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Estructura social del empleo

1. Referencias técnicas.

Son las siguientes:

Población económicamente activa

La integran quienes tienen ocupación o la buscan activamente.

Población des/ocupada

Se refiere a quienes, no teniendo ocupación, buscan activamente trabajo.

Tasa de actividad

Porcentaje entre la población económicamente activa y la total.

Tasa de des/ocupación

Porcentaje entre la población des/ocupada y la económicamente activa.

La Encuesta permanente de hogares releva esta tasa, distinguiéndola de situaciones precarias como las referidas a quienes realizan trabajos transitorios mientras buscan activamente ocupación, trabajan in/voluntariamente jornadas reducidas, ocupan puestos por debajo de su calificación profesional o devengan remuneraciones menores a los mínimos. Tampoco se ubican en esta categoría los des/empleados que ya no buscan ocupación.     

Población sub/ocupada

Población que trabaja menos de 35 horas semanales y quiere trabajar más.

Fuente: INDEC, Información de prensa, enero 1993  

2. Cuadros.

Cuadro 1. Niveles de ocupación.

COD    abril 1991   mayo 1995    variación  

1.     32.600.000   34.560.000   +  06.00%

2.     12.877.000   14.100.000   +  09,50%

3.      7.500.000    6.187.500   -  17,50%

4.     11.988.000    9.890.000   -  17,50%

5.        888.000    2.620.000   + 195,00%

6.      1.100.000    1.590.000   +  44,00% 

Referencias.

1. Población total.

2. Población económicamente activa.

3. Asalariados.

4. Población ocupada.

5. Población des/ocupada.

6. Población sub/ocupada.

Servicios:           33.00%

Industria:           24.00%

Comercio:            21.00%

Construcción:        06.00%

Otros:               16.00%

Cuadro 2. Trabajadores ocupados.

Cantidad     Empresas Trabajadores Promedio Trabajadores

                        salarial por empresa

1            131.795   131.795     $    499           1

2             61.513   123.026     $    487           2

3             33.886   101.658     $    479           3

4             22.102    88.408     $    524           4

5             15.216    76.080     $    506           5

6 a 10        36.832   278.787     $    536           8

11 a 50       36.777   788.098     $    650          21

51 a 100       5.542   391.079     $    766          71

101 a 200      2.747   376.858     $    842         137      

201 a 500      1.467   450.089     $    990         307

501 a 700        257   151.471     $  1.164         589

701 a 1000       181   150.448     $  1.139         831

1001 a 1500      121   148.718     $  1.126       1.229

más de 1500      147   516.661     $  1.271       3.515   

Cuadro 3. Sectores de trabajo.

COD Empresas Trabajadores Promedio Trabajadores 

                          salarial por empresa

1   53.808    224.996     $   455            4

2      490     24.492     $ 2.213           50

3   49.514    911.910     $   994           18

4    1.093     53.985     $ 1.480           49

5   11.310    199.614     $   588           18

6   93.699    605.813     $   668            6

7   28.488    315.644     $ 1.009           11

8   47.543    360.134     $ 1.153            8

9   61.379  1.066.110     $   697           17

10   1.259     10.478     $ 1.232            8

T  348.583  3.773.176     $ 1.232            8 

Referencias.       

1  Agricultura, Caza, Silvicultura y Pesca.

2  Explotaciones Minas y Canteras.

3  Industrias manufactureras.

4  Electricidad, Gas y Agua.

5  Construcción.

6  Comercio, Restaurantes y Hoteles.

7  Transportes, Almacenes y Comunicaciones.

8  Servicios Financieros, Inmobiliarios y Profesionales.

9  Servicios Comunitarios, Sociales y Personales.

10 Actividades no especificadas.

T  Total

Advertencia.

Los cuadros 2 y 3 surgen de las empresas que en setiembre 1996 se han afiliado a las Aseguradoras de Riesgo de Trabajo.

Fuente: "Ambito Financiero", 30.09.96, pág. 16  

Cuadro 4. Des/ocupación y sub/ocupación.

Calculados sobre la población económicamente activa.

Año  Mes Des/ocupación Sub/ocupación Total

1983 05  05.20%        04,60%        09,80%

1983 10  03,10%        04,90%        08,00%

1984 05  04,10%        04,50%        08,60%

1984 10  04,10%        03,60%        07,60%

1985 05  05,50%        05,50%        11,00%

1985 10  04,90%        06,60%        11,50%

1986 05  04,80%        06,40%        11,20%

1986 10  04,50%        06,10%        10,60%

1987 05  05,40%        08,00%        13,40%

1987 10  05,20%        07,80%        13,00%

1988 05  06,30%        07,70%        14,00%   

1988 10  05,70%        07,40%        13,10%

1989 05  07,60%        08,50%        16,10%

1989 10  07,00%        08,00%        15,00%

1990 05  08,60%        08,40%        17,00%

1990 10  06,00%        08,10%        14,10%

1991 05  06,30%        07,70%        14,00% 

1991 10  05,30%        07,00%        12,30%

1992 05  06,60%        07,60%        14,20%

1992 10  06,70%        07,30%        14,00%

1993 05  07,00%        08,30%        15,30%

1993 10  09,90%        08,80%        18,70%

1994 05  10,80%        10,20%        21,00%

1994 10  12,20%        10,40%        22,60%  

1995 05  18,60%        11,40%        30,00%   

1995 10  16,40%        12,60%        29,00%

1996 05  17,10%        12,70%        29,80%

1996 10  17,30%        13,60%        30,90%

1997 05  16,10%        13,10%        29,20%

1997 10  13.70%        13.70 %       27,00 % 

1998 05  13,20%        13.20 %       26,40 %

1998 10  12,40%        13.60 %       26,00 %

1999 05  14,50%        13,70 %       28,20 %

1999 10  13,80%        14,30 %       28,10 %

2000 05  15,40%        14,50%        29.90%

2000 10 14,70%      14.70%     29,40%  

2001 05.  16,40%       14,90 %        31,30%

 

Lunes 07 de febrero de 2000 

LA PELEA CONTRA LA DESOCUPACION: CIFRAS OFICIALES DE LOS ULTIMOS CINCO AÑOS

Desde 1994 la industria echó a 145 mil trabajadores

En los últimos 5 años la industria expulsó en total a 145.000 trabajadores. Hay sectores como el minero, que se contrajo en más de 8.300 personas. Los servicios de electricidad, gas y agua redujeron en casi 3.000 personas sus dotaciones de personal y el transporte y las comunicaciones se desprendieron de 1.400 empleados.

Asi surge de un Informe de la Secretaría de Empleo elaborado sobre la base de las declaraciones de las empresas de todo el país al Sistema de Seguridad Social.

La destrucción de puestos de trabajo se dio pese a que en ese período, entre octubre de 1994 y octubre de 1999, las cargas sociales patronales se redujeron a la mitad y el costo laboral cayó más del 20% por el deterioro en los salarios. Y hubo una brusca reducción del costo de las indemnizaciones por accidentes de trabajo y la firma de muchos convenios de trabajo flexibles.

Sin embargo, siguió aumentando el trabajo en negro y el desempleo se incrementó en casi medio millón de personas.

De este modo, en ese período, en materia de empleo formal, registrado y estable, la industria es claramente perdedoras. Así en octubre de 1999, las fábricas manufactureras tenían un plantel de personal un 14,5% menor que en igual mes de 1994, en tanto las minas y canteras un 25,5% inferior.

No obstante este descenso de la ocupación fabril y la fuerte recesión por la que atravesó la industria en 1999, la producción manufacturera se situó el año pasado por encima del de 1994. Esto significa que la industria siguió obteniendo nuevas ganancias de productividad. Es decir cada trabajador ocupado en 1999 produce mucho más que el trabajador ocupado de 1994.

Entre 1994 y 1999 el empleo fabril declarado por las empresas bajó del 24 al 20% en su participación en la ocupación total.

En términos absolutos, las fábricas alimenticias fueron las que más personal expulsaron, con un poco más de 40.000 personas, en tanto el sector vinculado a la producción de petróleo y gas tuvo el récord en términos relativos, ya que se desprendió del 48,7% del personal que tenía en 1994.

En ambos sectores la producción del año pasado fue superior a la de 1994. Por eso, los analistas atribuyen estas bajas de personal a las fuertes racionalizaciones que tuvieron lugar en las empresas debido al proceso de concentración económica, en especial con la compra de establecimientos por parte de firmas multinacionales. En petróleo, además, tuvo lugar una fuerte tercerización en los trabajos: las empresas contrataron en otras firmas tareas que antes realizaban por su cuenta.

Textiles

El sector textil, que expulsó a 25.000 trabajadores, tiene hoy un 35% menos de personal que en 1994. Pero fue por otras causas.

Desde 1991 en adelante, con la apertura importadora, el sector se fue achicando. En 1994 tenía 71.500 trabajadores, con el efecto tequila cayó a 51.300, se mantuvo en esos niveles durante los reactivantes años 1996-98 y en 1999 cayó a 46.300 trabajadores.

En confecciones de prendas de vestir el panorama fue similar. De 42.000 trabajadores registrados en 1994, con el Tequila se redujo a 35.000. Se mantuvo casi sin variantes hasta 1998 para caer a 32.000 en 1999.

En bienes de capital pasó otro tanto. Las empresas fabricantes de maquinarias redujeron sus planteles en esos años de 56.700 a 45.500 personas, con lo que registran un 27,6% menos.

"A pesar de la notable inversión en el sector minero, el saldo neto es decreciente, pasándose de 32.600 puestos de trabajo en 1994 a 25.000 en 1999. Esto implica una pérdida de un 25% de la dotación de trabajadores de punta a punta", subraya el informe oficial.

Los especialistas atribuyen esta caída del empleo minero a las demoras y paralizaciones de trabajo debido a la brusca baja de los precios internacionales ocurrida a partir de 1997 que afectaron la rentabilidad de los proyectos de inversión.

La evolución del empleo en la construcción fue distinta. De 228.000 trabajadores registrados en 1994 se alcanzó un tope de 273.000 en 1998, para caer a 239.000 en 1999 como consecuencia de la recesión.

 

LA NACION 28.01.2000

La creación de empleo estable

Por Alejandro F. Lamadrid

En el proyecto de ley de reforma laboral presentado a la Cámara de Diputados, la prolongación del período de prueba y la rebaja de contribuciones patronales luego de la efectivización del trabajador en su empleo constituyen dos medidas mutuamente necesarias para incentivar, en dos momentos vinculados, la contratación y la permanencia de trabajadores con contratos por tiempo indeterminado.

La primera medida es un incentivo a la entrada en la relación laboral, porque le da al empleador un tiempo más amplio para evaluar la capacidad del trabajador. Recordemos que la reforma de Erman González fue, a lo sumo, neutral con relación a la promoción del empleo estable, porque, si bien eliminó los llamados "contratos basura", al reducir el período de prueba de noventa a treinta días y bajar fuertemente el costo del despido para períodos cortos, sólo logra incentivar el ensayo y error y la especulación (alta rotación) en el contrato por tiempo indeterminado.

La segunda medida, la rebaja de contribuciones luego de la finalización del período de prueba, es un incentivo a la permanencia del vínculo. A diferencia de la reforma Cavallo de 1995, la rebaja de impuestos al trabajo en los contratos estables tiene un efecto más pleno en la propensión marginal a contratar más factor trabajo estable, porque no existe en el menú de opciones el "contrato basura". Queda otra alternativa: la lisa y llana evasión, o trabajo en negro, pero en realidad, actualmente el trabajo en negro es, en gran medida, una consecuencia derivada de la evasión de otros impuestos (IVA e ingresos brutos, principalmente) y del alto costo monopólico de algunos bienes y servicios.

El problema del costo argentino no son precisamente los costos laborales, aunque es innegable, por teoría económica y sentido común empresarial, que no va a ser igual mi dotación de capital y trabajo en un escenario donde para producir una unidad de producto adicional el precio de una unidad de trabajo sea de 10 pesos, que en otro escenario donde la unidad de trabajo valga 8 pesos y el costo del capital se mantenga constante.

Razones adicionales

 

Acentuando la fuerza de esta propuesta, aparecen dos razones adicionales. En primer lugar, una lógica vinculante, o retroalimentación positiva, entre ambos momentos: "Me atrevo a tomar un empleado nuevo porque tengo un período de prueba mayor, en el cual pago contribuciones patronales al 100 por ciento de lo vigente, pero no pago despido ni preaviso, y porque cuando termine el período de prueba tendré menor costo laboral"; pero también "me conviene contratarlo por tiempo indeterminado porque pagaré menos contribuciones y porque tengo un mayor período de prueba para evaluarlo".

En segundo lugar, incentiva a reducir el período de prueba, ya que cuanto antes lo considere "efectivo" -y el proyecto autoriza al empleador a desistir de utilizarlo desde el inicio de la relación-, tanto antes comenzará a pagar un menor costo laboral. Si ésta es la lógica, el lapso del período de prueba no es tan importante, aunque tres meses, más otros tres por medio de convenio colectivo, sería lo más adecuado.

Si el proyecto es una buena herramienta para promover el contrato por tiempo indeterminado, ¿cuáles son las razones que hacen deseable el contrato estable por sobre el temporario?

La promoción de contratos de trabajo transitorios y la rebaja de contribuciones patronales, como medida aislada, produjeron dos tipos de ineficiencia económica. Primero, una ineficiencia en el mercado laboral (nivel "macro"), segmentándolo entre contratos transitorios de alta rotación, viejos contratos por tiempo indeterminado y una mayoría de trabajo en negro. (Esta división no se correspondía ni con las calificaciones de los trabajadores ni con las decisiones de los empleadores.) Segundo, produjo una ineficiencia en la planta de producción (nivel "micro"), ya que la alta rotación de los contratos transitorios y del trabajo informal afecta la posibilidad de sostener una estrategia de competitividad basada en la innovación y la mejora continua de la productividad. Una alta rotación es difícilmente compatible con la autonomía funcional, compromiso y capacitación continua que se requiere.

Los trabajadores tampoco han obtenido ningún beneficio de estas políticas, porque la desocupación sigue en niveles de dos dígitos y porque la gran mayoría que pudo conseguir trabajo en esta década lo hizo en forma intermitente, con bajos ingresos, altísima discrecionalidad del empleador, alta incertidumbre laboral y sin un salario diferido que le permitiera tener esperanza de asistencia médica ni jubilación.

Al abaratar y eliminar algunas rigideces de los contratos de duración indeterminada, se logra una mayor eficiencia en el nivel macroeconómico, al no segmentar el mercado de trabajo, y se introduce el factor de eficiencia microeconómica que le posibilita al empleador desplegar una estrategia de valorización de capital humano de su empresa y bajar los costos frente a las fluctuaciones de la demanda. El trabajador logra mayor estabilidad, recibe los beneficios de la seguridad social y acrecienta también el valor de su propia fuerza de trabajo.

El autor es economista, director ejecutivo de la Fundación Cristal.

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Clarín, 06 de febrero de 2000 

EL EMPLEO EN LA ARGENTINA: ESTUDIO OFICIAL

Sólo el 6% de los nuevos empleos es en blanco 

En 5 años se crearon 1.100.000 puestos de trabajo. Pero sólo 66.000 de esos empleos fueron declarados. El resto no tiene obra social ni jubilación.

ISMAEL BERMUDEZ

Las mujeres ganan 30% menos que los hombres

Entre 1994 y 1999, la ocupación creció en 1,1 millón de personas, pero el empleo declarado apenas aumentó en 66.000 personas. Esto significa que de cada 100 nuevos puestos de trabajo creados en los últimos 5 años, en el balance entre la gente que ingresó y salió del mercado laboral, sólo 6 figuran "en blanco".

Además, es más la gente que no tiene ni obra social ni jubilación que la que sí tiene esa cobertura. Sobre una población activa de 15.266.000 personas, sólo 6.798.000 registran aportes. El resto está al margen de la seguridad social: 2.034.000 porque son desocupados y 6.434.000 porque no registran aportes.

Sobre la base de estos números se estima que la evasión a la seguridad social, con los aportes patronales disminuidos, supera los $ 12.000 millones anuales.

Estos datos forman parte de un estudio sobre "Evasión y Cobertura Previsional" realizado por la Superintendencia de AFJP y el Instituto Torcuato Di Tella.

De los datos oficiales de recaudación de la AFIP-DGI, el estudio determinó que los trabajadores asalariados y autónomos ocupados de todo el país subieron de 12,1 millones en 1994 a 13,2 millones en 1999, pero los aportantes pasaron de 6.732.000 a 6.798.000 personas.

Pero, además, este aumento de 66.000 aportantes fue porque crecieron en 211.000 personas los cotizantes del sector público y cayeron en 145.000 los aportantes del sector privado.

En parte, esta baja podría explicarse porque las empresas tenían empleados bajo regímenes especiales (en período de prueba o con modalidades promovidas) a 385.000 personas sin obligación de aportes. Si se incluyeran estos trabajadores, entre 1994 y 1999 el empleo privado declarado habría aumentado apenas el 5%.

De todos modos, la baja en el número de aportantes de las empresas privadas es significativa porque durante el período que abarca el estudio los aportes patronales se redujeron del 33 al 18% de los sueldos, en promedio, se pusieron en marcha distintas modalidades promovidas y se flexibilizaron muchos convenios de trabajo con el argumento de que servían para blanquear y aumentar el empleo privado.

Como los salarios declarados del sector privado rondan los $ 40.000 millones, esta rebaja de aportes de 15 puntos le significaron al Fisco una pérdida de recaudación de $ 6.000 millones anuales, con relación a las cargas que se pagaban en 1993.

Paradójicamente esta rebaja de aportes no fue compensada con un mayor empleo declarado ya que los aportantes sólo aumentaron en 66.000 personas.

Un informe del Ministerio de Trabajo indica que, a partir de 1994, cuando comenzó a aplicarse la rebaja de las contribuciones patronales, el trabajo en negro entre los asalariados de la Capital y el Gran Buenos Aires saltó del 29,2 al 37,5%. Y en algunas provincias los asalariados "en negro" superan el 80%.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                   LA NACION 17.12.99

Registró una leve baja el desempleo

Indec: en octubre el índice de desocupación fue del 13,8 por ciento, contra el 14,5 % de mayo y agosto últimos, pero sigue por encima del nivel de octubre de 1998.

Unos 3,8 millones de argentinos tienen problemas de empleo, según las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) conocidas ayer. La desocupación abierta ascendió al 13,8 por ciento en octubre, un 1,4 punto por encima del 12,8 % registrado un año antes y un 0,7 menos que el 14,5 % de agosto último.

"Aquella famosa promesa del 1º de mayo de 1995 de pulverizar la desocupación debe ser leída como otro de los furcios del ex presidente, ya que en su lugar debía decir pulverizar la ocupación", dijo a La Nación el ministro de Trabajo, Alberto Flamarique.

Flamarique apuntó a la herencia laboral menemista, que en una década duplicó la tasa de desempleo.

El ministro aseguró que la incipiente recuperación y las leyes de modernización laboral que se enviarán al Congreso en los próximos días, comenzarán a mejorar este cuadro negativo. Mientras tanto, se crean empleos de mala calidad y aumenta la precarización, según la opinión de diversos especialistas consultados por La Nación .

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17.12.99 | Economia

La falta de empleo afecta a 3,8 millones de personas

En octubre, la desocupación fue del 13,8%, 1,4 punto más que un año antes, aunque bajó respecto de agosto último (14,5 %); la subocupación trepó al 14,3 por ciento

Registró una leve baja el desempleo

La Argentina terminará el milenio con una desocupación del 13,8 por ciento de su población activa, según las cifras oficiales difundidas ayer. Se trata de 1.833.000 personas, a las que hay que sumar un 14,3 por ciento de subocupados, equivalente a otros 1.973.400 de argentinos.

La desocupación de octubre aumentó 1,4 punto porcentual respecto del mismo mes de 1998, cuando fue del 12,4%. En cambio, la cifra representa una baja de 7 décimas en relación con la anterior medición, realizada en agosto último.

En el último año, 236 mil personas se quedaron sin un trabajo registrado, mientras que la tasa de la población económicamente activa creció en 437 mil personas. Sobre esta última cifra, sólo un 46% -201.000 personas- pudo obtener un empleo formal. El resto pasó a engrosar las desdichadas filas de la desocupación.

La tasa de actividad (la gente que busca activamente trabajo) pasó del 42,1 por ciento en octubre de 1998 al 42,7 el mismo mes de este año, cuando la PEA llegó a 13.705.000. En el caso del Gran Buenos Aires, la tasa subió del 45,4% al 46 en el mismo período. Esta suba interanual de la PEA, paralela a la de tasa de desempleo, demuestra el fuerte aumento del empleo informal o en negro, según los especialistas.

El porcentaje más alto de desempleo se registró en Concordia, Entre Ríos, con el 17,1%. En el otro extremo se ubicó Río Gallegos,Santa Cruz, con un 3,6 por ciento, según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, que se desarrolló en octubre y se difundió ayer, en la Capital Federal la desocupación fue del 10,3%, mientras que en el conurbano bonaerense se ubicó en el 16,1.

Baja del empleo formal

La tasa de empleo refleja una muy leve caída interanual: del 36,9% al 36,8. Sin embargo, como esta variable se mide sobre la población total urbana, al aumentar ésta, en términos nominales el número de ocupados pasó de 11.670.000 a 11.871.000 ocupados en el último año. El porcentaje de empleo no se modificó ni en la ciudad de Buenos Aires (45,5) ni en el conurbano (37,3). En el GBA se sumaron 55 mil personas al empleo formal, sobre todo en el área de transportes, comunicaciones, turismo y servicio doméstico. El Indec informó que la mayoría de los nuevos empleos correspondieron a no jefes, mujeres, personas de 45 a 59 años y con una educación superior al secundario completo.

El subempleo -demandante (9,1%) y no demandante (5,2)-, totalizó un 14,3 %, con un alza respecto de octubre del 98 (13,1) y una baja en relación con agosto último (14,9).

En el GBA, hubo un aumento de ambas categorías: los subocupados demandantes pasaron, en 12 meses, del 8,8 al 9,8% y los no demandantes, del 5,2 al 5,4. En el resto del país, subieron los demandantes del 7,9 % al 8,1 y bajaron los no demandantes del 5,3 al 4,8.

Gran Rosario, en segundo lugar

Tras el 17,5 % de Concordia, Entre Ríos, el segundo lugar en términos de desocupación lo ocupa el área del Gran Rosario, con el 16,8. Luego se ubican Jujuy-Palpalá (16,1), Gran Catamarca (16), Gran Tucumán-Tafí Viejo (15,9) y Mar del Plata-Batán (14,7).

En cambio, entre los más bajos, luego de Río Gallegos, se ubicaron Posadas con el 5,6, Gran Mendoza (6,8), La Rioja (7,2) y Formosa (8,2).

Por Martín Kanenguiser

De la Redacción de La Nación

Un auxilio

Con un presupuesto anual de 300 millones de pesos, la Anses pagó en 1999 seguro de desempleo a 110.000 personas, contra los 90.000 otorgados en 1998.

Para ser beneficiario de un seguro, los interesados deben presentar un recibo de sueldo que certifique una antigüedad laboral superior al año, la liquidación final y constancia del CUIL. Los sectores que pueden solicitar el seguro son el de la construcción, el doméstico, la administración pública y el rural, entre otros.

La falta de empleo afecta a 3,8 millones de personas

La tasa de desocupación global no siempre refleja el panorama del desempleo en la Argentina. Por ejemplo, entre las mediciones de agosto y octubre la tasa de desocupación cayó del 14,5% al 13,8 %. La aparente mejora no explica que en realidad se redujo el número de empleados en el circuito formal, según las cifras oficiales. El alza se registró en el empleo en negro, que según el ex superintendente de Riesgos del Trabajo, Osvaldo Giordano, "ya supera el 40 por ciento de la población activa".

"La crisis se tradujo en un gran crecimiento de las denominadas ocupaciones refugio; hubo un gran aumento de la oferta laboral, pero las cifras de la seguridad social muestran una caída del empleo", dijo Giordano a La Nación.

En la misma sintonía, el titular de la Sociedad de Estudios Laborales, Ernesto Kritz, sostuvo que "hay un empeoramiento en la calidad del empleo". Artemio López, titular de la consultora Equis, indicó que "cada vez es más prolongada la espera del desempleado que se queda afuera del mercado laboral".

Cerca de un 55 por ciento de los desocupados debe esperar más de dos meses para obtener un puesto de trabajo en la economía formal. El 44 por ciento debe esperar hasta dos meses, el 28 % entre 2 y 6 meses, el 21 % de 6 a 12 meses y el 7 restante más de un año. Además, si bien la tasa está cerca del 14 %, en la capa más empobrecida, ronda el 27 %, mientras que en el sector más rico se acerca al 4 %.

Las cifras oficiales muestran que "el 80 por ciento de los que se incorporaron al mercado de trabajo lo hicieron en términos informales", según López.

Por esa razón "el número de subocupados aumentó en 157 mil personas", detalló el titular de Equis.

Al conocer las cifras de octubre, en el Ministerio de Economía admitieron ayer que la creciente precarización del empleo es un dato alarmante para los planes del nuevo gobierno.

Luis Secco, del Estudio Broda, explicó que la escasa caída en la tasa de empleo "puede deberse al aumento del empleo informal o a los programas oficiales", como el Plan Trabajar y otras iniciativas. SIn embargo, Secco aclaró que habrá que esperar para precisar el origen de ese pequeño cambio Desde el sector empresarial, la reacción del titular de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Jorge Di Fiori, consideró en diálogo con La Nación que la reforma tributaria que recibió media sanción en Diputados agravará este cuadro negativo, "porque los nuevos impuestos desincentivarán las inversiones y afectarán la seguridad jurídica".

"Está claro que el empleo se relaciona tanto con las inversiones como con el nivel de legalidad y ambos factores quedan afectados por este paquete impositivo", dijo Di Fiori, con visible enojo.

Proyectos al Congreso

El ministro de Trabajo, Alberto Flamarique, expresó que "la caída de la tasa de desocupación en octubre respecto de agosto, por un lado, demuestra en el mercado de trabajo los signos de la recuperación económica y, por el otro, es un dato alentador para el 2000 por las leyes de reforma laboral" que se avecinan.

Estas normas, que se enviarían al Congreso en los próximos días, "le darán un fuerte impulso al proceso de creación de empleo estable y de calidad", dijo Flamarique a La Nación. El ministro de trabajo remarcó que la tasa refleja la herencia del gobierno menemista, que terminó con una tasa que duplica la que recibió en 1989.

"La promesa del 1º de mayo de 1995 de pulverizar la desocupación debe ser leída como otro de los acostumbrados furcios del ex presidente: ya que donde dijo pulverizar la desocupación, debe decir pulverizar la ocupación", remarcó el funcionario.

Según Flamarique, el alza en el empleo se explica por el incremento de puestos informales, entre los cuentapropistas y en el sector doméstico. "Es empleo de baja calidad y alta precarización" destacó.

El Ministerio de Economía impulsa una profunda reforma de la legislación laboral, que incluye la creación de un subsidio a las empresas que generen nuevos puestos de trabajo en vez de otorgar un subsidio al desempleo, y una baja de aportes patronales hasta el 12% para los nuevos trabajadores.

Estas propuestas se están estudiando junto al ministro de Trabajo, Alberto Flamarique, y constituyen el corazón de la política de empleo que el ministro José Luis Machinea piensa empujar desde su cartera.

El jefe de la cartera económica apuesta a que la economía crezca un 3,5% el año próximo, según dijo ayer un estrecho colaborador suyo. "Ocrece al 3% o al 3,5% o la economía caerá al 2 por ciento", piensan en Economía.

El equipo económico coloca en primer término a la reactivación de la economía como el principal impulsor de la generación de puestos de trabajo. Y, razonan, la reactivación de la economía viene de la mano de la disminución del riesgo país (sobretasa que paga el país por encima de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos para obtener financiamiento en los mercados de capitales).

El segundo punto, que es donde se concentra la reforma laboral que se proyecta, es la disminución del costo de la contratación de personal. Esto implicará la eliminación de la ley aprobada durante el gobierno de Carlos Menem, llamada "ley Erman".

Se trabaja en la siguiente dirección:

Una baja de aportes patronales hasta llegar a 12 puntos sobre el salario para los nuevos trabajadores. Ese es el porcentaje mínimo que el Estado necesita mantener para poder asegurar la cobertura de la Prestación Básica Universal (jubilaciones), las asignaciones familiares y los servicios de salud, considera el equipo económico.

Subsidio al empleo y no al desempleo. Este será un proceso gradual por el cual se les transferirá los subsidios a las empresas que abran nuevos puestos de trabajo. Con esto se cambiará el Plan Trabajar por este tipo de subsidios, con el objetivo de terminar con el clientelismo político. Sin embargo, donde ese programa funcionó se lo mantendrá.

Período de prueba

Se ampliará el período de prueba a 180 días (hoy es de 30 días), con la misma cantidad de impuestos que se deben pagar. Si no se contrata en forma definitiva, la empresa no estará obligada a pagar indemnización. Pero si luego de ese lapso se transforma en un trabajo efectivo, la empresa se beneficiará con la baja de los aportes.

Se permitirán los contratos temporarios, justificados por razones estacionales.

Los convenios colectivos de ámbito menor (empresa)prevalecerán sobre el de ámbito mayor, lo que implica una mayor descentralización de las negociaciones.

Por otra parte, el equipo económico descartó la idea de aplicar un plan Brady para solucionar la grave crisis del endeudamiento de las provincias. Así se lo hizo saber ayer a los enviados del FMI.

La ayuda para sacarlas del ahogo financiero incluirá una exigencia de reformas para poner sus cuentas en orden, al estilo metas contingentes con el Fondo Monetario, reconoció un vocero de Economía.

El Palacio de Hacienda negociará con los bancos acreedores el arranque en la refinanciación de las deudas, pero sólo caso por caso, y no en un gran paquete.

El equipo económico también definió el programa de financiamiento para el 2000, que será por 17.500 millones de dólares. Se anunciará formalmente la semana próxima en un acto en el Banco Nación.

 

 

 

 

 

Economía

 Por primera vez en 11 meses la producción superó al '98

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• Bajó el desempleo a 13,8% confirmando leve reactivación

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• Mala noticia: PBI cayó más de lo previsto, (4,1 por ciento)

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• Confirman aumento de la recaudación: 13,3% en noviembre

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• Machinea explica cómo se endeudará en el 2000

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• Aprobaron presupuesto con amplio retiro voluntario

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El desempleo cayó a 13,8% de la población económicamente activa en octubre. Además de marcar una importante mejora en el mercado laboral, si se considera que en las dos últimas mediciones (mayo y agosto) la tasa se ubicó en 14,5%, confirma que la economía comienza a reactivarse. En los últimos seis meses se crearon 140 mil nuevos puestos de trabajo, pero como 103.000 personas se incorporaron al mercado, este aumento en la oferta laboral impidió que la tasa registrara un retroceso mayor. Asimismo, con relación a la medición de agosto pasado, la cantidad de desocupados se redujo en 79 mil.

Sin embargo, en la comparación anual no sólo hay 235 mil desocupados más que en octubre de 1998 sino que son todavía 1.833.000 argentinos los que se encuentran sin trabajo.

Estos datos fueron confirmados ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y si se considera que la tasa de subocupación se ubicó en 14,3% (equivalente a 1.960.000 de trabajadores), actualmente hay casi 3,8 millones de personas que padecen problemas de empleo.

Pero un dato importante que surge de la encuesta permanente de hogares es que la tasa de actividad alcanzó un pico histórico en octubre (42,7%), lo que significa que en el último año unas 437 mil personas se incorporaron al mercado de trabajo, en la mayoría de los casos por el 'efecto pobreza' que produjo la crisis económica. Entonces, si se considera que entre octubre de 1998 y octubre de este año se crearon 202 mil nuevos puestos de trabajo, puede concluirse que sólo 46% de las personas que se incorporaron al mercado en el último año consiguieron empleo. De la diferencia entre los nuevos demandantes, y los puestos de trabajo creados, surgen los 235 mil desocupados más que existen respecto del año anterior.

A pesar de la mejora, sobre todo considerando que la desocupación cayó pese al aumento en la participación en el mercado de trabajo, el índice de desocupación continúa elevado y mostrando al desempleo como uno de los factores de mayor preocupación social. También el subempleo, que incluye a la gente que trabaja menos de 35 horas semanales pero desearía trabajar más, se mantiene en tasas de dos dígitos que se suma al conflicto de no poder resolver la desocupación.

A nivel nacional, el mayor desempleo se midió en la ciudad entrerriana de Concordia, con 17,5% de la PEA, mientras que en la otra punta se ubicó Río Gallegos (Santa Cruz), con 3,6 por ciento.

El desempleo continúa siendo un grave problema en los distritos bonaerenses donde más de 14% de la población en condiciones de trabajar busca y no consigue empleo.

Otros aglomerados que registran un elevado nivel de desocupación son el Gran Rosario, con 16,8%, Jujuy y Palpalá (16,1%), Gran Catamarca (16%) y Gran Tucumán (15,9%).

En la otra punta se ubican Río Gallegos (3,6%), Posadas (5,6%), Gran Mendoza (6,8%), La Rioja (7,2%), Formosa (8,2%), Santiago del Estero-La Banda (8,7%) y Ushuaia-Río Grande (9,2%).

Santiago del Estero fue el distrito donde más aumentó la desocupación en el último año pasando de 4,8% a 8,7%. También en Catamarca se produjo un importante incremento del orden de 3,5 puntos, al pasar de 12,5% de octubre de 1998 a 16% este año.

Según el INDEC, cuya encuesta se realiza en 35.000 viviendas, del total de desocupados, 786.000 están en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, y otros 1.047.000 en el interior.

 

 

 

Lunes 07 de febrero de 2000 

LA PELEA CONTRA LA DESOCUPACION: CIFRAS OFICIALES DE LOS ULTIMOS CINCO AÑOS

Desde 1994 la industria echó a 145 mil trabajadores

En los últimos 5 años la industria expulsó en total a 145.000 trabajadores. Hay sectores como el minero, que se contrajo en más de 8.300 personas. Los servicios de electricidad, gas y agua redujeron en casi 3.000 personas sus dotaciones de personal y el transporte y las comunicaciones se desprendieron de 1.400 empleados.

Asi surge de un Informe de la Secretaría de Empleo elaborado sobre la base de las declaraciones de las empresas de todo el país al Sistema de Seguridad Social.

La destrucción de puestos de trabajo se dio pese a que en ese período, entre octubre de 1994 y octubre de 1999, las cargas sociales patronales se redujeron a la mitad y el costo laboral cayó más del 20% por el deterioro en los salarios. Y hubo una brusca reducción del costo de las indemnizaciones por accidentes de trabajo y la firma de muchos convenios de trabajo flexibles.

Sin embargo, siguió aumentando el trabajo en negro y el desempleo se incrementó en casi medio millón de personas.

De este modo, en ese período, en materia de empleo formal, registrado y estable, la industria es claramente perdedoras. Así en octubre de 1999, las fábricas manufactureras tenían un plantel de personal un 14,5% menor que en igual mes de 1994, en tanto las minas y canteras un 25,5% inferior.

No obstante este descenso de la ocupación fabril y la fuerte recesión por la que atravesó la industria en 1999, la producción manufacturera se situó el año pasado por encima del de 1994. Esto significa que la industria siguió obteniendo nuevas ganancias de productividad. Es decir cada trabajador ocupado en 1999 produce mucho más que el trabajador ocupado de 1994.

Entre 1994 y 1999 el empleo fabril declarado por las empresas bajó del 24 al 20% en su participación en la ocupación total.

En términos absolutos, las fábricas alimenticias fueron las que más personal expulsaron, con un poco más de 40.000 personas, en tanto el sector vinculado a la producción de petróleo y gas tuvo el récord en términos relativos, ya que se desprendió del 48,7% del personal que tenía en 1994.

En ambos sectores la producción del año pasado fue superior a la de 1994. Por eso, los analistas atribuyen estas bajas de personal a las fuertes racionalizaciones que tuvieron lugar en las empresas debido al proceso de concentración económica, en especial con la compra de establecimientos por parte de firmas multinacionales. En petróleo, además, tuvo lugar una fuerte tercerización en los trabajos: las empresas contrataron en otras firmas tareas que antes realizaban por su cuenta.

Textiles

El sector textil, que expulsó a 25.000 trabajadores, tiene hoy un 35% menos de personal que en 1994. Pero fue por otras causas.

Desde 1991 en adelante, con la apertura importadora, el sector se fue achicando. En 1994 tenía 71.500 trabajadores, con el efecto tequila cayó a 51.300, se mantuvo en esos niveles durante los reactivantes años 1996-98 y en 1999 cayó a 46.300 trabajadores.

En confecciones de prendas de vestir el panorama fue similar. De 42.000 trabajadores registrados en 1994, con el Tequila se redujo a 35.000. Se mantuvo casi sin variantes hasta 1998 para caer a 32.000 en 1999.

En bienes de capital pasó otro tanto. Las empresas fabricantes de maquinarias redujeron sus planteles en esos años de 56.700 a 45.500 personas, con lo que registran un 27,6% menos.

"A pesar de la notable inversión en el sector minero, el saldo neto es decreciente, pasándose de 32.600 puestos de trabajo en 1994 a 25.000 en 1999. Esto implica una pérdida de un 25% de la dotación de trabajadores de punta a punta", subraya el informe oficial.

Los especialistas atribuyen esta caída del empleo minero a las demoras y paralizaciones de trabajo debido a la brusca baja de los precios internacionales ocurrida a partir de 1997 que afectaron la rentabilidad de los proyectos de inversión.

La evolución del empleo en la construcción fue distinta. De 228.000 trabajadores registrados en 1994 se alcanzó un tope de 273.000 en 1998, para caer a 239.000 en 1999 como consecuencia de la recesión.

 

LA NACION 28.01.2000

La creación de empleo estable

Por Alejandro F. Lamadrid

En el proyecto de ley de reforma laboral presentado a la Cámara de Diputados, la prolongación del período de prueba y la rebaja de contribuciones patronales luego de la efectivización del trabajador en su empleo constituyen dos medidas mutuamente necesarias para incentivar, en dos momentos vinculados, la contratación y la permanencia de trabajadores con contratos por tiempo indeterminado.

La primera medida es un incentivo a la entrada en la relación laboral, porque le da al empleador un tiempo más amplio para evaluar la capacidad del trabajador. Recordemos que la reforma de Erman González fue, a lo sumo, neutral con relación a la promoción del empleo estable, porque, si bien eliminó los llamados "contratos basura", al reducir el período de prueba de noventa a treinta días y bajar fuertemente el costo del despido para períodos cortos, sólo logra incentivar el ensayo y error y la especulación (alta rotación) en el contrato por tiempo indeterminado.

La segunda medida, la rebaja de contribuciones luego de la finalización del período de prueba, es un incentivo a la permanencia del vínculo. A diferencia de la reforma Cavallo de 1995, la rebaja de impuestos al trabajo en los contratos estables tiene un efecto más pleno en la propensión marginal a contratar más factor trabajo estable, porque no existe en el menú de opciones el "contrato basura". Queda otra alternativa: la lisa y llana evasión, o trabajo en negro, pero en realidad, actualmente el trabajo en negro es, en gran medida, una consecuencia derivada de la evasión de otros impuestos (IVA e ingresos brutos, principalmente) y del alto costo monopólico de algunos bienes y servicios.

El problema del costo argentino no son precisamente los costos laborales, aunque es innegable, por teoría económica y sentido común empresarial, que no va a ser igual mi dotación de capital y trabajo en un escenario donde para producir una unidad de producto adicional el precio de una unidad de trabajo sea de 10 pesos, que en otro escenario donde la unidad de trabajo valga 8 pesos y el costo del capital se mantenga constante.

Razones adicionales

 

Acentuando la fuerza de esta propuesta, aparecen dos razones adicionales. En primer lugar, una lógica vinculante, o retroalimentación positiva, entre ambos momentos: "Me atrevo a tomar un empleado nuevo porque tengo un período de prueba mayor, en el cual pago contribuciones patronales al 100 por ciento de lo vigente, pero no pago despido ni preaviso, y porque cuando termine el período de prueba tendré menor costo laboral"; pero también "me conviene contratarlo por tiempo indeterminado porque pagaré menos contribuciones y porque tengo un mayor período de prueba para evaluarlo".

En segundo lugar, incentiva a reducir el período de prueba, ya que cuanto antes lo considere "efectivo" -y el proyecto autoriza al empleador a desistir de utilizarlo desde el inicio de la relación-, tanto antes comenzará a pagar un menor costo laboral. Si ésta es la lógica, el lapso del período de prueba no es tan importante, aunque tres meses, más otros tres por medio de convenio colectivo, sería lo más adecuado.

Si el proyecto es una buena herramienta para promover el contrato por tiempo indeterminado, ¿cuáles son las razones que hacen deseable el contrato estable por sobre el temporario?

La promoción de contratos de trabajo transitorios y la rebaja de contribuciones patronales, como medida aislada, produjeron dos tipos de ineficiencia económica. Primero, una ineficiencia en el mercado laboral (nivel "macro"), segmentándolo entre contratos transitorios de alta rotación, viejos contratos por tiempo indeterminado y una mayoría de trabajo en negro. (Esta división no se correspondía ni con las calificaciones de los trabajadores ni con las decisiones de los empleadores.) Segundo, produjo una ineficiencia en la planta de producción (nivel "micro"), ya que la alta rotación de los contratos transitorios y del trabajo informal afecta la posibilidad de sostener una estrategia de competitividad basada en la innovación y la mejora continua de la productividad. Una alta rotación es difícilmente compatible con la autonomía funcional, compromiso y capacitación continua que se requiere.

Los trabajadores tampoco han obtenido ningún beneficio de estas políticas, porque la desocupación sigue en niveles de dos dígitos y porque la gran mayoría que pudo conseguir trabajo en esta década lo hizo en forma intermitente, con bajos ingresos, altísima discrecionalidad del empleador, alta incertidumbre laboral y sin un salario diferido que le permitiera tener esperanza de asistencia médica ni jubilación.

Al abaratar y eliminar algunas rigideces de los contratos de duración indeterminada, se logra una mayor eficiencia en el nivel macroeconómico, al no segmentar el mercado de trabajo, y se introduce el factor de eficiencia microeconómica que le posibilita al empleador desplegar una estrategia de valorización de capital humano de su empresa y bajar los costos frente a las fluctuaciones de la demanda. El trabajador logra mayor estabilidad, recibe los beneficios de la seguridad social y acrecienta también el valor de su propia fuerza de trabajo.

El autor es economista, director ejecutivo de la Fundación Cristal.

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Clarín, 06 de febrero de 2000 

EL EMPLEO EN LA ARGENTINA: ESTUDIO OFICIAL

Sólo el 6% de los nuevos empleos es en blanco 

En 5 años se crearon 1.100.000 puestos de trabajo. Pero sólo 66.000 de esos empleos fueron declarados. El resto no tiene obra social ni jubilación.

ISMAEL BERMUDEZ

Las mujeres ganan 30% menos que los hombres

Entre 1994 y 1999, la ocupación creció en 1,1 millón de personas, pero el empleo declarado apenas aumentó en 66.000 personas. Esto significa que de cada 100 nuevos puestos de trabajo creados en los últimos 5 años, en el balance entre la gente que ingresó y salió del mercado laboral, sólo 6 figuran "en blanco".

Además, es más la gente que no tiene ni obra social ni jubilación que la que sí tiene esa cobertura. Sobre una población activa de 15.266.000 personas, sólo 6.798.000 registran aportes. El resto está al margen de la seguridad social: 2.034.000 porque son desocupados y 6.434.000 porque no registran aportes.

Sobre la base de estos números se estima que la evasión a la seguridad social, con los aportes patronales disminuidos, supera los $ 12.000 millones anuales.

Estos datos forman parte de un estudio sobre "Evasión y Cobertura Previsional" realizado por la Superintendencia de AFJP y el Instituto Torcuato Di Tella.

De los datos oficiales de recaudación de la AFIP-DGI, el estudio determinó que los trabajadores asalariados y autónomos ocupados de todo el país subieron de 12,1 millones en 1994 a 13,2 millones en 1999, pero los aportantes pasaron de 6.732.000 a 6.798.000 personas.

Pero, además, este aumento de 66.000 aportantes fue porque crecieron en 211.000 personas los cotizantes del sector público y cayeron en 145.000 los aportantes del sector privado.

En parte, esta baja podría explicarse porque las empresas tenían empleados bajo regímenes especiales (en período de prueba o con modalidades promovidas) a 385.000 personas sin obligación de aportes. Si se incluyeran estos trabajadores, entre 1994 y 1999 el empleo privado declarado habría aumentado apenas el 5%.

De todos modos, la baja en el número de aportantes de las empresas privadas es significativa porque durante el período que abarca el estudio los aportes patronales se redujeron del 33 al 18% de los sueldos, en promedio, se pusieron en marcha distintas modalidades promovidas y se flexibilizaron muchos convenios de trabajo con el argumento de que servían para blanquear y aumentar el empleo privado.

Como los salarios declarados del sector privado rondan los $ 40.000 millones, esta rebaja de aportes de 15 puntos le significaron al Fisco una pérdida de recaudación de $ 6.000 millones anuales, con relación a las cargas que se pagaban en 1993.

Paradójicamente esta rebaja de aportes no fue compensada con un mayor empleo declarado ya que los aportantes sólo aumentaron en 66.000 personas.

Un informe del Ministerio de Trabajo indica que, a partir de 1994, cuando comenzó a aplicarse la rebaja de las contribuciones patronales, el trabajo en negro entre los asalariados de la Capital y el Gran Buenos Aires saltó del 29,2 al 37,5%. Y en algunas provincias los asalariados "en negro" superan el 80%.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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