soluciones a partir de la integración de distintas perspectivas de análisis (Kliksberg, 1998)

Lo que jugamos aquí es el pensamiento sobre las “vías de desarrollo”, si es que estas existen de alguna manera. Jugamos así mismo a plantear una visión compleja del desarrollo, donde no sólo podemos considerar unas pocas variables, que producen certezas en su análisis, sino a un sinfín de aspectos cambiantes continuamente.

Por lo tanto, el pensamiento económico tradicional, habituado a considerar la realidad desde una perspectiva única, está hallando severas dificultades para dar respuesta a aquello que es el verdadero fin de un desarrollo: la calidad de vida humana. En este marco, varios teóricos de las ciencias sociales se preguntan si es lícito tomar sólo los indicadores de desarrollo económico como los que señalan claramente el camino “al desarrollo” de un país.

La experiencia ha marcado fuertemente para América Latina el fracaso de las hipótesis economicistas, ante la aplicación estricta de recetas neoliberales. Estas, además, se han producido sobre la base de la posibilidad de influencia y control externo que frente al endeudamiento -operado en contextos políticos específicos donde se hace totalmente cuestionable la legitimidad de las deudas contraídas por los países "en vías de desarrollo"- logran ejercer los organismos financiadores. 

Una de las primeras cuestiones abordadas es la de la inequidad. Planteada como necesaria en los modelos económicos clásicos, al señalar especialmente la posibilidad de “el efecto derrame” de la riqueza acumulada, hoy debe destacarse que luego de 20 años de aplicación de recetas económicas, los excluidos, más y más pauperizados y degradados, aún esperan dicho “efecto”. Por el contrario, aparecen fuertes efectos culturales en las clases dominantes de América Latina que parecen señalar que hay una tendencia a la acumulación y concentración cada vez mayor de la riqueza.

El resultado de estos procesos es una enorme deshumanización y una crisis de gobernabilidad donde un grupo creciente de “excluidos, supernumerarios, pobres, violentos, analfabetos, abandonados” dan su espalda a los gobiernos democráticos latinoamericanos, los cuáles, entre corrupción e ineficiencia, intentan llevar el timón de pequeñas barcazas en una gran tempestad. Pese a las buenas intenciones, la capacidad de decidir hacia donde se orienta "el desarrollo" de los países latinoamericanos, no parece ser ni de los gobiernos, ni mucho menos de la ciudadanía.

Cuál es entonces la vía para el cambio en América Latina, para buscar el desarrollo, apelando por supuesto a un sentido complejo de este término?

El planteo de este trabajo intenta apuntar a otro tipo de "capital" que puede y debe reforzarse, que son aquellos que podrían generar la apertura de un horizonte para América Latina.

En la última década, se ha comenzado a debatir acerca de la consideración del “desarrollo de capital humano y social”, como aspecto dejado de lado, y probablemente en la base de la resolución del problema de la exclusión, así como apuntando a una verdadera concepción de desarrollo donde los seres humanos sean fines en sí mismos y no "recursos" o medios del desarrollo económico.

Más aún, en ellos se explica que hay una fuerte vinculación entre desarrollo económico y capital social. 

Así, Putnam (1994), iniciador de esta corriente, ha señalado que el capital social conformado por el grado de confianza existente entre los actores sociales de una sociedad, las normas de comportamiento cívico practicadas y el nivel de asociatividad que caracteriza a una sociedad, conformarían la materia básica que, en sus trabajos, haría las diferencias de desarrollo económico entre italia del Norte e Italia del Sur.

Para otros autores(J. Coleman -1990-, K. Newton -1997-, S. Baas -1997- J. Joseph -1998-, Bullen y Onyx -1998-), el capital social se relaciona con la cohesión social, identificación con las formas de gobierno, con expresiones culturales, que hacen una sociedad algo más que una suma de individuos. Así, el capital social desempeña un rol fundamental al estimular la solidaridad y superar las fallas del mercado mediante acciones colectivas y el uso comunitario de los recursos.

Pero más aún, las redes sociales formadas, promueven la circulación de conocimientos, pautas culturales, modelos de comportamiento, que generan innovaciones, en primer lugar portadoras de mejoras en la calidad de vida, y en segundo lugar potencialmente rentables. Un ejemplo claro de ello es la aplicación de conductas éticas y profesionales en el gobierno, lo que genera que los recursos vayan a donde genuinamente deben ir, incentivando la confianza de las personas, que pueden optimizar esos mismos recursos asociándose, no sólo para consumirlos, sino para producir sobre la base de un primer aporte. 

El capital social crece cuanto más se usa (Kliksberg, 1998). Hacer uso de estos activos implica justamente construir pautas culturales y modelos de interacción entre las personas que se aprenden. La clave, tal vez, para desandar los caminos de la exclusión, es volver a incentivar, a crear, a construir, espacios donde el capital social existente circule, para plantear nuevos aprendizajes.

No se trata de que América Latina no posea capital social. El problema es que este capital social va quedando anulado, no está siendo revalorizado, puesto en juego, haciendo que funcionen las redes de apoyo social.

La participación, en el sentido más absolutamente genérico de la palabra, es la verdadera clave de la construcción del desarrollo. De alguna manera, con sus excepciones, en América Latina estamos en los albores de la historia de una cultura participativa, y en muchos casos es inaplicable pensar en criterios como por ejemplo "presupuestos participativos", "planificación participativa local", "apertura y control del gobierno". Un sentimiento de no-pertenencia, de desarraigo, de los heterogéneos grupos sociales y étnicos que conforman nuestros pueblos, se afirma numerosas veces -especialmente en los grandes conglomerados urbanos como el Gran Buenos Aires, escenario de nuestras experiencias-, acumulandose el sentimiento de no ser revalorizado, y aumentando la "cultura del cazador": cada cuál obtiene la mejor pieza posible. Los resultados conocidos son la imposibilidad de quebrar prácticas de clientelismo y corrupción que dejan un pobre lugar a los procesos genuinamente abiertos y participativos.
 

 
 

Sobre las experiencias
 

 
 

En nuestras experiencias hemos abordado fundamentalmente la hipótesis de que sociedades con bajos niveles de equidad son reproductoras de poblaciones con bajas competencias para la participación ciudadana. Al decir esto, estamos señalando que en este tipo de sociedades, el capital social existente, por efecto de su desuso, va disminuyendo progresivamente sus activos. y sus efectos potencialmente beneficiosos 

Hemos dicho también que estos procesos deben ser visualizados por todos los actores sociales, no solamente el Estado, y hemos puesto énfasis en la posibilidad de "trabajar en la construcción" de las competencias sociales que consideramos básicas para lograr la circulación y desarrollo de capital social.

Nuestro pensamiento puede resultar excesivamente "molecular", somos conscientes de ello en este trabajo, pero consideramos que es fundamental, más allá de los diagnósticos de la situación a nivel "macro", y con una profunda visión del entorno global, comenzar a trabajar la base, que son los comportamientos humanos que hacen a la contrucción del lazo social. 

Se trata de experiencias aisladas. Su objetivo es aportar al debate una herramienta, un resultado, la posibilidad de replicar y comparar. 

Por que en los contextos en los que nos toca operar, resulta de urgencia comenzar a experimentar las víás de poner en marcha las grandes discusiones y las grandes teorías: en estas poblaciones, el sufrimiento, la mala calidad de vida, la exclusión de la educación y el trabajo no esperan "derrames" de la economía o de las ideas.

Esto no significa, para los equipos de trabajo involucrados, el rechazo del trabajo en las políticas que el Estado debe poner rápidamente en marcha, y de las acciones de cooperación a nivel internacional que deberían surgir. Significa, más bien, que nuestro trabajo se guía por el concepto expresado en la simple frase: "pensar globalmente, actuar localmente". Sobre estas experiencias, deseamos básicamente señalar: herramientas eficaces, similitudes y diferencias, para luego pasar a analizar la posibilidad de pensar en "el ensayo de la participación" como una tarea educativa a largo plazo, y un campo interdisciplinario sobre el que es necesario trabajar el acuerdo, desde distintas instituciones de la sociedad civil en interlocución con las instituciones más tradicionales: Familia, Escuela, Estado.
 

 
 

HERRAMIENTAS EFICACES, A TRAVÉS DE LAS SIMILITUDES Y DIFERENCIAS EN LAS EXPERIENCIAS PRESENTADAS
 

 
 

Los equipos que condujeron las experiencias decidieron realizar la presentación de las mismas basados en el interés que ellas generaron por tener aspectos a comparar, con parámetros en común y aspectos totalmente disímiles.

Uno de los vectores que cruzaría a ambas experiencias sería la posibilidad de establecer talleres como instrumento de trabajo en el desarrollo de competencias sociales. Y a través de dichos talleres, se detectaron herramientas específicas a nuestro entender replicables para llevar a cabo la construcción de espacios que promuevan la ejercitación de la participación en los jóvenes, basados en el cambio de representaciones y actitudes.

El grado de institucionalidad en el entorno en el que se insertaron los talleres fue un vector que dio marco a las experiencias. Con ello se hace referencia a la inserción de los talleres en el marco de reglas formales de una organización claramente constituida, formando parte de la misma, como fue el caso del sistema de pasantías, o al trabajo en los “intersticios institucionales”, es decir, con una modalidad no tan integrada a procesos organizacionales, pero a través de reglas de juego que incluían las culturas organizacionales de las Instituciones participantes y la Institución ejecutora, como sería el caso de los talleres de Formación Socio-Laboral y Sensibilización sobre la Problemática del Joven. De alguna manera, la primer experiencia está declaradamente inserta al interior de una organización –La Municipalidad-, pero también jugada desde reglas establecidas por las instituciones educativas; en tanto que la segunda, aparece externa a las organizaciones participantes, pero busca como objetivo último la posibilidad de una inserción.

En referencia a esta dimensión, cabe destacar que uno de los principales factores de éxito en la configuración de procesos participativos, estuvo dada a través del nivel de acuerdo para instaurar los procesos de talleres. Es decir: generar un marco para lograr la inserción de los talleres, marco de reglas, funciones, responsabilidades, y metas, que en definitiva lograran el beneficio común. Para ello el consenso en estos aspectos, obtenido a través de un número importante de reuniones entre las distintas instituciones responsables de llevar a cabo los procesos de talleres fueron fundamentales. 

La reflexión para esta dimensión es que el marco institucional provisto puede ser flexible, pero los acuerdos entre distintos actores intervinientes para dar sustentabilidad a los resultados tanto como a los procesos participativos resulta un elemento básico. Cuando los jóvenes no encontraron un marco contenedor a partir de los acuerdos de reglas, tendió a observarse nuevamente la desmotivación y la apatía. Ello fue visible con bastante claridad en el caso la falta de colaboración de determinadas instituciones educativas al sistema de pasantías, o en las organizaciones barriales que no sostuvieron su diálogo sobre la temática que habría de abordarse con los jóvenes. De alguna manera, estos no encontraron un tejido de sostén para dar respuesta a sus “ensayos de participación”.

Dentro de los talleres, las herramientas principales para promover la participación interna, que luego se plasmó en participación en los espacios de trabajo y en proyectos (Sistema de Pasantías) y en proyectos en la comunidad (Talleres de Formación...), fueron: 

    el aporte de información y la construcción participativa de la información sobre los contextos globales, regionales y locales, así como de las organizaciones sobre las que se trabajaría –aspectos que permitieron posicionarse a los jóvenes desde un lugar de observación inteligente, para luego estimular su transformación en actores de esas realidades-; cabe reflexionar, en este caso, sobre los pobres aportes que el sector educativo formal estaría realizando. No obstante una diferencia significativa en la valoración de dicha información estaría dada para los jóvenes de menor educación, con un mayor perfil de exclusión –talleres de formación...-, que a aquellos que dentro del sistema de pasantías, provenían del nivel terciario-universitario de formación. Al parecer, a partir de allí comienzan a establecerse las diferencias en un grado significativo de información que sea pertinente para que el joven se reconozca como actor en su realidad. En este último caso, mucho más valorado fue la posibilidad de comparar la información adquirida a través de la teoría, vinculándola al campo de las experiencias dirigidas en el puesto de trabajo. Sin embargo,no sólo se trata de obtener información, sino más bien de compartirla, pensarla, evaluarla y utilizarla.

    El trabajo sobre las pautas comunicacionales, como aspecto que permitió a los jóvenes solidificar modelos de interacción para lograr negociar objetivos y construir alianzas. Estos procesos, que fueron puliéndose a lo largo de los talleres, requieren un tiempo de establecimiento para arribar a la modificación de pautas de comunicación poco adecuadas. En el caso de los jóvenes pasantes, ellos lograron discutir y consensuar, para luego presentar ante sus jerárquicos de área, aspectos que hicieron a la construcción de ideas innovadoras plasmadas en proyectos de gestión. En el caso de los jóvenes en talleres de formación, éstos así mismo lograron organizarse para plantear su espacio en la comunidad. 

    El trabajo sobre el mundo individual, buscando las debilidades y fortalezas que hacen al perfil personal de cada uno. El conocimiento individual ayudó a los jóvenes a orientarse en la búsqueda de los caminos para la autorrealización. La frustración a la que suele predisponer el recorrer caminos equivocados, o no lograr relacionar las trayectorias de vida a espacios en los que se obtengan reforzamientos por la participación en ellos, usualmente predisponen al deterioro progresivo de la participación en la sociedad y de la percepción de un sentimiento de inclusión e integridad de las personas. Así mismo, en circunstancias de una pérdida de sentido y crisis de identidad, la exploración de la identidad puede proveer elementos individuales para orientarse en el contexto social.


 

A través del análisis de estas experiencias aisladas, se descubre la importancia de que trabajos sostenidos en la construcción de competencias sociales, en la revalorización de los saberes y pautas culturales de los jóvenes, en el ejercicio guiado de la integración de grupos organizados. Sin embargo, las limitaciones más serias de estas experiencias, radican básicamente en a)la imposibilidad de generalizar resultados dado el contexto “micro” y el “aislamiento” de las mismas de una política integral dirigida; b)desprendiéndose de la razón anterior, la baja sustentabilidad posible para la mayoría de los jóvenes participantes, en un proceso que se extienda en nuevas acciones relacionadas a las primeras: aún existe un amplio componente de voluntarismo y liderazgo de aquellos que intervienen protagonizando estas experiencias, especialmente los técnicos y profesionales, y también los jóvenes; y c) se ha observado lo importante que sería contar con la posibilidad de vincular a los jóvenes al manejo de herramientas informáticas, especialmente de Internet: estas experiencias no resuelven la problemática de la brecha informática, es decir del acceso de todos por igual a las redes más complejas de información actuales. 

Para los equipos participantes en estos trabajos, es fundamental implementar este tipo de dispositivos en políticas de juventud y en el marco de la educación formal, lo que no siempre sucede. Según Tedesco (1996) “existe un consenso cada vez más extendido según el cuál la escuela no está cumpliendo satisfactoriamente la función de formar a las futuras generaciones en las capacidades que requiere el desempeño ciudadano para una sociedad que se transforma profunda y rápidamente, pero, al mismo tiempo, existe una significativa falta de consenso acerca de cuáles son o deben ser dichas capacidades y cuál el alcance de su difusión”.

Al plantear estas experiencias estamos dando cuenta del tipo de dispositivos que podrían ser potencialmente eficaces, pero consideramos que mucha más experimentación y discusión al respecto es necesaria.

Otra reflexión posible es la del interés fundamental de aceptarse las Instituciones participantes de procesos educativos y de formación de ciudadanos como no cerradas, sino más bien, abiertas, capaces de manejar la incertidumbre, sin apelar a la supresión del debate. Ya que tal es la característica de la sociedad del futuro: complejidad e incertidumbre. Sólo el ensayo y error permitirá estos alcances.

Tanto sea el ámbito comunitario más abierto, cómo los ámbitos institucionales más reglamentados, el ejercicio de la participación , de la organización, del compromiso y la confianza debe ser repetido en el largo plazo. Es decir que la escuela puede beneficiarse ampliamente de los saberes que las organizaciones de la comunidad posee; y éstas a su vez, conjuntamente con el gobierno local, deben recurrir a la Escuela para incluirla como actor fundamental en sus procesos de gestión.25

En lo que respecta a las Políticas de Juventud, encontramos en los Informes del Proyecto “Políticas de Juventud en América Latina: Evaluación y Diseño” (CINTERFOR-OIT), varios señalamientos en relación a la urgencia de comenzar a operar a nivel local y regional; de la ausencia de integralidad (complementariedad de distintas políticas educativas, de empleo, culturales y sociales entre sí); de la necesidad de mayor concertación y participación (acciones propuestas con involucramiento de los jóvenes y otros sectores sociales). Lo que conduciría a una falta de eficacia en dichas políticas, tendiéndose a que los jóvenes sean más “objetos de protección” o “consumidores” de dichas políticas que verdaderos actores de las mismas.
 

 
 

Entonces, cuando hablamos de cambios de actitudes y representaciones, normalmente estamos hablando de largos procesos, y podemos verlo en el caso de las sociedades más equitativas y participativas: generalmente en ellas existen pautas culturales que vienen siendo transmitidas de generación en generación. 

Nuevamente volvemos a señalar que existe una responsabilidad de los gobiernos en visualizar cuán importante es para América Latina invertir en políticas sociales y en la educación de sus pueblos. Pero debemos decir también que no existen recetas para el corto plazo. No existe el éxito de una gestión de gobierno a la otra: como hemos señalado, se trata de procesos que tomarán años, sólo lentamente lograrán ir circulando y creciendo los activos que forman parte de un capital social, que devuelva la confianza en los gobiernos, y que permita su apertura a las comunidades. 

Puede América Latina forzar sus reformas de Estado si los actos corruptos y el clientelismo político siguen presentes? 

Puede América Latina promover las reformas de Estado desde la participación de su ciudadanía?

Puede América Latina visualizar el desarrollo como un futuro posible, si no reforma el Estado y le atribuye sus verdaderas funciones, que son las de garante de los derechos y deberes de aquellos que quedan bajo su jurisdicción, y no sólo garante del funcionamiento de los mercados?

Consideramos que para que ello ocurra un largo camino debe ser recorrido. Y en él, las personas deben recordar, aprender, construir, la capacidad de participar: participar con reglas claras, restaurando la confianza y el compromiso, la responsabilidad y la autonomía, la comunicación eficaz y sin ruido, la valorización de sí mismos. 

En marcha, entonces.
 

 
 

7. Bibliografía
 

 
 
 
    Bango, Julio
Participación Juvenil e Institucionalidad pública de juventud: al rescate de la diversidad. Revista Iberoamericana de Juventud Nº 1, Madrid 1996. Ed. Organización Iberoamericana de Juventud.
    Berger, P y Luckman, Th.
La construcción social de la realidad. Ed. Amorrortu. Buenos Aires, 1968
    Berger, P y Luckman, Th.
Modernidad, pluralismo y crisis de sentido. La orientación del hombre moderno. Ed. Piados. Buenos Aires, 1997.
    BID
INFORME FINAL: Opiniones de la Sociedad Civil en Relación con el Perfil de la Estrategia del BID sobre Desarrollo de Gobiernos Locales. Washington, 1994.
    Calderón, Fernando
Subjetividad y Modernización en las sociedades contemporáneas: del Clientelismo burocrático a la cultura democrática. Serie documentos del CLAD, V Congreso, Octubre de 2000, Rep. Dominicana.(www.clad.org.ve
    Castel, Robert
La metamorfosis de la Cuestión Social. Ed. Paidos, Buenos Aires, 1997
    CEPAL
Una década de Luces y Sombras. América Latina y el Caribe en los años ´90. Informe (www.eclac.cl)
    CINTERFOR-OIT
PROYECTO: Políticas de Juventud en América Latina: Evaluación y Desarrollo. Informe Argentina (www.cinterfor.org.uy) 1999-2000.
    CINTERFOR-OIT
Guía de Implementación de Pasantias para Jóvenes. Proyecto Red de Información, Investigación y Gestión sobre Formación Profesional para América Latina y el Caribe. Ed. Por CINTERFOR, OIT, y el Ministerio para la Cooperación Económica y Desaroollo de la República Federal Alemana.
    Durkheim, E.
Educación y Sociología. Ed. Shapire, Buenos Aires, 1974.
    Durston, John
Limitantes de ciudadanía entre la juventud latinoamericana. Revista Iberoamericana de Juventud Nº 1, Madrid 1996. Ed. Organización Iberoamericana de Juventud
    Filmus, Daniel
Democratización de la Educación: Proceso y Perspectivas, en Filmus D y Frigerio, G. “Educación, Autoritarismo y Democracia”. Ed. Miño y Dávila, FLACSO. Buenos Aires, 1988.
    Filmus, Daniel 
Concertación Educativa y Gobernabilidad Democrática en América Latina. Revista Latinoamericana de Educación. Nº 12. Ed. Organización de Estados Iberoamericanos, 2000.
    Finkel, Sara
El Capital Humano, concepto ideológico. En “La Educación burguesa”. Serie Educación. Nueva Imagen, México, 1977
    García Delgado, Daniel
Estado y Sociedad. La nueva Relación a partir del Cambio Estructural. Ed. Grupo Norma-FLACSO, Buenos Aires, 1994
    Giddens, A.
Modernidad e Identidad del yo. El yo y la sociedad en la época contemporánea. Ed. Península, Barcelona, 1994.
    Guzmán, Virginia e Irigoin,
María E.
Módulos de Formación para la Empleabilidad y la Ciudadanía. Programa FORMUJER, Ed. CINTERFOR-OIT, Montevideo, 2000.
    Ibáñez, Sergio y Cárcamo,
María E.
Manual para la Formación Personal y Social de Jóvenes Desocupados. Ed. Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación y IAF (Interamerican Foundation), Santiago de Chile, 1994.
    INDEC
Jacinto, Claudia; Gallart, Antonia Por una segunda oportunidad: la formación para el trabajo de jóvenes vulnerables. Ed. CINTERFOR, Montevideo, 1998
    Kliksberg, Bernardo
Inequidad y crecimiento. Nuevos hallazgos de investigación. En “De igual a Igual: El desafío del Estado ante los nuevos problemas sociales” Jorge Carpio e Irene Novakovsky compiladores. Coeditado por SIEMPRO, FLACSO Y Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, 1999.
    Kliksberg, Bernardo
Diez Falacias sobre los Problemas Sociales de América Latina”. Revista Reforma y democracia Nº 19. Ed. CLAD, Caracas, Febrero de 2001.
    Morin, Edgar
Introducción al Pensamiento Complejo. Gedisa, 1994. Barcelona
    Oficina de Comunicaciones 
Municipalidad de Fcio. Varela
15 años de Democracia, 15 años de Peronismo. Cuadernos de Difusión de la Gestión de Gobierno 1983-1999.
    Ottone, E y Rodríguez, E.
Juventud y Desarrollo: Caminos para una respuesta. Editor CELAJUICI, Montevideo, 1987
 
 
 
    Pichardo Muñiz, Arlette
Evaluación del Impacto Social: El valor de lo humano ante la crisis y el ajuste. Ed. Lumen-Hvmanitas, Buenos Aires, 1997
    Puiggrós, Adriana
Alargar la Mirada, en “Imaginación y Crisis en la Educación Latinoamericana”. Ed. Alianza, México, 1990.
    Rodríguez, E y Migliorata, S.
Políticas de Juventud en América Latina: algunas reflexiones preliminares

Ed. Foro Juvenil, Montevideo, 1985

    Secretaría de Desarrollo Social de la Nación Argentina
Manuales del Programa de Atención a Grupos Vulnerables para las Organizaciones de Apoyo. Buenos Aires, 1999.
    Serna, L.
Globalización y Participación Juvenil. En búsqueda de elementos para la reflexión. Revista JÓVENES, Nº 5 , Jul-Dic 1998, México, 
    Tedesco, Juan Carlos
La Educación y los Nuevos Desafíos de la Formación del Ciudadano. Revista Nueva Sociedad Nº 146. Nov-Dic. 1996
    Touraine, Alain
Crítica de la Modernidad. Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1992.
    Touraine, Alain
Juventud y Democracia en Chile (Informe en el marco de la cooperación de UNESCO en el país), publicado por Revista Iberoamericana de Juventud Nº 1, Madrid 1996. Ed. Organización Iberoamericana de Juventud
    Veneziano Esperón, Alicia
La Participación en el diseño e implementación de políticas públicas en la descentralización del gobierno municipal de Montevideo (1990-2000). Ponencia V Congreso Internacional del CLAD. Santo Domingo, Rep. Dominicana, Octubre de 2000.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
1CEPAL (1997) “La Brecha de la Equidad”
2“Diez Falacias sobre los problemas sociales de América Latina”. Kliksberg,B. Revista Reforma y Democracia Nº 19, Febrero 2001.
3Según el “LatinBarómetro”, en promedio casi un 70% de las poblaciones latinoamericanas indican al ser encuestadas que la riqueza es “injustamente distribuida o muy injustamente distribuida”. (Citado por Kliksberg, en “Inequidad y Crecimiento. Nuevos Hallazgos de investigación”.En: De igual a Igual. El Desafío del Estado ante los nuevos problemas sociales. Coeditado por el Fondo de Cultura Económica y la Secretaría de Desarrollo Social de la Nación.)
4Entre los trabajos más importantes sobre Capital Social hallamos las investigaciones de Robert Putnam(1994) sobre el porqué de las diferencias de desarrollo entre Italia del Norte e Italia del Sur. Sobre el tema del capital humano, ya en la década del ´60, la ausencia de una explicación según las variables tradicionales para el desarrollo de las naciones, señala la necesidad de ocuparse de otros factores, entre los que se consideró especialmente la educación de los individuos, o también “formación de recursos humanos”(Sara Finkel, 1977)
5“Juicio, Castigos y Memorias”: Derechos humanos y Justicia en la política argentina. Compilación de autores, Ed. Nueva Visión, Buenos Aires, 1995. El artículo sobre el que se basan estos párrafos corresponde a Carlos Acuña y Catalina Smulovitz: “Militares en la Transición Argentina: del Gobierno a la Subordinación Constitucional”.
6Durante esta época, era para los vecinos que “creían haber escuchado algo en la casa de al lado” (un secuestro, o “ruidos extraños en los centros clandestinos de detención que se hallaban en plena ciudad), decir: “Se lo llevaron, en algo estaría metido”; “No te metás”; “Ud. sabe donde está su hijo ahora?”.

 
 
 
7Podemos hallar un completo e interesante análisis de la lógica operatoria de la dictadura sobre la educación para reproducir su plan ideológico a través de la educación formal en Daniel Filmus (1988), ”; Democratización de la Educación, Proceso y Perspectivas, en “Educación, Autoritarismo y Democracia”; Ed. FLACSO, Buenos Aires.

 
 
 
8D.García Delgado. “Estado y Sociedad. La nueva relación a partir del cambio estructural” Ed. Norma, Buenos Aires 1994 (pp 178 y subsiguientes) .
9Baste el ejemplo de la incapacidad de las huelgas durante el gobierno democrático de Alfonsín para revertir la política del Plan Austral, o la presión de los organismos de derechos humanos para lograr el castigo a los autores militares de crímenes durante la dictadura. Más actualmente, contamos con la experiencia clara de las movilizaciones fragmentarias de los sindicatos (sindicato de empresa), negociando defensivamente por los puestos de trabajo, y la clara incapacidad de las masas sociales de revertir los “Ajustes del Estado”.
10Algunas de las experiencias registradas han sido: movimientos de superivivencia –toma de tierras, reivindicación del derecho al suelo, lucha por la vivienda, lucha por los alimentos,etc-, movimientos de protesta contra el ajuste –jubilados, docentes, desocupados, y otras organizaciones comunitarias-; movimientos de calidad de vida –mujeres en contra de la violencia doméstica, ayuda al consumidor, movimientos ambientalistas-. Uno de los ejemplos más fuertes en la zona del Conurbano Bonaerense, donde el equipo desarrolla su actividad, es la red de “manzaneras”, mujeres que han sido capacitadas para operar por la nutrición infantil y el acompañamiento de los embarazos de riesgo; no obstante la capacitación y seguimiento técnico, las mujeres adoptaron una fuerza en su tarea comunitaria, que las condujo a ser los nodos privilegiados para “bajar” programas, acciones y proyectos a los barrios.
11“Aprendiendo a Trabajar en Conjunto” Herramientas para la Gestión Participativa Local. Mención Especial, XIV Concurso de Monografías del CLAD (Juliana Raffaghelli, 2000)
12Claro ejemplo de los proyectos de nutrición o atención de grupos vulnerables, con financiamiento del BID.
13Por ejemplos los consorcios de municipios para el desarrollo productivo regional, cuando la crisis golpea duramente y se producen los cierres de establecimientos productivos.
14Única posibilidad para no ejercer la “violencia simbólica” de la que nos habla Bourdieu al trabajar la cuestión del “habitus”, que tiene que ver justamente con modelos de comportamiento asentados sobre bases culturales de los sujetos, los que al ingresar a la escuela intentan ser “homologados” a un modelo hegemónico. No obstante lo cuál, los pobres necesitan de la escuela para modificar sus “habitus”, pero las clases dominantes ya los llevan consigo, de modo que el proceso en la escuela no es necesario, y se produce a la salida una “elección de los elegidos”, al vincularse al mercado de trabajo y a una segura inserción social.
15Guzmán,V e Irigoin,M. Módulos de Formación para la Empleabilidad y la Ciudadanía. Módulo de Formación para la Ciudadanía, pp16-17. CINTERFOR-OIT, Montevideo, 2000.

 
 
 
16Gestión Julio Pereyra: /1995-1999 /2000-2003
17Programa de Atención a Grupos Vulnerables, Desarrollo Social de Nación, 1998-2001, con financiación del BID (Banco Interamericano de Desarrollo).
18Los datos que a continuación se presentan, han sido tomados del Censo Nacional de Población y Viviendas de 1991, con la actualización de datos generados por la EPH (Encuesta Permanente de Hogares, onda Mayo 2000. INDEC (Instituto Nacional de Encuestas y Censos)
19De acuerdo a las estimaciones del Ministerio de Economía, se trata de un ingreso de U$s120 mensuales por persona.
20Sistema de educación para docentes sobre seguridad vial/ Proyecto de trabajo con organizaciones barriales sobre “Formación de ordenadores barriales de la circulación vial”.
21Participación en la mejora del sistema de examen para la licencia de conducir / Sistema de facturación a obras Sociales en el Hospital Local / Optimización de la Atención al Público en las oficinas de Fiscalización Municipal.
22Esta experiencia fue analizada y trabajada por el Equipo del área Juventud del Instituto AG, a cargo de Mirtha Pallarés y Martín Lang, quienes merecen ser citados como co-autores de esta parte del trabajo.
23Test de Oswood: Valores de referencia para calificar en un nivel ordinal de Excelente (7), Muy Bueno (6), Bueno(5), Aceptable (4), Regular (3), Malo (2), Muy Malo (1)
24Este equipo, no obstante, se propone realizar un chequeo a 3 meses, 6 meses y un año de finalizadas las estas experiencias en las trayectorias de vida e integración de los jóvenes.
25Este tipo de interacciones debería permitir una construcción que modifique por un lado y valorice, por otro “habitus” según la terminología de Bourdieu y Passeron, echando luz sobre los procesos de violencia simbólica por los cuáles las clases desposeídas ven anulados los valores culturales de los que muchas veces son portadores.


ñ  a indice