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Hacia
la Formación de Competencias Sociales para la Participación
Ciudadana
Experiencias con Jóvenes en el distrito de Florencio Varela
(Provincia
de Buenos Aires – Argentina)
Juliana E. Raffaghelli
Ponencia presentada en el Congreso
“DEVELOPMENTS IN PUBLIC PARTICIPATION AND INNOVATIONS
IN
COMMUNITY GOVERNANCE”
Barcelona, 7-9 June 2001
1.
Introducción
Largamente se ha tratado y se sigue tratando el tema de la pobreza en América Latina, como fenómeno a resolver para lograr verdaderamente el acceso al desarrollo. Sin embargo, mas preocupante que la pobreza, englobado en ésta y a la vez productor de la misma, es el fenómeno de la desigualdad.1
América Latina lleva tristemente el rótulo del continente con mayor desigualdad del mundo. Y ha sido, así mismo, capaz de reproducir y acrecentar esta desigualdad en el transcurso de los últimos veinte años2. En este sentido, desde las ciencias sociales, políticas y económicas , la pregunta permanente es: ¿Cómo puede América Latina revertir la pobreza? ¿Cuáles serán los modelos económicos que la orienten a formar parte real del mundo globalizado? ¿Cuáles serán las estructuras de gobierno que los países iberoamericanos requieren para sostener los principios del desarrollo humano y económico? El fantasma de la desigualdad amenaza permanentemente las respuestas para estas preguntas.
Estos procesos de inequidad crean en las sociedades latinoamericanas profundas dificultades estructurales , atentando contra el crecimiento económico sustentable, y obstruyendo el desarrollo social. Se generan así mismo, tensiones sociales que desestabilizan la gobernabilidad. La población de la región percibe la inequidad y no la acepta.3
En los últimos años, a partir de los informes del Consenso de Washington y especialmente la Cumbre Social Mundial de Copenhague, se ha comenzado a perfilar un nuevo modelo de desarrollo, el de desarrollo compartido, basado en la participación de los integrantes de la sociedad, como modo principal de movilización del capital social y humano. Sobre estos últimos conceptos, debemos decir que se unen al debate como contraparte del capital económico, siendo que este no alcanza por sí mismo para explicar la riqueza y calidad de vida de las naciones. Así, varios autores4 han hablado de los beneficios de la estimulación de la educación, como modo de desarrollar el capital humano; y de los efectos positivos de los valores compartidos, normas sociales y culturales, capacidad de asociacionismo, como capital social que impulsa la construcción de redes eficaces y un clima de confianza, siendo entonces los grupos humanos mucho más inteligentes al utilizar sus recursos materiales, ambientales, económicos, optimizando su rendimiento varias veces.
¿Por qué tomar, frente al cuestionamiento de la desigualdad, el tema de la participación, y especialmente la participación en los jóvenes?
A través de las diversas experiencias de gobierno, en los nuevos escenarios que implican un constante desafío competitivo, se ha ido teorizando y se ha logrado establecer fuertemente la participación ciudadana como una herramienta única para lograr el éxito en el desarrollo local, pensado desde una visión global. Así las ciudades más que nunca forman parte del mundo si existen en ellas gobiernos capaces de dar apertura con trasparencia y responsabilidad, a los ciudadanos, quienes tienen la verdadera autonomía y compromiso de indicar hacia dónde desean orientar su desarrollo. Es decir, crear su propio futuro. Pero ¿qué es participar? ¿cómo se participa? ¿Quiénes participan?. Participación, es una palabra absolutamente cargada de sentidos, que no todos los gobiernos y sus comunidades utilizan y aplican de la misma manera. Consideramos que existe una brecha entre los modelos de participación más organizados y sostenidos de los países desarrollados, con democracias sólidas constituidas, y los modelos de participación en muchos casos esporádicos, focalizados en la resolución de necesidades básicas, de baja institucionalización de muchos países latinoamericanos. No obstante lo cuál no es nuestra intención desestimar los ricos movimientos de participación dados por ejemplo en Porto Alegre, Brasil –experiencias de presupuesto participativo- en Villa El Salvador, Perú –asentamiento urbano planificado por sus pobladores-, en Venezuela –ferias de consumo familiar -, en Montevideo, Uruguay –descentralización de la gestión municipal-; por el contrario, tenemos mucho que aprender de estos casos en que los latinoamericanos, entre la lucha frente a la pobreza, logran la organización. Existe en todas estas experiencias una impronta singular que se repite: fuertes acervos culturales que permitieron la circulación de capital social. En otras palabras, la cultura original y/o la diversidad pudo ser respetada para luego ponerse en marcha a través del diálogo, la participación y la asociación de actores en pos de un objetivo común.
Los autores de este trabajo hemos considerado que existe un fuerte vínculo entre PARTICIPAR, con toda la polisemia que esta palabra encierra y que intentaremos esclarecer, como clave para comenzar a sentar las bases de un verdadero cambio a la problemática de la exclusión (de los países latinoamericanos del mundo globalizado en general, y de los sectores crecientes de pobres y empobrecidos en las sociedades latinoameticanas). Pero también hemos considerado que LA PARTICIPACIÓN es crucial para los JÓVENES, porque son quienes hoy, de manera más patente sufren la problemática de la exclusión del mundo del trabajo y de la ciudadanía, y son quienes mañana, deberían crear y re-crear las sociedades latinoamericanas. De modo que éste será el foco de nuestro trabajo.
Nuestro punto de partida se halla en la visión hoy de la problemática de la inequidad y su relación con la capacidad de participación, y de cómo se da el aprendizaje de esta capacidad en los marcos deficitarios de “socialización” que la realidad actual permite. Probablemente víctima de los avatares de la economía mundial, pero a su vez culpable de la reproducción inédita de estructuras sociales que han generado la concentración de la riqueza en los sectores más ricos y la pauperización extrema de los más pobres, en América Latina subyace hoy la pregunta latente de si esta desigualdad, es la productora de la "apatía " y la falta de participación organizada y sistemática de la ciudadanía, o es el producto de la ausencia de oportunidades institucionalizadas de participación. Quizás este sea el más firme cuestionamiento a las estructuras partidarias con su baja productividad política actual asociada fuertemente a la incapacidad de gestión de los estados para gerenciar la apertura de sus estructuras y promover la participación, la trasparencia y la ética pública. Pero también es el señalamiento de una larga trayectoria histórica donde las competencias sociales para participar fueron anuladas sistemáticamente, a través de gobiernos dictatoriales, y democracias endebles, cruzadas desde su base por la corrupción y el clientelismo.
¿Donde se coloca el peso actual de las amplias dificultades para participar en la toma de decisiones que hacen a la vida cotidiana, el desarrollo de las ciudades y los grupos humanos que en ella viven? Es todo un entramado complejo, donde debemos observar primero las características de gobierno y estructuras partidarias -dentro de las cuáles hallaríamos los mecanismos de participación más tradicionales, como el votar y ser votado-, para luego mirar cómo se conducen los ciudadanos, y cuán capaces son de demandar el cambio, de insertarse para exigir la toma de decisiones, de tomar decisiones sobre las políticas que afectan sus vidas como su entornos. Por supuesto: en la medida que los gobiernos no sean capaces de gestionar estos espacios de participación, los ciudadanos no hallarán vías que le faciliten su acceso. Pero también en la medida de que los ciudadanos no sean capaces de exigir espacios de participación, de colocar este tema en la agenda, no se logrará dicho objetivo.
Para ello, debe generarse la necesidad en todos los actores sociales intervinientes de que el gobierno es un espacio propio, común, que posee reglas de juego que deben ser respetadas con ética y profesionalismo para generar eficiencia y eficacia en las respuestas.
Una primer hipótesis que sustenta nuestro recorrido es que la desigualdad es reproductora de gobiernos con una alta endeblez institucional, y de instituciones de socialización –familia y escuela- en déficit; lo que impacta en la capacidad de generación de mecanismos para la participación y circulación de capital social. Por lo tanto, la desigualdad es reproductora de bajas competencias para la participación ciudadana. Sin embargo, nuestra principal hipótesis de trabajo es que existen intersticios en los que la sociedad civil puede concientizarse, organizarse y aprender a participar. Ellos dependen en gran medida de liderazgos y oportunidades dadas en un determinado momento: pero a partir de ello se pueden generar movimientos ascendentes y de gran potencial para desarrollar y hacer circular el capital social.
Si nos preguntamos cómo aparece la pobreza y la desigualdad, en el imaginario popular las clases más excluidas, e inclusive frecuentemente la población general (argentina en particular y latinoamericana en general) aparecen representaciones sociales de la necesidad, el deterioro en la calidad de vida, la inoperancia de los gobiernos para dar respuesta, la corrupción de las estructuras de gobierno y partidarias. Pero se han esfumado, “como por arte de magia”, representaciones acerca de la responsabilidad, que trae inmediatamente la acción participativa. La culpabilización del otro (gobierno, políticos, empleados públicos, empresas monopólicas, ciudadanos violentos o que no respetan las normas mínimas de vida) y la pérdida de visión de la responsabilidad es frecuente . Lo que nos lleva a la observación de ciudadanos altamente individualizados, encerrados en el miedo y la necesidad, víctimas más que protagonistas, que reproducen en los momentos clave las conductas reprochadas (cuando de estar afuera se pasa a pertenecer al partido o al gobierno), casi como una inercia que precipita al círculo vicioso.
2.
Importancia de la Participación para revertir la desigualdad
Definiremos operativamente Participación, concepto y acción que es vector del presente trabajo:
“En un sentido Amplio, la Participación es: toda acción colectiva de individuos orientada a la satisfacción de determinados objetivos; la consecución de tales objetivos supone la existencia de una identidad colectiva anclada en la presencia de valores, intereses y motivaciones compartidas que dan sustento a la existencia de un nosotros”
Así, devienen acciones participativas todas aquellas que convocan a un grupo humano y lo mantienen reunido, porque existe una motivación común. Sin embargo, deberíamos precisar de qué tipo de participación estaríamos hablando al tratar, en un sentido más restringido de la participación ciudadana.
“En un sentido acotado, la Participación Ciudadana es: una actuación colectiva en pos de lograr la mejora de acceso a bienes y servicios, la integración a procesos en curso en la sociedad o comunidad, para el mejoramiento de las oportunidades de concreción de un proyecto de vida, y finalmente, para construir deliberadamente el futuro de una comunidad, en la cual se inserta el futuro personal: es decir, todas acciones destinadas a fortalecer la autoestima y generar el protagonismo”
La fórmula parece sencilla: hablamos de participación como la herramienta principal para que las personas se sientan valoradas a la vez que responsables de su destino, con una conciencia de inserción grupal, comunitaria, local, regional o nacional, que genera acciones comunes dirigidas al desarrollo de ese grupo, comunidad, ciudad, región y/o país.
Entonces al hablar de participación estamos hablando de que existen ciertas habilidades y capacidades en las personas que participan, que son puestas en marcha al organizarse procesos participativos. En este trabajo, hemos tomado principalmente la noción de competencias, que proviene “importada” del mundo del trabajo, en relación a la noción de competencia laboral. Tomando en cuenta las experiencias educativas de CINTERFOR-OIT, para el desarrollo de la empleabilidad y la ciudadanía, hemos hallado que:
-La noción de competencia laboral nos refiere a capacidades y habilidades subyacentes del trabajador, que pueden ser puestas en marcha en diversos contextos, para promover la eficacia laboral, así como la innovación.
-Sobre esta base, podrían definirse competencias sociales (Philippe Zariffian, 1998) como un saber-ser ciudadano, poseyendo las capacidades desarrolladas en tres campos principales: ser autónomo, ser responsable al tomar decisiones, poseer capacidad de comunicación social.
Así mismo, nos ha parecido interesante la noción de competencias para ser “Actor Social”, es decir, el sujeto o núcleo de la participación (Serna, 1998, pp 42-57): capacidad de lograr objetivos personales, capacidad de comunicar, y conciencia de ciudadanía.
Como podemos observar, existe coincidencia al respecto de los principales “ingredientes” requeridos para la construcción de una ciudadanía. Y ellos se refieren fuertemente a la capacidad de ser protagonista activo de los cambios, es decir, a la posibilidad de participar.
Así mismo, hay que destacar que existe un fuerte componente psicológico en la construcción de competencia social (hablamos de autonomía, capacidad de toma de decisiones, habilidades para la interacción comunicativa), que justamente se dan a través de los procesos de socialización más que a través de las capacidades innatas de un individuo. ¿Qué significa ello? Que existirá un período de aprendizaje para la adquisición de las competencias sociales, que permiten la participación. Proceso que será conducido en el medio social, a través de las instituciones como la familia, la escuela, las organizaciones de la comunidad y el gobierno. Como conclusión que se desprende de este hecho, la falla sistemática en dicho proceso de socialización conlleva a la no adquisición de las competencias sociales necesarias para volver a construir instituciones: un círculo que debe ser quebrado en algún punto.
A través de nuestras experiencias de trabajo, estimamos que este círculo puede ser interrumpido a través de la asociación para la experimentación constante sobre “procesos sistemáticos de participación” en distintos ambientes de “laboratorio” o talleres de capacitación y sensibilización sostenidos en el tiempo. Haremos énfasis, así mismo, en el trabajo con los jóvenes como población más vulnerable a la exclusión.
Las limitaciones obvias para los mismos es la debilidad institucional de los grupos humanos organizados, por un lado, y la fuerte confrontación con la frustración al enfrentar a organismos gubernamentales en primer lugar, empresas y organizaciones de la comunidad en segundo lugar, para la consecución de objetivos de acción, y en contextos de alta pobreza. Ello es aplicable más que nada para los jóvenes, que al hallar que sus primeras experiencias de participación para colocar en la agenda de estos organismos la generación de espacios que tiendan a la resolución de sus necesidades como grupo humano, son frustradas rápidamente por no hallar interlocutores válidos , requieren de un apoyo mucho mayor en los mejores casos, e inician el descrédito y la apatía, en los peores casos. Estos últimos, lamentablemente son numerosos.
3.
Dificultades halladas en el camino hacia la Participación
a) Trayectoria Histórica en América Latina (el caso de Argentina)
Recortaremos como país “testigo” el caso de Argentina, el cuál resulta casi paradigmático, inclusive por sus excesos en el tema de la aplicación de las distintas “recetas políticas”: valgan los ejemplos de la violencia mayor con que se implementaron las políticas de “reorganización del Estado nacional” de la dictadura, así como la “modernización neoliberal económica” mediante la cual se abrió el mercado abruptamente destruyendo las industria local durante la dictadura y los posteriores gobiernos democráticos (décadas del 70-80-90), y actualmente, el cumplimiento de las normas de ajuste presupuestario del Estado, que conlleva un grave impacto social.
Nos referiremos específicamente a los períodos de dictaduras de los años 60-70 y a la “década perdida” de los ´80, como momentos históricos en los cuáles se consolidaron acciones de gobierno que destruyeron sistemáticamente toda forma de agrupación civil
Durante
el proceso de Reorganización Nacional se operó desde dos
flancos5:
(Dictadura Militar 1976-1983): se realizó una desmovilización sistemática política de los sectores activos de la etapa anterior, la destrucción de los recursos organizacionales que habían sustentado dicha activación, y la supresión de la ciudadanía y de la democracia política. Estas acciones se dieron a través de un terrorismo de Estado, que se basó fundamentalmente en acciones clandestinas, y una supresión de reglas de juego que “literalmente” inmovilizaron en el miedo a la mayoría de los movimientos ciudadanos, especialmente los más institucionalizados, como el sindicalismo y/o los partidos políticos. Los jóvenes fueron tocados especialmente por esta política de terror: un 70% de los desaparecidos que sufrieron las violaciones de los derechos humanos más aberrantes, eran jóvenes de entre 18 y 30 años.
Las
políticas de juventud que incitaban a la agrupación de los
jóvenes, poco tenían que ver con una creación de espacios
genuinos para promover la participación y cuestionamiento institucional
-acción que justamente permite la recreación de nuevas estructuras-,
sino más bien se orientó a los jóvenes a “hacer una
vida sana” a través de las “actividades deportivas”. La panacea
se dio durante el Mundial del ´78, cuando, una mitad del pueblo distraído
con el jolgorio del festejo deportivo, estuvo ciega a la otra mitad que
sufría la pérdida de sus seres queridos, el secuestro, la
tortura, el exilio. De modo que esta segunda línea, estuvo especialmente
dirigida a “vaciar” de contenido las Instituciones (Escuela, Organizaciones
Comunitarias, Políticas, Sindicatos) para implantar una lógica
de autoritarismo, desconfianza hacia el otro6,
incapacidad de reacción primero por el miedo y luego por el olvido.
Durante la década de los 80, el regreso del gobierno democrático instaló fuertemente en la sociedad el reclamos del juicio y castigo a las Juntas Militares; no obstante ello, poco a poco fue imponiéndose en el nuevo gobierno democrático la necesidad de integrar a las FFAA al juego, lo cuál se hizo a través de una progresiva estrategia de “despenalización” de los mando inferiores, quedando culpabilizados únicamente los mandos jerárquicos. La sensación en aquel momento para parte de la sociedad civil fue de una total impotencia, un sentir de “todo vale”. No obstante lo cual en su generalidad, y ya arribando a los años 90, la agenda de gobierno comenzaba a cargarse de nuevas problemáticas más “inminentes”, que el “volver una y otra vez sobre el pasado”: fundamentalmente, la problemática económica mundial, donde Argentina debía despertar y amoldarse rápidamente a las nuevas reglas de juego de la competitividad impuesta por la era global.
Así, el daño producido por la política sistemática de anulación de los espacios y las capacidades ciudadanas para la participación -dados durante el régimen autoritario- no fue nunca revisado del todo, ni se proveyeron verdaderas estrategias para removerlo. El olvido, frente a las nuevas preocupaciones (la reactivación económica, los fuertes cambios en el mundo del trabajo), instaló componentes de autoritarismo casi de manera irremisible en las Instituciones y las conductas ciudadanas.
Nuestra
hipótesis es que este “olvido” impactó con mayor fuerza en
los más jóvenes: incapaces de remover la historia reciente
a través del testimonio y la experiencia de las generaciones adultas,
las secuelas instaladas institucionalmente, no fueron para ellos más
que “hechos”, vaciados de sentido. Así, la falta de espacios para
el compromiso y la promoción de la participación en la escuela7
o la incapacidad de diálogo entre las organizaciones de la sociedad
civil y con el gobierno local, reproducen una y otra vez en los jóvenes
la sensación de que no hay otra vía para la socialización
que acatar estas reglas de juego, y sumarse a la apatía del descrédito
de las Instituciones sociales que regulan su vida “sin meterse en eso,
que es cosa de otros”.
b) Desvalorización de la imagen política-sindical y surgimiento de los nuevos movimientos sociales
Si en los países latinoamericanos –volvemos sobre el ejemplo argentino- el Estado social fomentó la movilización de la clase trabajadora como mecanismo de transmisión de preferencias y demandas, fundamentando un poder de las masas populares, el momento de las dictaduras, por un lado, y los fuertes cambios en la economía global, generó un quiebre y una baja del imaginario popular, de los sindicatos –en un mundo donde el trabajo no es para todos-, y de los partidos políticos fuertemente entramados a la lógica de agrupamiento y acción sindical 8 . El cambio decisivo en esta modalidad de movilización se va a producir al dejar de ser estos movimientos garantía del ascenso y bienestar social, dejando de tener la presión directa de las masas un efecto sobre la política económica y social9. La nueva modernización constituye lazos más débiles entre sociedad civil y Estado, favoreciendo una cultura pragmática e individualista (García Delgado, op.cit., pp 187). Se constituyen así nuevos movimientos, cuya lucha se da en el plano de lo cotidiano, y de las necesidades locales, más que los grandes proyectos nacionales de independencia.
Por otra parte, la conducción deficiente de sindicatos y partidos políticos, donde se demostraron claras acciones de corrupción y beneficio personal de los dirigentes, asociado a la situación mundial de cambio en los lugares de estas instituciones, incrementó el descrédito de las comunidades, que dejaron de ver a estos actores como conductores de su desarrollo. Así, cundiría la organización puntual como forma de protesta y movilización no partidaria y no sindical. Se trata de acciones que parten de un conflicto específico , no pretenden tomar el poder, son monotemáticas y muestran un bajo nivel de desarrollo Institucional.
Si
bien ellas son elogiadas como la nueva oportunidad para el diálogo
social, como una Tercera Vía, para plantear un nueva tensión
de fuerzas en el contexto social, hay que destacar que se deja ampliamente
liberado al azar y al capital social que una determinada comunidad posea
para gestionar sus necesidades. Lo cuál, como podemos suponer, pone
en gran desventaja a los sectores pobres, cuyas instituciones son endebles
y existen más que nada en razón de la obtención del
sustento diario, los medicamentos, o la ayuda ante la emergencia: lo que
deja claramente fuera de la agenda la posibilidad de desarrollo y valorización
de la cultura local.
c)Formación Ciudadana Deficiente
Un poco a modo de decantación de los dos puntos anteriores, es posible visualizar cómo se produce un impacto de manera contundente en la fortaleza institucional de las organizaciones intervinientes en el escenario social. A ello se debe agregar la situación mundial a la que la posmodernidad empuja como momento histórico particular.
Existen, según nuestro análisis, dos principales factores para la Formación Ciudadana deficiente: estos son a)en el marco de la pobreza, el impacto sobre formación y sustentabilidad de instituciones de la sociedad civil y gobiernos con capacidad de gestión; y b) la crisis de las instituciones de socialización –familia, y principalmente Escuela como organismo reproductor de ideología y proyecto social manejado por el Estado-
De esta manera, no obstante existir un amplio y rico campo de organizaciones de la comunidad con acciones significativas10, es posible observar la baja capacidad de subsistencia en el tiempo de las mismas –cuando culmina el proyecto que las reúne caen rápidamente, y difícilmente se organizan para nuevos emprendimientos aplicando el capital humano logrado- y una capacidad asociativa deficiente, mediada más que nada por la existencia de líderes comunitarios cuya acción es la que logra alianzas estratégicas, y sin dicha presencia se esfuman los lazos en las acciones conjuntas.
Otro importante factor de incidencia es la contención Institucional desde el gobierno local, provincial y nacional. El aporte de recursos materiales y financieros, pero también, la transferencia de capacidad técnica y de gestión resulta fundamental para lograr la continuidad y la asociatividad en y para el desarrollo de acciones participativas (esto es, donde sean los propios actores quienes definan necesidades y ejecuten proyectos). Es decir, es fundamental el rol de coordinación y monitoreo de las acciones participativas, tanto como es importante la retroalimentación de la ciudadanía acerca de los niveles de eficacia y eficiencia con que los organismos de gobierno cumplen con estas funciones.11
No obstante ello, en contextos de pobreza debe hacerse una importante observación a la capacidad de gestión institucional de los gobierno locales, que son las unidades de contacto más cercanas al ciudadano, quienes administran recursos de ayuda provincial y nacional, y así mismo, mayores responsables de la ejecución de políticas de desarrollo desde que se aplicarán a principios de la década de los ´90 las políticas sociales asociadas al modelo económico neoliberal (descentralización y focalización de políticas sociales).
De
este modo, un importante monto de atención debe ser puesto en el
fortalecimiento institucional de las municipalidades, las que presentan
las siguientes dificultades: en la esfera político-organizacional,
existe un trabajo de rutina, estructuras jerárquicas con pesados
procesos burocráticos, centralismo, verticalidad, escasa cultura
de control y evaluación de procesos y resultados; desde el rol
económico y social , los gobiernos locales se han mostrado tradicionalmente
pasivos y subsidiarios frente a la Sociedad Civil y el Sector Productivo,
colocando como función prioritaria la recaudación de impuestos.
La descentralización, modalidad de gestión privilegiada dentro
del marco del nuevo modelo, que requiere de la participación exitosa
de todos los actores intervinientes, de la interacción y el diálogo
para la construcción conjunta de criterios de planificación,
ejecución, y evaluación de proyectos, se presenta así
como una pesada carga que los gobiernos locales no logran manejar exitosamente.
Las experiencias de trabajo participativo se dan así en el marco
estricto de la supervivencia. Es decir, de manera
inducida por
las recetas de los organismos financiadores de proyectos, que establecen
condiciones de asociatividad para prestar o donar fondos y cooperación12;
en la emergencia cuando no se observa otra salida a la crisis que
asociarse y discutir estrategias13.
Si tomamos el segundo punto, que tiene que ver como hemos dicho con el rol de la familia e Instituciones educativas para producir una efectiva “socialización”, encontramos que ambas operan con un amplio “déficit”, al decir de Tedesco (1996). Así, la famiila ha comenzado a fallar en su rol estructurante –que se da en las experiencias tempranas – de valores que hacen a la identidad y autoestima de los sujetos. En las familia pobres latinoamericanas, sea porque ambos progenitores deben trabajar varias horas para lograr un sustento básico, sea porqwue un niño verá cambiar de pareja varias veces a sus padres, o porque crecerá en una familia monoparental –generalmente a cargo de la madre-, no exite un marco de seguridad y estabilidad que brinde apoyo a los niños que se hallan en pleno proceso de aprendizaje de sus roles en la sociedad.
En cuanto a la Escuela, existe una crisis visible de legitimidad y efectividad con que cumple su rol. En el momento en que la escuela fue diseñada como dispositivo social, básicamente un agente del Estado, en tanto que institución representante de la voluntad e intereses de un proyecto de Nación democrática, fue realmente un instrumento eficaz. Sin embargo hoy la Escuela se convierte en una Institución fuertemente cuestionada, si bien se vislumbra su importancia, ésta deja de ser importante para transmitir normas y valores, y los planes de estudio reflejan un claro deterioro, obsolescencia, incapacidad ed lograr el ascenso social de los excluidos. Por el contrario, existe una educación de baja calidad y de élite, y la primera normalmente queda para los “excluidos”. Este déficit de socialización se plasma como un espacio vacío que ha sido fuertemente cubierto por los medios masivos de comunicación, los cuáles son portadores de sentidos muchas veces bien diferentes de los valores culturales previos de aquellos que los consumen, los cuáles sienten una disociación lógica entre lo mostrado y su realidad, muchas veces con una amplia incapacidad de relacionar y entender estas diferencias (un doloroso ejemplo es el del consumo masivo y el ascenso social fácil deseado, lejano para los jóvenes pobres, quienes no encuentran otra vía para consumir que la de la delincuencia).
Es visible que una crisis de identidad y ausencia de sentido se ha tornado un drama universal. Que las Instituciones originalmente “portadoras” de los valores útiles para el ejercicio de la ciudadanía fallan. Por ello, más necesario es aún plantear un camino a seguir desde la experimentación de nuevos modelos de socialización y re-socialización, recuperadores y generadores de capital social a través de una interacción constante que permita abordar la complejidad e incertidumbre propias de la posmodernidad, en tanto que respeta la heterogeneidad cultura que cada individuo lleva consigo al ingresar en las instituciones sociales14
Es
evidente que la sensibilización sobre la importancia de instaurar
procesos participativos y generar la asociatividad para la toma de
decisiones de gestión de políticas sociales y económicas,
se presenta como un desafío en los contextos de pobreza, más
que en ningún otro caso.
4.
Propuesta de Trabajo: La Participación en el “Laboratorio de Experiencias”
Hemos partido de la base de que “la ciudadanía hace referencia a los derechos y responsabilidades de las personas en una sociedad con relación al Estado y a sus comunidades de referencia. Ciudadanos son, entonces, las personas que como sujetos racionales, informados y activos se encuentran en plena posesión de sus derechos y tienen, correspondientemente, plenas responsabilidades acerca de sus deberes. Por lo tanto, ejercer la ciudadanía implica atribuciones y responsabilidades y supone un aprendizaje que se da en marcos institucionales
Una sociedad democrática es aquella que reconocer los mismos derechos, responsabilidades y oportunidades a las personas. Una sociedad democrática promueve el desarrollo de las capacidades de las personas, el despliegue de sus potencialidades, el ejercicio de sus derechos y el cumplimiento de sus responsabilidades. En una sociedad democrática se respeta la libertad de las personas para decidir sobre el curso de su propia vida y se reconoce su derecho de incidir sobre las decisiones, la evolución política, económica, social y cultural de sus países15. Es responsabilidad de las instituciones y del Estado fomentar prácticas concretas de responsabilidad colectiva ciudadana y garantizar la existencia de mecanismos de expresión de las demandas de los ciudadanos.
Ahora bien: los contextos de alta pobreza y exclusión violan las más elementales de estas reglas, por lo que cabe preguntarse ¿son democráticas las democracias latinoamericanas? Sea por acción -cuando deliberadamente se “cierran los circuitos de gobierno” y se manejan los fondos públicos, con arbitrio y reserva, con desconfianza de las acciones y valores de los funcionarios; sea por omisión, cuando las personas que viven en la extrema pobreza no logran comprender ni acceder a concretar sus demandas organizadamente, por ausencia de recursos educativos e información de cómo lograrlo, entonces estamos hablando de un ejercicio imperfecto de la democracia.
Como los derechos de las personas están en una permanente construcción y cambio, contemplando como punto fundamental de partida el derecho a tener derechos, esto implica fuertemente el reconocimiento de la participación de las personas y movimientos sociales en la ampliación y evolución de los derechos, en la decisión sobre cuáles son los problemas que requieren de la acción de la sociedad y la forma en que deben ser abordados, así como sobre el contenido de las normas y leyes que la sociedad se impone a sí misma.
Pero vayamos lentamente. ¿Podemos en contextos de extrema pobreza hablar de la democracia electrónica, cuando existe el analfabetismo “informático”?¿Podemos hablar de control ciudadano, cuando los mismos gobiernos locales no logran aplicar las herramientas de gestión fundamentales como el presupuesto por programas, o cuando la estructura política cruza de manera confusa la barrera del funcionamiento institucional produciendo clientelismos que hacen inviables la existencia de sistemas racionales?.
En este sentido, los países en vías de desarrollo, debemos retomar por el inicio, y abocarnos a solidificar las bases del capital humano para lograr la verdadera ciudadanía: ciudadanía que se expresa a través de la participación progresivamente más organizada, como es la capacidad asociativa y el planteamiento claro de la demanda de un grupo social.
A través de nuestro recorrido teórico hemos intentado establecer la importancia de la práctica y formación de conductas, valores, formas de sentir que lleven a la capacidad final, altamente compleja de “Participar”. Así mismo, hemos dado una definición principal de lo que es participar, pero en el contexto de la experiencia, definiremos operacionalmente la participación como base de la ciudadanía: la capacidad de interactuar y tomar decisiones con el gobierno e instituciones, tendiendo a la asociatividad para establecer demandas de grupo.
Así,
nuestro principal foco estuvo dado en realizar experiencias que posean
una continuidad en el tiempo, y que establezcan procesos de formación
y desarrollo de las competencias para la ciudadanía. Siguiendo a
A. Touraine (1987), se trata de recuperar el protagonismo de los actores,
lo que no significa dejar de reconocer el papel privilegiado de los grupos
dirigentes en la organización de la reproducción económica
y cultural de la sociedad. Sin embargo, estamos sugiriendo que todas las
políticas (sociales, económicas, educativas, culturales)
son un espacio abierto de cuestionamiento y re-planteamiento de la sociedad
civil. Así, la articulación de intereses resulta fundamental
para el desarrollo. Y es un proceso que debe ejercitarse de continuo.
5. Experiencias de Trabajo: Relato de prácticas posibles
Se
trata de dos experiencias aisladas, las cuáles hallan como punto
de conexión la gran inclinación de la gestión presente
(Intendente Julio C. Pereyra) por las temáticas de Juventud y Desarrollo
Humano16.
De manera algo dispersa, pero brindando recursos e interés político,
la presente gestión impulsó las acciones en materia de formación
de los jóvenes.
Prueba
de ello es la fundación de una ONG con fuerte apoyo financiero municipal
dedicada específicamente a los niños y jóvenes (Consejo
de Defensores de la Niñez Varelense y Consejo Comunal de la Juventud),
la creación dentro de la estructura Municipal de un área
-antes inexistente- dedicada a la Familia -y dentro de ella hallamos especialmente
áreas dedicadas a la niñez y juventud- y un estrecho contacto
y diálogo con UNICEF a partir de 1996-97. Partiendo de esta base,
se dedicaron recursos financieros y humanos a la coordinación de
acciones entre el gobierno local y diversas organizaciones de la sociedad
civil así como empresas, para: capacitación Laboral, Orientación
Vocacional y Ocupacional, vinculación al mercado de trabajo; recreación
y desarrollo cultural; sensibilización sobre la problemática
de las adicciones, contención de jóvenes con patologías
psico-sociales; y en última instancia, sensibilización sobre
la problemática del joven, y formación ciudadana. Para la
consecución de estos proyectos y programas, se contó con
fuentes diversas de financiación: municipal (mayormente, personal
técnico de capacitación, tutoría y asistencia, e incentivos
de estudio); provincial (becas para continuidad de estudio, materiales
para la puesta en marcha de proyectos específicos, incentivos y
premios para la competencia deportiva y cultural); nacional (recursos humanos
para capacitación, compra de materiales para la puesta en marcha
de talleres); ONGs y Organizaciones Comunitarias (Espacios para la puesta
en marcha de proyectos y recursos humanos de seguimientos de acciones,
así como administración de proyectos descentralizados)
Hemos elegido estas experiencias, por resultar innovadoras en la modalidad de plantear la problemática del joven, centrándose no sólo en la construcción de competencias laborales o artísticas, sino siendo, por primera vez, conscientes de la importancia de tomar la formación ciudadana en los jóvenes. En este sentido, se articuló y aprovechó la fortaleza que las redes de trabajo local logradas a través de la ejecución de distintos proyectos, podría aportar en la comunicación e investigación de la temática.
Se conformó un equipo de investigación (abocado a la sistematización y difusión de experiencias locales), en un inicio convocado a través de un programa nacional en ejecución donde existiría una ONG coordinadora (Instituto de Formación y Trabajo AG) y diversas organizaciones de la sociedad civil así como el municipio, en calidad de Organizaciones ejecutoras17. A las que se sumaron instituciones educativas regionales, en contacto con distintas áreas municipales, pero especialmente la Subsecretaría de Personal -con la cuál entrarían en diálogo para la inserción de los estudiantes en programas de desarrollo de RRHH en la Municipalidad-.
De
este modo, especialmente la ONG mencionada, las Instituciones Educativas
y el Municipio establecieron un diálogo fluido de intercambio de
trabajos que dio como resultado la presente selección de experiencias.
El objetivo fue reunir aquellas que, desde dentro de la organización
municipal, tanto como desde la comunidad, lograran trabajar la temática
de la ciudadanía.
El
Escenario: Distrito de Florencio Varela y su problemática de la
Juventud18
El Distrito de Florencio Varela se halla en un cordón urbano que circunda como “anillos concéntricos” a la Capital Federal de la República Argentina. Dicho aglomerado es llamado el “Conurbano Bonaerense” o Gran Buenos Aires (GBA), y concentra el 24,4% de la población del país, casi la tercera parte (unos 14 millones de habitantes). El impresionante crecimiento de este sector urbano se ha asentado en una política deficiente de descentralización de los recursos para la industrialización y el transporte, con lo que varias corrientes migratorias (de extranjeros europeos a principios de siglo XX, y de pobladores del interior del país y de países limítrofes a mitad del siglo), que llegaron al lugar en busca de oportunidades laborales. Desde la década del 70, se comenzó a vislumbrar la incapacidad de crear empleos productivos, dejó de atraer inmigrantes relativamente, y se profundizaron las actividades del sector informal, y los movimientos de “tomas de tierras”, que determinaron el establecimiento de sectores empobrecidos de población en los anillos más lejanos a la Capital. Hoy los que viven bajo la línea de pobreza19, representan el 35% de la población. El desempleo trepó fuertemente desde 1993, ubicándose actualmente en el 15% para el país, pero afectando más severamente a mujere (17%)s, jóvenes (19%) y mujeres jóvenes (26%).
El distrito de Florencio Varela constituye uno de los partidos de mayor extensión geográfica y poblacional de la zona Sur del Gran Buenos Aires; ubicándose en el segundo cordón urbano, es también uno de los más empobrecidos y afectados por la crisis económica argentina. De unos casi 400.000 habitantes (proyecciones desde el último Censo Nacional, en 1991, en que se detectaron 254.000 hab.), el 39% vive bajo la línea de pobreza. Existen en el distrito establecimientos industriales –en este último año según los datos de la Secretaría de Economía y Producción- se ha dado el cierre de 19 establecimientos-, en su gran mayoría Pymes de constitución endeble, que dan ocupación al 40% de la población activa. El resto se distribuye entre comercios (30%), empleo público(5%) y empleo precario ocasional, en la construcción, venta callejera y empleo doméstico(25%).
Florencio Varela posee una pirámide poblacional de base ancha: esto es, una población “joven” en su gran mayoría.La tasa de escolaridad es del 96% para el nivel de educación básico (es obligatoria) , 40,4% para el nivel medio y 6,%7 para el nivel terciario, contra los valores provinciales respectivamente: 96,5%, 58,7% y 15,6%.
Una amplia dificultad para la inserción educativa es la dificultad en el acceso a los establecimientos educativos del nivel superior. El partido no cuenta con una universidad propia, sólo posee un establecimiento terciario público y dos privados, y una extensión de una universidad nacional que pertenece a un partido vecino.
Por
lo tanto existen amplias dificultades para la integración de los
jóvenes, tanto sea al mundo del trabajo cómo a través
de el camino más largo de la educación. Las políticas
sociales, de origen nacional y provincial involucran mayoritariamente a
niños y mujeres, a través de planes alimentarios, y a desocupados
en general –políticas laborales-. Como hemos explicado más
arriba, el Municipio ha realizado algunos intentos focalizados de trabajo
con los jóvenes, con acciones de interés en algunos servicios
culturales, y en el intento de creación de organizaciones de jóvenes.
Pero no existen espacios planificados con la concientización de
la totalidad de las organizaciones barriales y el gobierno sobre la importancia
de la temática, y queda aún mucho que hacer por una verdadera
política educativa y laboral a nivel local.
ALGUNOS
DATOS SOCIO-DEMOGRÁFICOS DE LOS GRUPOS DE JÓVENES PARTICIPANTES
EN TALLERES
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| Edad Promedio de los jóvenes |
23,8
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Educación | |||||
| Necesidades Básicas Instatisfechas |
7%
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Primaria |
0%
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| Situación familiar | Secundaria |
0%
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| Conviven con la Familia Parental |
85%
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Terciaria |
72%
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| Independientes |
12%
|
Universitaria |
28%
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| Con Proyecto de Independencia |
3%
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Deserción del Sistema Educativo |
0%
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| Cantidad de Hijos | |||||||
| 1 |
14%
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| 2 a 4 |
3%
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| más de 4 |
0%
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| Ocupación Previa a la Pasantía | *Del grupo que convive con sus familias: Situación del Jefe de Familia | ||||||
| Desocupados |
47%
|
Desocupado |
14%
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| Inactivos |
22%
|
Jubilado |
7%
|
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| Subocupados |
31%
|
Subocupado |
32%
|
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| Ocupados Plenos |
0%
|
Ocupado Pleno |
47%
|
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| Edad Promedio de los jóvenes |
20,2
|
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| Necesidades Básicas Instatisfechas |
23%
|
16%
|
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| Educación | ||||
| Primaria |
7%
|
13%
|
||
| Secundaria |
46%
|
39%
|
||
| Terciaria |
0%
|
10%
|
||
| Universitaria |
0%
|
0%
|
||
| Deserción del Sistema Educativo |
47%
|
38%
|
||
| Ocupación Previa a los Talleres | ||||
| Desocupados |
35%
|
42%
|
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| Inactivos |
40%
|
20%
|
||
| Subocupados |
25%
|
36%
|
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| Ocupados Plenos |
0%
|
2%
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| Situación familiar | ||||
| Conviven con la Familia Parental |
100%
|
76%
|
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| Independientes |
0%
|
19%
|
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| Con Proyecto de Independencia |
0%
|
5%
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| Cantidad de Hijos | 1 |
18%
|
54%
|
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| 2 a 4 |
0%
|
24%
|
||
| más de 4 |
0%
|
12%
|
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| *Del grupo que convive con sus familias: Situación del Jefe de Familia | ||||
| Desocupado |
33%
|
31%
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| Jubilado |
4%
|
8%
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| Subocupado |
45%
|
38%
|
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| Ocupado Pleno |
18%
|
23%
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EXPERIENCIA
Nº 1
Comprometer tanto a las instituciones educativas como a los distintos organismos y sectores municipales, a través del diálogo fluido, en las temáticas referidas a la ciudadanía, la interacción con el gobierno municipal, y el desarrollo local; buscando por estos medios el crecimiento de innovaciones y la optimización de procesos de trabajo al interior de la municipalidad y la generación de espacios para la participación
Incentivar la continuidad en el sistema educativo formal, a través de la ayuda económica brindada por la Municipalidad;
Dinamizar los distintos sectores de trabajo a través de la participación de los jóvenes en nuevos proyectos de gestión municipal específicos al área en la que se inserta el pasante;
VI. MODALIDAD DE TRABAJO:
Se
tomaron en cuenta dos factores principales como vectores de la presente
experiencia
la relevancia de las redes de trabajo organizadas a través de la asociación de distintos organismos, para lograr el control de gestión conjunto apuntando a la eficacia en los resultados de trabajo;
De esta manera se determinaron cuatro etapas de trabajo, a través de las cuáles se realizarían sucesivas mediciones de variables relacionadas con la hipótesis de trabajo tomada.
Línea de Base: medición de las principales variables a observar durante el proceso de trabajo.
Medición Intermedia: valoración de las dificultades halladas durante el proceso de trabajo; medición de las principales variables en observación.
Medición Final: Valoración final de las variables seleccionadas. Momento de comparación y obtención de resultados
En el CUADRO I observamos las ETAPAS, METODOLOGÍA, VARIABLES OBSERVADAS , INSTRUMENTOS DE MEDICIÓN aplicados, y los resultados principales hallados.
| ETAPAS |
METODOLOGÍA |
VARIABLES OBSERVADAS | INTRUMENTOS DE MEDICIÓN | RESULTADOS |
a.Preparación del Sistema(3 meses) |
-Reuniones
entre representantes de las distintas organizaciones constituyentes del
Sistema: Instituciones educativas,
tutor –Subsecretaría de Personal-, supervisores de los sectores de trabajo -Comunicaciones entre representantes |
-Capacidad
de Interacción
-Capacidad de Acuerdo de Modelos de Trabajo |
-Cantidad
de reuniones efectivamente concertadas.
-Cantidad
de Comunicaciones realizadas
-Acuerdos establecidos |
Cuatro
Convenios Marco de Pasantía:
Instituto 3rio. Privado Sta. Lucía Instituto 3rio. Privado Espíritu Santo Bajo nivel de Interacción-Acuerdo por “defecto” Universidad Nacional de Quilmes Instituto Provincial 3rio. Nº 54 Alto Nivel de Interacción – Acuerdos en base a Objetivos y chequeo de resultados intermedios y finales |
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Línea
de Base
|
Proceso
de Selección de Pasantes
Talleres de Inducción al Puesto de Trabajo (Capacitación) |
a)Representaciones
sobre gobierno local e Instituciones de la Comunidad
b)Conocimiento de Derechos y Deberes Ciudadanos c)Responsabilidad sobre el futuro d)Sentimiento de Autonomía Personal e)Capacidad de Interacción Comunicativa f)Autoconcepto g)Motivación
frente al Proyecto
-Se
agrega: Capacidad de Generar nuevos proyectos de trabajo al interior del
sector de trabajo o en relación con la comunidad
-Se agrega: Desarrollo Personal Percibido |
-Entrevista
Personal Psicológica
-Encuesta
-Observación de Interacciones -Nivel de Producción Grupal -Nivel
de Participación e Interacción en los encuentros
-Proyectos generados -Opinión
de los supervisores en el puesto de trabajo
-Percepción de Desarrollo Pesonal |
Sobre
100 entrevistados/30 partic. en cursos
Variable a) Inst. Públicas: 85% negativas Org. Barriales: 30% negativas/ 30% NS/NC Variable b)Bajo nivel de conocimiento/DesinterésVariables
c y d)
Locus de Control Externo: 60%Variable
e)
Com. relativa a ambientes y personas/Baja Variable f)Normal-Medio. Amenaza del Mundo exteriorVariable
g)
Alta/ relacionada con Incentivo económico |
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Medición
Intermedia
|
Talleres
de Reflexión sobre el Puesto de Trabajo
Evaluaciones de Desempeño |
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Medición
Final
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Talleres
de Reflexión sobre el Puesto de Trabajo
Evaluaciones de Desempeño |
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Sobre
28 participantes del Sistema
-S/ cambios significativos sobre variables a),c) d) -Aumento paulatino positivo: variable b) y e) -Estabilidad esperada en variable f) -Disminución negativa: Variable g)/ interferencia de la carga de trab. en el sector |
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Mejor
sostenimiento de los pasantes que fueron contenidos por Inst. Educativas
Presentación de dos proyectos innovadores sobre procesos de trabajo internos y un proyecto con la comunidad Aumento positivo significativo: variables b),c),e),g),d) Sensibilización/Capacidad de análisis: variable a) 100% percepción de desarrollo personal |
ANÁLISIS
DE RESULTADOS Y CONCLUSIONES
Línea
de Base
Fuertes representaciones negativas acerca del gobierno nacional y los funcionarios de rango; visión de “posibilidades limitadas” y “baja capacidad de gestión” frente al gobierno local. Una buena visión del Intendente Municipal como persona, limitado por el contexto económico y la burocracia de la estructura municipal. Esto mismo estaría relacionado con un sentimiento de impotencia y de incapacidad de incidir para generar el cambio.
Pobre conocimiento de los derechos y deberes ciudadanos, especialmente la posibilidad de asociatividad para el control ciudadano, importante herramienta de monitoreo de las acciones de un gobierno. Aparecería el ciudadano como un sujeto pasivo cuya única posibilidad de generar el cambio estaría en el momento del voto.
Representaciones más positivas frente a organizaciones de la comunidad, especialmente la PARROQUIA LOCAL. No obstante, se opinó que son pocas las organizaciones comunitarias que abren un espacio para los jóvenes. Mayor vinculación con las Instituciones Educativas, que son vistas como único canal de acceso al desarrollo y canalización de demandas de los grupos de jóvenes (más educados).
Representaciones negativas frente a la juventud, en contraposición con autoconcepto normal-medio, sólo disminuido por la percepción de “amenaza en el mundo externo” que no permite concretar el proyecto de vida y la formación de una identidad positiva. En este sentido el autoconcepto aparece como una variable estable que sirve de “control”, para los procesos de trabajo en formación de competencias, dado que el mismo se establece con fuertes componentes individuales de la personalidad, los cuáles se estructuran en el proceso de socialización primaria, esto es, la familia, y solo puede ser levemente moldeado por procesos de socialización ulteriores.
Responsabilidad/Locus de Control: frente al futuro y el gobierno local, se detectó una alta atribución de responsabilidad a las oportunidades externas, culpabilización del gobierno, pasividad de los ciudadanos. En un 80% de los casos se observó una atribución del control de las situaciones externo a la persona (locus de control externo)
Autonomía disminuida por la sensación de inseguridad y temor frente al otro en un 78% de los casos.
Interacción comunicativa/capacidad de dialogar: Se observaron dificultades en a)la capacidad de transmitir cantidad y calidad de información para lograr la persuasión del interlocutor de un determinado argumento
Motivación: al inicio del proyecto, muy alta, interferida por la fuerte necesidad económica de trabajar para sostener estudios
IMPORTANCIA ORIGINAL DADA POR LOS SECTORES DE TRABAJO Y POR LOS PASANTES AL SISTEMA. Cabe destacar que para los sectores de trabajo se trataría de la obtención de más personal para resolver las situaciones inminentes de carga de trabajo, y para los pasantes de la posibilidad de acceder a un beneficio económico. Por lo tanto, observado esto, se debió trabajar insistentemente sobre la necesidad del “algo más” que puede hacerse cuando la visión se proyecta desde la reflexión actual hacia el futuro.
La ausencia de cambio en la atribución de control sobre la responsabilidad y autonomía frente al cambio, fue un dato clave para implementar los procesos de reflexión guiados sobre el puesto de trabajo, lográndose visualizar cómo puede incidirse en pequeños “espacios de los posible” cotidianos.
Las representaciones sobre gobierno central y local mantuvieron su nivel. Se observó una reafirmación de la sensación de anomia al interior de la org. Municipal, no bostante que se valorizó el apoyo fundamental que resulta del trabajo de equipo y la comunicación entre pares y jefes para la transmisión de situaciones que deben ser revertidas, y cómo revertirlas.
La evaluación de desempeño se mostró como una herramienta altamente eficaz para articular el diálogo con soluciones o posibilidades de cambio, especialmente por permitir la interacción comunicativa, el análisis de situaciones y la reflexión sobre uno mismo y el entorno
Medición
Final
Se midieron mayor cantidad de interacciones participativas en los talleres
Se presentaron proyectos de trabajo para las escuelas y organizaciones de la comunidad, en contacto con el municipio20y se lograron mayores intervenciones de los pasantes en la planificación y desarrollo de los sistemas de trabajo en los distintos sectores municipales.21 Esto implica fuertemente procesos de fortalecimiento de la autonomía y la capacidad de interacción comunicativa.
La motivación a la salida del proyecto fue muy positiva (en una escala de 1 a 5: 4,38) dado el interés por continuar en el sistema de pasantias como por generar nuevos proyectos. UN único inconveniente fue señalado frente a lo económico, al quedar sin los incentivos quienes terminarían sus carreras, y en observancia de las graves dificultades en el mercado laboral
Aquellos cuyo autoconcepto fue por debajo de lo normal, no lograron cambios significativos, por lo que se debe reforzar fuertemente el valor de la familia como instancia socializadora primaria, la cuál provee de las bases para el desarrollo posterior
En los casos en los que no se logró una apoyo sistemático por parte de las Instituciones Educativas, la desmotivación y la ausencia de vinculación de sus tareas al desarrollo personal, fue evidente, por lo que se registró mayor deserción o bajo desempeño. Esto señala la gran importancia de dotar la práctica de un sentido simbólico que parte de valores previos.
EXPERIENCIA
Nº 2
(a través del Programa de Atención a Grupos Vulnerables, Desarrollo Social de Nación, BID)
V. OBJETIVOS DE LA EXPERIENCIA:
Lograr la reflexión de los jóvenes acerca de su propia situación en la realidad local y actual, visualizando la capacidad de participar grupalmente y en las instituciones barriales como una de las herramientas más potentes para vehiculizar las necesidades personales y grupales.
Entrenar las competencias requeridas para la empleabilidad y la ciudadanía: autonomía y responsabilidad, capacidad comunicativa, reforzamiento del análisis y comprensión de situaciones, inclinación al servicio, capacidad de trabajo en equipo.
Comprometer tanto a las instituciones comunitarias, a través del diálogo fluido, en las temáticas referidas a la ciudadanía y el lugar de los jóvenes en dichas organizaciones, buscando por estos medios la generación de espacios para la participación de los mismos.
Crear y Dinamizar los grupos de jóvenes que se organicen dentro de los talleres, para la generación de proyectos de inserción laboral y comunitaria
VI. MODALIDAD DE TRABAJO:
Se tomaron en cuenta dos factores principales como vectores de la presente experiencia
La relevancia de las redes de trabajo organizadas a través de la asociación de distintos organismos, para lograr la inserción y el reconocimiento en los distintos ámbitos comunitarios de los proyectos generados por los jóvenes.
Diagnóstico de Grupos Participantes: detección de pautas psicológicas-sociales y económicas más relevantes a trabajar con los grupos participantes en los talleres.
Desarrollo de Talleres: estrategias de acción elaboradas por los equipos profesionales para el desarrollo de competencias para la empleabilidad y la ciudadanía ; valoración de las dificultades halladas durante el proceso de trabajo; medición de las principales variables en observación.
Fase Final y Sustentabilidad del Trabajo: Valoración final de las variables seleccionadas. Momento de generación y puesta en marcha de proyectos de los jóvenes.
En el CUADRO I observamos las ETAPAS, METODOLOGÍA, VARIABLES OBSERVADAS , INSTRUMENTOS DE MEDICIÓN aplicados, y los resultados principales hallados.
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ETAPAS
|
METODOLOGÍA |
VARIABLES OBSERVADAS | INTRUMENTOS DE MEDICIÓN | RESULTADOS |
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I.
Preparación
del Contexto de Trabajo (3 meses) |
-Reuniones
entre representantes de las distintas organizaciones participantes en el
trabajo sobre la problemática del Joven: Instituto AG, Consejo Comunal
de la Juventud, Área de Juventud Municipalidad de Fcio. Varela,
Instituciones Barriales
-Comunicaciones entre representantes |
-Capacidad
de Interacción
-Capacidad de Acuerdo de Modelos de Trabajo |
-Cantidad
de reuniones efectivamente concertadas.
-Cantidad
de Comunicaciones realizadas
-Acuerdos establecidos |
Se
acordaron criterios para la búsqueda y vinculación de jóvenes
a los talleres, en los cuáles el principal canal de acceso serían
las instituciones barriales.
Se establecieron espacios compartidos de trabajo en el Instituto AG, en la Sociedad de Fomento “El Nacional” y en el Centro Infantil a cargo de la Liga de Mujeres de “Don Orione”. Sin embargo, una vez iniciado el proceso de trabajo, disminuyó severamente el nivel de comunicaciones entre los organismos participantes, y el desarrollo de objetivos, monitoreo y evaluación final quedó principalmente vinculado al Instituto AG. |
|
II.
Diagnóstico
de Grupos Participantes (2 meses) |
Encuesta en los Barrios Participantes |
a)Nivel educativo b)Representaciones sobre gobierno local e Instituciones de la Comunidad c)Grado de Participación y Tipo de Participación ciudadana d)Autoconcepto: Representaciones sobre sí mismo e)Representaciones sobre la Juventud (como grupo). f)
Otras variables (Experiencia Laboral y Ocupación actual; ocupación
y nivel educativo de los miembros de la familia, actividades culturales,
hábitos y preferencias)
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-Encuesta
/ Test de Autoconcepto.
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Sobre 100 encuestas /10 barrios con mayor densidad poblacional de Florencio Varela (50% del total de población) Variable a) Ver cuadro de presentación de datos socio-demográficos, pág.13 . Variable b)Inst.
Públicas: 2,7 (Test de Oswood)23
Org. Barriales: 3,2 / 10% NS/NC Bajo nivel de conocimiento/Desinterés .Variable
c)
Diferencias significativas interbarriales Barrios tipo asentamiento planificado: 60% “participan”/ 30% no participa / 10% participa a veces. Tipos de participación preferido en Clubes y Sociedades de Fomento para generar espacios barriales para los jóvenes. Barrios más antiguos y/o con villas de emergencia: 36% “participan”/ 50% no participa / 14% participa a veces Tipos de participación preferidos en la Parroquia Barrial en actividades de catecismo o fiestas religiosas. . Variable d)Autoconcepto Normal: 55%; Alto:13%; Bajo: 32% .Variable
e)
Percepción
negativa de la Juventud y sus oportunidades de futuro: 88% (Mención
a problemática de las drogas, desempleo, violencia y abandono
familiar) .
Otras variables (no se presentan datos, pero se destaca la importancia de ciertos hallazgos como: altos niveles de trabajo informal, vinculación temprana al mercado de trabajo en puestos precarios y de baja calificación –servicio doméstico, construcción, pequeños comercios- |
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III.
Desarrollo de Talleres
(6 meses) |
Talleres
de Orientación Socio-Laboral:
Principales Contenidos Trabajados -Aproximación al mundo del Trabajo -Exploración del Mundo Individual -Situación Actual de los Jóvenes: Exclusión y Desempleo. -Análisis FODA personal para la inserción al trabajo -Perfiles personales, puestos laborales posibles -Capacidad
de Emprendimiento: la posibilidad del Autoempleo.
Talleres de Sensibilización sobre la Problemática del Joven Principales Contenidos trabajados -Globalización y Juventud -Situación de los Jóvenes en la Sociedad Latinoamericana -Situación de los jóvenes en el País, el distrito y la comunidad barrial: autodiagnóstico comunitario -Valores y Ciudadanía: Responsbilidad y Autonomía, Participación, Asociatividad -Cómo formular un Proyecto Comunitario -Evaluación
de Acciones
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a)Nivel de información sobre situación social del grupo de los jóvenes b)Grado de compromiso y participación c)Capacidad de Comunicación y trabajo en equipo d)Desarrollo Grupal Percibido e)Capacidad de generar asociaciones estratégicas f)Desarrollo
Personal percibido
|
Observación de Interacciones -Nivel de Producción Grupal -Nivel de Participación e Interacción en los encuentros -Percepción
Subjetiva de Desarrollo Personal
-Proyectos generados -Opinión
de las Instituciones Barriales sobre los grupos de jóvenes
|
Sobre
60 participantes de ambos talleres, finalizaron 47
- Deserción a los talleres del 21% (bajo si se considera que los jóvenes asistían totalmente a voluntad) . -Se
observaron cambios significativos sobre los niveles de información
iniciales aportados por los participantes. Temas señalados como
de mayor interés:
Globalización (40 elecciones); Datos sobre la situación Mundial de los jóvenes en los países desarrollados y en los países en vías de desarrollo (37 elec.); Autodiagnóstico Comunitario (34 elec.); Cómo Formular un Proyecto (32 elec.); Exploración del Mundo Individual y valores para la ciudadanía (29 elec.) . -Los observadores de las actividades señalaron un rico nivel de interacciones en aumento durante los talleres, especialmente en actividades de plenarios y presentaciones de los mismos jóvenes. La mayor participación se dio en el autodiagnóstico comunitario (arribando al final del proceso de trabajo de talleres) . -Mejores interacciones en grupo y demostración de habilidades de comunicación, tomando en cuenta: respeto de tiempos de exposición del compañero, aceptación de opiniones diferentes, capacidad de formular dudas y opiniones, capacidad de negociación . -Desarrollo Grupal Percibido: Se logró establecer dos grupos líderes en la acción barrial que mostraron un alto interés en generar acciones asociativas con las Sociedades de Fomento y Ligas de Mujeres. Estos grupos señalaron más frecuentemente sentir que la juventud “posee expectativas en el futuro y un rol de importancia en el cambio de los patrones rechazados socialmente en la actualidad” . -Desarrollo
Personal Percibido: un 80% de los jóvenes participantes señaló
que los talleres le aportaron a su crecimiento personal; un 25% señaló
haber sido “contenido de sus problemáticas familiares”; casi un
70% de los jóvenes señaló que los talleres le fueron
útiles para comprender lo que sucede en el mercado de trabajo, pero
no lo vinculan a lograr un empleo en el corto plazo.
|
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Proyectos
Generados por los jóvenes con continuidad a tres meses:
Dos Grupos de Jóvenes de 10/18 integrantes. Proyectos Generados: a) Apertura de espacios en las Instituciones Barriales para la Participación de los Jóvenes (en barrios donde esta modalidad de participación era menos frecuente) b)Grupos de reflexión y trabajo sobre salud reproductiva y problemática del género en los jóvenes . Opinión de las Instituciones sobre los grupos de Jóvenes: Se registro en las reuniones a tres meses una disminución sobre las representaciones negativas acerca de la conducta social de los jóvenes (ya que individualmente eran percibidos como positivamente) Conjuntamente, se observó un aumento en la percepción de la importancia de la inclusión de los jóvenes en los equipos de trabajo institucional y no sólo como “clientes” de las actividades institucionales . Las principales variables analizadas durante los talleres se mantuvieron estables con respecto a la finalización de los mismos, pero los efectos positivos fueron más estables en los jóvenes que se mantuvieron agrupados por los proyectos, e insertos institucionalmente, con alta vinculación al grupo de profesionales del Instituto AG. |
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IV.
Fase Final y
Sustentabilidad del Trabajo (a 6 meses e finalizados los talleres) |
Generación
de Proyectos por los Jóvenes
Evaluación a Tres Meses del Trabajo de Talleres Reunión con Organizaciones de Juventud para analizar perspectivas de trabajo sobre los grupos y continuidad de talleres |
ANÁLISIS
DE RESULTADOS Y CONCLUSIONES
Preparación
el Contexto de Trabajo
Diagnóstico
de Grupos Participantes
Se detectaron vínculos entre los niveles de participación en organizaciones comunitarias y las características socio-culturales de los barrios de los que los jóvenes provendrían. Así, los jóvenes provenientes de barrios de clase media-trabajadora empobrecida, como barrios de mayor antigüedad del distrito que reflejan un pasado asociado al trabajo industrial, hoy desocupados o empleados en el sector público y/o en actividades comerciales informales y de servicios de baja calificación, prefirieron modelos de participación más tradicionales y con un mayor nivel de institucionalización; como ejemplo tendríamos el mayor nivel de escolaridad y las actividades en la parroquia barrial. En cambio, los jóvenes de barrios formados por los pobres estructurales de más larga data, mostraron que la participación y la asociatividad está vinculada a estrategias de supervivencia –la obtención de tierras, servicios básicos en el barrio, formación de comisiones para mantener espacios comunes del barrio- movilizando todo un capital social existente, por lo que las acciones de participación se vinculan a instituciones más abiertas, menos reglamentadas o instaladas socialmente, como Comedores, Ligas de Mujeres, Centros Comunitarios, etc. Las villas de emergencia merecen ser distinguidas de este tipo de asentamientos, por cuanto no existe una trayectoria de grupo, de lucha por un espacio común donde vivir en la formación de los conjuntos habitacionales, sino que se forman azarosamente, y predominan estrategias de supervivencia individuales, en espacios que combinan el hacinamiento con una gran violencia y marginalidad.
Fue extremadamente interesante observar cómo el nivel de autoestima y de percepción personal estaría dentro de los límites normales en general, pero asociado a una fuerte percepción de amenaza en el entorno. De modo que a una visión positiva de sí mismo, se asoció frecuentemente una visión negativa de la juventud como grupo (por su tendencia a la delincuencia, drogadicción, violencia, incapacidad de participar en el mundo del trabajo)
Desarrollo
de Talleres
La variable información fue crucial a la hora de definir el éxito en el sostenimiento de los grupos de jóvenes. Es decir que la información es en si misma un potente reforzador para la participación de los jóvenes dado que éstos la ven como “insumo básico para poder comprender e integrar la sociedad actual”. Y es así mismo “definida como una herramienta para cambiar, al lograr orientarse por dónde generar los cambios personales y grupales”. Es significativo que los jóvenes hayan elegido prioritariamente la información acerca de la situación mundial y particular de los países de desarrollo, pasando luego a la posibilidad de manejar herramientas para comprender su entorno local, sobre cómo organizar la información para incidir en la realidad (como formular un proyecto), y luego definieran como importante el reconocimiento y exploración del mundo individual. Esto explica que muy posiblemente, dad la organización de las currículas educativas en la Escuela, este tipo de tópicos no son abordados debidamente, o son abordados fragmentariamente y no obteniéndose una vinculación con el mundo real, comunitario y personal. (ver consideraciones finales)
Una vez establecidos los dispositivos adecuados, el seguimiento, y actividades que generaron la motivación de los jóvenes, se logró un intenso nivel de intervenciones en los talleres por parte de los participantes. Los dispositivos observados como más eficaces fueron: plenarios, presentaciones de temas organizadas por los mismos jóvenes, y autodiagnóstico comunitario. Cabe destacar que este tipo de dispositivos incentiva el compromiso y la percepción de control por parte del joven acerca de la materia de discusión y/o trabajo. Lo mismo se aplica en mayor medida a el autodiagnóstico comunitario, donde los jóvenes se perciben como agentes activos de detección de pautas para modificar su propia realidad. Estas técnicas, si bien poco novedosas, dado que se han establecido una y otra vez desde lo que se llama “Planificación Participativa”, y aplicables a todas las acciones de descentralización, no son frecuentemente aplicadas en los medios en los que los jóvenes se mueven, observándolos más bien como “clientes o consumidores” de servicios, políticas de juventud, productos, estrategias de comunicación.
Así mismo se observó que los niveles de interacción entre los jóvenes fueron mejorando, a medida que se establecían pautas de trabajo (tiempos de exposición, respeto por la palabra del compañero, aceptación de opiniones diferentes, capacidad de formular dudas y opiniones, capacidad de negociación). Al iniciarse cada reunión se establecía un “relator”, quien anotaba los tipos de interacciones por equipos. Se establecía así mismo qué tipos de interacciones se trabajarían mayoritariamente en el día, y al finalizar el encuentro se clasificaban y calificaban las interacciones logradas. Este tipo de modelo generó el ordenamiento progresivo de la participación y un entrenamiento que se puso en marcha de manera óptima en el “autodiagnóstico comunitario”. Estos resultados parecen apuntar a afirmar el supuesto de “educar, formar, entrenar, desarrollar” las aptitudes que componen molecularmente la capacidad de participar, como competencia social base para el desarrollo de capital social (entendiendo capital social en este ejemplo, como la posibilidad de que los jóvenes trabajen en el barrio, en un diagnóstico de sus características y posibilidades para insertarse como parte del mismo).
El desarrollo grupal percibido fue tomado como un fuerte indicador del éxito de los talleres, dado que sería la pauta que permitiría lograr la concientización de los jóvenes acerca de su pertenencia a un espacio común de vínculos para potenciar su desarrollo individual a través de la autorrealización generada por un proyecto común, motor del grupo. Este tipo de representación sería, en el marco de este trabajo, uno de los más importantes vectores que cruzan la capacidad de asociatividad, al lograr la definición conjunta de objetivos, pautas de trabajo, modos de establecer relaciones interpersonales; de esta manera, cuando se habla de definir conjuntamente necesidades y metas de desarrollo, se está hablando de un grupo organizado capaz de comunicar sus objetivos, y capaz de participar en distintas instancias para lograr el cumplimiento de los mismos.
El desarrollo personal percibido quedaría fuertemente asociado a la imagen grupal. En los casos en que se dio una mayor “afiliación al grupo”, los jóvenes lograron mejores niveles en la percepción de desarrollo personal; no casualmente, aquellos jóvenes con estructuras familiares mejor preservadas, y por ende con mejores procesos de socialización primaria, lograron mejores niveles de participación grupal, y mejores niveles de desarrollo personal. No obstante lo cual, debe destacarse que la estrategia de implementación de talleres de reflexión debe ser vista como una herramienta eficaz por cuanto promueve mínimamente “la contención” de aquellos jóvenes con situaciones conflictivas.
Fase
Final y de Sustentabilidad del Trabajo
Una trayectoria previa de apertura a la comunidad fue un elemento clave para que las instituciones lograran “cambiar” el punto de vista sobre la participación de los jóvenes en sus estructuras. Al iniciarse el contacto, las representaciones negativas acerca de la conducta de los jóvenes fueron predominantes, pero en una etapa posterior, la interacción con jóvenes que poseían pautas de trabajo organizadas –aquellas entrenadas a lo largo de los talleres- generó un aumento de la confianza, según lo registrado en dos reuniones mantenidas por el equipo de profesionales a cargo de los talleres, y los representantes de las Instituciones Barriales. Como hemos señalado al inicio de este trabajo, la confianza es uno de los principales motores de la cooperación, que genera las acciones asociativas a través de la participación.
Una medición final de impacto de las actividades de talleres llevadas a cabo, a tres meses de finalizada la experiencia, permitió observar que los principales efectos positivos (sostenimiento de las percepciones de desarrollo grupal y personal, de la ayuda prestada por los talleres en el mejoramiento de la vida cotidiana, representaciones de compromiso y responsabilidad para el cambio de la realidad social, capacidad de comunicación y trabajo de equipo), fueron mejor sostenidos por el 50% de los jóvenes que lograron mantenerse agrupados a través de los proyectos. Estos jóvenes, así mismo, fueron quienes buscaron activamente el apoyo de los adultos y especialmente del equipo de profesionales del Instituto AG –coordinador de talleres-.
La actualidad nos muestra de manera descarnada la multiplicación extremadamente compleja de las relaciones entre mercados y países, en direcciones contradictorias y bajo una alta dosis de incertidumbre. Así, lo que hace treinta años nos habría conducido a pensar en el desarrollo posible de las sociedades hacia la certidumbre de la estabilidad y la mejor calidad de vida, hoy parece disiparse en el mejoramiento de las condiciones y opciones de futuro para unos, y el continuo descenso y exclusión de aquellas oportunidades para otros.
Así, la idea de progreso indefinido está siendo suplantada por visiones que asignan un rol mayor a las complejidades, las contradicciones y las incertidumbres, buscandose las soluciones a partir de la integración de distintas perspectivas de análisis (Kliksberg, 1998)
Lo que jugamos aquí es el pensamiento sobre las “vías de desarrollo”, si es que estas existen de alguna manera. Jugamos así mismo a plantear una visión compleja del desarrollo, donde no sólo podemos considerar unas pocas variables, que producen certezas en su análisis, sino a un sinfín de aspectos cambiantes continuamente.
Por lo tanto, el pensamiento económico tradicional, habituado a considerar la realidad desde una perspectiva única, está hallando severas dificultades para dar respuesta a aquello que es el verdadero fin de un desarrollo: la calidad de vida humana. En este marco, varios teóricos de las ciencias sociales se preguntan si es lícito tomar sólo los indicadores de desarrollo económico como los que señalan claramente el camino “al desarrollo” de un país.
La experiencia ha marcado fuertemente para América Latina el fracaso de las hipótesis economicistas, ante la aplicación estricta de recetas neoliberales. Estas, además, se han producido sobre la base de la posibilidad de influencia y control externo que frente al endeudamiento -operado en contextos políticos específicos donde se hace totalmente cuestionable la legitimidad de las deudas contraídas por los países "en vías de desarrollo"- logran ejercer los organismos financiadores.
Una de las primeras cuestiones abordadas es la de la inequidad. Planteada como necesaria en los modelos económicos clásicos, al señalar especialmente la posibilidad de “el efecto derrame” de la riqueza acumulada, hoy debe destacarse que luego de 20 años de aplicación de recetas económicas, los excluidos, más y más pauperizados y degradados, aún esperan dicho “efecto”. Por el contrario, aparecen fuertes efectos culturales en las clases dominantes de América Latina que parecen señalar que hay una tendencia a la acumulación y concentración cada vez mayor de la riqueza.
El resultado de estos procesos es una enorme deshumanización y una crisis de gobernabilidad donde un grupo creciente de “excluidos, supernumerarios, pobres, violentos, analfabetos, abandonados” dan su espalda a los gobiernos democráticos latinoamericanos, los cuáles, entre corrupción e ineficiencia, intentan llevar el timón de pequeñas barcazas en una gran tempestad. Pese a las buenas intenciones, la capacidad de decidir hacia donde se orienta "el desarrollo" de los países latinoamericanos, no parece ser ni de los gobiernos, ni mucho menos de la ciudadanía.
Cuál es entonces la vía para el cambio en América Latina, para buscar el desarrollo, apelando por supuesto a un sentido complejo de este término?
El planteo de este trabajo intenta apuntar a otro tipo de "capital" que puede y debe reforzarse, que son aquellos que podrían generar la apertura de un horizonte para América Latina.
En la última década, se ha comenzado a debatir acerca de la consideración del “desarrollo de capital humano y social”, como aspecto dejado de lado, y probablemente en la base de la resolución del problema de la exclusión, así como apuntando a una verdadera concepción de desarrollo donde los seres humanos sean fines en sí mismos y no "recursos" o medios del desarrollo económico.
Más aún, en ellos se explica que hay una fuerte vinculación entre desarrollo económico y capital social.
Así, Putnam (1994), iniciador de esta corriente, ha señalado que el capital social conformado por el grado de confianza existente entre los actores sociales de una sociedad, las normas de comportamiento cívico practicadas y el nivel de asociatividad que caracteriza a una sociedad, conformarían la materia básica que, en sus trabajos, haría las diferencias de desarrollo económico entre italia del Norte e Italia del Sur.
Para otros autores(J. Coleman -1990-, K. Newton -1997-, S. Baas -1997- J. Joseph -1998-, Bullen y Onyx -1998-), el capital social se relaciona con la cohesión social, identificación con las formas de gobierno, con expresiones culturales, que hacen una sociedad algo más que una suma de individuos. Así, el capital social desempeña un rol fundamental al estimular la solidaridad y superar las fallas del mercado mediante acciones colectivas y el uso comunitario de los recursos.
Pero más aún, las redes sociales formadas, promueven la circulación de conocimientos, pautas culturales, modelos de comportamiento, que generan innovaciones, en primer lugar portadoras de mejoras en la calidad de vida, y en segundo lugar potencialmente rentables. Un ejemplo claro de ello es la aplicación de conductas éticas y profesionales en el gobierno, lo que genera que los recursos vayan a donde genuinamente deben ir, incentivando la confianza de las personas, que pueden optimizar esos mismos recursos asociándose, no sólo para consumirlos, sino para producir sobre la base de un primer aporte.
El capital social crece cuanto más se usa (Kliksberg, 1998). Hacer uso de estos activos implica justamente construir pautas culturales y modelos de interacción entre las personas que se aprenden. La clave, tal vez, para desandar los caminos de la exclusión, es volver a incentivar, a crear, a construir, espacios donde el capital social existente circule, para plantear nuevos aprendizajes.
No se trata de que América Latina no posea capital social. El problema es que este capital social va quedando anulado, no está siendo revalorizado, puesto en juego, haciendo que funcionen las redes de apoyo social.
La
participación, en el sentido más absolutamente genérico
de la palabra, es la verdadera clave de la construcción del desarrollo.
De alguna manera, con sus excepciones, en América Latina estamos
en los albores de la historia de una cultura participativa, y en muchos
casos es inaplicable pensar en criterios como por ejemplo "presupuestos
participativos", "planificación participativa local", "apertura
y control del gobierno". Un sentimiento de no-pertenencia, de desarraigo,
de los heterogéneos grupos sociales y étnicos que conforman
nuestros pueblos, se afirma numerosas veces -especialmente en los grandes
conglomerados urbanos como el Gran Buenos Aires, escenario de nuestras
experiencias-, acumulandose el sentimiento de no ser revalorizado, y aumentando
la "cultura del cazador": cada cuál obtiene la mejor pieza posible.
Los resultados conocidos son la imposibilidad de quebrar prácticas
de clientelismo y corrupción que dejan un pobre lugar a los procesos
genuinamente abiertos y participativos.
Sobre
las experiencias
En nuestras experiencias hemos abordado fundamentalmente la hipótesis de que sociedades con bajos niveles de equidad son reproductoras de poblaciones con bajas competencias para la participación ciudadana. Al decir esto, estamos señalando que en este tipo de sociedades, el capital social existente, por efecto de su desuso, va disminuyendo progresivamente sus activos. y sus efectos potencialmente beneficiosos
Hemos dicho también que estos procesos deben ser visualizados por todos los actores sociales, no solamente el Estado, y hemos puesto énfasis en la posibilidad de "trabajar en la construcción" de las competencias sociales que consideramos básicas para lograr la circulación y desarrollo de capital social.
Nuestro pensamiento puede resultar excesivamente "molecular", somos conscientes de ello en este trabajo, pero consideramos que es fundamental, más allá de los diagnósticos de la situación a nivel "macro", y con una profunda visión del entorno global, comenzar a trabajar la base, que son los comportamientos humanos que hacen a la contrucción del lazo social.
Se trata de experiencias aisladas. Su objetivo es aportar al debate una herramienta, un resultado, la posibilidad de replicar y comparar.
Por que en los contextos en los que nos toca operar, resulta de urgencia comenzar a experimentar las víás de poner en marcha las grandes discusiones y las grandes teorías: en estas poblaciones, el sufrimiento, la mala calidad de vida, la exclusión de la educación y el trabajo no esperan "derrames" de la economía o de las ideas.
Esto
no significa, para los equipos de trabajo involucrados, el rechazo del
trabajo en las políticas que el Estado debe poner rápidamente
en marcha, y de las acciones de cooperación a nivel internacional
que deberían surgir. Significa, más bien, que nuestro trabajo
se guía por el concepto expresado en la simple frase: "pensar globalmente,
actuar localmente". Sobre estas experiencias, deseamos básicamente
señalar: herramientas eficaces, similitudes y diferencias, para
luego pasar a analizar la posibilidad de pensar en "el ensayo de la participación"
como una tarea educativa a largo plazo, y un campo interdisciplinario sobre
el que es necesario trabajar el acuerdo, desde distintas instituciones
de la sociedad civil en interlocución con las instituciones más
tradicionales: Familia, Escuela, Estado.
HERRAMIENTAS
EFICACES, A TRAVÉS DE LAS SIMILITUDES Y DIFERENCIAS EN LAS EXPERIENCIAS
PRESENTADAS
Los equipos que condujeron las experiencias decidieron realizar la presentación de las mismas basados en el interés que ellas generaron por tener aspectos a comparar, con parámetros en común y aspectos totalmente disímiles.
Uno de los vectores que cruzaría a ambas experiencias sería la posibilidad de establecer talleres como instrumento de trabajo en el desarrollo de competencias sociales. Y a través de dichos talleres, se detectaron herramientas específicas a nuestro entender replicables para llevar a cabo la construcción de espacios que promuevan la ejercitación de la participación en los jóvenes, basados en el cambio de representaciones y actitudes.
El grado de institucionalidad en el entorno en el que se insertaron los talleres fue un vector que dio marco a las experiencias. Con ello se hace referencia a la inserción de los talleres en el marco de reglas formales de una organización claramente constituida, formando parte de la misma, como fue el caso del sistema de pasantías, o al trabajo en los “intersticios institucionales”, es decir, con una modalidad no tan integrada a procesos organizacionales, pero a través de reglas de juego que incluían las culturas organizacionales de las Instituciones participantes y la Institución ejecutora, como sería el caso de los talleres de Formación Socio-Laboral y Sensibilización sobre la Problemática del Joven. De alguna manera, la primer experiencia está declaradamente inserta al interior de una organización –La Municipalidad-, pero también jugada desde reglas establecidas por las instituciones educativas; en tanto que la segunda, aparece externa a las organizaciones participantes, pero busca como objetivo último la posibilidad de una inserción.
En referencia a esta dimensión, cabe destacar que uno de los principales factores de éxito en la configuración de procesos participativos, estuvo dada a través del nivel de acuerdo para instaurar los procesos de talleres. Es decir: generar un marco para lograr la inserción de los talleres, marco de reglas, funciones, responsabilidades, y metas, que en definitiva lograran el beneficio común. Para ello el consenso en estos aspectos, obtenido a través de un número importante de reuniones entre las distintas instituciones responsables de llevar a cabo los procesos de talleres fueron fundamentales.
La reflexión para esta dimensión es que el marco institucional provisto puede ser flexible, pero los acuerdos entre distintos actores intervinientes para dar sustentabilidad a los resultados tanto como a los procesos participativos resulta un elemento básico. Cuando los jóvenes no encontraron un marco contenedor a partir de los acuerdos de reglas, tendió a observarse nuevamente la desmotivación y la apatía. Ello fue visible con bastante claridad en el caso la falta de colaboración de determinadas instituciones educativas al sistema de pasantías, o en las organizaciones barriales que no sostuvieron su diálogo sobre la temática que habría de abordarse con los jóvenes. De alguna manera, estos no encontraron un tejido de sostén para dar respuesta a sus “ensayos de participación”.
Dentro de los talleres, las herramientas principales para promover la participación interna, que luego se plasmó en participación en los espacios de trabajo y en proyectos (Sistema de Pasantías) y en proyectos en la comunidad (Talleres de Formación...), fueron:
El trabajo sobre las pautas comunicacionales, como aspecto que permitió a los jóvenes solidificar modelos de interacción para lograr negociar objetivos y construir alianzas. Estos procesos, que fueron puliéndose a lo largo de los talleres, requieren un tiempo de establecimiento para arribar a la modificación de pautas de comunicación poco adecuadas. En el caso de los jóvenes pasantes, ellos lograron discutir y consensuar, para luego presentar ante sus jerárquicos de área, aspectos que hicieron a la construcción de ideas innovadoras plasmadas en proyectos de gestión. En el caso de los jóvenes en talleres de formación, éstos así mismo lograron organizarse para plantear su espacio en la comunidad.
El trabajo sobre el mundo individual, buscando las debilidades y fortalezas que hacen al perfil personal de cada uno. El conocimiento individual ayudó a los jóvenes a orientarse en la búsqueda de los caminos para la autorrealización. La frustración a la que suele predisponer el recorrer caminos equivocados, o no lograr relacionar las trayectorias de vida a espacios en los que se obtengan reforzamientos por la participación en ellos, usualmente predisponen al deterioro progresivo de la participación en la sociedad y de la percepción de un sentimiento de inclusión e integridad de las personas. Así mismo, en circunstancias de una pérdida de sentido y crisis de identidad, la exploración de la identidad puede proveer elementos individuales para orientarse en el contexto social.
A través del análisis de estas experiencias aisladas, se descubre la importancia de que trabajos sostenidos en la construcción de competencias sociales, en la revalorización de los saberes y pautas culturales de los jóvenes, en el ejercicio guiado de la integración de grupos organizados. Sin embargo, las limitaciones más serias de estas experiencias, radican básicamente en a)la imposibilidad de generalizar resultados dado el contexto “micro” y el “aislamiento” de las mismas de una política integral dirigida; b)desprendiéndose de la razón anterior, la baja sustentabilidad posible para la mayoría de los jóvenes participantes, en un proceso que se extienda en nuevas acciones relacionadas a las primeras: aún existe un amplio componente de voluntarismo y liderazgo de aquellos que intervienen protagonizando estas experiencias, especialmente los técnicos y profesionales, y también los jóvenes; y c) se ha observado lo importante que sería contar con la posibilidad de vincular a los jóvenes al manejo de herramientas informáticas, especialmente de Internet: estas experiencias no resuelven la problemática de la brecha informática, es decir del acceso de todos por igual a las redes más complejas de información actuales.
Para los equipos participantes en estos trabajos, es fundamental implementar este tipo de dispositivos en políticas de juventud y en el marco de la educación formal, lo que no siempre sucede. Según Tedesco (1996) “existe un consenso cada vez más extendido según el cuál la escuela no está cumpliendo satisfactoriamente la función de formar a las futuras generaciones en las capacidades que requiere el desempeño ciudadano para una sociedad que se transforma profunda y rápidamente, pero, al mismo tiempo, existe una significativa falta de consenso acerca de cuáles son o deben ser dichas capacidades y cuál el alcance de su difusión”.
Al plantear estas experiencias estamos dando cuenta del tipo de dispositivos que podrían ser potencialmente eficaces, pero consideramos que mucha más experimentación y discusión al respecto es necesaria.
Otra reflexión posible es la del interés fundamental de aceptarse las Instituciones participantes de procesos educativos y de formación de ciudadanos como no cerradas, sino más bien, abiertas, capaces de manejar la incertidumbre, sin apelar a la supresión del debate. Ya que tal es la característica de la sociedad del futuro: complejidad e incertidumbre. Sólo el ensayo y error permitirá estos alcances.
Tanto sea el ámbito comunitario más abierto, cómo los ámbitos institucionales más reglamentados, el ejercicio de la participación , de la organización, del compromiso y la confianza debe ser repetido en el largo plazo. Es decir que la escuela puede beneficiarse ampliamente de los saberes que las organizaciones de la comunidad posee; y éstas a su vez, conjuntamente con el gobierno local, deben recurrir a la Escuela para incluirla como actor fundamental en sus procesos de gestión.25
En
lo que respecta a las Políticas de Juventud, encontramos en los
Informes del Proyecto “Políticas de Juventud en América Latina:
Evaluación y Diseño” (CINTERFOR-OIT), varios señalamientos
en relación a la urgencia de comenzar a operar a nivel local y regional;
de la ausencia de integralidad (complementariedad de distintas políticas
educativas, de empleo, culturales y sociales entre sí); de la necesidad
de mayor concertación y participación (acciones propuestas
con involucramiento de los jóvenes y otros sectores sociales). Lo
que conduciría a una falta de eficacia en dichas políticas,
tendiéndose a que los jóvenes sean más “objetos de
protección” o “consumidores” de dichas políticas que verdaderos
actores de las mismas.
Entonces, cuando hablamos de cambios de actitudes y representaciones, normalmente estamos hablando de largos procesos, y podemos verlo en el caso de las sociedades más equitativas y participativas: generalmente en ellas existen pautas culturales que vienen siendo transmitidas de generación en generación.
Nuevamente volvemos a señalar que existe una responsabilidad de los gobiernos en visualizar cuán importante es para América Latina invertir en políticas sociales y en la educación de sus pueblos. Pero debemos decir también que no existen recetas para el corto plazo. No existe el éxito de una gestión de gobierno a la otra: como hemos señalado, se trata de procesos que tomarán años, sólo lentamente lograrán ir circulando y creciendo los activos que forman parte de un capital social, que devuelva la confianza en los gobiernos, y que permita su apertura a las comunidades.
Puede América Latina forzar sus reformas de Estado si los actos corruptos y el clientelismo político siguen presentes?
Puede América Latina promover las reformas de Estado desde la participación de su ciudadanía?
Puede América Latina visualizar el desarrollo como un futuro posible, si no reforma el Estado y le atribuye sus verdaderas funciones, que son las de garante de los derechos y deberes de aquellos que quedan bajo su jurisdicción, y no sólo garante del funcionamiento de los mercados?
Consideramos que para que ello ocurra un largo camino debe ser recorrido. Y en él, las personas deben recordar, aprender, construir, la capacidad de participar: participar con reglas claras, restaurando la confianza y el compromiso, la responsabilidad y la autonomía, la comunicación eficaz y sin ruido, la valorización de sí mismos.
En
marcha, entonces.
7.
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