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Empresariado, ecología y desarrollo. “Nada que esté limitado podrá crecer de manera indefinida. Por lo tanto, no cabe hablar de crecimiento sostenible, sino desarrollo sostenible. El desarrollo humano significa mejora de la calidad de vida, pero esta mejora debe llevarse a cabo sin sobrepasar la capacidad de los ecosistemas naturales para absorber los productos de desecho que generan los seres humanos. El ser humano, como unidad ecológica, es algo pequeño, y le cuesta darse cuenta de las dimensiones del planeta, como ecosistema global. En realidad la Tierra no es más que una partícula insignificante en el cosmos. Se sigue hablando de la inmensidad del océano, de la grandiosidad de las montañas de la selva impenetrable e inacabable. Pero ni los océanos son tan inmensos, ni las montañas tan grandiosas, ni las selvas tan incabables. El hombre ha conseguido que todo eso quede pequeño. De manera que una sociedad humana sólo puede ser apta para el futuro, si tiene en cuenta esta gran conexión ecológica. Hacer compatible desarrollo y conservación nos exige un cambio de actitud y de comportamiento individual. En un planeta humanizado como el actual, los procesos ambientales de todos los países están interrelacionados. No hay ninguna nación que sea autosuficiente. Una gestión correcta del planeta que garantice la vida sostenible de manera global y el bienestar de las futuras generaciones, obliga a la comunidad internacional a llegar a acuerdos y compromisos que incorporen las leyes de la ecología y a las empresas transnacionales a que asuman los costos ecológicos. Recordemos que sólo tenemos una casa, la Tierra. En el último siglo, la capacidad del ser humano para modificar su entorno se ha multiplicado. Ha llegado a destruir completamente la vegetación de países enteros. Ha convertido mares en charcos, frenado y desviado los ríos más caudalosos del mundo y envenenado el aire que respira. Incluso almacena bombas capaces de destruir varias veces su civilización. Es un buen momento para reflexionar ante tantas incongruencias. Aún tenemos oportunidad para hacer fracasar las predicciones que anuncian un futuro sombrío. La continuidad de la especie humana sobre la superficie del planeta está indisolublemente ligada la estabilidad de los ambientes naturales. Es necesario un cambio individual y colectivo de conciencia que se traduzca en hechos concretos, que incluya una modificación de los hábitos cotidianos de vida, hasta la adopción de medidas oficiales de regeneración y preservación ambiental. Sólo así podrá mirarse el futuro con esperanza. a Cumbre de la Tierra amplificó la exigencia de replantear los modelos de desarrollo actual y si bien no pasará a la historia como símbolo del freno al desarrollismo sin límites sirvió para el despertar de muchas conciencias. Desde la ética, puede pensarse la naturaleza como un todo, siendo el hombre una parte de ella, no necesariamente la más privilegiada sino la más responsable, en cuanto el hombre es por su racionalidad el jardinero del mundo.Un problema global requiere una cooperación global y de ésta a su vez requiere de una mentalidad renovada.Por ello, como lo comprendio la Reunión Cumbre sobre Ambiente y Desarrollo todos los Estados y todas las personas deberán cooperar en la tarea esencial de erradicar la pobreza como requisito indispensable del desarrollo sustentable, a fin de reducir las disparidades en los niveles de vida y responder mejor a las necesidades de la mayoría de los pueblos del mundo.Se deberá dar especial prioridad a la situación y las necesidades especiales de los países menos adelantados y los más vulnerables desde el punto de vista ambiental. En las medidas internacionales que se adopten con respecto al medioambiente y al desarrollo, también se deberán tener en cuenta los intereses y necesidades de todos los países. Implicando ello un nuevo modelo de desarrollo que se sustente en la ecología social y en la ecología ambiental. Un nuevo modelo de desarrollo que sólo será posible a partir de un cambio en valores y patrones de conducta”.
Rainieri, Beatriz Mabel, “Activando un desarrollo sustentable”, en Equipo Federal del Trabajo (coordinador), “Empresas transnacionales y mundo del trabajo”, Utopía, Bs.As. 1998, pág.239.
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