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(*)por el Dr. Ernesto Eduardo González
-El nivel de desempleo y de degradación de las condiciones de empleo de los que aún trabajan son problemas sociales alarmantes que emergen cada día junto a las profundas transformaciones sociales y económicas que nos brinda la política del actual Gobierno Nacional del Déficit Cero.
La degradación de las condiciones de empleo se remiten a las condiciones económicas de “flexibilidad laboral” que incluyen el cambio de normas legales que las regulan y que ponen en evidencia lo que el Mercado dictaminó.
El empleo y las condiciones del mismo son hoy día cruciales para el Desarrollo Humano Argentino, ya que más que nunca el trabajo es el medio de realización de las personas; es decir, no se trata sólo del empleo, sino fundamentalmente del desarrollo de las capacidades creadoras del trabajo y de las condiciones de integración de una sociedad justa.
El Déficit Cero, con el economicismo de pensamiento único, subordina el empleo a la solución económica, frente a lo personal, lo familiar y lo social de los involucrados, para los que no es lo mismo un empleo inestable que uno estable, y esta macroeconomía del ajuste permanente no parece compartir el objetivo del pleno empleo, por lo que la flexibilidad laboral y salarial coloca el riesgo propio en los trabajadores.
Esta reforma laboral, con todas las implicancias que trae aparejadas en Argentina, ha estado acompañada de un proceso de pérdida por parte de los trabajadores y entiendo que ha existido una política activa de eliminación de puestos de trabajo, que ha aumentado fuertemente en este último año 2001, superando todos los índices de desempleo conocidos, lo que está produciendo un altísimo impacto negativo por los altos índices del proceso de desempleo con situaciones de marginalidad y pobreza.
A su vez se debe reconocer que el sector más afectado es el de los jóvenes, y no hay correlación positiva entre crecimiento económico y empleo.
Hoy, en la Argentina de la Administración De La Rúa, el impacto social del Desempleo y de la Vulnerabilidad de los empleados demora todo proceso de recuperación, ya que la precariedad laboral esta asociada a la inestabilidad, al nivel de salarios y a la disminución o extensión involuntaria de la jornada laboral; situación que se vincula a patologías varias.
Esto sumado a los factores de riesgo y de equidad de millones de desocupados sin sistema de cobertura social.
Recuerdo que en 1966 en un Congreso Mundial realizado en Buenos Aires el estimado Doctor René Favaloro comentó que “ se ha comprobado que el estar desocupado aumenta considerablemente el riesgo de enfermedad cardíaca: El alto grado de stress que produce en una persona el hecho de estar sin trabajo; es una factor de riesgo ante el cual los médicos nos encontramos sin los medios para controlarlo”
Cada día los medios de comunicación nos informan sobre la baja del consumo en la población argentina, es decir cae la capacidad de compra, mientras hay un estancamiento o descenso de los salarios y un aumento de la desocupación, con el progresivo crecimiento de la pobreza, a lo que le se suma la férrea limitación de la Deuda Externa con la combinación del famoso Déficit Cero.
Estas exigencias nos vuelven cada vez más débiles y limitados como país, profundizando la distancia y la brecha con los países desarrollados, deteriorando las condiciones de vida de nuestro pueblo.
Esto nos indica que es URGENTE un cambio de visión, hacia el Pleno Empleo, con nuevos enfoques para el desarrollo en equidad; de otra forma estaremos viendo, en poco tiempo más, un volcán en el proceso de erupción.-
(*) Ernesto Eduardo González es docente universitario, licenciado en demografía, doctor en psicología social, magíster en drogadependencia
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