Nuestra historia, finalidades, principios doctrina y opiniones

   

Derecho al consumo necesario

por Rodolfo Jorge Brieba

 

Nuestros tiempos del año 2000 han consagrado los derechos del consumidor (antítesis) en el marco de una dialéctica respecto de los del productor (tesis), donde el Estado oficiaría de componedor del entuerto (síntesis).

Al margen de otras consideraciones que puedan merecer, no es menos cierto que estos derechos del consumidor son prematuros y hasta discriminadores, pues dejan afuera a los no consumidores, quienes constituyen parte importante de la población.

Como es habitual, con el árbol nos tapan el bosque.

La cuestión no pasa por los derechos del consumidor, sino por el derecho al consumo.

El hombre no llega al mundo por su voluntad sino por la de quienes lo preceden. Su naturaleza lo coloca en estado de necesidad y lo obliga al consumo básico para su subsistencia (alimentos, vestimenta, higiene, salud, aprendizaje, educación). Caso contrario perece o es una lacra. Más, él no pude pactar dichas condiciones como lo exigen las ideologías pactistas o contractualistas, sino que se limita a ser incorporado a un “status” que deriva del de sus padres o de quienes lo crían.

Ese “status” de consumidor obligado no le es reconocido actualmente siquiera como derecho natural, a pesar de que deriva inmediatamente del derecho a la vida.

No se registra este derecho básico en la sociedad occidental o cosmopolita y moderna y, menos aún, su implementación práctica y funcional.

Desde ya que la ideología del consumismo es ajena a esta concepción, en tanto ella tiene como objetivo el consumo compulsivo para generar lucro. Por el contrario, el consumo necesario apunta a posibilitar lo requerido por la dignidad de la naturaleza humana y conforme las circunstancias de tiempo, modo y lugar, para la máxima realización o perfección del hombre real en el marco de lo posible real.

Los derechos en tanto meramente declamados son una hipocresía, como todos aquellos otorgados por el Estado Moderno (al carecer de potestad por ser aquellos anteriores a su constitución). También los pactados con el Poderoso (por estar viciados en la voluntad hiposuficiente del débil)

Es entonces que el pensamiento alternativo (disidente o rebelde respecto del pensamiento único y oficial) debe fundar un nuevo ordenamiento basado en la naturaleza de las personas, las cosas, los fenómenos.

Así como al principio fue el Verbo y a partir de allí la Creación, debemos encontrar el “verbo” que siente las bases de un nuevo pero primigenio orden natural.

Declamativos, vanos, ilusorios, hipócritas son estos derechos legales o convencionales que son desbordados por la realidad: ¡que sentido tiene otorgar derechos del consumidor a un próximo habitante de una villa miseria o a un lejano paisano de un pueblo de provincia!

La sociedad política debe reconocer el derecho al consumo básico y necesario del hombre en el marco funcional del “status” donde se desenvuelve. Promover su concreción en su ámbito y en el de las sociedades políticas menores, al igual que su progreso.

Pero, asimismo, procurar el afianzamiento de las responsabilidades de las sociedades civiles, comerciales o intermedias y de sus cabezas con un marco sancionatorio ante la falta de asunción de aquellas.

El hombre tiene derecho a la existencia plena que por sí debe reconocérsele y no a una subsistencia de clientela más propia del circo romano.

Para ello es menester un presupuesto previo: una economía social ajena al principio de lucro como fundamental motor de la producción de bienes y servicios; una economía social tendiente a la satisfacción del consumo necesario; una economía social que organice los recursos humanos y materiales con el  máximo provecho y eficacia; una economía social financiada por la comunidad sin interés alguno; una economía social pautada y organizada por la sociedad política órgano de mando, conciencia y síntesis de la comunidad, pero –en todo lo posible- ejecutada por esta última.

En definitiva, el derecho al consumo necesario requiere una economía social superadora de la economía de mercado basada en el lucro. 

  

 

Nuestra historia, finalidades, principios doctrina y opiniones